Mostrando las entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas

miércoles, junio 13, 2012

El relato de la izquierda latinoamericana

El éxito de su historia contrasta con la poca elegancia de sus discursos de legitimación


La izquierda latinoamericana ha vivido en los últimos años una historia de éxito. Gana elecciones y reelecciones en la mayor parte de la región y en los pocos países donde no gobierna, como México, Colombia o Chile, constituye una fuerza opositora de peso. En la última década, la mayoría de las izquierdas latinoamericanas ha gobernado bien: ha reducido la pobreza, aumentado el gasto público en educación y salud, pero no ha trastocado el desequilibrio macroeconómico de sus países y ha contenido la inflación. Los actuales presidentes de la izquierda son sumamente populares y los que han dejado el poder en los últimos años, como Lula da Silva, Tabaré Vázquez o Michelle Bachelet, siguen poseyendo un enorme capital político.
La exitosa historia de la izquierda latinoamericana contrasta, sin embargo, con la poca elegancia de sus discursos de legitimación. A la hora de contar la historia de su auge, la izquierda apela al relato de la decadencia. Una y otra vez alude a los monstruos del “neoliberalismo”, descontinuado hace una década, o del “imperialismo yanqui”, cada vez con menor capacidad de presión diplomática y financiera —por no hablar de la inexistente amenaza militar— sobre los gobiernos latinoamericanos, como pudo verse en la pasada Cumbre de las Américas de Cartagena. O rinde culto a la Revolución Cubana, al Che Guevara y a las guerrillas latinoamericanas, todos, referentes de una izquierda marxista y violenta que, en sus medios y sus fines, ha sido abandonada, incluso, por Hugo Chávez en Venezuela o Raúl Castro en Cuba.
Cuando no recurren al archivo de los años guerrilleros, los gobiernos de la izquierda latinoamericana van más lejos: a los libertadores de América. De aquellos próceres, republicanos neoclásicos en su mayoría, extraen una simbología descolonizadora anacrónica, que estaría más cerca de los populismos y nacionalismos de mediados del siglo XX que de los experimentos constitucionales del siglo XIX, donde el paradigma liberal regía con pocas impugnaciones. Nada más contradictorio, sobre todo en el mundo andino o el mesoamericano, que juntar en un mismo panteón heroico a próceres republicanos y liberales del siglo XIX con líderes y movimientos indígenas del siglo XX, que se rebelaron contra las políticas anticomunitarias impulsadas por los primeros durante décadas.

Llegaron al poder gracias a la democracia pero siguen imaginándose como una fuerza “revolucionaria"
La nueva izquierda latinoamericana y la teoría neomarxista (Badiou, Rancière, Zizek, Hardt, Negri, Butler…) se leen con mutua desconfianza. Ernesto Laclau ha logrado incorporar algunas nociones al discurso kirchnerista, pero las mismas no son centrales en este último y su caso es excepcional. Más cerca de la renovación conceptual de la izquierda latinoamericana está el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, cuya articulación de katarismo y marxismo apunta a una potenciación del perfil comunitario, indigenista y plurinacional del “socialismo del siglo XXI”. Pero fuera de esta corriente, bastante circunscrita al mundo andino o específicamente boliviano, los contenidos ideológicos de dicho socialismo no van más allá del nuevo populismo de Chávez o del viejo comunismo de Fidel y Raúl Castro.
La izquierda latinoamericana no sólo no asimila el neomarxismo sino que tampoco se abre plenamente al multiculturalismo. Políticas emblemáticas de este último como las relacionadas con las cuestiones de género y las sexualidades no logran consolidarse en los gobiernos de la región. El matrimonio gay ha sido legalizado en la ciudad de México y en Argentina, pero no en Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, países del ALBA que comúnmente se asocian con las izquierdas más radicales. El derecho al aborto no es reconocido por los gobiernos de Dilma Rousseff en Brasil y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y la prevención y la penalización de discursos y prácticas machistas, homofóbicas y racistas son sumamente precarias en toda América Latina.
La torpeza con que la izquierda narra su ascenso al poder le impide capitalizar uno de los elementos que la distinguen del viejo comunismo: su mayor comprensión de los fenómenos de la cultura popular. A diferencia del marxismo-leninismo de corte soviético y cubano, que aspiraba a una regeneración cultural de la ciudadanía, basada en el ateísmo y la ciencia, las nuevas izquierdas usan un lenguaje menos doctrinario y más permeable a los mitos rurales y urbanos. La demagogia y el populismo que signan las políticas culturales de la izquierda conspiran contra la voluntad de producir ideologías menos circunscritas a las estrechas agendas de las minorías letradas.
La mayor limitación del relato de la izquierda tiene que ver con su idea de la democracia. En la última década la izquierda latinoamericana llegó al poder, gracias a la democracia, no a la revolución, pero sigue imaginándose como una fuerza “revolucionaria”, antes que como un conjunto de gobiernos democráticos. A diferencia de algunos sectores de la izquierda brasileña, uruguaya y chilena, sobre todo, los gobiernos bolivarianos siguen proyectando una imagen negativa de la democracia, heredada del comunismo y el populismo. La democracia es para ellos un medio para llegar al poder y preservarlo, no la finalidad de la vida pública.
Rafael Rojas es historiador.
fuente:  http://elpais.com/elpais/2012/05/17/opinion/1337260459_464923.html

sábado, enero 16, 2010

Plantean que Cuba sirva de puente aéreo para llevar ayuda a Haití

El ministro de Salud, Óscar Ugarte, opinó, además, que el transporte marítimo es una opción a tomar en cuenta ante el colapso del aeropuerto de Puerto Príncipe.

El ministro de Salud, Óscar Ugarte, sugirió que Cuba se convierta en el puente aéreo para que llegue la ayuda humanitaria hacia Haití, que fue devastado por un terremoto de 7.0 grados en la escala de Richter el pasado martes.

Incluso, el funcionario peruano opinó que la mejor manera de transportas la ayuda sería vía marítima, teniendo en cuenta los problemas logísticos que presenta el aeropuerto de Puerto Príncipe.

"Yo sugeriría evaluar la posibilidad de un puente aéreo a través de Cuba, que está al frente de Haití. Desde la zona oriental de Cuba, donde está Guantánamo, hacer un puente marítimo que permita un transporte mucho más masivo de agua , alimentos, etcétera", dijo Ugarte en diálogo con RPP.

"Se está pensando en todas las posibilidades logísticas de acceder ante esta situación de complicación del aeropuerto. La vía marítima creo que es una de las vías, y el punto más cercano es Cuba. Sería una excelente alternativa. Además, puede mantener el apoyo que se va necesitar no solo en estos días sino en las próximas semanas y meses", agregó.

Al respecto, Ugarte recordó que dos aviones peruanos cargados con ayuda humanitaria no han podido aterrizar en Puerto Príncipe. "Sabemos que el aeropuerto de Puerto Príncipe está saturado", apuntó.



Fuente:http://www.rpp.com.pe/2010-01-16-plantean-que-cuba-sirva-de-puente-aereo-para-llevar-ayuda-a-haiti-noticia_235888.html

viernes, enero 23, 2009

Fidel Castro reaparece y escribe sobre su muerte, recibio a la presidenta de la Argentina



Fide Castro y Cristina Fernández
Este viernes se publicó la foto de Fidel Castro durante su encuentro con Fernández esta semana.

En la última de sus reflexiones escritas, el ex presidente de Cuba, Fidel Castro, habla sobre su muerte y dice que espera no tener el "privilegio" de estar observando y meditando sobre los acontecimientos dentro de cuatro años, cuando concluya el mandato de Barack Obama.

En un artículo titulado "El undécimo presidente de Estados Unidos" (en referencia a que Obama es el 11º mandatario que asume en EE.UU. desde el triunfo de la revolución cubana), Fidel Castro -quien tiene 82 años- dice que está "bien" y que sus compañeros del partido y el Estado no deben sentirse comprometidos "por mis eventuales Reflexiones, mi gravedad o mi muerte".

Recibo información y medito sosegadamente sobre los acontecimientos. Espero no disfrutar de tal privilegio dentro de cuatro años cuando el primer período presidencial de Obama haya concluido
Fidel Castro

En el último párrafo del artículo, Castro escribe: "He tenido el raro privilegio de observar los acontecimientos durante tanto tiempo. Recibo información y medito sosegadamente sobre los acontecimientos. Espero no disfrutar de tal privilegio dentro de cuatro años cuando el primer período presidencial de Obama haya concluido".

