jueves, noviembre 13, 2008

Indígenas en Colombia: la nueva oposición




Sombra de los indígenas durante la marcha.
La más reciente marcha tuvo gran acogida.

Los indígenas no sólo están movilizando a miles de personas en Colombia, sino que se están convirtiendo en la principal y más visible fuerza de la oposición de este país.

Entre otras cosas, los indígenas exigen más y mejores tierras, se oponen al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, y protestan por 1.500 asesinatos y por el desplazamiento forzado de más de 50.000 personas de sus comunidades por el conflicto armado.

Luego de una marcha que congregó a unas 40.000 personas, ahora los indígenas del sur del país han iniciado una nueva movilización hacia Bogotá, donde esperan hacer una gran reunión con otros sectores sociales.

Tras la última marcha, que duró casi tres semanas, hubo un tenso encuentro entre el presidente Álvaro Uribe y los líderes de la movilización indígena.

La cita fue en La María, conocido resguardo del departamento del Cauca, donde el mantenimiento del orden corrió por cuenta de la guardia indígena.

A pesar de las posiciones encontradas, el diálogo transcurrió sin inconvenientes.

Y eso contrasta con los enfrentamientos y hechos de violencia aún no aclarados que ocurrieron durante la marcha, en los cuales murieron tres indígenas y un policía fue mutilado.

"Correa de transmisión"

"Guardianes" indígenas cuidan ataúdes que representan masacres.
Uno de los reclamos de los indígenas es que los dejen de matar.
"Los indígenas se han convertido en una especie de correa de transmisión de los movimientos sociales en Colombia", considera el antropólogo Darío Fajardo, quien dialogó con BBC Mundo.

Eso llama mucho la atención en Colombia, donde las organizaciones sociales han sido menos fuertes que en otros países de América Latina y donde las movilizaciones públicas no son muy frecuentes ni muy prolongadas.

El abogado Luis Carlos Osorio, quien hasta hace poco dirigió la fundación Hemera, que trabaja en asuntos étnicos, le precisa a BBC Mundo que los indígenas "no son un movimiento social".

"Ellos son un pueblo, tienen sentido de pertenencia y una sólida organización. Ser indígena está asociado a un cabildo, a un territorio, a una cultura", explica.

Eso también lo rescata Daniel Piñacué, uno de los líderes de la movilización indígena, en conversación con BBC Mundo.

Piñacué, un indígena Nasa, del departamento del Cauca, subraya el "legado de organización y vida comunitaria" de los pueblos nativos.

"Esta capacidad de convocatoria y de organización seguirá existiendo", dice y anticipa que la nueva marcha quiere superar a la anterior.

40 años de organización

Joven indígena
Una voz que cada vez es más fuerte.
Detrás de esa capacidad de convocatoria y movilización hay una larga historia que comenzó a tomar cuerpo hace casi cuatro décadas, cuando surgió el poderoso Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC.

"En los años '70 el movimiento indígena también logró hacer alianzas con las organizaciones campesinas", señala Fajardo, quien conoció de cerca el surgimiento del CRIC.

Poco a poco, los indígenas fueron tomando distancia de los partidos tradicionales, el Liberal y Conservador, se acercaron a expresiones de izquierda y se unieron para defender derechos, como su territorio.

Sin embargo, eso ha implicado fuertes roces con las guerrillas que operan en sus territorios y que muchas veces han reclutado combatientes entre los indígenas.

Años más tarde, la Constitución de 1991 les reconoció expresamente varios derechos a los pueblos indígenas de Colombia. Entonces ya existía una organización indígena nacional, ya tenían movimientos políticos propios y los nativos colombianos se habían conectado con sus pares de Ecuador y Bolivia.

Sin embargo, Luis Carlos Osorio señala que muchos de los derechos consagrados por la Constitución se han quedado "en el papel" y ahí radica el malestar indígena.

Ese malestar cada vez está llamando más la atención en un país, donde el presidente Álvaro Uribe goza de un gran respaldo en las encuestas de opinión, después de seis años en el poder.

Elisabeth Ungar, directora  del proyecto Congreso Visible
Mientras el gobierno nacional es transitorio, ellos son capaces de organizarse y plantear un proyecto político de largo plazo
Elisabeth Ungar, directora del proyecto Congreso Visible
La profesora Elisabeth Ungar se declara sorprendida. Ella es la directora del proyecto Congreso Visible de la Universidad de los Andes, una iniciativa que intenta crear más conciencia sobre las responsabilidades de los partidos y los congresistas.

"No es sólo la capacidad de organización de los indígenas, sino la claridad sobre objetivos que tienen", le dice Ungar a BBC Mundo.

Ungar destaca las temporalidades distintas que manejan los indígenas. "Mientras el gobierno nacional es transitorio, ellos son capaces de organizarse y plantear un proyecto político de largo plazo", explica.

Por eso, los indígenas se han convertido en un referente que la oposición colombiana y los políticos de este país empiezan a mirarlos con otros ojos.


Hernando Salazar
BBC Mundo, Bogotá

Yehude Simon, Primer ministro peruano, lider del Partido Humanista Peruano. VIDEO

Yehude Simon, Primer ministro peruano, lider del Partido Humanista Peruano. VIDEO

La crisis, América Latina y Obama

Ángel Guerra
La Jornada


La elección de Barak Obama a la presidencia de Estados Unidos ha sido vista en América Latina con justificado alivio después de los ocho nefastos años de George W. Bush. Sin embargo, si es erróneo subestimar el acontecimiento, también lo es abrigar expectativas infundadas respecto a lo que nuestra región puede esperar de su administración. Aunque cabe suponer un cambio favorable en el estilo y formas de relación de Washington con lo que considera su patio trasero, Obama defenderá los intereses globales del imperio y únicamente sus políticas concretas permitirán juzgarlo.

Es probable que en los primeros meses de su gestión clausure el campo de concentración instalado en la base naval de Guantánamo, sustituya la actitud gansteril de su antecesor en el trato hacia sus vecinos del sur por una más diplomática, suprima las restricciones a los viajes y remesas a Cuba de los emigrantes de ese origen y derogue al menos una parte de las innumerables disposiciones ejecutivas violatorias de las libertades individuales y los derechos humanos instauradas por aquel. Con ello crearía un ambiente más distendido en el hemisferio.

Sin embargo, no hay señal alguna de que el nuevo inquilino de la Casa Blanca se proponga derogar el Plan Colombia y demás instrumentos similares, disolver la IV Flota, desmantelar sus bases militares al sur del río Bravo, abrogar los leoninos tratados de libre comercio o poner fin a las acciones desestabilizadoras contra Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador. En ningún momento ha hablado de levantar incondicionalmente el genocida bloqueo a Cuba, aunque cabría esperar graduales pasos en esa dirección dada la debacle económica y crisis de hegemonía que sufre Washington, la clamorosa oposición a la medida en casa y en el mundo y el alto costo político que le acarrea.

En síntesis, por más relevante que sea el resultado de una elección presidencial en la potencia del norte no puede modificar la esencia estructural de su relación con América Latina centrada en la dependencia y sujeción de nuestras economías y sociedades a su sistema imperialista de dominación económica, política, cultural, militar y geoestratégica. Transformar el carácter de este vínculo depende fundamentalmente de la lucha de nuestros pueblos, como lo demuestra su larga y singular historia de resistencia frente al expolio colonial y neocolonial. Así lo confirman la prolongada batalla de Cuba por la emancipación nacional y el socialismo y también la alentadora brega latinoamericana de las últimas décadas contra las políticas neoliberales, por su independencia, integración y unidad.

Sin embargo, el dramático correlato social que traerá para América Latina y el Caribe la crisis económica internacional podría atenuarse e incluso transformarse en oportunidad de consolidar y profundizar su integración. Depende de que sea encarada por sus movimientos populares y gobiernos más independientes en estrecha unión y enérgicamente, con inteligencia y altura de miras, capaces de contrarrestar las presiones y engañosas ofertas que recibirán del norte para dividirlos. Nada favorable pueden esperar de la reunión del G20 convocada por Bush para los próximos días, si es que logra algún acuerdo sustantivo.

Los pueblos latinocaribeños son pobres en una región del mundo rica como pocas en recursos naturales, diversidad cultural, tradiciones de lucha y empeños comunes. Es la dependencia lo que ha impedido el disfrute por las mayorías de esos bienes pero la crisis capitalista propicia avanzar hacia su ruptura. De allí la urgencia de desplegar nuevas y más audaces iniciativas de intercambio y complementación económica regional sobre bases solidarias y de lanzar por fin el Banco del Sur pues la independencia financiera es crucial para lograr una exitosa respuesta nuestroamericana a la crisis.

El gobierno de Obama tendrá que concentrar su atención en la grave situación económica doméstica y dos guerras coloniales que están entre sus causas principales. Un frente común latinocaribeño puede contribuir mucho a forjar un nuevo tipo de relación, más justa y equitativa, con el vecino del norte y al equilibrio internacional que tanto necesita hoy nuestro sufrido planeta.

aguerra_123@yahoo.com.mx

Derechos, no impunidad - Susana Villarán

Derecho y Revés.

