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miércoles, setiembre 03, 2008

Si hubiera hablado, habría salvado vidas, Responde Monseñor Luis Bambarén al Cardenal Juan Luis Cipriani.



Cipriani habla cuando no debe. Pero guardó un silencio cómplice.
DETALLE

Monseñor Bambarén se negó a responder a la congresista derechista Lourdes Alcorta - quien lo acusó de defender a “sectores rojos”-, y señaló que tiene como principio no dar nunca explicaciones “porque tus amigos no las necesitan y tus enemigos no las creen”. “Diga lo que diga, la congresista no me va a creer”, concluyó.
Si el ex obispo de Ayacucho y hoy cardenal Juan Luis Cipriani hubiera hablado en Ayacucho frente a las violaciones a los derechos humanos, habría salvado muchas vidas, afirmó ayer el obispo emérito de Chimbote, monseñor Luis Bambarén.

“Yo no critico a ninguna persona, me refiero a los hechos; aquí hay un hecho: él hace una denuncia muy fuerte (cuestiona a la Comisión de la Verdad) y yo digo ¿por qué en Ayacucho guardó silencio y aquí habla?”, sentenció Bambarén, sin amilanarse por la ola de ataques de elementos ligados a la secta oscurantista católica Opus Dei que en el Perú encabeza Cipriani.

“Allá hubiera hablado y habría salvado muchas vidas”, insistió, al responder a las imputaciones de los que defienden a Cipriani, cuestionado por su alineamiento con el régimen de Alberto Fujimori y alineado con los sectores más retrógrados del catolicismo.

Muchos ayacuchanos recuerdan que cuando Cipriani llegó a Huamanga adquirió poder político gracias a sus contactos con Fujimori. “Durante diez años no se nombró a nadie en Ayacucho que no tuviera el visto bueno del arzobispo (Cipriani)”, afirmó el ex parlamentario aprista Alberto Valencia.

Diversos testimonio acreditan que se reunía todas las semanas con el jefe político militar de Ayacucho y conocía hasta en sus últimos detalles todo lo que estaba sucediendo: las desapariciones, las torturas, las matanzas y las fosas comunes.

El periodista ayacuchano Magno Sosa recordó que Cipriani mandó colgar en la puerta del arzobispado un letrero que decía: "Aquí no se atienden reclamos de Derechos Humanos".

Pese a ello, Bambarén no quiso ahondar las diferencias con Cipriani. “No quiere decir que haya división, son opciones distintas. Son opciones libres, si le hubiera insultado sería distinto”, expresó.

Por todo ello, negó haber transgredido alguna norma canónica al haber criticado expresiones del cardenal, de quien se declaró amigo, “aunque discrepamos en varias cosas opinables”.
La Primera

martes, setiembre 02, 2008

La historia le dará la razón a CVR - Francisco Muguiro, sacerdote jesuita

El sacerdote jesuita Francisco Muguiro, director de Radio Marañón, Vicario de Jaén (Cajamarca) y conocido defensor de los nativos de la selva, calificó como “expresiones muy fuertes” las críticas vertidas por el cardenal Juan Luis Cipriani, sobre un supuesto ataque a las fuerzas del orden o que la defensa de los derechos humanos ha quedado en manos de un pequeño grupo ideologizado.

“Me duele esta situación porque sólo ha dejado de manifiesto las grietas consistentes en la situación política del Perú, pero Cipriani se ha metido en terrenos políticos de los cuales deberá salir en las mismas condiciones”, expresó, agregando que a las clases políticas, a la prensa, al Ejército y a algunas personas de clase alta, les duele el informe de la CVR y, por lo tanto, la desconocen.

Por tal motivo, Muguiro enfatizó que el informe de la CVR es serio y no puede ser descalificado, pero que la historia le dará la razón porque en este momento hay una politización de las cosas. Pero ése no es el único caso que “divide” a la Iglesia, pues, según manifestó Muguiro, el desarrollo minero también ha generado controversia. “El obispo de Huancayo, monseñor Pedro Barreto, viene luchando contra la contaminación ambiental que afecta a La Oroya y sólo ha recibido el apoyo de un sector de la Iglesia”, expresó.

lunes, mayo 19, 2008

'Mi hermano el Papa no sabe lo que es trabajo pastoral' - Karoline Mayer, la 'Madre Teresa de Latinoamérica'

“Mi hermano el papa Benedicto XVI no sabe lo que es el trabajo pastoral”, asegura Karoline Mayer, más conocida como la Madre Teresa de Latinoamérica, una mujer de firmes convicciones religiosas enraizadas en la Teología de la Liberación, que desde hace 40 años trabaja en los barrios marginados de Santiago de Chile.