Debido a problemas de salud, en julio de 2006 Fidel Castro delegó los poderes presidenciales en su hermano Raúl, y renunció oficialmente a la presidencia en febrero de 2008.


Silencio

Se trata del segundo artículo que Castro publica en dos días, luego de mantener silencio durante cinco semanas.

Portada del diario cubano Granma de este viernes, 23 de enero
El nuevo artículo fue publicado por Granma este viernes.

Según explicó Fernando Ravsberg, corresponsal de BBC Mundo en La Habana, este silencio de Castro, así como el hecho de no haber recibido a los presidentes de Panamá y Ecuador cuando visitaron la isla, "desataron una ola de especulaciones sobre su estado de salud, dándolo incluso por muerto".

Sin embargo, Fidel Castro reapareció esta semana durante la visita de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, a quien recibió durante una hora.

En ese momento nuestro corresponsal informó que "la presidenta argentina expresó a la prensa que habían hablado de todos los temas, sobre todo internacionales y que veía a Castro muy bien".


Después de la visita de Fernández, el ex presidente cubano reanudó sus reflexiones escritas.

En su último artículo, Fidel Castro vuelve a elogiar al nuevo presidente de EE.UU. a nivel personal, pero agrega "a pesar de todas las pruebas soportadas, Obama no ha pasado por la principal de todas. ¿Qué hará pronto cuando el inmenso poder que ha tomado en sus manos sea absolutamente inútil para superar las insolubles contradicciones antagónicas del sistema?".

En el escrito, Castro también revela que este año se ha propuesto reducir sus reflexiones "para no interferir ni estorbar a los compañeros del Partido y del Estado en las decisiones constantes que deben tomar frente a dificultades objetivas derivadas de la crisis económica mundial".

Redacción BBC Mundo

martes, enero 13, 2009

No es con más capitalismo, con más neoliberalismo, con más mercados que se van a solucionar los problemas de América Latina

Entrevista exclusiva del Presidente de Ecuador a Granma


Oscar Sánchez Serra
oscar.ss@granma.cip.cu

Cuando tuvo en sus manos el título de economía de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil no se fue a una empresa, ni a crear un negocio próspero. Tampoco se lanzó a la piscina especulativa mundial, donde muchos economistas u hombres de finanzas han construido grandes fortunas, dejando en el más negro infortunio a este mundo de inicios del siglo XXI.

Tras graduarse, incluso con una mención especial del tribunal académico, postergó sus sueños de maestría y doctorado para subir 3 600 metros de altura sobre el nivel del mar hasta llegar a la zona de Zumbahua, poblado del cantón Pujilí en la provincia de Cotopaxi. Allí arrimó el hombro a los duros trabajos del campo, fue maestro impartiendo clases de matemáticas elementales y organizó microempresas agrícolas.

Al escucharle decir que aquella fue una de las mejores experiencias de su vida, a nadie puede extrañar que el hoy Presidente Rafael Correa Delgado, suscriba las ideas del socialismo del siglo XXI, que lo defina como la supremacía del ser humano sobre el capital; que declare inmoral e ilegítima la deuda externa de su país, expresando un concepto enarbolado por nuestro Comandante en Jefe hace más de 20 años: nuestros pueblos ya la han pagado muchas veces.

Esa misma modestia y preocupación por su pueblo, por Latinoamérica y con una visible y manifiesta emoción cuando habla de Cuba, presidió la entrevista exclusiva que concediera a Granma, haciendo un alto en el intenso programa de la visita que realizara la pasada semana a nuestro país y que por temas, pudiera resumirse en:

CUBA

La historia ha sido testigo del acercamiento de nuestros pueblos, de unas relaciones excelentes. Tuvimos un presidente, que es el mayor referente para nuestra Revolución Ciudadana, que fue Eloy Alfaro. El exigió a la corona española la independencia de Cuba, incluso estuvo dispuesto a mandar un destacamento de soldados a Cuba. Se conoció con José Martí, hubo intercambio epistolar entre ellos. El padre de uno de nuestros héroes nacionales, Alfredo Calderón, fue cubano. Muchos de nuestros hombres de estado y referentes históricos, Vicente Rocafuerte, Juan Montalvo, vivieron en La Habana o pasaron por ella. Después, en 1959, la Revolución cubana hizo que miráramos a esta tierra con orgullo. Luego las presiones de Estados Unidos condujeron a que rompiéramos relaciones diplomáticas en 1961; pero las relaciones entre pueblos hermanos continuaron.

Desde 1979 cuando se reanudaron, hemos tenido un gran vínculo a todos los niveles, pero con nuestro gobierno se ha profundizado muchísimo más por las coincidencias ideológicas, por las cosas en comunes que tenemos.

SU VISITA

Obviamente esta visita ayuda a fortalecer aún más esas relaciones. Y nuestro deber es sacar cosas concretas, ha habido viajes anteriores, visitas de estado, de presidentes de la República, se firmaron bonitos convenios, pero quedaron en nada, esta vez vamos a cumplir las cosas. Hay áreas donde podemos tener fructíferos intercambios de cooperación, por ejemplo, en el impresionante desarrollo que tiene Cuba en educación, salud y biotecnología.

Hemos sentido un gran aprecio por El Ecuador y por nuestro gobierno, aprecio que es recíproco.

Vivimos momentos muy emocionantes, como el 8 de enero, cuando en el acto donde celebramos el 50 Aniversario de la llegada de Fidel a La Habana, conversé con los familiares de los Cinco Héroes cubanos, presos en Estados Unidos. Yo no sabía que estaban allí, conozco bien ese caso, lo inhumano e injusto de las drásticas condenas. Tuve la inmensa oportunidad frente a sus esposas, madres e hijas, de testimoniarles mi solidaridad y el compromiso de que Ecuador hará todo lo que esté a su alcance para seguir denunciando este caso, presionando para que se corrija esa injusticia.

Imborrable la emoción de compartir con los que asaltaron el Moncada, los que vinieron en el Granma, con los héroes de la caravana de la Libertad, con los familiares del Che, todos allí con el Comandante Raúl Castro... Más que hablarles de algo, fue tan solo transmitirles el orgullo y la admiración que sentimos por ellos, el honor que era conocerlos.

AMÉRICA LATINA HOY EN LO POLÍTICO, SOCIAL Y ECONÓMICO

Insisto en la idea de que América Latina no está viviendo una época de cambios, sino un cambio de época. Si usted compara la América Latina de hoy, sus gobernantes, sus líderes con la América Latina de hace 10 años, la diferencia es enorme. Acuérdese de la América Latina de los Menem, de los Color de Mello, de Fujimori, de los Jorgito Endara en Panamá... hoy tenemos gobiernos más autónomos, más soberanos, más progresistas; los gobiernos neoliberales se derrumbaron como castillos de naipes, por ahí sobreviven unos que otros, pero en general ha habido muchas victorias sucesivas de gobiernos de izquierda.

Eso hace que coincidamos en muchas cosas y como nunca antes se viva una voluntad y un espíritu integrador, pero integración que debemos materializar en hechos concretos, tangibles, en beneficios de nuestros pueblos. En este sentido hay una Latinoamérica más unida, con más coincidencia, con más espíritu integrador y una muestra palpable de eso fue la reunión de Salvador de Bahía, donde Cuba ingresó al Grupo de Río, eso era impensable hace 10 años, había que pedir permiso a cierto poder del Norte.

En lo social creo que falta mucho y no se va a lograr ese mucho mientras sigan los mismos modelos de antes, no es con más capitalismo, con más neoliberalismo, con más mercados que se van a solucionar esas cosas. América Latina necesita un modelo alternativo y en algunos países Ecuador, Paraguay, Bolivia, Venezuela, está tratándose de hacer.

En lo social, lamentablemente, creo que América Latina no ha avanzado mucho, tenemos que avanzar mucho más rápido. Y en lo económico tampoco, todavía tenemos sistemas muy vulnerables, muy dependientes y nos cuesta caro por ejemplo, una crisis que no hemos producido nosotros en la cual no hemos sido autores, ni cómplices, ni nada, somos tal vez de las principales víctimas de esta crisis. Entonces el gran desafío es crear modelos más autónomos, menos vulnerables, un desarrollo verdaderamente endógeno y como parte esencial de esa estrategia ir a una integración regional que nos hace menos vulnerables a factores externos.

Creo que en lo político está cambiando, pero en lo social y económico todavía nos falta muchísimo por andar.