A la propuesta de Amnistía del congresista Núñez se ha añadido la de Mercedes Cabanillas de indultar, otorgar derecho de gracia y conmutar las penas a miembros de las Fuerzas Armadas y Policiales procesados y sentenciados por violación de los derechos humanos. Cumplen la consigna del presidente García en la ceremonia del 8 de octubre: "¿Qué esperamos para poner fin a las persecuciones contra las Fuerzas Armadas? Esto tiene que pensarlo el Perú dentro de cada hogar, y tiene que pensarlo el Congreso de la República".

Se ha dicho que Cabanillas promueve una institución similar a la Comisión de Indultos. No es así. El hoy procesado Fujimori se vio obligado a enfrentar un problema incontrovertible: miles de personas inocentes habían sido sentenciadas por tribunales sin rostro, por jueces militares, en procesos sin garantías en virtud de una "legislación antiterrorista hecha para enjuiciar y condenar", promulgada después del autogolpe; es decir, en plena demolición del estado de derecho en el Perú.

En los tres años y medio que funcionó la Comisión Ad Hoc, 657 fueron identificados como inocentes y en su Informe Final declaró que existían 340 casos pendientes de estudio. Paniagua indultó a otros más, entre ellos, al actual Jefe del Gabinete. A ellos se añaden las 606 personas absueltas por los tribunales, entre agosto de 1996 y diciembre de 1999. Aún quedan inocentes en prisión.

Se ha mentido sobre el alto número de militares y policías involucrados. En el caso de Chavín de Huántar la Defensoría y el Poder Judicial han aclarado que son solo cuatro los procesados, entre ellos Montesinos. La Defensoría del Pueblo lleva 59 casos que involucran a 359 miembros de las FFAA y policiales. De ellos, 19 han recibido sentencia. El Instituto de Defensa Legal en los casos que patrocina contabiliza 92 procesados y cuatro sentenciados. No suman más de 600.

Se trata pues de una realidad muy diferente. El Poder Judicial no es el que queremos, es lento y hay corrupción pero no está más en manos de Rodríguez Medrano, el operador de Montesinos. Para los miembros de las Fuerzas Armadas y policiales que presuntamente violaron derechos humanos existen tribunales independientes que deciden sobre su culpabilidad.

¿Cuándo entenderán, congresistas y políticos insensatos, que nuestras Fuerzas Armadas y policiales no demandan impunidad sino derechos? Reclaman la justa reparación por el daño padecido en el enfrentamiento al terrorismo; es eso lo que reivindican las viudas, los huérfanos, las personas con discapacidad. ¿Por qué no se preocupan de los biomédicos que escasean por la corrupción, de la rehabilitación, física y psicosocial, de las becas, los programas de empleo, del patrocinio legal, de las viviendas que hace once años no reciben y que les corresponden por ley? ¿Por qué el proyecto de la Defensoría del Policía para dotar de viviendas a las víctimas duerme el sueño de los justos hace más de seis años?

Derechos, ese es el reclamo. Solo un puñado de criminales persigue la impunidad.

miércoles, noviembre 05, 2008

¿Quién es realmente Barack Obama? - Le Monde Diplomatique

Con el 50% de los votos escrutados el candidato demócrata es el nuevo Presidente de los Estados Unidos

Le Monde Diplomatique


El senador por Illinois aceptó ante las más de 75.000 personas que abarrotaban el estadio Invesco Field de Denver (Colorado) y cerca de 40.000.000 millones de espectadores por televisión, ser el candidato del Partido Demócrata a la Casa Blanca.

Va siendo hora de conocer, más allá del halo mediático, quién es realmente Barack Obama. El análisis de sus discursos revela una personalidad que seduce sobre todo por su retórica universalista y que la sitúa a la izquierda del Partido Demócrata. Sin embargo, en medio de la crisis económica que golpea a Estados Unidos, el senador por Illinois no ha propuesto hasta ahora nada para reducir el abismo que se ensancha entre ricos y pobres.

La candidatura de Barack Obama tiene tanto las características de un movimiento político como de una campaña electoral clásica, tal como lo muestran las multitudes electrizadas que se apretujan en sus mitines, las decenas de voluntarios que lo asisten y más de un millón de pequeños donantes. Este movimiento movilizó a muchos nuevos votantes hacia el proceso democrático, en particular a jóvenes e "independientes" (1). Como consecuencia de semejante entusiasmo y de la cerrada lucha por llegar a la candidatura del partido, la participación en las primarias y en los caucus (comités electorales) demócratas ha alcanzado un récord histórico en todo el país (2).

Y, sin embargo, las opiniones divergen sobre lo que representa la candidatura de Obama. Para sus partidarios, encarna en la política estadounidense, una fuerza fundamentalmente nueva que se eleva por encima del espíritu de partido y les ordena a los estadounidenses dar la espalda al callejón sin salida de la política de puertas cerradas de Washington. Para sus oponentes dentro del Partido Demócrata, que han apoyado la candidatura de su rival, la senadora por Nueva York Hillary Clinton, Obama no es más que grandilocuencia. Para colmo, es demasiado joven y le falta experiencia. En cuanto a los republicanos, juzgan que Obama es seductor, pero no ofrece ninguna sorpresa; sería un progresista de la vieja escuela, preocupado ante todo por redistribuir los ingresos a través de los impuestos, nada distinto de los que lo precedieron.

Cada uno de estos puntos de vista tiene una parte de verdad. La novedad del hombre, su frescura y su recorrido personal han brindado a los comentaristas mucha tela para cortar. Nacido de un padre originario de Kenia y de una madre proveniente de Kansas, Obama creció en Hawai, donde sus padres se conocieron, y en Indonesia, en donde residió su madre para proseguir las investigaciones que realizaba para su doctorado en antropología (y donde volvió a casarse, dándole un padrastro indonesio). Obama realizó sus estudios superiores en California (Occidental College) y en Nueva York (Columbia University), y luego trabajó como asistente social en los barrios del sur de Chicago antes de obtener su diploma de derecho en Massachussets (Harvard). Así, Obama aparece como un palimpsesto sobre el cual el mundo ha superpuesto numerosos temas.

Es un mensajero, pero no un arquitecto del Partido Demócrata moderno. Novedades aparte, su candidatura retoma toda una serie de temas demócratas convertidos en tradicionales. Desde el final del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, el Partido Demócrata se definió por su oposición a la concentración del poder y la riqueza en la sociedad estadounidense. Los candidatos demócratas a la presidencia -entre los cuales podemos mencionar a William Jennings Bryan (candidato en 1896, 1900 y 1908), Woodrow Wilson (1912, 1916), Franklin Roosevelt (1932 a 1944) y Harry Truman (1948)- hicieron campaña a favor del "pueblo" y contra los "intereses". Su visión plebiscitaria del poder político esperaba que la "gente común" se gobernara directamente (o lo más directamente posible) y consideraba a los grupos de intereses como corruptos y codiciosos. Esos candidatos eran fulminantes contra la concentración del poder por los capitalistas, encarnados en los trusts o las grandes empresas. Oponiéndose a los privilegios de las elites, los demócratas pretendían ser los campeones del hombre corriente, al que se suponía blanco y de origen europeo. Era el auge de la era populista (3).

Después de la Segunda Guerra Mundial se atenuó el populismo demócrata, como lo manifestaron las campañas de Adlai Stevenson (1952, 1956), y luego las de John Kennedy (1960), Lyndon Johnson (1964) y Hubert Humphrey (1968). El antagonismo entre las clases sociales pasó a un segundo plano. Por cierto, los demócratas de la posguerra defendieron las reformas sociales de la época del desmantelamiento de los carteles ("Progressive era") y las del New Deal (4) después, y con frecuencia trataron de ampliar su campo de aplicación (especialmente en materia de jubilaciones). Sin embargo, desaparecieron de su discurso público todas las referencias a la "lucha de clases"; las sustituyeron por un llamamiento a la unión universal entre el conjunto de razas, creencias y clases.

En esos tiempos de Guerra Fría, esa estrategia retórica tenía especialmente el objetivo de alejarse de cualquier asociación con el comunismo, sinónimo de antiestadounidense, y del movimiento sindical, cada vez menos popular porque era percibido como corrupto. Los demócratas de la posguerra le exigieron cada vez menos al Estado que regulara el sector privado y ya no se encarnizaban con las grandes empresas. Esta nueva ideología universalista y aglutinadora expresaba el objetivo político, fundamentalmente nuevo, del Partido Demócrata. A partir de 1948 y con la adopción de las primeras medidas que garantizaban los derechos cívicos, el partido apoyó una intervención pública a favor de los derechos de las mujeres y de las "minorías". Inicialmente, los afroestadounidenses constituían la única minoría considerada como tal. Una vez establecido el precedente de los derechos cívicos otorgados a los negros, el partido abrazó la causa de las mujeres, los hispanos, los homosexuales, y de una multitud de grupos diversos definidos según criterios étnicos o intereses particulares. La filosofía de los derechos no terminaba nunca de ampliarse. Así, durante el curso del siglo XX, el partido pasó de una ideología de "gobierno de la mayoría" a otra que insistía más en los "derechos de las minorías".