Mayer, que se enfrentó en tiempos de la dictadura a la esposa de Augusto Pinochet cuando intentó “comprarla” ofreciéndole un puesto en un ministerio, se opone ahora a esta “Iglesia conservadora, que trata en el continente iberoamericano de acercarse de nuevo al poder y olvidarse de los pobres”. El combate de esta mujer acaba de ser recogido en un libro autobiográfico titulado El secreto siempre es el amor, editado por Plataforma y presentado la semana pasada en España.

Karoline Mayer (Eichstätt, Baviera, 1943) trabaja desde 1968 en los barrios humildes de Santiago de Chile, donde ha venido tejiendo durante todos estos años una importante red de asistencia social, que oficialmente se conoce como Fundación Cristo Vive e incluye desde guarderías y programas de capacitación laboral a servicios de salud, que atienden en la capital a más de 20.000 personas. Esta tarea le ha valido el reconocimiento internacional y que le hayan sido otorgados numerosos premios, incluida la nacionalidad chilena en el año 2001, por decisión de la presidencia.

Perseguida por el Gobierno de Pinochet

La hermana Karoline, o Karoline a secas, como a ella le gusta que la llamen, empezó a trabajar en los barrios marginales de Chile en un momento especial de la historia política del país, ayudada tímidamente por la Democracia Cristiana del presidente Eduardo Frei y después de manera absoluta por Salvador Allende. El apoyo personal del presidente Allende permitió a esta monja convertir un asentamiento marginal conocido con el nombre de Angela Davis, en un núcleo emblemático que llegó a contar con 10.000 habitantes, en el que se puso en pie una sociedad enraizada en la Teología de la Liberación.

“Empecé a caer en desgracia y a ser perseguida por el Gobierno de Pinochet, después de que rechazara una oferta que me hizo personalmente su esposa, Lucia Hiriart, en una visita que la dama efectuó a nuestro barrio, para que fuera a trabajar para el Gobierno en un ministerio. Yo no le dije que no, sino que, simplemente, quería como contrapartida que cesara la represión contra los obreros y los pobres. Su respuesta fue enviarme al jefe de los servicios secretos de la DINA, que acabó tiempo más tarde deteniéndome”, asegura.

Karoline Mayer también tuvo que enfrentarse a las autoridades eclesiásticas, para empezar a su congregación religiosa, de la que acabó saliendo, pero también a los sectores conservadores de la Iglesia, que en 1988 organizaron la visita del entonces cardenal Joseph Ratzinger a Chile, en una maniobra electoral que trataba de asegurar el voto de los católicos en el referéndum sobre la continuación de Pinochet en el poder.

“El cardenal Ratzinger quiso también venir a conocer y hablar con nuestra comunidad, pero cuando esperábamos escuchar de él un discurso cristiano, enraizado en los evangelios, se descolgó recordando que aquel día era la festividad del santo emperador Heinrich II y de su esposa Kunigunde”, recuerda la hermana. Para ella fue un discurso especial, marcaba un punto de no retorno, una nueva vuelta de manivela atrás en la doctrina del Concilio Vaticano II. Pero no quiere continuar hablando de esa Iglesia, porque no desea desperdiciar fuerzas en discusiones y debates inútiles y prefiere continuar haciendo lo que siempre ha hecho: trabajar para los pobres.

fuente: El Paìs.com

viernes, mayo 09, 2008

Las otras religiones piden paso en España a Zapatero

Musulmanes, protestantes o budistas captan nuevos conversos y rompen el monopolio católico en España - El Gobierno promete ahora atender mejor sus derechos

JUAN G. BEDOYA 09/05/2008

El monopolio del catolicismo se ha roto en España. Otras confesiones empiezan a alcanzar cifras que ya no son marginales: un millón y medio de musulmanes (el cuarto país de la UE); 1,4 millones de protestantes, y cientos de miles de budistas, judíos, mormones, testigos de Jehová y de otras muchas creencias. La vicepresidenta el Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, anunció anteayer la reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, de 1980, para atender mejor a los derechos de estas confesiones y amortiguar la discriminación que sufren con respecto a la Iglesia católica en materias como financiación, enseñanza religiosa en las escuelas o protección jurídica de sus lugares de culto.