PROCESOS DE INTEGRACIÓN EN LA REGIÓN

Hay cosas muy buenas que están sucediendo, yo siempre pongo el ejemplo de UNASUR, porque de los intentos de integración es el de mayor universo, es decir, no son solo los países andinos o los países del cono Sur, es toda América del Sur y porque —y tal vez sea lo más importante—, a diferencia de procesos como la Comunidad Andina de Naciones (CAN) o MERCOSUR, que han estado imbuidos solo en el plano comercial de forma prácticamente excluyente, o sea básicamente haciendo grandes mercados, UNASUR plantea una integración completa en lo social, económico, político, incluso en lo institucional.

Por ejemplo incluye tener ciudadanía regional, tener sistemas de seguridad social comunes, políticas sociales comunes, políticas económicas comunes, estrategias comunes en organismos multilaterales. Ojalá pronto podamos construir esa nueva estructura o arquitectura financiera regional, con un banco de desarrollo, con un fondo de reserva, con una moneda común incluso. Es un intento integracionista que va mucho más allá del plano comercial y eso para América Latina es muy positivo.

ECUADOR FRENTE A LAS ELECCIONES DEL PRÓXIMO ABRIL

Nosotros estamos viendo al enemigo, es lo que siempre digo, se lo he dicho al Comandante Raúl Castro. La burguesía cubana se fue del país, los enemigos están fuera básicamente y muy claramente identificados. En Ecuador, la burguesía se quedó adentro y trata de torpedear todos los procesos de cambio desde adentro, a través de una llamada prensa libre que en verdad es prensa en función de ciertos privilegios e intereses; a través de supuestas cámaras de producción; a través de ciertos sectores de la iglesia; a través de supuestas organizaciones sociales. Nuestro proceso lleva menos de dos años y no se imagina todos los obstáculos y ataques que hemos tenido que enfrentar.

La propia crisis económica de la que hablamos es usada ahora contra el pueblo para inventar todas las falacias y mentiras por parte de esa prensa (que un 80% está contra nosotros), de esas cámaras, de esos grupos pseudosociales. Agarran a alguien que pierde su empleo y le dice que es culpa del gobierno, que lo van a sacar de la pobreza, etc. El panorama es complejo, será difícil, van a hacer lo imposible por desestabilizarnos, lo imposible por hacernos perder las elecciones. Ese es el desafío, pero nuestra respuesta será más democracia. Pondremos nuestros cargos siempre a consideración del pueblo ecuatoriano cuantas veces sea necesario.

Lo que me dice de nuestro alto índice de popularidad es cierto, somos un gobierno con un gran capital político que ha despertado un gran apoyo popular, lo sabemos. Pero no podemos engañarnos, todo eso puede cambiar, no será un proceso fácil. La oligarquía sabe que está siendo derrotada, los grupos de poder saben que están siendo derrotados por sucesivos procesos electorales en Ecuador, y van a poner toda la carne al asador para tratar de desestabilizar al gobierno y hacernos perder las elecciones.

EL CHE EN LA DESPEDIDA

Realmente para mí el Che es algo muy especial. Es un referente, es uno de los grandes hombres que ha dado la humanidad. para nosotros será muy representativo, muy significativo, muy emocionante poder visitar ese mausoleo, momentos antes de partir de Cuba.

¿Qué significa eso? Significa ajustar cuentas con la historia, rendir homenaje a un gigante latinoamericano, pero también significa un símbolo de lo que quiere ser la Revolución Ciudadana en Ecuador, esa clase de sacrificio al extremo, darlo todo por los ideales que nos sostienen, darlo todo por el servicio a los demás, darlo todo por la solidaridad. Así que es también un símbolo y un mensaje de que nuestra Revolución Ciudadana es Alfarista, Bolivariana, pero también Guevarista.

fuente: http://www.granma.cu/espanol/2009/enero/lun12/entrevista.html

domingo, enero 11, 2009

El Socialismo del Siglo XXI es un destino para Latinoamérica - Rafael Correa


Dijo el Presidente de Ecuador durante conferencia magistral

Aida Calviac Mora y Miriela Fernández Lozano

"América Latina tiene un pasado común, es hora de buscar nuestro destino común para poner las cosas en su lugar", afirmó este viernes Rafael Correa, Presidente de Ecuador, durante una conferencia magistral que impartió en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, a la que asistió José Ramón Machado Ventura, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

El mandatario señaló que se necesitan nuevas formas de integración y esta es una oportunidad para sentar las bases de algo distinto: el socialismo del siglo XXI, alternativa radicalmente democrática basada en la equidad, la justicia social y el humanismo.

Se trata de una propuesta en constante reformulación y construcción, que hereda conquistas del socialismo tradicional, pero enfrenta con sentido crítico los dogmas y rechaza las recetas generalizadoras y las estandarizaciones porque reconoce las especificidades de cada sociedad y cultura.

El socialismo del siglo XXI proclama la supremacía del trabajo humano como fin mismo de la producción, por encima del capital, puntualizó.

Se pronunció, además, por no pagar la deuda externa de los países pobres señalando que es ilegítima y corrupta, además de solicitar sanciones para quienes la contrajeron a espaldas de los pueblos y pidió constituir el Banco de Desarrollo y el Fondo de Reservas Regionales.

Sostuvo, igualmente, que con la entrada de Cuba al Grupo de Río, formalizada en la cumbre de Salvador de Bahía, Brasil, comienza a tomar forma definitiva el proceso de integración regional, que debe transformarse en acción concreta a favor de nuestros pueblos.

Tras destacar los nexos históricos que unen a Ecuador y a la mayor de las Antillas, Correa ponderó el triunfo de la Revolución cubana como el referente más importante para el movimiento social en el área.

Administrar por 50 años una economía sitiada, en beneficio de las mayorías, es no solo un acto heroico, sino una reserva moral para todos los pueblos. Cuba tendrá muchos más logros económicos y sociales de los que ya tiene cuando ya no exista ese bloqueo absurdo, expresó.

Concluida su disertación, el jefe de Estado ecuatoriano dialogó con estudiantes y profesores de ambas naciones, y Rubén Zardoya, rector de la Universidad de La Habana, le hizo entrega de la placa conmemorativa por el aniversario 280 de la casa de altos estudios.

Participaron también Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento, y Ricardo Cabrisas, vicepresidente del Consejo de Ministros.

Fuente: Granma.cu/espanol

El combate contra la injusticia, contra el despotismo y contra la corrupción es eterno, y no termina jamás - Rafael Correa

Palabras del presidente de Ecuador en el acto en ocasión del 50 aniversario de la Revolución Cubana. el 8 de enero de 2009




Querido Comandante;

General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de Cuba, probablemente el compañero Fidel nos esté viendo, así que un inmenso abrazo solidario y latinoamericano para él ;

Queridos comandantes, combatientes de esta gesta heroica: la Revolución Cubana, la liberación cubana, el hito más importante en la historia de América Latina en el siglo XX y ejemplo para el planeta entero;

Queridos funcionarios del gobierno cubano;

Ministras y ministros y funcionarios del gobierno ecuatoriano que me acompañan en esta visita;

Señores representantes de los medios de comunicación social;

Queridas hermanas y hermanos cubanos, ecuatorianos, latinoamericanos y planetarios, para todos ustedes un inmenso abrazo (Aplausos):

Hoy, 8 de enero de 2009, cuando, por invitación de la Revolución Cubana estamos presentes en representación del pueblo ecuatoriano y de su Revolución Ciudadana, vale la pena preguntarse: ¿Cuándo comenzó la Revolución Cubana?

¿Quizá el 26 de julio de 1953, cuando Fidel, comandando a la Generación del Centenario, tatuó para la historia el Cuartel Moncada?

¿Fue acaso el 25 de noviembre de 1956, cuando el Granma zarpó de Veracruz con 82 guerrilleros?

¿O mucho antes, la madrugada del 11 de abril de 1895, cuando José Martí y su grupo de patriotas desembarcaron en Playitas de Cajobabo para iniciar la Guerra Necesaria y terminar con el yugo español?

Quizá sea mejor pensar que esta Revolución, esperanza y destino de Nuestra América, empezó en las luchas contra el colonialismo, con el referente mayor de nuestra vocación emancipadora simbolizada por el Libertador Simón Bolívar.

