Mostrando las entradas con la etiqueta Gustavo Gutierrez. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Gustavo Gutierrez. Mostrar todas las entradas

lunes, octubre 25, 2010

'Los pobres han tomado más conciencia de que eran marginados' - Gustavo Gutiérrez.


Entrevista/Gustavo Gutiérrez. Sacerdote dominico,impulsor de la Teología de la Liberación. A su paso por nuestro país, para recibir un reconocimiento a su labor, sostuvo que si bien la pobreza ha disminuido es poco para la magnitud que tiene en el Perú.

María Elena Castillo.

¿Este gobierno se ha preocupado por la pobreza del país?

No voy a entrar en las cifras, que seguramente se pueden discutir, pero hay una baja en la pobreza y me alegro de eso, naturalmente, pero es una baja muy ligera respecto a la inmensa pobreza, que no es cuestión de este gobierno, sino del país, que arrastramos desde hace tiempo.

Que afecta a gran parte…

Hay desigualdad económica y social muy grande. Pero para mí la pobreza no es solo una cuestión económica. Yo creo que el pobre es el “no valorado”. ¿Cómo se puede medir? Usted puede medir salarios, calorías, que no es poca cosa, pero la persona en su dignidad, en sus derechos, el país sigue siendo profundamente desigual.

Dicen que crecimos 9%. ¿Amerita el triunfalismo del gobierno en la lucha contra la pobreza?

Eso lo dejo para los técnicos, que siempre se pelean entre sí.

La gente no siente mejoras…

No llega a muchos. Eso es claro.

Especialmente en la sierra…

La pobreza rural es muy grande. Dicen que eso toma tiempo y es cierto, pues es una pobreza que arrastramos, y no hay que verlo como una política actual, sino como un problema del país, desde hace mucho tiempo, enmarcado por un tema serio de marginación, de buena parte de la población. Por ejemplo, el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), dice que dos tercios de las personas asesinadas eran quechuahablantes. Hay una marginación histórica, y está incluso convertida en categoría mental, pero no solo para el gobierno, sino para el peruano.

¿No ha cambiado mucho desde que usted escribió sobre la Teología de la Liberación?

Lo que ha cambiado es que los pobres han tomado cada vez más conciencia de que eran marginados, que había causas humanas, estructuras, categorías mentales y han comenzado a plantear sus derechos para una dignidad personal, pero ya me gustaría que eso cubriera a todos los pobres en el Perú, y no es así. No digo que no hay nada, creo que sí ha habido avances.

En las últimas elecciones se ha satanizado a la izquierda, y hasta la han ligado al terrorismo…

Es intolerancia frente a posiciones políticas que no son mías, el que no tiene mi posición política está mal. Cierto pluralismo es sano e importante, y no estoy hablando de tolerancia frente a lo criminal que tuvimos con Sendero, por supuesto, sobre eso escribí largos artículos. Tenemos que entrar en el mundo democrático, de respeto por las personas. Y el respeto no es que no manifieste mis desacuerdos, pero lo que me preocupa fundamentalmente es una conciencia nacional frente al país en que vivimos.

¿A qué se refiere?

En un país debe haber una aspiración mayor de todos a respetar sus derechos y saber que el derecho a la comida, al salario, al respeto es importante. Si un pueblo no se lanza a una cosa así no habrá gobierno que lo haga.

¿Cómo cree que llegará el Perú al bicentenario?

No tengo bola de cristal, pero creo que se han retomado formas democráticas. Solamente en un clima democrático se podrá vencer o por lo menos reducir los enormes problemas del país. Un país desigual es complicado, ¿no?

Esa fue una de las conclusiones de la CVR y su ex presidente, Salomón Lerner, advirtió que eso no ha cambiado mucho...

Así es. La Comisión de la Verdad fue un jalón muy importante en la vida del país. Pondría el informe dentro de las cosas positivas de los últimos años.

¿Y lo más negativo?

El rompimiento de la democracia en los años 90, y que debemos cuidar que no vuelva a ocurrir.

“Susana es una persona que actúa con honestidad”

En época electoral todos los políticos ofrecen disminuir la pobreza, ¿se olvidan luego de ese compromiso?

