viernes, junio 15, 2012
jueves, junio 14, 2012
miércoles, junio 13, 2012
El relato de la izquierda latinoamericana
El éxito de su historia contrasta con la poca elegancia de sus discursos de legitimación
La izquierda latinoamericana ha vivido en los últimos años una
historia de éxito. Gana elecciones y reelecciones en la mayor parte de
la región y en los pocos países donde no gobierna, como México, Colombia
o Chile, constituye una fuerza opositora de peso. En la última década,
la mayoría de las izquierdas latinoamericanas ha gobernado bien: ha
reducido la pobreza, aumentado el gasto público en educación y salud,
pero no ha trastocado el desequilibrio macroeconómico de sus países y ha
contenido la inflación. Los actuales presidentes de la izquierda son
sumamente populares y los que han dejado el poder en los últimos años,
como Lula da Silva, Tabaré Vázquez o Michelle Bachelet, siguen poseyendo
un enorme capital político.
La exitosa historia de la izquierda latinoamericana contrasta, sin embargo, con la poca elegancia de sus discursos de legitimación. A la hora de contar la historia de su auge, la izquierda apela al relato de la decadencia. Una y otra vez alude a los monstruos del “neoliberalismo”, descontinuado hace una década, o del “imperialismo yanqui”, cada vez con menor capacidad de presión diplomática y financiera —por no hablar de la inexistente amenaza militar— sobre los gobiernos latinoamericanos, como pudo verse en la pasada Cumbre de las Américas de Cartagena. O rinde culto a la Revolución Cubana, al Che Guevara y a las guerrillas latinoamericanas, todos, referentes de una izquierda marxista y violenta que, en sus medios y sus fines, ha sido abandonada, incluso, por Hugo Chávez en Venezuela o Raúl Castro en Cuba.
Cuando no recurren al archivo de los años guerrilleros, los gobiernos de la izquierda latinoamericana van más lejos: a los libertadores de América. De aquellos próceres, republicanos neoclásicos en su mayoría, extraen una simbología descolonizadora anacrónica, que estaría más cerca de los populismos y nacionalismos de mediados del siglo XX que de los experimentos constitucionales del siglo XIX, donde el paradigma liberal regía con pocas impugnaciones. Nada más contradictorio, sobre todo en el mundo andino o el mesoamericano, que juntar en un mismo panteón heroico a próceres republicanos y liberales del siglo XIX con líderes y movimientos indígenas del siglo XX, que se rebelaron contra las políticas anticomunitarias impulsadas por los primeros durante décadas.
La nueva izquierda latinoamericana y la teoría neomarxista (Badiou, Rancière, Zizek, Hardt, Negri, Butler…) se leen con mutua desconfianza. Ernesto Laclau ha logrado incorporar algunas nociones al discurso kirchnerista, pero las mismas no son centrales en este último y su caso es excepcional. Más cerca de la renovación conceptual de la izquierda latinoamericana está el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, cuya articulación de katarismo y marxismo apunta a una potenciación del perfil comunitario, indigenista y plurinacional del “socialismo del siglo XXI”. Pero fuera de esta corriente, bastante circunscrita al mundo andino o específicamente boliviano, los contenidos ideológicos de dicho socialismo no van más allá del nuevo populismo de Chávez o del viejo comunismo de Fidel y Raúl Castro.
La izquierda latinoamericana no sólo no asimila el neomarxismo sino que tampoco se abre plenamente al multiculturalismo. Políticas emblemáticas de este último como las relacionadas con las cuestiones de género y las sexualidades no logran consolidarse en los gobiernos de la región. El matrimonio gay ha sido legalizado en la ciudad de México y en Argentina, pero no en Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, países del ALBA que comúnmente se asocian con las izquierdas más radicales. El derecho al aborto no es reconocido por los gobiernos de Dilma Rousseff en Brasil y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y la prevención y la penalización de discursos y prácticas machistas, homofóbicas y racistas son sumamente precarias en toda América Latina.