Porque Manuela Sáenz y Antonio José de Sucre; porque José Martí y Emiliano Zapata; porque Eloy Alfaro y Augusto César Sandino; porque Manuel Rodríguez y José Carlos Mariátegui; porque Antonio Maceo y Máximo Gómez, y porque todos los patriotas del continente se consagraron a la liberación de nuestra Patria Grande cobijados por la imagen y la bandera de Bolívar.

Debemos reconocer, entonces, que la Revolución se inició cuando Fidel¼ Raúl, el Che, Haydée, Camilo, y los revolucionarios cubanos siguieron el sendero y las huellas profundas de una lucha histórica.

Seguir esas huellas significaba y significa, en cualquier tiempo, ser honestos, ser transparentes, y decir siempre la verdad, como lo hizo el Libertador, cuando dijo:

"Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto."

Hace cincuenta años, en este mismo sitio, cobijado por el Libertador, Fidel dijo:

"Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil.

"Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario —manifestó Fidel. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo.

"¿Cómo ganó la guerra el Ejército Rebelde? Diciendo la verdad. ¿Cómo perdió la guerra la tiranía? Engañando a los soldados.

(...) "Y por eso yo quiero empezar —o, mejor dicho, seguir— con el mismo sistema: el de decirle siempre al pueblo la verdad" —manifestaba Fidel, en este mismo sitio, hace cincuenta años.

Esa antorcha ética, y la mayor devoción por las legítimas aspiraciones del pueblo cubano y del pueblo latinoamericano, permitieron que esta Revolución esté vigente, con altivez, con dignidad, en la defensa de los bienes más preciados que un pueblo persigue: la libertad y la soberanía.

Este pueblo maravilloso, el pueblo cubano, pueblo heroico, le ha enseñado al mundo que la revolución tiene un destino. Que es un proceso del espíritu, que lo forja la voluntad humana y que, una vez en marcha, no encuentra poder capaz de detenerla, por poderoso que se crea.

Hoy, cincuenta años después, ese lejano 1 de enero de 1959, o aquel 8 de enero de hace medio siglo, ya son fechas gloriosas para todos los movimientos revolucionarios del mundo. Pero no lo serían, si el movimiento que desembocó en ella se hubiese concebido simplemente como el momento culminante de la insurrección contra la injusticia, el despotismo y la corrupción.

El combate contra esa injusticia, contra ese despotismo y contra la corrupción es eterno, y no termina jamás.

Es por esto que el 1 y el 8 de enero de hace cincuenta años son gloriosos. Y son majestuosos, porque a partir de entonces, el pueblo cubano ha instruido al mundo que una revolución se construye desde cada amanecer, y también, a partir de la enseñanza que nos deja cada equivocación.

Este proceso es ejemplar porque fue capaz de conquistar la verdadera independencia nacional, la libertad, la soberanía, y la libre determinación del pueblo cubano.

Este proceso es extraordinario porque logró el restablecimiento de los derechos humanos para todos los cubanos y cubanas. Es el reconocimiento del respeto a la dignidad plena del ser humano como primer derecho constitucional.

La Revolución Cubana hizo realidad la prédica de sus líderes: los cubanos y cubanas saben que ningún compatriota será abandonado a su suerte bajo ninguna circunstancia.

La Revolución Cubana no tiene muertos ocultos en el escaparate de su historia, y jamás practicó ni torturas ni desapariciones.

La Revolución Cubana ha eliminado la discriminación racial y la de la mujer, al tiempo que ha ejercido la defensa de los derechos de la infancia y la amplia protección de los derechos de la familia cubana.

La declaración de Cuba como Primer Territorio Libre de analfabetismo en América, en 1961, sigue siendo un ejemplo para nuestros pueblos, y esa misma convicción convirtió los cuarteles en escuelas, y le dijo a los cubanos: "lean, no crean", democratizando así el acceso al mundo del libro y sus fantasmas.

Cuba multiplicó más de 11 veces el número de médicos. De 6 286 que había en 1958, el país pasó a 72 416 médicos en el 2007, es decir, 1 médico por cada 155 habitantes. Cuba es el país con la mayor tasa de médicos por habitante del planeta, y América Latina ha sido beneficiaria de una política responsable, enraizada en el humanismo y la solidaridad.

Hemos asistido, con orgullo latinoamericano, a la práctica de una política exterior de principios, basada en los pilares del derecho internacional: la igualdad entre las naciones, la libre determinación y el respeto mutuo, así como en la defensa de la justicia social y la dignidad de todos los seres humanos del planeta, en especial, los derechos de los pueblos del Tercer Mundo.

De esta tierra latinoamericana venimos para expresar nuestra más profunda solidaridad con el proceso revolucionario cubano.

Desde la línea ecuatorial, de ese territorio que cobijó las luchas bolivarianas, hemos llegado hasta Ciudad Libertad para expresar nuestro júbilo por estos cincuenta años. Y lo hacemos con la misma convicción que nos llevó a consagrar, en nuestra propia tierra, una de las Constituciones más avanzadas de la América Latina.

Venimos de este continente afianzado y reverdecido por la memoria social que nos permite un ajuste de cuentas con la historia.

Ese ajuste de cuentas empieza por la auténtica reivindicación del pueblo indígena, expoliado, explotado, humillado, ofendido, y, como paradoja, también usado y manipulado. Por eso hoy, el Estado ecuatoriano es plurinacional, es intercultural, y persigue la igualdad en la diversidad, es decir, el más auténtico ejercicio de la verdadera democracia¼ De igual manera con el pueblo afro-ecuatoriano, que como el cubano es tambor y bandera de nuestra Patria.

Hace tantos años, dos demócratas de mi pueblo, Eloy Alfaro y Federico Proaño, fueron destinatarios del homenaje de José Martí.

Alfaro, al decir del Apóstol, era uno de los pocos americanos de creación, y, sus combatientes del litoral, los montoneros, hermanos de los mambises, cimentaron esa tierra ecuatorial que hoy emerge y se levanta.

Sobre nuestro luchador insurgente, Federico Proaño, Martí dijo:

"Para los enemigos del albedrío del hombre, y de su franco empleo en América, Proaño no tenía más que uña y diente. Y su pluma, fina y fuerte, esbozaba de un rasgo, iluminaba de un revuelo, clavaba de un picotazo, se abría, como en dos alas, ante las majestades del hombre y de la Naturaleza."

Y la historia sigue. La Revolución Cubana contó con un mártir ecuatoriano, el periodista y patriota Carlos Bastidas Argüello, asesinado en mayo de 1958 por los sicarios de Batista.

A Carlos Bastidas rendimos hoy tributo, por ser digno representante de la altivez y sacrificio de nuestros pueblos .

Y, en homenaje a esta Revolución, cimentada en los más nobles principios decantados a lo largo de la historia de la humanidad: solidaridad, universalidad, unidad, independencia y, sobre todo, dignidad, hoy demandamos y exigimos¼ el fin del criminal bloqueo, etnocidio premeditado por los poderes de siempre (Aplausos), esos mismos poderes que han sometido a la más perversa injusticia a René González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, patriotas que, quizá como consuelo, y como lo ha dicho Silvio Rodríguez: "debemos comprender que lo que sufren, son los zarpazos de una bestia, contra una luz insoportable" (Aplausos).

Afortunadamente, América Latina no pertenece hoy a ningún imperio.

Los herederos de José Artigas, José de San Martín, Rosa Campuzano, Miguel de Hidalgo, y también de Rigoberta Menchú, Camilo Torres, Leonidas Proaño, Hebe de Bonafini y Chico Mendes, no creemos en el pensamiento único, porque nuestra identidad tiene el rostro de todos y de todas.

Nosotros honramos la esencia de la Revolución Cubana por considerarla trascendental para la evolución de la Humanidad.

Porque consideramos que sus principios son fundamentales para alcanzar el bienestar de nuestros pueblos.

Al honrar esta revolución, repetimos las palabras pronunciadas hace cincuenta años por el Comandante Fidel Castro, palabras que hoy hacemos nuestras:

"Desde ahora, ya se acabaron los agasajos y las ovaciones; desde ahora¼ a trabajar, mañana será un día igual que otro cualquiera, y todos los demás igual, y nos acostumbraremos a la libertad."

Nosotros, desde nuestro Ecuador andino, desde el Guayas y el Chimborazo, desde la patria de Alfaro y Manuelita, nos sumamos a este festejo por la justicia y por la dignidad.

Nosotros, en el mayor ejercicio de la soberanía, denunciamos, como ustedes, una deuda externa ilegítima, ilegal e inmoral.