En esta marcha hacia la unidad fraternal, tanto masculina como femenina, quedaba un paso por franquear. Hasta entonces, los abanderados del partido para ocupar la presidencia habían sido exclusivamente blancos y de sexo masculino. Se alentaba a las mujeres y a las minorías a votar por los demócratas, pero no se les confiaba la tarea suprema (aunque varios de sus representantes hayan tratado de conseguirlo, entre los cuales puede mencionarse a Jesse Jackson en 1984 y a Patricia Schroeder en 1988). Después de haber sostenido durante medio siglo un discurso a favor de la inclusión, el partido se encuentra hoy a punto de pasar a la acción. Cualquiera que sea el candidato designado en la Convención demócrata de Denver, a finales de agosto -Obama o Clinton-, significará, por su recorrido profesional y por su vida, un paso adelante del moderno Partido Demócrata. Su único rival serio, blanco y dotado de un cromosoma Y (masculino), era John Edwards, que abandonó después de la primera serie de primarias. Pero éste había centrado su campaña en temas que insistían en las disparidades sociales y en la desigualdad de los ingresos.

Los dos candidatos que han seguido en liza hasta el 3 de junio no han defendido el tema universalista con la misma energía. Mientras que la señora Clinton -copresidenta de hecho durante la Administración de su marido William Clinton (1993-2001)- se presenta como una experta en materia de gobierno y lucha por un servicio médico universal, Obama encarna de maravilla la nueva ideología demócrata. En esta era post-industrial, el favor del partido no lo ha conquistado únicamente con la edificante historia de su vida, sino también con su vuelo lírico. Presentado por primera vez ante un público nacional en julio de 2004, cuando pronunció un discurso en la convención demócrata, el que en ese momento era candidato a senador por el estado de Illinois conquistó a los delegados (y a los medios de comunicación) instando, lejos de toda ideología precisa, a creer en la comunidad y en la ciudadanía. Su discurso se hizo célebre:
"No hay una América progresista y una América conservadora, hay los Estados Unidos de América. No hay una América negra y una América blanca, una América latina y una América asiática, hay los Estados Unidos de América. (...) Nosotros veneramos a un Dios todopoderoso en los estados azules (de mayoría demócrata), y no nos gusta que los agentes federales husmeen en nuestras bibliotecas en los estados rojos (de mayoría republicana). Nosotros preparamos los campeonatos de baloncesto en los estados azules y tenemos amigos gays en los estados rojos. Hay patriotas que se han opuesto a la guerra de Irak y patriotas que la han apoyado. Somos un único pueblo, todos hemos prestado juramento de fidelidad a la bandera, todos defendemos a los Estados Unidos de América".

En sus mítines -que algunos observadores han comparado con sermones religiosos- Obama señala sistemáticamente a sus partidarios que todos los estadounidenses, independientemente de su raza, color y sexo, pueden conocer la prosperidad. Su propio nombre, nos explica, resume las ventajas de Estados Unidos: "(Mis padres me) dieron un nombre africano, Barack, que quiere decir "bendito", pensando que en una América tolerante, el nombre que uno lleva no es un obstáculo para el éxito. Pensaron que yo iría a las mejores escuelas del país, aunque ellos no fueran ricos, porque en una América generosa no hay necesidad de ser rico para realizar el potencial que se tiene".

El senador por Illinois presenta su candidatura como post-partidaria y post-racial, dirigida a reunir a todo el mundo en un consenso a favor del "cambio". Aunque vaga, la idea llega. Permite que los partidarios del candidato se creen una imagen de Obama independientemente del programa que propone. Eso no significa que el pretendiente demócrata evite comprometerse -lo ha demostrado a propósito de Irak (5)-, pero sus simpatizantes dejan a veces de lado sus tomas de posición, porque prefieren la representación de conjunto que comunica su candidato.

En su mensaje, la convergencia entre la forma y el contenido nunca es tan manifiesta como en el eslogan "Sí, podemos" (Yes, we can), que encarna los temas universalistas de la inclusión y de la tolerancia, en un estilo de pregunta y respuesta evocador de la tradición participativa de la iglesia afro-americana (véase el recuadro). En resumen, el candidato representa la apoteosis del universalismo demócrata que el partido afirma desde hace medio siglo.

Durante la campaña ha sufrido repetidos ataques: William Clinton primero y el senador republicano John McCain después, lo han acusado de ser "únicamente retórico" y "elocuente pero vacío", con falta de sustancia y de peso. Se le reprocha un conocimiento sumario del funcionamiento del aparato del Estado y la ausencia de un programa claro. Estas críticas expresan una inquietud legítima. Pero la política es también un asunto de lenguaje fuerte, evocador, "poético" (retomando este epíteto que pretende ser descalificante cuando se aplica a Obama). Las palabras, y la capacidad para pronunciarlas, representan el arte de la profesión, porque la política es un arte retórico. Los estadounidenses escuchaban a Ronald Reagan, y les gustaba lo que oían. No puede decirse lo mismo del actual presidente o de su padre.

De la misma manera, Hillary Clinton se distingue de casi todos los demás recientes candidatos demócratas a la presidencia (incluyendo a su esposo) por su dominio del arte de la comunicación, sin el cual el hombre o la mujer políticos no pueden llevar a cabo muchas cosas. La sabiduría popular (que Hillary Clinton siempre menciona) supone que aunque se logra movilizar a un electorado con el modo poesía, una nación se gobierna con el modo prosa. Pero en esta época de campaña electoral permanente, siempre es importante dominar ambos registros. No tiene nada de accidental que los dirigentes estadounidenses considerados como los más grandes sean aquellos a los que se recuerda por sus palabras.

Hace ya un siglo y medio, los adversarios de Abraham Lincoln lo acusaron de disimular sus verdaderas intenciones tras una bruma de palabras que sonaban bien, pero que eran sustancialmente ambiguas. Durante su campaña para la presidencia en 1860, Lincoln fue presionado más de una vez para que tomara claramente posición sobre la abolición de la esclavitud; pero la bandera bajo la cual había elegido hacer su campaña era la del nacionalismo; él se describía a sí mismo como salvador de la Unión y no como protector de los negros; profesaba aversión por la esclavitud, pero precisaba que se trataba de una opinión personal que no se traduciría en medidas significativas en caso de ser elegido.

Este ejercicio de equívoco electoral se cuenta entre los más notables de los anales de la política. Sin embargo, los estadounidenses de hoy, negros y blancos, probablemente lo defenderían porque era la única estrategia capaz de llevar a Lincoln a la candidatura republicana y, con un poco de suerte, a la presidencia.

Si los electores eligen a Obama en noviembre, su presunto progresismo tiene más oportunidades de estar sujeto a controversia que su raza. Sus votantes anteriores (primero para la Asamblea de Illinois y luego para el Senado de Estados Unidos), al igual que sus aliados políticos, lo ubican a la izquierda del Partido Demócrata. En todo caso, más a la izquierda que todos los candidatos nominados por este partido desde hace mucho tiempo. En este sentido, la modernidad de Obama no tiene nada que ver con la de Bill Clinton cuando fue elegido en 1992, con un programa de centro derecha. Si en agosto próximo, en Denver, consigue ser el candidato de su partido, el senador de Illinois será tal vez clasificado por los historiadores como el demócrata más inclinado a la izquierda desde George McGovern en 1972. ¿Elegirá hacer campaña como un claro progresista? ¿Le permitirán sus adversarios presentarse como si estuviera por encima de la pelea partidaria?

"Sí, podemos"

"Cuando hemos superado pruebas aparentemente insuperables; cuando nos han dicho que no estábamos listos, o que no había que intentar hacer algo, o que no podíamos, generaciones de estadounidenses respondieron con un simple credo que resume el espíritu de un pueblo.

Sí, podemos.

Este credo estaba inscrito en los documentos fundadores que declararon el destino de un país.

Sí, podemos.

Fue murmurado por los esclavos y los abolicionistas, abriendo un camino de luz hacia la libertad en la más tenebrosa de las noches.

Sí, podemos.

Fue cantado por los inmigrantes que dejaban lejanas costas y por los pioneros que avanzaban hacia el Oeste a pesar de una naturaleza despiadada.

Sí, podemos.

Fue el grito de los obreros que se sindicalizaban; de las mujeres que luchaban por el derecho a votar; de un presidente que hizo de la Luna nuestra nueva frontera; y de un rey que nos condujo a la cima de la montaña y nos mostró el camino hacia la Tierra prometida.