No sé si se olvidan, pero al menos les es muy difícil, pero como le digo yo tengo una preocupación básica, que es la población peruana frente a la pobreza, que muchas veces no preocuparse del vecino que está mal, y hasta lo pisotea. Hay un individualismo grande, pero todo hay que matizarlo, pues no todos son así.

Usted ha destacado la labor de aquellos que han vivido y trabajado muchos años con los pobres, pero en las últimas elecciones generó mucha polémica, por ejemplo, que Susana Villarán haya vivido en Caja de Agua…

Pudo generar mucha polémica pero eso no quita que hay gente que se ha entregado muy generosamente a todo lo que es derechos humanos. Yo veo que hay muchos de ese tipo de personas.

Algunos dijeron que ella vivió allí por pose…

En eso no quiero entrar. Yo creo que hay una falta de respeto a las personas.

Ella dijo que lo recuerda mucho y que usted le enseñó a vivir cerca de los pobres. ¿Qué recuerda de ella?

No tanto que le haya enseñado, pero yo la he visto tomar esas posiciones y me parece que Susana es una persona que lo hace y actúa con honestidad, y bueno, el elector ya vio a quién elegir.

lunes, julio 07, 2008

Gustavo Gutierrez; La voz de los pobres

Por Raúl Mendoza

La Repùblica

Image
Hace años le preguntaron a Gustavo Gutiérrez si tenía héroes que le habían servido de inspiración en la vida. Él respondió mencionando a sus padres, a algunos teólogos que lo habían convencido con sus planteamientos y a "las personas de mi parroquia –en el Rímac–, nombres que para muchos no significan gran cosa, pero que para mí son muy importantes". Esa última parte de la frase, lanzada con la certeza del que sabe de lo que habla, confirma la esencia de su vida y obra: la opción preferencial por los pobres.

Su pensamiento, innovador y solidario, quedó plasmado en un libro publicado en 1971, pero que él ya maduraba desde mucho antes: "Teología de la Liberación. Perspectivas", en el que planteaba que el mensaje cristiano en América Latina, pobre y desigual, debía alcanzar no solo la liberación del espíritu del ser humano, sino también la mejora de sus condiciones sociales y materiales. Hoy sus ideas siguen tan actuales como siempre. La pobreza, la injusticia, la violencia, siempre deben ser combatidas.

El mes pasado Gustavo Gutiérrez, iniciador –junto a otros teólogos latinoamericanos– de esta corriente de pensamiento dentro de la Iglesia, cumplió 80 años y 50 de sacerdocio. La ocasión fue propicia para reunirse en su nombre y para presentar un libro en su homenaje: "Libertad y esperanza. A Gustavo Gutiérrez por sus 80 años". En el texto, los amigos y compañeros de ruta escriben sobre temas vinculados a su enfoque cristiano: los pobres, la fe, la dignidad, los derechos humanos, la construcción de una sociedad solidaria.

"(Gustavo) no es hombre de una fe accidental y transitoria, sino de una fe honda, madurada en las páginas de San Pablo, nutrida de las viejas voces con que Bartolomé de las Casas –su mentor ideológico– clamó, siglos atrás, desde el desierto americano, para que los reyes y los poderosos advirtieran cómo crecían en aquellos pueblos, la desazón y el dolor, y cuán difícil era evangelizar", comentó Luis Jaime Cisneros, lingüista y amigo del teólogo, la noche de la presentación.

En la misma reunión el sacerdote Brian Pierce, llegado desde Roma, habló también de las ideas renovadoras que laten en la obra de Gutiérrez: "Los escritos tuyos y de otros teólogos nos ayudaban a ver la realidad de nuestros tiempos con nuevos ojos. Eran tiempos de mucha vitalidad y compromiso. El evangelio se nos hizo vida gracias a ustedes (…). Nos ayudaron a descubrir que la Biblia era más que mandamientos y milagros. Era un libro que transmitía esperanza y libertad".