En 2006 se oficiaron 313.262 bautismos, 5.000 menos que cuatro años antes

Los budistas son la última confesión con título oficial de "notorio arraigo"

España es el cuarto país de la UE en número de musulmanes

La mayoría de los derechos no se han desarrollado 15 años después

Al pastor protestante Juan Antonio Monroy le pusieron una pistola en la frente por negarse a hincar sus rodillas en el suelo durante la misa de jura de bandera como forzado militar del Ejército franquista. "Te arrodillas, Monroy, o te mato", le gritaba un capitán. El soldado Monroy no se arrodilló. Cuando la libertad se asentó en España, Monroy presidió la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (Ferede). Había nacido en Marruecos, en 1929, de padre francés y madre española, y se convirtió al protestantismo en 1951.

Decenas de miles de bautizados católicos han seguido el camino de Monroy desde la muerte del dictador. Antes había sido imposible, hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965). La Conferencia de Metropolitanos, que es como se llamaba entonces la Conferencia Episcopal, emitió en 1948 una pastoral de protesta por la "relajación" del régimen ante "el proselitismo protestante". "Error de la libertad de cultos", titulaba la pastoral, enviada al caudillo Franco. Le recordaban que era su principal deber "el vigilar por la pureza de la fe", y que "la tolerancia de cultos no es una cuestión meramente política, sino dogmática y de derecho público".

La Iglesia católica ya no es la oficial del Estado, pero sigue siendo hegemónica. En 2006 sacramentó con el bautismo a 313.262 personas, la inmensa mayoría niños de menos de un año. Fueron 5.000 menos que en 2002, pero las estadísticas indican que más del 95% de los nacidos aún pasan por la pila bautismal de sus iglesias.

No todo bautizado puede contabilizarse como católico. La mayoría de los ateos recibieron el sacramento, y muchos dirigentes de las religiones de notorio arraigo (protestantes, musulmanes, judíos, mormones, budistas y testigos de Jehová) son conversos de la Iglesia romana.

Es el caso de José María Baena, Mariano Blázquez o Pedro Tarquis, dirigentes protestantes. Sus conversiones no se produjeron por rechazo. Blázquez estudió con los salesianos y era de misa diaria, hasta que un día perdió la fe. Baena flirteaba con la cultura hippy. Otro día, el primero a los 15 años, el segundo a los 19, y Tarquis a los 23, conocen a jóvenes protestantes que les retan a buscar otros caminos. Y se convierten. Encuentran en los evangélicos "cercanía, sin el ahogo de jerarquías". Otros son protestantes por tradición familiar. Es el caso de Daniel Rodríguez Ramos, desde febrero pasado presidente de la Ferede, evangélico de quinta generación.

En España hay 2.600 congregaciones evangélicas, de las que 2.110 están en la federación que impulsó el valeroso soldado Monroy. Eso suma 1,4 millones de protestantes. Unos 800.000 son extranjeros comunitarios (jubilados alemanes o nórdicos, y trabajadores de multinacionales), o de Latinoamérica.

Lo mismo ocurre con los musulmanes. España es el cuarto país de la UE en número de fieles de esta confesión, con un millón y medio (500.000 hace sólo 10 años). La mayoría procede de la inmigración, sin olvidar las poblaciones de Ceuta y Melilla y la generación de los nacidos en España. Existe un importante número de conversos, unos 50.000, entre otros los dirigentes Mansur Escudero, Abdennur Prado y Yusuf Fernández, bautizados católicos como Francisco, Ignacio y José, respectivamente.

La conversión de Escudero fue política. "Cada converso tendrá un motivo, o varios, en su camino hacia el islam", señala. El suyo es "muy generacional". Había estudiado con los jesuitas, interno, y era de familia de comunión diaria. Un día empezó a disgustarle la Iglesia católica. "Por su relación con la dictadura y con la peor cara del poder, y por la irracionalidad de sus doctrinas".

El Ministerio de Justicia tiene registradas 539 entidades islámicas. 220 están integradas en la Unión de Comunidades Islámicas (UCIDE), que preside el imán Riay Tatary. Junto con la Federación de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI), forma la Comisión Islámica (CIE), el órgano de interlocución con el Estado. Al margen de la CIE se han creado nuevas federaciones, como la Federación de Musulmanes de España (FEME) o la Federación Islámica de las Islas Baleares.

Como los protestantes y los judíos, la CIE tiene un llamado Acuerdo de Cooperación con el Estado desde 1992, que les reconoce una serie de derechos: protección jurídica de sus lugares de culto (iglesias, mezquitas o sinagogas); estatuto de los dirigentes religiosos (pastores, imanes o rabinos); asistencia a sus fieles en ejército, cárceles u hospitales; atribución de efectos civiles al matrimonio celebrado según sus ritos; enseñanza religiosa en las escuelas; beneficios fiscales; conmemoración de festividades; regulación de enterramientos y cementerios; sello de garantía de alimentos propios y su disponibilidad en los centros públicos, o participación en las comisiones encargadas de velar por la libertad religiosa. Quince años después, la mayoría de estos derechos no han sido desarrollados.