Sí, nosotros podemos lograr la justicia y la igualdad. Sí, podemos conseguir las oportunidades y la prosperidad. Sí, podemos curar a esta nación. Sí, podemos reparar este mundo.

Sí, podemos".

Discurso de campaña en el estado de New Hampshire, 10 de enero de 2008

Notas:
(1) Es decir, ciudadanos que eligen no estar afiliados a ninguno de los dos grandes partidos en el momento en que se inscriben en las listas electorales. La pregunta sobre su preferencia política se les plantea en ese momento, con el fin de determinar en qué primaria podrán participar. Porque en muchos Estados, un elector inscrito como "demócrata", o como "republicano", no podrá participar en otra primaria que la de "su" partido. En la elección general, naturalmente cada elector tiene la libertad de votar por el candidato del partido contrario.
(2) Para datos relativos a los grupos demográficos y a la participación electoral, véase el "United States Election Project", en http://elections.gmu.edu
(3) Este esbozo histórico se inspira en la obra de John Gerring, Party Ideologies in America, 1828-1996 , Cambridge University Press, Cambridge, 1998.
(4) Medidas económicas y sociales tomadas en Estados Unidos entre 1933 y 1939, bajo la presidencia de Franklin D. Roosevelt.
(5) El 2 de octubre de 2002, mientras una mayoría de estadounidenses apoyaba la política del presidente George W. Bush, Obama participó en una manifestación anti-bélica y pronunció un discurso importante.

John Gerring es profesor de ciencias políticas de la Universidad de Boston (Massachusetts, Estados Unidos) y autor de Party Ideologies in America, 1828-1996 (Cambridge University Press, Cambridge 1998). Yoshua Yesnowitz hace su doctorado en la Universidad de Boston.

Obama culmina el sueño de cambio

La carrera hacia la Casa Blanca


El candidato demócrata se convierte por mayoría abrumadora en el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos, tras vencer en los decisivos Estados de Florida, Ohio, Pensilvania y California.- La afluencia de votantes ha sido masiva, con más de 130 millones de sufragios


Victoria histórica

Obama y Joe Biden celebraron su triunfo junto a miles de seguidores en Chicago- REUTERS

Obama lo ha conseguido. En medio de una expectación mundial, los estadounidenses han aceptado el reto de cambio propuesto por el candidato demócrata a la Casa Blanca al otorgarle una clara victoria en las elecciones celebradas este histórico martes, 4 de noviembre, en Estados Unidos, lo que le convierte en el primer presidente negro de la historia de este país. Poco ha podido hacer su rival republicano, John McCain, frente al entusiasmo generado por el mensaje de esperanza lanzado por el candidato demócrata durante su campaña, una de las más brillantes que se recuerdan.

El desencanto republicano

FOTOS - AFP - 05-11-2008

"El pueblo americano ha hablado claro". John McCain ha reconocido la victoria del candidato demócrata poco después de que los medios adelantaran el triunfo arrollador de su adversario. "El pueblo americano ha hablado y ha hablado claro". Con estas palabras ha comenzado McCain uno de los discursos más amargos de su carrera política, el de derrota en la carrera que emprendió hace meses hacia la Casa Blanca.- AFP

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    Barack Obama

    Barack Obama

    "El cambio ha llegado a América", ha recalcado Obama en su discurso ante miles de seguidores congregados en la gran fiesta organizada por los demócratas en el Grant Park de Chicago. Y es que el candidato afroamericano no sólo ha ganado las elecciones, sino que lo ha hecho por mayoría abrumadora, el primero que lo consigue desde las elecciones de 1996, cuando Bill Clinton derrotó a Bob Dole por 379 votos electorales frente a 159 de su rival.

A las 5 de la madrugada (hora española), las proyecciones de los resultados parciales ya daban la victoria al candidato demócrata al alcanzar los 270 votos electorales necesarios para conseguir la designación en el Colegio Electoral, el órgano que finalmente elige al presidente. Una hora después, todavía a falta de resultados concluyentes en varios Estados de la costa oeste, Obama sumaba ya 342 votos electorales, frente a los 143 de su rival John McCain en unos comicios históricos para EEUU.

En su victoria ha tenido mucho que ver el apoyo logrado en los Estados decisivos de Florida, Pensilvania, Ohio y California, que aportan 27, 21, 20 y 55 votos, respectivamente, y que siempre han sido determinantes en la historia electoral del país. El candidato demócrata ha vencido también en Virginia, que tiene 13 votos, tras un recuento de infarto en el que nadie se ha atrevido a dar un seguro ganador hasta bien avanzado el escrutinio, pues hasta ahora había sido un sólido bastión republicano desde las presidenciales de 1968.

Otra de las claves del triunfo de Obama ha estado en el apoyo conseguido en los grandes Estados del este del país, como Maine, Vermont, Massachusetts, Connecticut, Delaware, Maryland, New Hampshire, Nueva Jersey, Pensilvania y Nueva York, además del Distrito de Columbia, que acoge a la capital del país, Washington, y el Estado de Illinois, de donde es senador.

Mientras, el republicano John McCain mantuvo la esperanza durante buena parte de la noche electoral con importantes victorias en el sur, como Tennessee, Alabama, Arkansas, Carolina del Sur, Georgia y Tejas, lo que no ha sido suficiente para lograr la victoria global, sobre todo después de perder Pensilvania y Ohio. Alrededor de las 5.30 de la madrugada, el senador por Arizona ha comparecido ante sus seguidores en la capital de su Estado, Phoenix, y ha reconocido su derrota.

También el presidente Bush reconoció enseguida la victoria de Obama, al que llamó nada más conocer su victoria. "Estás a punto de comenzar uno de los mayores viajes de tu vida. Enhorabuena y disfrútalo", le dijo Bush. Es uno de los muchos mensajes de que ha recibido el triunfador de la noche, que ha sido felicitado ya por diversos líderes internacionales.

Jornada histórica

Y sin duda, otra explicación del resultado de estas elecciones hay que buscarla en la afluencia masiva de los ciudadanos a las urnas, movilizados ante el llamamiento de Obama de un deseo de cambio en la dirección del país, que han visto encarnado en el candidato demócrata.

Desde las primeras horas de este martes, millones de estadounidenses formaron largas colas para ejercer su voto. El pistoletazo de salida en la mañana de este largo e histórico 4 de noviembre lo dio la localidad de Bennington, en el Estado de Vermont, el más madrugador, aunque los primeros votos se habían ya registrado antes, durante la madrugada, cuando se abrieron las urnas del pequeño pueblo de Dixville Notch, en New Hampshire, que dio la primera victoria a Obama.

Poco a poco, a medida que iba amaneciendo en los distintos Estados, se fueron abriendo los colegios electorales en todo el país, que en general ofrecían imágenes de largas filas de personas esperando su turno. El censo electoral se calcula en unos 153 millones de votantes (casi el 75% de las aproximadamente 200 millones con derecho al voto) y, a falta de los datos oficiales definitivos, se espera que el nivel de participación alcance los dos tercios, hasta 130 millones, lo que supondría la mayor participación desde hace 48 años.

Los candidatos, desde primera hora

Los candidatos votaron pronto, quizá para dar ejemplo pero también porque ambos han seguido haciendo campaña durante toda la jornada para intentar cazar a los últimos indecisos. El demócrata fue el primero: a las 7.40 horas de Chicago (14.40 en la península española) depositó su papeleta en un centro ubicado en el sur de la ciudad, junto a su esposa, Michelle, y sus dos hijas. Casi al mismo tiempo, su candidato a la vicepresidencia, Joe Biden, votaba en Wilmington, en el Estado de Delaware, acompañado por su madre y su esposa.

Tras votar en su ciudad, Obama se dirigió a Indiana, un Estado de tradición republicana, para intentar captar a los últimos indecisos. "Podemos cambiar este país", proclamaba Obama. "Usted y yo lo sabemos. Usted puede sentir en su intestino que algo está pasando, que es hora de caminar juntos". Desde ahí el candidato se desplazó a Indianápolis, donde participó en un acto electoral, para regresar por último a Chicago. Allí se espera su aparición en una fiesta al aire libre en el Grant Park, a la que se espera que acuda un millón de personas.

McCain votó más tarde, a las 9.15 horas (17.15 en la península española), en la Iglesia Metodista de Phoenix, en Arizona, junto con su esposa Cindy. Ambos fueron recibidos entre vítores. "Gracias senador, le queremos", gritaban sus sus seguidores. McCain llevaba una solapa que ponía "He votado en el día de hoy", en un llamamiento al voto. La candidata a la vicepresidencia Sarah Palin depositó su sufragio después de que abriera su colegio electoral de la localidad de Wasilla, en Alaska, de la que fue alcaldesa hasta el año 2002.

También McCain prosiguió con su campaña después de votar, con mítines en Colorado y Nuevo México, dos Estados en los que necesita ganar si quiere llegar a la Casa Blanca. Después, McCain y Palin volvieron a Phoenix para seguir desde allí la noche electoral, desde el hotel Arizona Biltmore, centro de la fiesta republicana.