La torpeza con que la izquierda narra su ascenso al poder le impide capitalizar uno de los elementos que la distinguen del viejo comunismo: su mayor comprensión de los fenómenos de la cultura popular. A diferencia del marxismo-leninismo de corte soviético y cubano, que aspiraba a una regeneración cultural de la ciudadanía, basada en el ateísmo y la ciencia, las nuevas izquierdas usan un lenguaje menos doctrinario y más permeable a los mitos rurales y urbanos. La demagogia y el populismo que signan las políticas culturales de la izquierda conspiran contra la voluntad de producir ideologías menos circunscritas a las estrechas agendas de las minorías letradas.
La mayor limitación del relato de la izquierda tiene que ver con su idea de la democracia. En la última década la izquierda latinoamericana llegó al poder, gracias a la democracia, no a la revolución, pero sigue imaginándose como una fuerza “revolucionaria”, antes que como un conjunto de gobiernos democráticos. A diferencia de algunos sectores de la izquierda brasileña, uruguaya y chilena, sobre todo, los gobiernos bolivarianos siguen proyectando una imagen negativa de la democracia, heredada del comunismo y el populismo. La democracia es para ellos un medio para llegar al poder y preservarlo, no la finalidad de la vida pública.
La exitosa historia de la izquierda latinoamericana contrasta, sin embargo, con la poca elegancia de sus discursos de legitimación. A la hora de contar la historia de su auge, la izquierda apela al relato de la decadencia. Una y otra vez alude a los monstruos del “neoliberalismo”, descontinuado hace una década, o del “imperialismo yanqui”, cada vez con menor capacidad de presión diplomática y financiera —por no hablar de la inexistente amenaza militar— sobre los gobiernos latinoamericanos, como pudo verse en la pasada Cumbre de las Américas de Cartagena. O rinde culto a la Revolución Cubana, al Che Guevara y a las guerrillas latinoamericanas, todos, referentes de una izquierda marxista y violenta que, en sus medios y sus fines, ha sido abandonada, incluso, por Hugo Chávez en Venezuela o Raúl Castro en Cuba.
Cuando no recurren al archivo de los años guerrilleros, los gobiernos de la izquierda latinoamericana van más lejos: a los libertadores de América. De aquellos próceres, republicanos neoclásicos en su mayoría, extraen una simbología descolonizadora anacrónica, que estaría más cerca de los populismos y nacionalismos de mediados del siglo XX que de los experimentos constitucionales del siglo XIX, donde el paradigma liberal regía con pocas impugnaciones. Nada más contradictorio, sobre todo en el mundo andino o el mesoamericano, que juntar en un mismo panteón heroico a próceres republicanos y liberales del siglo XIX con líderes y movimientos indígenas del siglo XX, que se rebelaron contra las políticas anticomunitarias impulsadas por los primeros durante décadas.
La nueva izquierda latinoamericana y la teoría neomarxista (Badiou, Rancière, Zizek, Hardt, Negri, Butler…) se leen con mutua desconfianza. Ernesto Laclau ha logrado incorporar algunas nociones al discurso kirchnerista, pero las mismas no son centrales en este último y su caso es excepcional. Más cerca de la renovación conceptual de la izquierda latinoamericana está el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, cuya articulación de katarismo y marxismo apunta a una potenciación del perfil comunitario, indigenista y plurinacional del “socialismo del siglo XXI”. Pero fuera de esta corriente, bastante circunscrita al mundo andino o específicamente boliviano, los contenidos ideológicos de dicho socialismo no van más allá del nuevo populismo de Chávez o del viejo comunismo de Fidel y Raúl Castro.
La izquierda latinoamericana no sólo no asimila el neomarxismo sino que tampoco se abre plenamente al multiculturalismo. Políticas emblemáticas de este último como las relacionadas con las cuestiones de género y las sexualidades no logran consolidarse en los gobiernos de la región. El matrimonio gay ha sido legalizado en la ciudad de México y en Argentina, pero no en Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, países del ALBA que comúnmente se asocian con las izquierdas más radicales. El derecho al aborto no es reconocido por los gobiernos de Dilma Rousseff en Brasil y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y la prevención y la penalización de discursos y prácticas machistas, homofóbicas y racistas son sumamente precarias en toda América Latina.