Para nosotros, socialistas de mente y corazón, la revolución jamás será triste, siempre será una fiesta, porque será el festejo de la igualdad entre hombres y mujeres; porque será el ejercicio de la solidaridad entre los seres humanos y la tierra.

Y así, nosotros festejamos la Revolución Cubana con las palabras del poeta Fayad Jamís:

"Por esta libertad

de canción bajo la lluvia,

habrá que darlo todo,

hasta la sombra

y nunca será suficiente".

Con las sombras protectoras de Bolívar y Martí¼

Con esta entrada renaciente de Fidel en Ciudad Libertad¼

Y con la memoria del Che, decimos, con dignidad y corazón¼

¡Hasta la victoria siempre!

¡Que viva Cuba!

¡Que viva Ecuador!

¡Que viva América Latina!

Rafael Correa visita el mausoleo del "Che" junto con Raúl Castro



Mandatario ecuatoriano firmó además varios convenios en visita oficial que terminó hoy

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, visitó hoy el mausoleo del guerrillero Ernesto "Che" Guevara en Santa Clara junto con el gobernante cubano, Raúl Castro, con quien se entrevistó y firmó varios convenios durante su visita oficial que concluyó hoy.

Después de tres días de apretada agenda en La Habana, donde tuvo conversaciones oficiales, dictó una conferencia y participó en uno de los actos del 50 aniversario de la revolución, Correa viajó hasta la ciudad central de Santa Clara para visitar el mausoleo del guerrillero argentino-cubano.

El mandatario ecuatoriano terminó su visita sin haber logrado una entrevista con el ex presidente Fidel Castro, según dijeron a Efe fuentes ecuatorianas.

"No lo he visto. Me encantaría verlo, pero no sé su estado de salud", dijo Correa el viernes al ser consultado por periodistas sobre un posible encuentro con el líder cubano, convaleciente desde el 31 de julio de 2006 de una enfermedad que le apartó de la Presidencia en febrero pasado.

Antes de salir de La Habana este sábado, el gobernante ecuatoriano visitó la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), desde donde transmitió a su país el habitual informe semanal de labores del gobierno.

El viernes Correa dictó una conferencia en la Universidad de La Habana abogando por un "nuevo" y "mejor" modelo de integración de América Latina y una "nueva arquitectura financiera" regional.

"En los albores de la peor crisis que recuerda la historia del capitalismo, nuestra América requiere de una organización capaz de acoger los desafíos del presente", indicó el mandatario ante un auditorio en el que estaba el vicepresidente primero de Cuba, José Ramón Machado Ventura.

Además, recorrió el casco histórico de la capital cubana y el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), donde se interesó por algunos productos biotecnológicos que se producen en la isla, entre ellos una "vacuna terapéutica" contra el cáncer.

Tras entrevistarse el jueves con el general Raúl Castro en el Palacio de la Revolución, Correa manifestó que la biotecnología es uno de los sectores en los que Ecuador busca cooperación cubana.

Ambos gobernantes presidieron la firma de un acuerdo entre la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología de Ecuador, el CIGB y el Centro de Inmunología Molecular con el propósito de establecer un marco de cooperación en este campo.

Asimismo, suscribieron otros convenios sobre ciencia, tecnología, deporte, educación y energía, y aparecieron juntos en el acto oficial en recuerdo de la entrada triunfante de Fidel Castro en La Habana hace 50 años.

El Gobierno de la isla le cedió el honor de realizar el discurso de cierre de ese acto, donde Correa celebró que el proceso cubano ha sido "ejemplar porque fue capaz de conquistar la verdadera independencia nacional, la libertad, la soberanía y la libre determinación del pueblo cubano".

En una entrevista emitida por la televisión estatal de Cuba, el jefe de Estado visitante insistió en que el próximo Gobierno de los Estados Unidos, encabezado por Barack Obama, deberá levantar el "absurdo" bloqueo económico que mantiene ese país contra la isla desde 1962.

Durante su estancia en la isla, insistió en que ese bloqueo es "inmoral" e "injustificable", y afirmó que, cuando termine, el desarrollo de "Cuba se va a disparar".

Sobre Obama, confesó sentirse "escéptico" de que su Gobierno pueda traer "cambios radicales" en la política exterior de los Estados Unidos, pero reconoció que le gustaría mucho conversar con él.

El presidente ecuatoriano es el segundo mandatario latinoamericano en visitar Cuba en 2009, tras el gobernante de Panamá, Martín Torrijos.

Este fin de semana debería haber llegado a la isla la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, pero aplazó la visita por una semana por razones de salud, y en febrero llegará la mandataria de Chile, Michelle Bachelet.



EFE

viernes, enero 02, 2009

Raúl Castro encabezó la ceremonia de aniversario de la revolución cubana


Durante 48 años, la ceremonia fue encabezada por Fidel Castro, quien tuvo que abandonar el poder al borde de la muerte en julio del 2006

(AP).- Cincuenta años después de haber triunfado, los líderes de la revolución cubana regresaron a esta ciudad del oriente de la isla -donde todo comenzó- para conmemorar la fecha, encabezados por el presidente Raúl Castro pero con la notable ausencia de su hermano Fidel.

"Hoy la revolución está más fuerte que nunca y jamás ha cedido un milímetro en sus principios", dijo Raúl Castro al leer un discurso en la misma plaza donde hace medio siglo Fidel proclamó la victoria de las huestes guerrilleras que hicieron huir al dictador Fulgencio Batista.

Fidel Castro, de 82 años, convalece de una serie de operaciones intestinales que lo impulsaron a delegar el poder en su hermano de manera interina en julio del 2006, y definitivamente en febrero del 2008. Para nadie, ni para el gobernante, pasó desapercibida la ausencia del histórico líder en Santiago, a unos 900 kilómetros de la capital.

"Un individuo no hace la historia, lo sabemos, pero hay hombres imprescindibles capaces de influir en ella. Fidel es uno de ellos", manifestó el actual gobernante.

Desde hace algunos días las calles están cubiertas de banderas y carteles saludando la efeméride, expresando vivas al comunismo y con los rostros de los hermanos Castro.

"Esta revolución realmente le ha dado muchas cosas buenas a mi familia, pero ahora hay mucho por mejorar. De todas formas es mi país y no me gusta que vengan (de afuera) a decirme qué hacer en él", dijo a la AP Clarinda Villalba, una mujer de 57 años que realizaba compras de fin de año en un agromercado de un barrio de La Habana.

En toda Cuba se prepararon actividades populares y bailables. Aunque inicialmente se esperaba una enorme fiesta en Santiago a la cual asistirían aliados políticos como el mandatario boliviano Evo Morales, se anunció que la conmemoración sería más modesta debido a la difícil la situación económica de la isla. Entre los asistentes estuvo el canciller venezolano Nicolás Maduro.

Durante el verano el devastador paso de tres ciclones dejó pérdidas por 10.000 millones de dólares, y el aumento del precio de los combustibles y los alimentos en el mercado mundial hicieron retroceder las expectativas de crecimiento. El producto interno bruto avanzó sólo 4,3%, la mitad de lo esperado.

Durante 48 años, la polémica revolución fue encabezada por Fidel Castro, quien tuvo que abandonar el poder al borde de la muerte en julio del 2006.

Cuando Fidel salió muchos auguraron el fin del proceso. Al asumir Raúl el puesto otros se ilusionaron con reformas, pero éstas no pasaron de ser superficiales o de eliminar algunas prohibiciones.

Cuba tiene muchos logros que mostrar en estos años: baja mortalidad infantil, alta tasa de vacunación y ninguna epidemia; una educación gratuita hasta los niveles de postgrado, un desarrollo científico notable y un modelo de seguridad social estatal que ampara a toda la población.

Sin embargo, los ciudadanos se quejan del bajo poder adquisitivo de los salarios, una buena cantidad de prohibiciones, la escasez de vivienda o del implacable mercado negro. Algunos disidentes protestan por la existencia de un sistema unipartidista.

Nadie se arriesga a pronosticar un futuro para la isla, pero los cubanos insisten en que tienen derecho a decidir su futuro sin injerencias externas, sobre todo las presiones ocasionadas por más de 40 años de sanciones de la mayor potencia del mundo, Estados Unidos, que el 20 de enero estrena como presidente a Barack Obama.

Muchos líderes latinoamericanos se mostraron entusiasmados con un posible entendimiento entre Washington y La Habana, pero ni Fidel ni el propio Raúl Castro parecen demasiado optimistas.