Algunos problemas

Los estadounidenses no sólo han elegido en esta votación al presidente del país, sino también a un tercio de los 100 miembros del Senado y los 435 representantes de la Cámara Baja, además de las asambleas de muchos Estados, ediles, jueces, jefes de policía y otros cargos locales, incluso una serie de propuestas, según la región, de lo más variopintas. El Partido Demócrata ha reforzado su mayoría tanto en el Senado y Cámara Baja, lo que ayudará a Obama a la hora de aprobar sus propuestas en las dos cámaras.

Algunos Estados considerados clave en las elecciones registraron problemas con las máquinas electrónicas de votación, según varios observadores y medios de comunicación estadounidenses citados por la agencia Efe. Según estas fuentes, las máquinas en algunos centros electorales de Pensilvania, Ohio, Florida, Virginia y Nueva Jersey no funcionaron adecuadamente, lo que redundó en largos tiempos de espera para emitir el voto.

Los problemas más comunes denunciados por organizaciones de observadores electorales y voluntarios fueron las dificultades para encender las máquinas en algunos centros, y otras que se apagaron inexplicablemente en medio del proceso de votación. En Florida, muchos votantes han informado de "graves" incidencias con las máquinas de votación con pantalla táctil, especialmente en el condado de Hillsborough. En total, este Estado ha registrado 1.400 quejas de los electores.

ELPAÍS.com / AGENCIAS - Madrid / Washington - 05/11/2008

martes, noviembre 04, 2008

Simon: Lucha anticorrupción será eje de mi exposición ante el Congreso

El presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, dio en RPP un adelanto de lo que será su exposición ante el Congreso este jueves, día en el cual buscará convencer a la mayoría de los 120 parlamentarios y obtener su voto de confianza, para lo cual hará "importantes anuncios" en materia anticorrupción y en la extensión del Estado en el país.

Tal como indicó en otras oportunidades, Simon Munaro reiteró "la lucha a muerte" contra la corrupción como pilar de su gestión, anunció que hizo durante su discurso inaugural del Cade 2008.

"Habrán anuncios importantes sen lo que significa lucha contra la corrupción y la presencia del Estado", aseveró en RPP.

Respecto a este último punto el jefe del Gabinete expresó que si los conflictos sociales explotan en el país es por la poca presencia del Estado en el mismo y el aprovechamiento de diversos sectores interesados en generar inestabilidad.

"La necesidad de la presencia del Estado en los sectores olvidados como una forma de dejar libre el camino para que el próximo gobierno tenga más tranquilidad, porque la verdad es que los últimos gobiernos han debido soportar todas estas situaciones tan dramáticas", indicó.

Sin embargo, admitió que si existen esos "azuzadores" que aprovechan la coyuntura social el Estado tiene gran parte de la responsabilidad en ello.

"Lamentablemente ha habido muchos compromisos que ha hecho el propio Estado y que por salir del paso se han firmado y no se han cumplido, estoy revisando, hay más de 350 compromisos, hasta 400 que ese han firmado en los últimos años y ninguno se ha cumplido, ese es el motivo por el cual hay estos levantamientos", manifestó.
RPP

¿Por qué Barack Obama?



RICHARD HOLBROOKE 04/11/2008

El vencedor de la elección presidencial estadounidense de hoy heredará una tormenta perfecta de problemas, tanto económicos como internacionales. Tendrá que afrontar el inicio de mandato más difícil desde -y lo digo con toda seriedad- el hombre que salvó la Unión, Abraham Lincoln. Aunque quizá sea más instructivo el precedente de 1933, cuando Franklin D. Roosevelt supo ofrecer una retórica llena de inspiración y una voluntad de "experimentos audaces" a un país que se enfrentaba a la quiebra económica y el derrumbe de la confianza de la población.

    Barack Obama

    Barack Obama

    A FONDO

    Nacimiento:
    04-08-1961
    Lugar:
    Honolulu
    Obama frente a McCain

    El senador por Illinois aventaja a su adversario en carácter, economía y política internacional

Negociar con Irán y no aislar por completo a Rusia es lo adecuado

Para mí, la elección es sencilla, y no sólo porque soy, por temperamento y por historia, demócrata. La larga e intensa campaña política ha dejado al descubierto enormes diferencias entre las posiciones, los estilos y las cualidades personales de los dos candidatos a la Casa Blanca. Y la conclusión parece clara.

Buen juicio. John McCain ha mostrado, a lo largo de su carrera, una tendencia a correr riesgos; en sus memorias, presume de que le gusta apostar. Su elección, para acompañarle en la candidatura, de Sarah Palin, una aspirante carismática pero espectacularmente incompetente, no es más que la más llamativa de las muchas muestras del verdadero McCain. Su valor en el combate prueba que es patriota, valiente y duro, pero, a lo largo de su carrera política, ha demostrado una y otra vez tener una penosa falta de buen juicio.

Barack Obama también es duro, pero en otro sentido. Hay que ser conscientes de lo difícil que ha sido su trayectoria hasta llegar, contra todo pronóstico, tan cerca de la presidencia. Pero, si McCain es impulsivo y emocional, Obama es tranquilo y sereno. Juzga las situaciones con calma y de manera metódica. La impulsividad de McCain es anatema para Obama, y con razón; no se puede jugar a los dados con la historia. Como he visto a tantos dirigentes políticos flaquear cuando sufrían presiones, la sangre fría es la cualidad que más valoro en ese oficio. Y Barack Obama la tiene.

La economía. La primera prioridad del nuevo presidente de Estados Unidos será la economía y la crisis financiera. Desde que estalló la crisis, Obama se ha mostrado tranquilo e incluso presidencial. Consultó con el mejor equipo de asesores del país, sopesó con cuidado cada vía de actuación y luego hizo una serie de declaraciones precisas y serenas. Mientras tanto, McCain ha andado extrañamente a la deriva, con declaraciones contradictorias, "suspendiendo" su campaña (aunque seguía haciendo campaña) y pidiendo que se cancelara el primer debate (que, vistas las circunstancias, era todavía más necesario). Ventaja, pues, para Obama.

Política exterior. Las discre-pancias más explícitas entre los dos candidatos son las relativas a Irak, Irán y Rusia. Pero existen diferencias más profundas. Las posiciones de McCain, con la notable excepción del cambio climático, sugieren que, de alcanzar la Casa Blanca, se limitaría a continuar la política de George W. Bush, salvo que con más eficacia. Obama, por el contrario, ofrece un enfoque distinto de la política exterior.

Al iniciar la retirada de tropas de Irak, Obama cambiaría la imagen y la estrategia de Estados Unidos de manera inmediata. Al entablar negociaciones con Irán en las que no sólo se hablaría de la cuestión nuclear sino también de otros aspectos en los que Teherán juega un papel desestabilizador en la región, podría o bien llegar a acuerdos que redujesen el peligro que Irán representa, o bien movilizar una coalición internacional más fuerte, capaz de aislar a los iraníes. En cualquier caso, negociar con Irán es la política adecuada, y cuesta comprender por qué Bush y McCain han seguido resistiéndose a ese cambio de rumbo tan evidente que, si se llevase a cabo con firmeza, no pondría en peligro la seguridad de Estados Unidos ni de Israel.

Respecto a Rusia, desde la invasión de Georgia, Obama y su candidato a la vicepresidencia, Joe Biden (que fue el primer miembro del Congreso que visitó Georgia tras la agresión) hacen hincapié en la necesidad de ayudar a Georgia a reconstruir su economía y mantener su independencia ante una campaña constante de Rusia en su contra. McCain, por el contrario, quiere castigar a Rusia con medidas como su expulsión del G-8.

Es posible que, al final, esas medidas sean necesarias, pero no ayudarán a Georgia a sobrevivir como democracia independiente. Además, incluso después de la indignación por lo ocurrido, existen temas de interés común -como la energía, el cambio climático e Irán- en los que Occidente y el Kremlin debe cooperar. Era así ya durante la guerra fría y sigue siendo así hoy. Pero no parece que McCain lo comprenda.

Liderazgo. Al final, todas las elecciones presidenciales se reducen a los elementos intangibles del liderazgo. La elección de un presidente es una especie de contrato privado directo entre cada votante y el candidato que prefiere. ¿A quién quiere ver en la pantalla de su televisor durante los próximos cuatro años? ¿En manos de quién quiere depositar el destino del país?

Una vez más, los distintos estilos de Obama y McCain ofrecen una clara alternativa entre un hombre tranquilo y que inspira confianza y otro que se deja llevar por las emociones, entre un cambio fundamental en el rumbo del país y otro que no es un cambio o no es tan grande, entre un estilo conciliador y otro más combativo.

Eficacia. Por último, en un año en el que los demócratas, con toda seguridad, van a incrementar su mayoría en ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos, una victoria de Obama les ofrecería el control de los brazos legislativo y ejecutivo del Gobierno por primera vez desde 1994 y, con ello, la posibilidad de sacar adelante leyes tras años de punto muerto. Después de tanto tiempo de polarización en casa y unilateralismo en el extranjero, está claro a quién hay que elegir como presidente.