La torpeza con que la izquierda narra su ascenso al poder le impide capitalizar uno de los elementos que la distinguen del viejo comunismo: su mayor comprensión de los fenómenos de la cultura popular. A diferencia del marxismo-leninismo de corte soviético y cubano, que aspiraba a una regeneración cultural de la ciudadanía, basada en el ateísmo y la ciencia, las nuevas izquierdas usan un lenguaje menos doctrinario y más permeable a los mitos rurales y urbanos. La demagogia y el populismo que signan las políticas culturales de la izquierda conspiran contra la voluntad de producir ideologías menos circunscritas a las estrechas agendas de las minorías letradas.
La mayor limitación del relato de la izquierda tiene que ver con su idea de la democracia. En la última década la izquierda latinoamericana llegó al poder, gracias a la democracia, no a la revolución, pero sigue imaginándose como una fuerza “revolucionaria”, antes que como un conjunto de gobiernos democráticos. A diferencia de algunos sectores de la izquierda brasileña, uruguaya y chilena, sobre todo, los gobiernos bolivarianos siguen proyectando una imagen negativa de la democracia, heredada del comunismo y el populismo. La democracia es para ellos un medio para llegar al poder y preservarlo, no la finalidad de la vida pública.
Rafael Rojas es historiador.
fuente: http://elpais.com/elpais/2012/05/17/opinion/1337260459_464923.html
fuente: http://elpais.com/elpais/2012/05/17/opinion/1337260459_464923.html
lunes, junio 11, 2012
Los traicionados - Fernando Rospigliosi *
Domingo, 10 de junio de 2012 | 4:30 am
En España apareció hace poco más de un año una corriente de
protesta que luego se extendió a otros lugares conocida como los
indignados. En el Perú ha surgido un movimiento cada vez más numeroso y,
sobre todo, más iracundo, irritado y exasperado, el de los
traicionados. Los traicionados por Ollanta Humala.
Más rabia
Los estallidos de violencia y las protestas que se vienen produciendo desde que Humala asumió el gobierno, tienen un ingrediente adicional al de las revueltas ocurridas en gobiernos anteriores: la rabia de los manifestantes, que se sienten estafados por el candidato que los alentaba en sus demandas y en los métodos muchas veces violentos que utilizan.
Humala y su gente estimularon prácticamente todos los reclamos que sucedieron desde el 2005 en adelante. A Ollanta además, se le identificaba con el violento “Andahuaylazo”, protagonizado por su hermano Antauro, pero presuntamente dirigido por él, según la propia versión de Antauro.
Ollanta usaba como carta de presentación política el alzamiento de Locumba contra Alberto Fujimori.
En Bagua hubo varios prominentes humalistas azuzando a los nativos y, después de la matanza, Ollanta exigió la destitución del presidente Alan García.
Humala propagó durante años un discurso radical antiminero, una de cuyas expresiones fue la famosa disyuntiva entre el agua y el oro enunciada precisamente en Cajamarca.
En suma, Ollanta participó en dos sublevaciones armadas, pidió la destitución de 3 presidentes y alentó todas las protestas. Para todos aquellos que intervienen en revueltas violentas o simpatizan con ellas, él era el arquetipo, el modelo a seguir, el presidente ideal.
Lo que se podía esperar
Con esos antecedentes, era previsible que si ganaba Humala los conflictos se desbordarían. En abril del año pasado señalé que:
“Humala pretende engatusar a los electores peruanos con el cuento de que él disminuiría los conflictos cuando, en realidad, lo más probable es que aumenten. En efecto, mucha gente entusiasmada con el discurso radical, empezará a exigir todo, lo posible y lo imposible, recurriendo a los métodos que el propio Humala ha instigado antes, el bloqueo de carreteras, el desorden y la asonada”. (“Humala y los conflictos”, 12.4.11, Espacio Compartido, http://bit.ly/hbKEwL).
Se pueden discutir mil argumentos a favor y en contra de Humala. Pero en conflictividad social no hay duda que era el peor de los 5 candidatos con opción.
Hipocresía
Con el cambio de gabinete en diciembre del año pasado un grupo de izquierdistas fue echado del gobierno. Un congresista fue expulsado por apoyar a los antimineros de Cajamarca. Ahora han renunciado otros más.