"Obama no conoce América Latina y le tomará cierto tiempo adentrarse en los problemas de la vecindad regional", dijo a la AP el analista Eduardo Bueno, de la Universidad Iberoamericana de México.

En lo que a Latinoamérica se refiere, Cuba parece atravesar uno de los mejores momentos de su historia: para el primer trimestre del 2009 se espera la visita de los presidentes Rafael Correa, de Ecuador; la argentina Cristina Fernández, la chilena Michelle Bachelet y el mexicano Felipe Calderón. Además acaba de ser aceptada en el Grupo de Río.

"Creo que el momento esperanzador que estamos viendo en estos años recientes tiene algo que ver con la existencia de la revolución cubana, yo diría con la persistencia, que no haya sido aplastada", aseguró a la AP el escritor y ensayista Roberto Fernández Retamar.

El jueves, el propio Morales saludó el aniversario a la revolución cubana. "Cuba es símbolo de los pueblos del mundo, mi respeto, mi admiración a Fidel, él enseña una lucha en la defensa de la igualdad de los derechos de los pueblos y sus líderes revolucionarios; ya es una historia del pasado, del presente y del futuro. Sin embargo, mi deseo es que se levante el bloqueo económico por los Estados Unidos ", manifestó el boliviano.

En Caracas, el presidente venezolano Hugo Chávez decidió el jueves que en forma permanente sea izada la bandera cubana en el panteón del prócer Simón Bolívar, "junto a estas banderas de Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y Panamá... porque Cuba es parte de esta patria, de está unión", dijo.

El gobernante visitó al Panteón Nacional, en el centro de Caracas, junto al comandante histórico y ministro de Comunicaciones de Cuba, Ramiro Valdés.

jueves, enero 01, 2009

La Revolución cubana a sus 50 años: retos del socialismo

Cuatro jóvenes cubanos opinan sobre la Revolución cubana

Rebelión

Ariel Dacal, Julio Antonio Fernández, Julio César Guanche, Diosnara Ortega

Creemos que la historia vivida en Cuba nos ha legado advertencias revolucionarias al presente.

Por ello, podemos entender el precio, las dificultades, los retrocesos y las ampliaciones de la libertad como un ideal concreto; la fuerza y la fragilidad de las utopías; la precariedad de la fe, cuando es indiscutida —y su estéril soberbia—; el carácter insaciable de la libertad: cuando se vive reclama cada vez más libertad.

Entendemos que la revolución es la ampliación de cada libertad conquistada.

Convencidos de que la promesa del socialismo consiste en que la libertad nacional, social y personal son contenidos de una única libertad, y que es una moralidad de la libertad, de la justicia y de la dignidad humanas, en lo que sigue respondemos, los cuatro firmantes, las mismas dos preguntas.

A pesar de no haber vivido el triunfo revolucionario de 1959, la herencia de lo que significó aquel proceso revolucionario, nos llega a los jóvenes no solo a través de la memoria histórica, sino también mediante la materialización de sus realizaciones.

¿Para ti cuáles fueron las realizaciones de esta revolución y de su proyecto socialista?

Diosnara Ortega:

Desde el punto de vista del análisis histórico de las contradicciones y luchas que el proyecto de transición socialista ha vivido, más bien de una parte de ellas, selecciono el que para mí fue uno de los logros fundamentales de la revolución — de la revolución, no del socialismo— que potenció la base del proyecto de transición socialista: el poder del pueblo. La unidad social que generaron las circunstancias de los primeros años de la revolución, y el poder con que contó en parte esa unidad, fue una ganancia para la construcción de un proyecto participativo, inclusivo, de justicia social, que pretendiese alcanzar la soberanía nacional al tiempo que la individual.

Es muy difícil hablar del socialismo cubano, en todo caso tendríamos que hablar del proyecto de transición socialista, el cual no ha sido evolutivo, como no lo es el socialismo ni ningún modo de producción social. Los saltos y retrocesos de este proyecto han estado influidos tanto por las condiciones del medio externo en el que se intenta producir este modo social de existencia, como por sus luchas internas. La transición es eso: un período de luchas intensas que se produce dentro y en contra de un modo de ser y hacer; en el cual el móvil de todas las relaciones sociales es el capital, el valor de cambio.

¿Cómo luchar contra la cultura del utilitarismo, contra la naturalización del consumo capitalista, contra las creencias de la supervivencia, de la superioridad? La Revolución cubana ha intensificado estas luchas en su intento de transición, sobre todo desde sus políticas. Esto ha sido un paso de avance, pero sobre todo a nivel institucional. ¿Qué pasa con la cultura de esas instituciones, qué pasa con la cultura de las personas que constituyen esas instituciones: desde la familia hasta el Estado?

Ariel Dacal:

Este tipo de interrogantes es cada vez más frecuente. Es lógico por dos razones, de una parte, porque 50 años es tiempo suficiente para reconstruir un pasado, evaluarlo, repasarlo, máxime cuando el proceso refiere a uno de los más importantes intentos emancipadores de la historia reciente. De otra parte, porque la Revolución cubana necesita repensar sus formas socialistas, lo que responde al agotamiento de algunas zonas del socialismo cubano y al carácter de permanente superación de si misma que debe tener toda revolución.

Al pensar la revolución socialista cubana en términos de aportes hay que destacar, como primer asunto, la osadía de plantearse la construcción del socialismo en las condiciones y entorno de Cuba como país; y vinculado a ello, su capacidad de demostrar que es posible intentar un ordenamiento social con explícito carácter anticapitalista frente a las puertas del epicentro capitalista mundial y enfrentando su arrogancia manifiesta en todo momento contra tal intento. Esto ha sido posible porque el socialismo cubano se enraizó en la dignificación de los oprimidos, los excluidos, los vilipendiados, porque los despertó a la conciencia pública colectiva y obró un colosal cambio social que cubre desde la instrucción y la educación del pueblo, la inclusión de sectores preteridos como las mujeres y los negros, la atención de las condiciones de salud de millones de personas, determinadas nociones de participación social, hasta la internacionalización del nombre de Cuba, con sustancial reconocimiento moral, pues asumió la libertad de los oprimidos de otras partes del mundo como condición de su propia libertad.

Julio César Guanche:

En 1959, la Revolución cubana trajo al mundo un bello ejemplar de socialismo utópico.

Los cubanos se enfrentaron a las leyes de bronce de la cultura política del momento: «sin azúcar no hay país»; «aquí se puede hacer una revolución sin el ejército o con el ejército pero nunca contra el ejército», «la política es la segunda zafra del país», «nada se puede hacer en Cuba sin el reconocimiento de los Estados Unidos», entre otras muchas ideas firmantes del status quo: la economía monoproductora, la corrupción de la política a manos de las armas y del peso cubano y la subordinación nacional a los Estados Unidos.

El triunfo revolucionario venció esas distopías y distribuyó entre millones de seres el capital de la vida: pan y dignidad. La Revolución tradujo la política al habla popular: la de sujetos crecidos en cantidad y cualidades a la vida. Materializó antiguas utopías: la historia como un fruto dilecto de la voluntad, la abolición forzada del mercado, la búsqueda de acabar con las jerarquías sociales, la emergencia a lo público de las clases antes aprisionadas por la dictadura del hombre y del dinero. En ello, produjo otro universo: el de una ciudadanía universal con expectativas de ejercer en efecto la política como control soberano del curso de la propia vida.

El proyecto de 1959 realizó en la tierra cubana gran parte del enorme ideal de Rousseau: ciudadanía universal, soberanía popular y justicia social. Cincuenta años después redescubre que una revolución no es una meta en sí misma, que todo lo conquistado ha de ser reconquistado, que renovarse es la única manera de continuar.

Julio Antonio Fernández:

El socialismo cubano ha sido original, aunque haya tenido y siga sufriendo los males del dogmatismo soviético, aunque haya tenido momentos de cercanía a las formas políticas e ideológicas asiáticas, especialmente chinas. Ha sido original porque nació como hijo privilegiado de un proceso revolucionario nacional y popular, que transformó en el mismo fervor de las primeras luces de la Revolución triunfante, las reformas democráticas propias del nacionalismo de corte social acumuladas durante toda la República Neocolonial, en postulados del socialismo marxista.

Pero en esa búsqueda heredó también el marxismo-leninismo soviético, por sí mismo problemático porque contenía, en el momento de su mayor influencia institucional en Cuba, los gérmenes malignos del totalitarismo, el dogmatismo, el manualismo, el oportunismo y el burocratismo.