Richard Holbrooke fue embajador de EE UU en la ONU y negociador del Acuerdo de Paz de Dayton que en 1995 acabó con la guerra de Bosnia. © Project Syndicate, 2008. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

El Pais.com

Estados Unidos Obama: la esperanza negra

Elecciones |

Por Jorge Loayza

La Republica Peru

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Al fin de la campaña. Durante estos meses electorales Barack Obama ha persuadido a los estadounidenses de que su elección es la mejor alternativa de cambio. El último miércoles dio un mensaje de media hora en horario estelar.
En 1963 Frederic Morrow, el primer hombre negro que llegó a ser asesor presidencial, publicó un libro cuyo título fue "Un hombre negro en la Casa Blanca". Sin embargo, Morrow –asesor de Dwight D. Eisenhower– solo cumplió una función ornamental pues sus sugerencias no fueron tomadas en cuenta y durante su permanencia en la Casa Blanca sufrió un trato discriminatorio al punto que algunos asistentes blancos se negaron a trabajar con él. Ahora, cinco décadas después, el demócrata Barack Obama está a punto de darle una real dimensión al título del libro de Morrow.

En un país donde el 14% de su población –41.1 millones de personas– son negros y el racismo es una "enfermedad" aún presente en esa sociedad, el factor del color de piel de Obama es un tema sobre el cual los analistas no se cansan de escribir y hablar. Hechos concretos sobran, como que durante su campaña el candidato negro ha recibido alrededor de quinientas amenazas de muerte.

Algunos señalan que el racismo podría favorecer al candidato presidencial republicano McCain, pues Obama tendría dificultades para conquistar a los votantes blancos de mayor edad de Michigan y Ohio, conocidos como "estados ancianos" por la composición de su población. Otros analistas resaltan que en las elecciones primarias Obama no solo ganó en nueve de los diez estados más negros, sino también en siete de los diez estados más blancos.

Pero el apoyo de los negros hacia Obama no ha sido incondicional en esta campaña. Durante un mitin electoral en San Petersburgo, Florida, tres manifestantes mostraron una pancarta en la que se leía: "¿Qué pasa con los Estados Unidos negros, Obama?", como una manera de acusarlo de no defender activamente los intereses de los negros norteamericanos. Inteligente, Obama no solo respondió para los de su color sino para todos los estadounidenses: "La manera de resolver nuestros problemas es uniéndonos todos, negros, blancos, hispanos, asiáticos y estadounidenses".

Pese a todas las conjeturas que se hacen sobre el factor racial en estas elecciones presidenciales, el punto es que hasta el pasado jueves la encuesta diaria de la agencia Gallup arrojaba que Barack Obama tenía el 49% de respaldo de los encuestados frente a un 46% de McCain. Por eso, para muchos el demócrata ya está en la puerta de la Casa Blanca y solo espera que se la abran.

El factor dinero

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Yo tengo un sueño. Los afroamericanos comparan a Barack Obama con Martin Luther King.
Si hay un tema que preocupa actualmente a todo estadounidense más allá de que su próximo presidente sea blanco, negro o verde, es el de la crisis económica. De enero a octubre la economía norteamericana perdió 760 mil empleos y en estos días muchos estadounidenses no saben si el próximo mes conservarán su trabajo o serán echados. El panorama es peor para otros que no solo tienen poco dinero en los bolsillos sino que además están a punto de perder sus casas.

Una encuesta publicada a fines de setiembre por el diario "The Washington Post" indicaba que la crisis es el tema número uno para el 50 por ciento de los estadounidenses. Dos semanas antes sólo un 37 por ciento tenía esa opinión. Y ese punto tan importante es una ventaja para Obama pues siendo demócrata representa un cambio en la política económica frente a lo hecho por el republicano George Bush. Precisamente esa percepción del electorado se acentuó con la quiebra del banco Lehman Brothers.

Obama ya ha dicho lo que piensa hacer: invertir 175,000 millones de dólares en dos años. Su paquete de medidas incluye reducciones de impuestos para potenciar la creación de empleos y una moratoria de los embargos inmobiliarios por 90 días. Los recursos saldrían de más impuestos para quienes tienen rentas altas. Otra propuesta clave es que los particulares puedan retirar hasta 10,000 dólares de sus fondos pensionarios. Su principal idea es que Estados Unidos necesita "un plan de rescate para la clase media".

Plan Obama

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Guerra sucia. La candidatura del republicano John McCain ha sido afectada por la desastrosa gestión de George Bush.
En la agenda del próximo presidente norteamericano hay otro problema que preocupa al norteamericano promedio: la salud. Y no es poco los que los estadounidenses demandan en ese campo, 45.7 millones no tienen seguro médico. Los especialistas han dicho que el plan del candidato demócrata está mejor perfilado.

Tanto en políticas internas como externas, Obama ha sabido sacar ventaja a McCain. En el caso de la invasión a Irak ha criticado severamente a George Bush por el enorme gasto militar que ha provocado un forado en la caja fiscal gringa. Y su propuesta para un retiro paulatino de las tropas norteamericanas de Irak hasta el 2010 también ha tenido gran aceptación entre los electores.

A la hora de mirar hacia el sur, las propuestas del demócrata han sido más atractivas, tiene intención de mejorar su relación con México y dialogar con Hugo Chavéz, además de poner una especial atención en el tema laboral a la hora de firmar tratados de libre comercio.

Es cierto que el tema migratorio –problema en el cual están inmersos 12 millones de indocumentados– no ha sido debatido en esta campaña, sin embargo algunas declaraciones del candidato demócrata y su rechazo a las redadas contra los inmigrantes, han dado una luz de esperanza a los ilegales. Tal vez por eso muchos latinos no han dudado en hacer campañas casa por casa a favor de Obama. Con él como presidente es posible que las puertas de Estados Unidos se les abran completamente.

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En la campaña, los republicanos han “acusado” a Obama de socialista y musulmán.
María Luisa Rossel
Corresponsal de RPP Noticias y de la Cadena Caracol de Colombia.
Vive en Virginia.

"Los candidatos hablan de cambio y creo que por primera vez se va a dar un récord de votantes en unas elecciones porque hay interés de la gente. Al inicio se pensó que esto sería un referéndum sobre Obama, por el factor racismo y ser afroamericano, pero ahora la gente va a elegir a quien ha presentado mejores propuestas para sacar al país de la crisis económica".

"La mayoría de jóvenes está con Obama y los adultos con McCain. Lo que sorprende es cómo Obama ha hecho una carrera electoral siendo prácticamente un novato, y cómo ha recaudado dinero para su campaña desde gente que daba tres dólares. Además, sorprende cómo la gente está haciendo campaña por él por iniciativa propia y puerta por puerta, hay señoras que salen con sus bebés en brazos a pedir votos por Obama".

"Es cierto que Obama causa reticencias por su origen étnico y llevar como segundo nombre Hussein, pero él se ha esforzado en decir que no es un tipo peligroso. Otro tema con el que se le atacó fue el de su presunta religión musulmana, cosa que es falsa. Esta elección la va a decidir la clase media trabajadora predominantemente blanca que hasta el momento no está totalmente convencida del mensaje de cambio que propone Obama".

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Elmer huerta.
Presidente de la Sociedad Americana del Cáncer.
Vive en Washington DC.

"Vivo veinte años en Estados Unidos, esta es mi quinta elección y nunca he visto tanto interés de los norteamericanos por votar como sucede ahora, más de quince millones de electores ya votaron. Es que los norteamericanos sienten que la "fábrica social" se ha deteriorado, es decir, los presupuestos de los Estados y municipalidades se han recortado".

"Para tener un ejemplo de la actual situación podría decir que en la invasión a Irak se gasta mensualmente 12 mil millones de dólares mientras que el presupuesto anual del Instituto Nacional del Cáncer es de 5,500 millones de dólares. No hay plata para los programas sociales y la gente quiere ver cambios, por eso las encuestas respaldan a Obama. Los latinos también lo apoyan pues esperan que con él la política migratoria cambie".

"Sobre el tema racial, creo que va a estar presente a la hora de votar, pero creo que de resultar Obama el ganador va a tener el respaldo de casi todos los norteamericanos, los gringos son así, una vez que hay una decisión todos van para adelante".

Gustavo Faverón Patriau
Profesor de Literatura de Bowdoin College, Maine.

"La victoria de Obama consolidaría las luchas por los derechos civiles iniciadas décadas atrás con personajes tan determinantes como Martin Luther King. La imagen de un presidente negro en Estados Unidos ha sido vista como poco menos que una ilusión imposible. Ahora parece una realidad inminente".

"Es interesante que los prejuicios raciales hayan pasado en gran medida a un segundo plano debido, por un lado, a la apertura progresista de gran parte de la población y, por otro lado, a lo apremiante de la situación económica: Obama es percibido como un líder capaz de sacar a Estados Unidos del estancamiento y la posible depresión económica".