La actitud más crítica ante esos incumplimientos la tiene la Federación de Comunidades Judías. Esta confesión tiene en España 25 sinagogas y 10 rabinos. No hay censo de judíos españoles. Se calcula que suman entre 40.000 y 45.000, repartidos en 14 comunidades. Su máximo dirigente es Jacobo Israel Garzón.

Las tragedias de esta confesión en el pasado les hace precavidos. Es más, sus críticas a las autoridades se refieren a que "en numerosos actos públicos, y en ocasiones en la prensa, hay escritos, insignias y pancartas antijudías, sin que el Estado actúe de conformidad con la legislación vigente".

La comunidad judía "sufre el acoso de las violencias neonazi e islamista, y ha de consumir, en demérito de otras necesidades, gran parte de sus recursos en vigilancia y seguridad, que deberían estar garantizadas en un Estado de derecho", denuncian.

Tampoco ha sido un camino de rosas el reconocimiento de los Testigos de Jehová, por la tendencia de los españoles a considerar secta todo lo que no sea catolicismo romano. Los testigos ganaron la dignidad de iglesia de "notorio arraigo" en el Ministerio de Justicia hace apenas dos años. Suman 105.000 fieles, repartidos en 1.420 comunidades locales.

Disponen de 820 locales de culto, atendidos por 5.500 responsables, cualificados por sus años y experiencia para una labor pastoral. El término bíblico por el que se los conoce es ancianos, del griego presbíteros. Al frente de los testigos hay una junta administrativa de siete miembros. Su presidente es Alberto López Mayos.

También nuevos en el reconocimiento oficial de la categoría de confesión de "notorio arraigo" son los mormones, que es como se conoce a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El primer miembro español de esta iglesia fue Melitón Trejo, originario de Extremadura (1870). Trejo emigró a Utah (EE UU), donde ayudó en la primera traducción al español del Libro de Mormón: otro Testamento de Jesucristo.

Las posteriores conversiones de españoles ocurrieron en 1966, relacionadas con dos congregaciones norteamericanas que se reunían en sus servicios religiosos dominicales. La Ley para la Libertad Religiosa en España de 1967 (impuesta por Roma a los obispos tras el Vaticano II, y por éstos al general Franco, muy a regañadientes) dio paso a la organización de la llamada Rama de Madrid en febrero de 1968, con 40 personas, muchas de ellas esposas de militares estadounidenses.

Su legalización oficial se formalizó en octubre de 1968. Hoy suman 42.000 fieles, repartidos en 140 congregaciones. Su templo principal está en Madrid. Se construyó hace 10 años.

Los últimos en ser reconocidos por su "notorio arraigo", en el otoño pasado, son los budistas. Pese a su implantación centenaria en España y su fama mundial, la decisión en el seno de la comisión correspondiente del Ministerio de Justicia fue agitada. Y muy ajustada: nueve votos a favor, siete en contra y siete abstenciones.

Los primeros contactos de españoles con el budismo los tuvieron los misioneros jesuitas en Japón y China en el siglo XVI. De esa época son los informes emitidos por san Francisco Javier y, posteriormente, por el superior de la misión en Japón, Cosme de Torres. Califican al budismo de "religión predominante", y destacan sus características, como las largas meditaciones a que se sometían los monjes zen y lo difícil que resultaba "refutar sus argumentaciones".

En España, el primer centro de estudios se abre en 1977 en Barcelona, y pertenece a la orden Kargyupa del Budismo Tibetano, promovido por los maestros Akon Rimpoche y Kalu Rimpoche. En el año 1978 llega a Ibiza el lama Thubten Yeshe, maestro de gran carisma, que entusiasma a personas que nunca habían oído hablar de budismo. Enseguida empiezan a surgir centros de estudios de todas las tradiciones: Zen, Theravada, Escuelas tibetanas, Orden Budista Occidental, etcétera, y en numerosas ciudades de España: Ibiza, Alicante, Barcelona, Madrid, Valencia, Granada y otras. Existen también lugares de reunión y templos de los emigrantes chinos y japoneses que no se mezclan, por el momento, con los practicantes españoles.

Desde el año 1991 funciona la Federación de Comunidades Budistas de España. La preside Miguel Ángel Rodríguez Terno, de Zaragoza, y está formada por entidades registradas cada una de ellas de forma independiente como comunidades religiosas de todas las escuelas. Su carácter es administrativo: para representar ante la Administración a los grupos que deseen adherirse y reúnan los requisitos.