Ellos tienen razón en una cosa: Humala ha dado un viraje de ciento ochenta grados en el último año, abandonando las ideas radicales y extremistas, y ubicándose cada vez más a la derecha. Desde ese punto de vista, está perfectamente justificado su apartamiento del humalismo y las críticas que hacen al Presidente.
Sin embargo, hay una inocultable dosis de oportunismo que los izquierdistas tradicionales pretenden obviar hoy día. El Humala del 2012 es, en muchos sentidos, el mismo que ellos criticaban el 2006.
En efecto, en ese momento ellos acusaban a Ollanta de ser un militar violador de los derechos humanos y un corrupto que sobornaba testigos para ocultar sus crímenes.
Destacaban el hecho que Humala era un militar con un entorno militar montesinista. Javier Diez Canseco lo calificó con rotundidad como “caballo de Troya del montesinismo”, aludiendo a sus contactos telefónicos con Vladimiro Montesinos durante el levantamiento de Locumba, en los mismos momentos en que el ex jefe del SIN escapaba del país.
El 2011, sin embargo, Humala se convirtió para las izquierdas en el gran líder democrático y popular que el Perú necesitaba.
¿Qué había cambiado? Nada, salvo una cosa. En el 2011 Humala les abrió las puertas, formó una alianza con ellos –Gana Perú–, los incorporó a sus listas parlamentarias y les prometió puestos en el gobierno. En el 2006 les había dado con la puerta en la nariz, dejándolos fuera.
Esa diferencia fue la que modificó completamente la percepción de las izquierdas del militar montesinista, violador de los derechos humanos, a gran líder democrático, progresista y popular.
El gran beneficiado en el gobierno por los ataques de los izquierdistas, es el premier “chambón” –como lo califica Augusto Álvarez– Óscar Valdés, que se mantiene todavía en su cargo, gracias a los ataques de Gregorio Santos y los congresistas renunciantes, que han impedido hasta ahora que Humala lo cambie para no concederles una victoria.
* Nació el 25 de febrero de 1947 en Lima. Estudió sociología en la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Ha trabajado como profesor e investigador académico de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, editor y columnista del semanario “Caretas” y comentarista del Canal N de televisión. Ha sido investigador del Instituto de Estudios Peruanos, IEP.
Se desempeñó como Ministro del Interior en dos ocasiones durante el gobierno de Alejandro Toledo y Presidente del Consejo Nacional de Inteligencia (CNI), la agencia de inteligencia del Estado.
Actualmente escribe la columna "Controversias" en el diario La República y conduce "Llanta de prensa", en ATV+.
fuente: http://www.larepublica.pe/columnistas/controversias/los-traicionados-09-06-2012
Más rabia
Los estallidos de violencia y las protestas que se vienen produciendo desde que Humala asumió el gobierno, tienen un ingrediente adicional al de las revueltas ocurridas en gobiernos anteriores: la rabia de los manifestantes, que se sienten estafados por el candidato que los alentaba en sus demandas y en los métodos muchas veces violentos que utilizan.
Humala y su gente estimularon prácticamente todos los reclamos que sucedieron desde el 2005 en adelante. A Ollanta además, se le identificaba con el violento “Andahuaylazo”, protagonizado por su hermano Antauro, pero presuntamente dirigido por él, según la propia versión de Antauro.
Ollanta usaba como carta de presentación política el alzamiento de Locumba contra Alberto Fujimori.
En Bagua hubo varios prominentes humalistas azuzando a los nativos y, después de la matanza, Ollanta exigió la destitución del presidente Alan García.
Humala propagó durante años un discurso radical antiminero, una de cuyas expresiones fue la famosa disyuntiva entre el agua y el oro enunciada precisamente en Cajamarca.
En suma, Ollanta participó en dos sublevaciones armadas, pidió la destitución de 3 presidentes y alentó todas las protestas. Para todos aquellos que intervienen en revueltas violentas o simpatizan con ellas, él era el arquetipo, el modelo a seguir, el presidente ideal.