"Estas elecciones son también una especie de plebiscito entre la opción progresista, intelectual, liberal, que representan Obama y los demócratas, y la opción conservadora, a veces reaccionaria, vertical y anti-intelectual que representan los republicanos".

"Para América Latina y para la mayor parte del planeta, una presidencia de Obama sería, creo, beneficiosa: espera continuar con los tratados de libre comercio, pero le interesa que esos acuerdos contemplen mejoras en la situación laboral de los trabajadores de los países suscriptores".

Eduardo González Viaña
Escritor
Reside en Oregon

"Estados Unidos libra hoy dos guerras innecesarias y perversas. La primera es en Irak. La segunda, en el frente interno, trata de arrinconar, humillar y echar del país a los inmigrantes, en especial los latinoamericanos. Quien termine estas guerras es, para mí, el mejor candidato".

"Ciertamente, el argumento racial pesa todavía, y es posible que muchos votantes estén mintiendo cuando aseguran en las encuestas que eso ya no les importa. La obsesión racial está presente incluso entre los liberales políticamente correctos que se declaran antirracistas".

"Mientras en el resto del mundo estamos pegados al televisor para saber las últimas acerca de estas elecciones, la edad promedio de la audiencia de la CNN en USA es de 60 años, millones de estadounidenses no votan y el votante medio tiene ya el pelo canoso o no lo tiene en absoluto. Sin embargo, estas elecciones serán diferentes. Una gran cantidad de los votantes lo hará por primera vez en su vida".

"En cuanto concierne al problema migratorio, McCain, ansioso del voto racista, ha extremado su posición hasta convertirla en una suerte de holocausto sin sangre que persigue y convierte a los latinos en chivos expiatorios de la crisis presente. Obama respalda un programa que permita acceder a la ciudadanía a los indocumentados".

lunes, octubre 27, 2008

Yehude Simon, providencia, virtud y fortuna. - Sinesio López Jiménez

El Zorro de Abajo.

La Presidencia en el 2011 pasa por el premierato en el 2008. Esa es, al parecer, la apuesta audaz de Yehude Simon. Esa apuesta revela no solo una legítima ambición política y un enorme acto de voluntad puesto a su servicio sino también una cierta racionalidad. A los políticos y a los analistas les sorprende este tipo de decisión en una situación difícil para el país y para el mundo. Pero la decisión de Yehude sorprende, sobre todo, porque recibe un cargo y encargo complicados de un gobierno desgastado que no supo aprovechar las enormes oportunidades que ha tenido el Perú en estos últimos años para gobernar para la mayoría, que ha dilapidado su capital político en tiempos de vacas gordas y que no sabe cómo manejarse en tiempos de vacas flacas porque no ha sabido guardar pan para mayo.

Muchos políticos actúan más bien a la defensiva en circunstancias complicadas y en tiempos de turbulencia como los actuales. No quieren quemarse. Cuidan su imagen al máximo y esperan tiempos mejores para desplegar las acciones necesarias que los conduzcan a los objetivos deseados. Pero Yehude ha hecho todo lo contrario en un acto de audacia que, al parecer, opaca la racionalidad de su decisión. Los pensadores clásicos que apostaron a la Fortuna (Aristóteles) o a la Providencia (Tomás de Aquino) aconsejaban manejarse con prudencia cuando se trata decidir y actuar en los asuntos de gobierno. No quedaba otra cosa si los hombres operaban en un terreno y en un tiempo que no controlaban porque no era suyo sino de la Providencia y de la Fortuna. Maquiavelo, pensador y político moderno que apostó a la virtud cívica como una forma de construir una historia propiamente humana a través de la política, aconsejaba, en cambio, la audacia en circunstancias difíciles. En la misma línea de pensamiento Trotsky pensaba que la prudencia nada grande había conseguido en la historia. Sabiéndolo o no, Yehude parece pertenecer a la estirpe moderna de políticos.

El premierato le da una proyección nacional que no había logrado como presidente regional ni como primer coordinador de los presidentes regionales. Pese a que no tiene todas las riendas del Ejecutivo como sucede en los gobiernos parlamentaristas y semi presidencialistas, y, pese a que debe ser difícil ser primer ministro de alguien que se cree un rey-filósofo (aunque esté en franca decadencia), el premierato coloca a Yehude Simon como el segundo de a bordo, lo que no es poca cosa. Pese a que no ha logrado colocar todo equipo de gobierno sino solo a seis ministros, pese a que García se reserva para sí (Apra e independientes colocados por él) el control del dinero (MEF) y de las armas (Defensa e Interior) y pese a que su propio equipo ministerial ni siquiera controla todas las políticas sociales, la voluntad política de Yehude, la calidad de su pequeño equipo de gobierno y, sobre todo, la enorme confianza en sí mismo que parece tener y cultivar pueden ayudar a superar algunas de estas adversidades. Quizás puede avanzar hasta el control de todos los ministerios sociales, mostrando eficacia decisoria y logrando vistosos resultados en los que ahora directamente opera.

Pero será muy difícil que logre imponerse en el manejo del MEF y en Defensa e Interior, los que constituyen los verdaderos asientos del poder. Los responsables y operadores de esos ministerios son los verdaderos guardianes del modelo económico y del Estado neoliberal. Un cambio de equipo en esos ministerios, sobre todo en el MEF, pasa por una recomposición de la coalición que defiende el actual orden económico y político y que constituye el soporte firme de García. Eso escapa a la gran voluntad de Yehude. Esa recomposición puede producirse en medio de una crisis económica, social y política de ciertas proporciones, lo que aún no es el caso. Ella puede venir el 2009, en el que la crisis será más profunda y se sentirá más en la economía (los indicadores macroeconómicos y el presupuesto), en lo social (empleo, ingresos, pobreza), en la política (protestas sociales, pérdida acentuada de legitimidad, crisis políticas, represión, etc.).

Para gobernar con eficacia no basta con la confianza eventual del Presidente. Tampoco son suficientes la audacia, la voluntad política y la calidad del equipo. Es necesario contar con un poder propio: un partido organizado. Este no puede ser sustituido por un ministerio que, después de todo, es siempre prestado y efímero. La organización es poder. Pese a la importancia actual de los medios en el campo de la política, los partidos siguen jugando un papel medular en la lucha política y en la conquista del gobierno. Lo que puede llenar, por ahora, la ausencia de un partido que sostenga la apuesta política del premier puede ser la formación de un amplio frente de los gobiernos regionales. Si Yehude realizara esa hazaña, tendría una herramienta decisiva para lograr, si no todos los objetivos propuestos de común acuerdo con García, al menos algunos de ellos para salir bien librado del desafío que él mismo se ha impuesto. Que la Providencia y la Fortuna lo acompañen.

La Republica

El momento de Yehude - Carlos Castro

Subdirector La Republica
Cuando los periodistas preguntaban hace una semana a gente cercana al poder sobre los cambios ministeriales, la respuesta era: no hay apuro, García lo pensará recién a fin de año. Jorge del Castillo, el saliente premier, confiaba en que la cumbre de Apec, la solución de algunos conflictos sociales y un manejo económico anticrisis reforzarían su imagen con miras a su candidatura presidencial del 2011. Ni Alan ni su premier imaginaron que el destape de unos audios provocaría una crisis en el gobierno que cambiaría sus planes y traería abajo el gabinete.

Una semana después de los ‘petroaudios’, Yehude Simon, político que viene de la izquierda, que estuvo preso por una acusación de vínculos con el MRTA, que al dejar la cárcel se volvió un converso hasta llegar a ser jefe regional de Lambayeque y que hoy se declara de centro izquierda –o, si lo prefiere, un socialdemócrata–, es el nuevo premier.

Digamos que es una apuesta interesante la de García. Propia del pragmatismo con que se desplaza en la presidencia y que lo ha llevado a sostener –sin taparse la nariz– su alianza con el fujimorismo y la derecha. Algunos analistas ven en la designación de Yehude una cohabitación política al estilo francés en donde el presidente es de un partido y su primer ministro viene de la oposición. Le ocurrió al socialista Francois Mitterrand, que tuvo como su primer ministro al derechista Jacques Chirac, y este, más tarde, ya como presidente, al socialista Lionel Jospin. Yehude, sin embargo, más que opositor de García ha sido en los últimos tiempos un líder regional tolerante con el gobierno central.

Yehude asume el reto en tiempos difíciles. En momentos en que, para graficarlo con un ejemplo que suele comentar Humberto Campodónico, se ha terminado la fiesta de la riqueza y los pobres que esperaban participar en ella han visto –como siempre– cómo les cierran la puerta y los dejan afuera.