El Socialismo cubano aportó, sin embargo, una manera auténtica de relacionarse con el Tercer Mundo y sus gestas anticolonialistas e
independentistas, no alineada a los dictados europeos socialistas.

El Socialismo de Cuba se ha desarrollado en el contexto del Tercer Mundo, demostrando las potencialidades de los pueblos humildes para la lucha por la libertad. A la misma vez se ha tenido que sobreponer ante los lastres del sentido común burgués, que ha campeado en Cuba por más de un siglo y que se obstina en permanecer entre nosotros, con su fresca cara globalizada.

Nuestro Socialismo ha luchado contra la pobreza, contra el capitalismo, contra el imperialismo y sus peores modales —guerra y terrorismo—, contra el inmovilismo de la burocracia estatal, contra la incultura política, contra el oportunismo de los supuestos extremistas, contra la mínima oposición interna y la gran oposición externa, contra los fantasmas de la «plaza sitiada», que no nos permiten creer en nuestras fuerzas para ser más libres.

Hemos aportado la belleza de un pueblo entero, de mujeres y hombres hechos a sangre y fuego, a bloqueo y milicia, a escasez de cosas y abundancia de prudencia y fe en la justicia ganada.

¿Qué necesita el proyecto revolucionario cubano para ser más socialista?

Ariel Dacal:

Al hablar del socialismo como asunto de presente y futuro es necesario pensar las formas socialistas en Cuba, y hacerlo de manera pública, no solo en clave de inventario de problemas sino en clave propositiva. Tenemos que discutir públicamente qué entendemos por socialismo y cómo lograr que este sea más efectivo en la búsqueda de una alternativa anticapitalista, lo que significa toda la justicia social posible. El acumulado de instrucción, cultura, capacidad técnica, sentidos y conocimientos sobre la política creado en el pueblo está subutilizado y en algunos casos desperdiciado. Para revertir esa situación se hace necesario cambiar cualitativamente las formas de la participación de la gente en la gestión y control de su vida cotidiana, individual y pública, laboral y comunitaria. Eso llevaría a discutir las formas concretas para lograr una mayor socialización de los procesos políticos y económicos (participar en la definición del problema/necesidad, en la elaboración de la solución, en su evaluación y en su control).

Es necesario mayor compromiso popular y este solo será viable desde una incidencia directa de las personas en la vida pública. Esto no será por obra divina ni por decreto, es necesario ensayar otras formas socialistas para la producción y la política: cooperativas, autogestión y cogestión, descentralización de los poderes locales con capacidad real para incidir en la vida de la comunidad. El debate en clave socialista implica, de modo imprescindible, analizar las modificaciones de manera integral e integradora, la política y la economía de conjunto. Los debates hoy tienen que ser políticos y no administrativos, de reflexión colectiva y no de consignas incrustadas a la realidad. Solo con la práctica concreta de relaciones socialistas de producción (material y espiritual) será viable la recreación de valores socialistas en Cuba.

Julio Antonio Fernández:

Necesitamos que el ejemplo del Che se haga presente. Necesitamos coherencia ideológica en nuestros dirigentes, en nuestras instituciones, en nuestras leyes y discursos cotidianos.

El Socialismo es más que una barricada de combatientes firmes, debe ser la búsqueda de la felicidad en justicia, sin capitalismo, sin discriminación, sin pobreza, sin guerra, sin desigualdad. Necesitamos cada día más democracia, mas política hecha por el pueblo y para el pueblo. Necesitamos radicalizar la República, la soberanía popular, los mecanismos populares de realización y control de la política.

El Socialismo cubano debe evitar caer en las garras de terciopelo del reformismo, debe alejarse de los susurros que le dicen que basta con hacer dos o tres cambios de tipo liberal para contentar al pueblo. El Socialismo se debe rehacer en Revolución y la Revolución no puede ser una piedra inmóvil e incorregible. Conservar el Socialismo es la única forma de conservar la Revolución, esta no se mantendrá en un capitalismo subdesarrollado como el que algunos esperan para Cuba.

La independencia es imprescindible, si esta es la de decidir soberanamente las mejores vías de salvar el Socialismo que nos hará más libres y más felices. La soberanía es indispensable, si la ejercemos como pueblo para darnos las formas políticas y jurídicas más revolucionarias, más socialistas, más liberadoras.

Diosnara Ortega:

Lo que al principio menciono como el gran logro de la revolución en la coyuntura de sus primeros años para la transición socialista, es hoy, a mi entender, su gran debilidad: el poder del pueblo. La participación dentro del proyecto de transición socialista cubano debe ser una participación con poder real y colectiva, no solo individual. Nuestro proyecto tendrá que saber mantener los logros alcanzados en términos de políticas, pero deberá transformar los modos en que se construyen y usan esas políticas. También habrá que romper con los modelos verticalistas desde los cuales ninguna participación socialista es posible. Es necesario salir de la trampa de la representatividad cuando esta, por la vía de la “selectividad” tiende a impedir mecanismos de participación y de poder directo de la ciudadanía.

Otro de sus retos permanentes es el llevar a cabo, como parte de la transición, una consiente resistencia a la colonización cultural. El proyecto cubano ha tenido que luchar al menos contra dos tipos de colonización: la del capitalismo y la del socialismo llamado real. Esta lucha contra la colonización necesita del ejercicio de un pensamiento crítico colectivo. Para propiciar este tipo de pensamiento —sin el cual no es posible romper con la cultura del capital— tendremos que reformular el tipo de poder que construimos en todas nuestras relaciones sociales: el poder establecido entre los hijos y los padres, el poder entre el maestro y los alumnos, el poder entre el Estado y el pueblo, por solo mencionar tres ejemplos.

Nuestro proyecto de transición ha sido osado, pero debe serlo todavía más. Su osadía debe mezclarse con la confianza, con la belleza del otro que tendrá que ser nuestra. Saber sumar, saber amar, saber compartir, saber dialogar, saber abandonar: todo esto ha aprendido nuestra transición socialista y todo esto tendrá que seguir aprendiendo.

Julio César Guanche:

En 2009, los herederos de Rousseau defendemos un socialismo renovado. Imaginamos también un bello ejemplar de socialismo utópico, nacido de las voces de nuestros mayores y de sus historias de vida, y de nuestras propias voces y biografías.

Para ello redescubrimos las palabras, las liberamos del claustro que les forjó su historia. Redescubrimos que socialismo significa socializar los medios de producir la vida y que comunismo es sinónimo de poder definir el significado de la vida.

Así como queremos que el verbo se haga carne, queremos que la ideología se haga práctica. Entonces, comprendemos: redescubrimos que es necesario entender aquello que queremos abolir.

Porque queremos abolir el capitalismo, entendemos cómo su sistema se reproduce con el régimen del trabajo asalariado —pues mantiene la lógica del capital—; cómo la organización del sistema productivo es asimismo una forma de organización política; cómo la realidad de la explotación no es la distribución desigual de los bienes, si no la imposibilidad de decidir, por parte de quienes la producen, tanto de las condiciones de la producción como del destino de ella.

Porque queremos el socialismo queremos redescubrirlo en la organización de la producción, en el trabajo libre y asociado —social, cooperativo y autogestionado—; en la forma en que los logros sociales deben estar encajados en los logros políticos: que más salud y educación sean a su vez más participación popular y más libertad individual; que la progresiva abolición de la explotación sea la eliminación de la pobreza, pero también de la enajenación, como quería el Che Guevara.

Porque queremos el comunismo lo reencontramos como el proyecto más desmesurado de afirmación de la libertad humana jamás concebido: como la utopía de la autonomía personal y colectiva, como el proyecto de la emancipación de la servidumbre de la política hecha por otros y del trabajo regido por otros.

Pero también viceversa: porque queremos inventar y afirmar la forma en que queremos vivir es que defendemos el socialismo y el comunismo para Cuba. Porque somos diferentes, porque la diversidad es nuestro patrimonio, porque no queremos mentir, porque queremos comer y pensar, porque queremos vivir según nuestros ideales, porque defendemos el radicalismo de nuestra individualidad, y sabemos que ella se hace plena solo en lo social, porque queremos vivir con los otros, por todo ello, defendemos el socialismo y el comunismo.