Lo que se podía esperar
Con esos antecedentes, era previsible que si ganaba Humala los conflictos se desbordarían. En abril del año pasado señalé que:
“Humala pretende engatusar a los electores peruanos con el cuento de que él disminuiría los conflictos cuando, en realidad, lo más probable es que aumenten. En efecto, mucha gente entusiasmada con el discurso radical, empezará a exigir todo, lo posible y lo imposible, recurriendo a los métodos que el propio Humala ha instigado antes, el bloqueo de carreteras, el desorden y la asonada”. (“Humala y los conflictos”, 12.4.11, Espacio Compartido, http://bit.ly/hbKEwL).
Se pueden discutir mil argumentos a favor y en contra de Humala. Pero en conflictividad social no hay duda que era el peor de los 5 candidatos con opción.
Hipocresía
Con el cambio de gabinete en diciembre del año pasado un grupo de izquierdistas fue echado del gobierno. Un congresista fue expulsado por apoyar a los antimineros de Cajamarca. Ahora han renunciado otros más.
Ellos tienen razón en una cosa: Humala ha dado un viraje de ciento ochenta grados en el último año, abandonando las ideas radicales y extremistas, y ubicándose cada vez más a la derecha. Desde ese punto de vista, está perfectamente justificado su apartamiento del humalismo y las críticas que hacen al Presidente.
Sin embargo, hay una inocultable dosis de oportunismo que los izquierdistas tradicionales pretenden obviar hoy día. El Humala del 2012 es, en muchos sentidos, el mismo que ellos criticaban el 2006.
En efecto, en ese momento ellos acusaban a Ollanta de ser un militar violador de los derechos humanos y un corrupto que sobornaba testigos para ocultar sus crímenes.
Destacaban el hecho que Humala era un militar con un entorno militar montesinista. Javier Diez Canseco lo calificó con rotundidad como “caballo de Troya del montesinismo”, aludiendo a sus contactos telefónicos con Vladimiro Montesinos durante el levantamiento de Locumba, en los mismos momentos en que el ex jefe del SIN escapaba del país.
El 2011, sin embargo, Humala se convirtió para las izquierdas en el gran líder democrático y popular que el Perú necesitaba.
¿Qué había cambiado? Nada, salvo una cosa. En el 2011 Humala les abrió las puertas, formó una alianza con ellos –Gana Perú–, los incorporó a sus listas parlamentarias y les prometió puestos en el gobierno. En el 2006 les había dado con la puerta en la nariz, dejándolos fuera.
Esa diferencia fue la que modificó completamente la percepción de las izquierdas del militar montesinista, violador de los derechos humanos, a gran líder democrático, progresista y popular.
El gran beneficiado en el gobierno por los ataques de los izquierdistas, es el premier “chambón” –como lo califica Augusto Álvarez– Óscar Valdés, que se mantiene todavía en su cargo, gracias a los ataques de Gregorio Santos y los congresistas renunciantes, que han impedido hasta ahora que Humala lo cambie para no concederles una victoria.
* Nació el 25 de febrero de 1947 en Lima. Estudió sociología en la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Ha trabajado como profesor e investigador académico de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, editor y columnista del semanario “Caretas” y comentarista del Canal N de televisión. Ha sido investigador del Instituto de Estudios Peruanos, IEP.
Se desempeñó como Ministro del Interior en dos ocasiones durante el gobierno de Alejandro Toledo y Presidente del Consejo Nacional de Inteligencia (CNI), la agencia de inteligencia del Estado.
Actualmente escribe la columna "Controversias" en el diario La República y conduce "Llanta de prensa", en ATV+.
fuente: http://www.larepublica.pe/columnistas/controversias/los-traicionados-09-06-2012
sábado, junio 09, 2012
viernes, junio 08, 2012
Yehude Simon: si Megacomisión me cita iré con la frente en alto
Se defiende.
Jueves, 07 de junio de 2012 | 11:22 pm
Yehude Simon: si Megacomisión me cita iré con la frente en alto
Sobre el ex presidente Alan García, mencionó que ya no
se debe discutir si debe asistir o no a la Megacomisión del Congreso,
como lo ha propuesto el parlamentario Wong.