Yehude no tendrá respiro. Tan pronto se instale en la PCM deberá enfrentar varios conflictos sociales, y los más inmediatos son los de Moquegua y Tacna por el problema de la distribución del canon minero y el de la huelga de los médicos. Está también la crisis económica financiera internacional que golpea a la economía nacional –por más blindaje que nos prometa el presidente– ocasionando menores exportaciones, alza del dólar, subida en los precios de los alimentos, despidos en los ministerios por el recorte presupuestal, pérdidas millonarias en los fondos de los futuros pensionistas que manejan las AFP y un menor crecimiento en el 2009.

Simon llega a Palacio también cuando la desaprobación presidencial oscila entre el 80% y 90%. Una de las preguntas que surge es qué podrá hacer para contribuir a cambiar esta percepción. Hay en el país una sensación de frustración porque la riqueza, de la que tanto se habla desde el Ejecutivo, no llega hacia abajo. El 66% considera que la pobreza se ha mantenido y el 86% estima que la distribución de la riqueza es injusta. Y, sin embargo, al mando del MEF hay un ministro cuya única alternativa para enfrentar la crisis pareciera ser meter tijera a los presupuestos, de la cual no se salvan ni los programas sociales, pero que mantiene intactas las millonarias riquezas de las mineras o del gran capital. La corrupción en ciertos niveles del poder, y que los ‘petroaudios’ los han desnudado en parte, es otro de los grandes retos del líder lambayecano. ¿Será el premierato la antesala que tendrá Yehude antes de Palacio de Gobierno o acabará como Jorge del Castillo? Si ocurre lo segundo, el presidente García habrá matado a dos candidatos presidenciales, el del Apra y el del Partido Humanista Peruano, agrupación política formada por el nuevo premier. Lo sabremos en los próximos meses. Hasta el próximo domingo.

Carlos Castro
Subdirector

Cuando los periodistas preguntaban hace una semana a gente cercana al poder sobre los cambios ministeriales, la respuesta era: no hay apuro, García lo pensará recién a fin de año. Jorge del Castillo, el saliente premier, confiaba en que la cumbre de Apec, la solución de algunos conflictos sociales y un manejo económico anticrisis reforzarían su imagen con miras a su candidatura presidencial del 2011. Ni Alan ni su premier imaginaron que el destape de unos audios provocaría una crisis en el gobierno que cambiaría sus planes y traería abajo el gabinete.

Una semana después de los ‘petroaudios’, Yehude Simon, político que viene de la izquierda, que estuvo preso por una acusación de vínculos con el MRTA, que al dejar la cárcel se volvió un converso hasta llegar a ser jefe regional de Lambayeque y que hoy se declara de centro izquierda –o, si lo prefiere, un socialdemócrata–, es el nuevo premier.

Digamos que es una apuesta interesante la de García. Propia del pragmatismo con que se desplaza en la presidencia y que lo ha llevado a sostener –sin taparse la nariz– su alianza con el fujimorismo y la derecha. Algunos analistas ven en la designación de Yehude una cohabitación política al estilo francés en donde el presidente es de un partido y su primer ministro viene de la oposición. Le ocurrió al socialista Francois Mitterrand, que tuvo como su primer ministro al derechista Jacques Chirac, y este, más tarde, ya como presidente, al socialista Lionel Jospin. Yehude, sin embargo, más que opositor de García ha sido en los últimos tiempos un líder regional tolerante con el gobierno central.

Yehude asume el reto en tiempos difíciles. En momentos en que, para graficarlo con un ejemplo que suele comentar Humberto Campodónico, se ha terminado la fiesta de la riqueza y los pobres que esperaban participar en ella han visto –como siempre– cómo les cierran la puerta y los dejan afuera.

Yehude no tendrá respiro. Tan pronto se instale en la PCM deberá enfrentar varios conflictos sociales, y los más inmediatos son los de Moquegua y Tacna por el problema de la distribución del canon minero y el de la huelga de los médicos. Está también la crisis económica financiera internacional que golpea a la economía nacional –por más blindaje que nos prometa el presidente– ocasionando menores exportaciones, alza del dólar, subida en los precios de los alimentos, despidos en los ministerios por el recorte presupuestal, pérdidas millonarias en los fondos de los futuros pensionistas que manejan las AFP y un menor crecimiento en el 2009.

Simon llega a Palacio también cuando la desaprobación presidencial oscila entre el 80% y 90%. Una de las preguntas que surge es qué podrá hacer para contribuir a cambiar esta percepción. Hay en el país una sensación de frustración porque la riqueza, de la que tanto se habla desde el Ejecutivo, no llega hacia abajo. El 66% considera que la pobreza se ha mantenido y el 86% estima que la distribución de la riqueza es injusta. Y, sin embargo, al mando del MEF hay un ministro cuya única alternativa para enfrentar la crisis pareciera ser meter tijera a los presupuestos, de la cual no se salvan ni los programas sociales, pero que mantiene intactas las millonarias riquezas de las mineras o del gran capital. La corrupción en ciertos niveles del poder, y que los ‘petroaudios’ los han desnudado en parte, es otro de los grandes retos del líder lambayecano. ¿Será el premierato la antesala que tendrá Yehude antes de Palacio de Gobierno o acabará como Jorge del Castillo? Si ocurre lo segundo, el presidente García habrá matado a dos candidatos presidenciales, el del Apra y el del Partido Humanista Peruano, agrupación política formada por el nuevo premier. Lo sabremos en los próximos meses. Hasta el próximo domingo.

jueves, octubre 09, 2008

El derrumbe del sistema financiero es para el capitalismo lo que fue el derrumbe del muro de Berlín para el socialismo estatal. PHP.

Pronunciamiento del Partido Huamanista Peruano y de su lider Yehude Simon Munaro
A LA REGION LAMBAYEQUE:


El derrumbe del sistema financiero es para el capitalismo lo que fue el derrumbe del muro de Berlín para el socialismo estatal. De un lado la dictadura del capital, por el otro la dictadura del Estado. Esto, nos compromete como Partido a construir una alternativa de paz con justicia, de desarrollo con inclusión social, de una economía que tenga rostro humano, una economía solidaria al servicio del bienestar general, sobre todo de las poblaciones pobres.


El actual crecimiento económico del Perú nos alegra como Partido; pero, nos preocupa que éste no se transforme en el desarrollo que deseamos. Junto a este crecimiento persiste la injusticia de condenar a los servicios sociales más importantes (salud, educación y seguridad ciudadana) a malvivir con presupuestos ridículos que constituyen una agresión para los pobres de nuestro país, junto a esta agresión se mantienen arrogantes las grandes utilidades del gran capital, Eso, nos compromete como Partido a construir una alternativa de gobierno que enfatice la educación y salud como los motores del desarrollo y la inclusión social; en este camino planteamos el incremento del presupuesto de estos sectores, lo cual es viable, necesario y vital para la democracia.


El país está sorprendido por la forma cómo persiste la corrupción, que sin ningún descaro aprovecha cuanta oportunidad tiene. Alan García está en la obligación moral de impulsar drásticamente la limpieza de las esferas estatales de toda sospecha delictiva, No es justo para las y los apristas honestos, ni para el país en su conjunto, tener que soportar tanta corrupción.


La práctica de un diálogo inconcluso por parte del Estado, viene motivando diversos conflictos sociales que afectan las condiciones de la gobernabilidad democrática en el país. A la huelga médica, el paro de Moquegua y Tacna, a la lucha de las comunidades amazónicas, se añade el paro nacional del 7 de octubre de un sector de gremios sindicales; conflictos que se pudieron prevenir y resolver con antelación sí en el Gobierno de turno existiese una decidida vocación por el diálogo y por la inclusión; sin embargo, es necesario reconocer que también existen algunos sectores –pequeños, felizmente-- que requieren seguir en el camino de la protesta por la protesta. Por ello, proponemos un diálogo democrático para encauzar la aspiración de los peruanos y las peruanas de estar incluidos en las decisiones de políticas.


Abogamos por la inversión privada en nuestra región pero con responsabilidad social y ambiental, toda inversión debe considerar el desarrollo social de los pueblos y la protección del medio ambiente. En este contexto se ubica la inversión de la minera Río Tinto en el distrito de Reque, pero es su población y sus autoridades, debidamente informados, quienes de manera democrática deban decidir sobre el particular. El PHP, apoyará la decisión que tome el pueblo de Reque en coordinación con sus Autoridades Municipales y Regionales.


El Partido Humanista Peruano a través del Comité Político Regional de Lambayeque expresa su solidaridad con las organizaciones laborales, sociales y pueblos del país que hoy se movilizan por sus demandas postergadas. Que el Diálogo sea el camino para encontrar las soluciones y devolverle al país la tranquilidad.


Saludamos la gestión de nuestro compañero de partido Dr. YEHUDE SIMON MUNARO como Presidente del Gobierno regional de Lambayeque, quien fiel a sus principios humanistas viene aplicando una política de total transparencia y orientando el reducido presupuesto que dispone, hacia los pueblos de la región de mayor pobreza.
Chiclayo, Octubre del 2008


COMITÉ EJECUTIVO REGIONAL