TEOLOGÍA Y COMPROMISO

Image
Hombre de fe. Gustavo Gutiérrez en una de sus estancias en Suecia, donde es profesor visitante.
¿Qué dice Gustavo Gutiérrez sobre su obra? En una entrevista concedida al diario ‘El Nuevo Día’ de Costa Rica –la última que ha dado– en mayo pasado, señaló como punto de partida del término ‘Teología de la Liberación’ el mes de julio de 1968, en Chimbote. Es decir, este año la denominación para este nuevo enfoque eclesial cumplió 40 años.

"Me pidieron hablar de Teología del Desarrollo y me negué. Les dije que hablaría de Teología de la Liberación, que era más pertinente a nuestro contexto (...). En realidad no pensé escribir un libro propiamente. Uno trabaja en los temas que le interesan y que poco a poco van saliendo. Al comienzo de 1969 una comisión ecuménica sobre temas de desarrollo me invitó a Ginebra. Entonces retrabajé la ponencia de Chimbote y así lo seguí ampliando", contó sobre su libro capital.

Respecto a su aporte al pensamiento católico, el brasileño Leonardo Boff, otro de los padres de la Teología de la Liberación dice: "Pocos son los creadores de una ruptura epistemológica. En el campo de la filosofía occidental moderna fueron creadores Descartes, Kant, Hegel, Marx, Heidegger. En teología destacaron Tomás de Aquino, Lutero, Bultmann, Rahner. Gustavo Gutiérrez abrió un camino nuevo para el pensamiento teológico, descubrió una nueva manera de hacer teología".

AMIGOS DEL MUNDO

Image
Con monseñor Juan Landázuri Rickets, ya fallecido.
He ahí el valor del pensamiento de Gutiérrez. Y ese elogio no es poca cosa. En el libro "Libertad y esperanza. A Gustavo Gutiérrez por sus 80 años" otras voces también inciden sobre un tema muy caro para él: la amistad. Aquí podemos encontrar testimonios como el de los esposos Lorenzo Cosamalón y Marina Aguilar, que lo conocen de su paso por la Iglesia Cristo Redentor, en el Rímac, un distrito populoso donde Gustavo Gutiérrez no solo hizo trabajo pastoral, sino que realizó una intensa labor social que nadie en el barrio olvida.

"El padre siempre manifestó su sensibilidad por las familias más pobres, especialmente por los niños. Cuando en 1988 el país estuvo sacudido por la crisis económica, el padre Gustavo fue el principal gestor para la organización de los comités del Vaso de Leche, los comedores, el botiquín y los desayunos para niños. Estas labores no solo las apoyaba con los escasos recursos de la Iglesia, sino que se daba tiempo, a pesar de estar ocupado, para visitar los lugares donde se desarrollaban", cuentan.

Otros amigos de la Iglesia también reconocen la influencia de Gutiérrez en sus propias visiones de la fe. El arzobispo de Tegucigalpa, Óscar Andrés Cardenal Rodríguez Madariaga, dice de él: "Tuve la dicha de conocerlo hace 20 años, cuando fui elegido secretario general del Celam (...). Fue entonces que lo visité en Lima y en un coloquio fraterno nació una amistad que me ha enriquecido en mi servicio a América Latina". Y además de sus cualidades de pensador y amigo, a Gustavo Gutiérrez también se le reconoce su perfil como educador y humanista.

La noche en que el libro en su homenaje fue presentado, Gustavo dijo agradecido que la "teología, la reflexión, el lenguaje sobre Dios –que literal y etimológicamente es la teología– no tiene sentido si ese lenguaje sobre Dios no es comunicado a otros". Él ha dedicado su vida a hacerlo. Y sigue trabajando en ello.

OBRA EXTENSA

Image
Gustavo Gutiérrez ha escrito casi una veintena de libros. Entre ellos destaca "Teología de la Liberación. Perspectivas", que abrió una nueva veta para el análisis del cristianismo en América Latina y causó un gran impacto mundial. La obra de G.G. ha sido traducida a 14 idiomas y él ha sido honrado con 19 doctorados honoris causa. En 1984 fue distinguido como Hombre del Año, por La República, y ha obtenido numerosas distinciones similares. El libro ‘Libertad y Esperanza’ fue editado por el Instituto Bartolomé de las Casas y el Centro de Estudios y Publicaciones.