Julio Antonio Mella decía que entre el hombre y la naturaleza se interpone el capitalismo. Queremos evitar al mediador y reunir al socialismo —la civilización—, con la naturaleza; queremos el comunismo como la socialización de la utopía, no como el régimen que la distribuye, sino como el espacio donde se inventa y se practica en comunidad.

Contra las leyes de bronce de la historia y del presente, reafirmamos el socialismo de la utopía, pues tenemos pasión idéntica por el goce de la belleza y por el gozo de la justicia como los que hicieron la utopía de 1959.

viernes, noviembre 14, 2008

Fidel Castro revela en un libro sus discrepancias con Manuel Marulanda


El ex mandatario cubano discrepaba con el líder de las FARC por el "ritmo que imponía al proceso revolucionario"

Fidel Castro nunca compartió la estrategia militar del líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Manuel Marulanda, pues creía que su convicción de lograr la victoria guerrillera en Colombia mediante una "guerra prolongada" era un error. Así lo revela en un libro presentado el martes en La Habana bajo el título de "La paz en Colombia", en el que el ex mandatario cubano desclasifica documentos, transcribe conversaciones sostenidas por él y sus colaboradores con líderes guerrilleros y desvela algunas de las operaciones de intermediación que realizó para contribuir a la paz en el país suramericano.

    "Yo discrepaba con el jefe de las FARC por el ritmo que asignaba al proceso revolucionario en Colombia, su guerra excesivamente prolongada", afirma el ex presidente cubano en la introducción del libro, escrito durante los últimos meses de su convalecencia. Aun así, asegura que admiraba a 'Tirofijo' por su "firmeza revolucionaria" y "su disposición a luchar hasta la última gota de sangre.

"Mi desacuerdo con la concepción de Marulanda se fundamenta en la experiencia vivida, no como teórico sino como político que enfrentó y debió resolver problemas muy parecidos como ciudadano y como guerrillero, solo que los suyos fueron más complejos y difíciles", afirma Castro, de 82 años, desde hace dos ausente de la vida política debido a una grave enfermedad.

El propósito del libro, presentado por el ministro de cultura, Abel Prieto, y el director del departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, José Arbesú, no es renegar de las FARC y de Marulanda, pero sí establecer que Cuba desde el primer momento apostó por la paz en Colombia y con tal fin prestó su ayuda a Gobierno y guerrilla.

"Lo más importante es que este libro aborda algo que ha estado oculto: el papel de Cuba en favor de la paz en Colombia", dijo Arbesú durante la presentación, asegurando que jamás su país había financiado y enviado armas a las FARC.

Castro hace un perfil elogioso de Marulanda y lo considera un "gran lider" y un hombre de "inteligencia natural", aunque manifiesta su oposición a la política de las FARC de "captura y retención de civiles ajenos a la guerra" y de someter a los soldados prisioneros "a las durísimas condiciones de la selva". "De ese modo - asegura el líder cubano - nunca rendirían las armas, aunque el combate estuviera perdido".

Varios capítulos del libro tratan diversos casos en los que Fidel Castro medió, como el de la toma de la embajada de la República Dominicana en Bogota por un comando del M-19 en 1980. La solución llegó al acoger Cuba a guerrilleros y secuestrados en la isla. Después, intervino también en el caso del secuestro del hermano del ex presidente Belisario Betancourt, en 1989, por el ejército de Liberación Nacional, y en el del hermano de César Gaviria, en 1999.

Un capítulo importante es el que trata de las conversaciones entre las FARC y el Gobierno de Andrés Pastrana en San Vicente del Caguán. En aquella ocasión, señala Castro, hubo un momento en que estuvo a punto de llegarse a un acuerdo de paz definitivo, gracias, en parte, a la mediación de Cuba. Según dijo Arbesú - presente en aquellas conversaciones -, Cuba intervino en varias ocasiones para "salvar el proceso" y "hubo un momento en que fue factible llegar a la paz"; pero finalmente "no se pudo, o no quisieron"

MAURICIO VICENT, La Habana 13/11/2008

miércoles, setiembre 03, 2008

Refundación en América Latina - M. A. Bastenier


América Latina ya ha sido fundada en dos ocasiones, aunque siempre en una cierta continuidad. Pero una tercera, de múltiples y contradictorios significados, parece estar al caer. Y México, con la megamani contra la violencia del sábado, es el último escenario en el que se ha dado un paso en esa dirección.

Antes que izquierda o derecha, hay otro signo más esclarecedor: Occidente o no Occidente

La primera fundación se produjo durante el siglo XVI, con la creación de la sociedad hispano-india -y negra- de la que hoy es heredera gran parte del mundo hispánico; y la segunda, a las independencias que a partir de 2010 empezará a conmemorar con seguras estridencias antiespañolas todo el continente. Pero entre ambas había una homogeneidad básica: la clase dirigente, peninsular y criolla, no dejaba nunca de ser española.

La primera tentación clasificatoria en esa carrera de refundaciones con que ha comenzado el siglo XXI latinoamericano es la de agruparlas en izquierda y derecha, por nominal que ello resulte. Y en el apartado de la izquierda aparece primero la Venezuela de Hugo Chávez, seguida de la Bolivia de Evo Morales, y sin entrar en mayores matizaciones, Ecuador con Rafael Correa, Nicaragua con Daniel Ortega, Paraguay de Fernando Lugo y la Honduras de Manuel Zelaya, que acaba de ingresar en el ALBA con el que Caracas pretende disputar la cancha económica a Washington. Hasta Cuba, decana de todas las izquierdas latinoamericanas, experimenta una modestísima refundación guiada por Raúl Castro en su búsqueda de alguna economía de lo real.

En el agrupamiento conservador estarían prominentemente México y Colombia, donde la refundación tiene una autonomía propia, apenas gobernada por sus dirigentes políticos. Y entre una y otra definición flotan quienes sería difícil reunir en un lote tan preciso como los anteriores: Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y Perú, entre otros. Pero antes que izquierda o derecha, cabe otro signo identitario más esclarecedor: Occidente o no Occidente, en la partida de bautismo.

México, bajo la presidencia del derechista Felipe Calderón, es sintomático. Lo que quiere la ciudadanía es refundar el país en la normalización de la democracia occidental; una refundación en cámara lenta, que ya había comenzado incluso antes de la caída del PRI en los últimos años del siglo XX. Unas estructuras que fueron concebidas en los años veinte y treinta al servicio exclusivo del poder; un Ministerio de la Gobernación, una policía y un Ejército que sólo existían como medio para la aclimatación del ciudadano a una dictadura que se llamó "perfecta" porque perfecto era el encuadramiento, ni siquiera siempre represivo, de la masa social. Y esas estructuras son hoy incapaces de combatir a otro poder que se ha alzado sobre las ruinas y los vacíos creados por el apartamiento del PRI: el crimen organizado. Una fuerza pública que es todavía menos eficaz porque ha sido desarticulado su eje de gravitación; peor que una corrupción centralizada sólo es una corrupción descentralizada. La refundación de México sería por ello el final de un camino, iniciado con el primer proceso de modernización del país, el Porfiriato y su liquidación por la revolución de 1911; o en su último tramo, con la terminación de la dictadura a la elección de Vicente Fox en el año 2000.

El caso opuesto es Bolivia, donde Morales va más lejos que ninguno de sus compañeros de viaje: la desoccidentalización o deshispanización del país. Chávez puede darle a su enigmático "socialismo del siglo XXI", y encima "bolivariano", el significado antiliberal que le plazca, pero la meta es sólo una acomodación del capitalismo a sus intereses; Occidente rectificado, pero no un salto atrás.

El presidente boliviano, en cambio, persigue una revolución no sólo económica, sino antropológica. El homus bolivianus ha partido ya en busca de su pasado. Y esa refundación ha segregado en un clima que vocifera guerra civil su contrarrefundación; la de Santa Cruz y las provincias rebeldes de la Media Luna, que quieren reinventar Austria-Hungría como una disipada confederación de las tierras bajas del este con el altiplano que sueña un nuevo tahuantisuyo posincaico.

América Latina trata de refundarse en este albor del siglo, en orden inevitablemente disperso. En Colombia, el señuelo para el cambio sería un sistema de partidos moderno, elevado sobre los rescoldos de una hoguera que alumbraron conservadores y liberales; y en México, una refacción de pies a cabeza del Estado, que lo ponga al servicio del ciudadano y de la democracia. No se trata de convertirse en otro país, como en Bolivia, sino de ser, por fin, una gran nación en este siglo que comienza.

M. Á. BASTENIER 03/09/2008 El Pais.com