Budismo es una expresión acuñada en Occidente, como si el ismo fuese un algo a lo que es preciso adherirse. La realidad es que desde la antigüedad se le conoce como el Dharma de Buda, que significa el Camino o el Sendero que él enseñó. A las personas que siguen sus pasos se les denomina "estudiantes de dharma" o, simplemente, "estudiantes". Y los lugares de reunión se llaman "centros de estudio".

Es difícil cifrar cuántos budistas hay en España, tal vez unos 40.000, registrados en los centros de estudio. Si se cuenta los apuntados para recibir información sobre retiros, conferencias, enseñanzas o acontecimientos especiales, llegan a los 300.000.

La mayoría son españoles y proceden de la religión católica. Es el caso de Antonio Mínguez, que presidió la federación budista 14 años. La suya "no fue una conversión súbita, tipo 'he descubierto la verdad', sino de poco a poco". Buscaba respuestas y lo positivo de la vida, que no encontró en la Iglesia católica.

Fue también el caso de Amparo Ruiz, budista desde los 34 años. Buscaba pensamientos sin fisuras, que no remitieran a una fe en su definición católica (creer lo que no vimos). Hoy está en el centro budista de Canillas (Madrid) conocido como Thubten Dhargye Ling. Lo fundó en 2003 el lama Guese Tsering Palden.

Entre los conversos al budismo abundan profesionales liberales y, sobre todo, jóvenes estudiantes. Se alejan de la religión católica, en la que crecieron, "por el carácter rígido, jerárquico y solemne" de esta confesión.

No acaba aquí el capítulo de confesiones que crecen. Es el caso de los cienciólogos, reconocidos por mandato de los tribunales en 2007. Su líder, Iván Arjona, acaba de cumplir 27 años. O también los seguidores del coreano Sung Myung Moon y su Iglesia de Unificación. Destacan también las más tradicionales: los sijs, el hinduismo, los seguidores de Confucio, la sufriente Comunidad Baha'í, los Hare Krishna, la organización Brahma Kumaris, más otro centenar de organizaciones no registradas oficialmente.

Confesionalidad encubierta

Las confesiones con acuerdo de cooperación con el Estado y otras reconocidas oficialmente como “de notorio arraigo” recitan una letanía de quejas por lo que llaman “confesionalidad encubierta” (católica) de los sucesivos Gobiernos, sin excepción. Un ejemplo: existen 500 mezquitas registradas. La mayoría funciona en locales o garajes. Sólo siete son de nueva planta (dos en Madrid, dos en Marbella, una en Valencia, Fuengirola y Granada) por la dificultad para conseguir terreno y licencias municipales, o por las oposiciones vecinales. “Esas dificultades suponen una vulneración de la libertad religiosa”, reprocha Abdennur Prado.También hay una identificación de las instituciones con la Iglesia católica cuando se nombra a la Virgen de El Escorial alcalde mayor del municipio, o designando a la imagen de la Virgen de Peñaroya-Pueblo Nuevo generala del Ejército. Los funerales por las víctimas del atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid se celebraron por el rito católico en la catedral de la Almudena pese a que muchos de los fallecidos eran de otras religiones. Y el Gobierno actual juró su cargo ante un crucifijo, sin excepción.Para colmo de confesionalidad, abundan los ayuntamientos que precintan y clausuran mezquitas o sinagogas aplicándoles disposiciones de actividades molestas, insalubres o peligrosas, como a las peores discotecas, pese a ser lugares de culto. Pero el mayor signo de confesionalidad del Estado español, a la luz del día, tiene que ver con los dineros. “Con razón dice el vulgo que el dinero es muy católico”, ironiza un dirigente protestante.El Gobierno socialista ha presupuestado este año apenas 4,5 millones de euros para las seis religiones de notorio arraigo (las demás no tienen derecho a nada), pero con la condición de que no los destinen ni a culto ni al pago de imanes o pastores. En cambio, la Iglesia católica recibe 153,1 millones en 2008 para sueldos de sacerdotes (unos 20.000) y obispos (79). Y otros 4.500 millones para financiar a sus docentes de religión o las actividades de sus instituciones educativas, hospitalarias o de caridad.La Iglesia católica es, además, la única que tiene derecho a una asignación del Estado a través de IRPF (ahora el 0,7% de la cuota del declarante católico, un 34% más que hace un año). Eso no quiere decir que el católico financie a su confesión añadiendo ese porcentaje al 100% de sus impuestos, sino que es Hacienda quien detrae esa cantidad de los ingresos estatales.

Fuente: El Pais.com