El segundo vicepresidente del Congreso, Yehude Simon,
afirmó que él no teme a ninguna investigación que se le quiera hacer en
la denominada Megacomisión, porque cualquier indicio de una supuesta
investigación, el acudirá a aclarar las cosas.“A cualquier citación que me haga la llamada Megacomisión, yo iré con la frente en alto a enfrentar cualquier cargo; porque el que no la debe, no la teme, y yo no le temo a nada y no le debo a nadie”, remarcó.
Si se me cita por sospechas, allí estaré. Yo tengo una conducta intachable y por lo tanto, debo enfrentar a cualquiera que me acuse de irregularidad alguna. Así es la democracia”, sentenció el congresista Simon.
Sobre el ex presidente Alan García, mencionó que ya no se debe discutir si debe asistir o no a la Megacomisión del Congreso, como lo ha propuesto el parlamentario Wong.
“Todo el mundo sabe que García asistirá el viernes, ha sido citado y así se ha difundido en los medios de comunicación”, refirió.
http://www.larepublica.pe/07-06-2012/yehude-simon-si-megacomision-me-cita-ire-con-la-frente-en-alto
jueves, junio 07, 2012
Carta de Gustavo Gorriti, director de IDL- Reporteros al presidente Ollanta Humala
De la columna ‘Las Palabras’ publicada en la edición 2235 de la revista ‘Caretas’.
Presidente de la República
Señor presidente:
Una semana antes de que usted asumiera el poder, hace casi un año, le escribí una carta como esta, con reflexiones sobre su entonces reciente triunfo, sobre la promesa que abría y el deber que exigía una victoria tan brillante cuanto inesperada.
Repasé la carta a la luz de lo que viene sucediendo en estos meses y, sobre todo, en estos días; y pensé que quizá no esté fuera de lugar escribirle para reflexionar sobre sus inesperados golpes de timón, señor presidente, y sobre la extraña deriva de su gobierno.
Recuerdo que en los días más pugnaces de la segunda vuelta, en una entrevista con Rosa María Palacios, Álvaro Vargas Llosa –que había venido a Lima a reforzar su campaña, y se ganó en consecuencia el aullante vituperio de esa derecha deshonesta e histérica–, le apostó a una medio incrédula Rosa María (y lo digo de memoria), que esa misma gente iba a estar haciendo cola para el besamanos del 28 de julio.
Álvaro no solo acertó sino se quedó corto. Lo de besamanos fue un pálido eufemismo. Digamos que si hubiéramos corrido una cortina sobre Palacio por algunos meses y la descorriéramos ahora, ¿qué encontraríamos? A los que estuvieron en el mitin de Keiko, a su lado, señor presidente; y a gran parte de quienes estuvieron en el mitin de la Plaza 2 de mayo, en el lado opuesto.
¿Es esa la naturaleza de la política y de la vida? No necesariamente. Es verdad que la política y el arte de gobierno es saber manejar realidades sociales complejas de manera eficiente. Usted no tenía experiencia de gobierno; pero era y es pragmático, había aprendido en sus años como militar a desenvolverse de la mejor manera posible en la realidad que le entregaban.
Claro que usted tuvo un equipo interesante de colaboradores, dirigidos por Siomi Lerner, durante los primeros meses de su gestión. Pero hubo evidentes diferencias de aproximación y estilo a la tarea de gobierno. Siomi y la gente cercana a él partían, en los hechos, de la premisa de que el camino al orden es el diálogo.
Usted, por lo contrario, obviamente piensa que el orden es el camino al diálogo; y aborrece la indisciplina, la falta de líneas claras de mando y obediencia.
Esa diferencia fundamental deshizo en pocos meses de gobierno la relación de años de camaradería de campaña con todo un grupo de gente muy cercana (empezando por el propio Siomi), que fueron paulatinamente reemplazados por tecnócratas y políticos que se sienten de lo más satisfechos con ese tipo de administración predicada en la búsqueda de orden y la disciplina.
Y así, como quien no quiere la cosa, la misma gente que lo denostó y demonizó hasta hace 10 meses, ahora funge de intérprete de su pensamiento y reclama con fingida indignación que se reprima y encarcele, como ‘agitadores’ y hasta ‘golpistas’, a aquellos cuyas opiniones y acciones usted apoyó hasta el momento mismo de jurar la presidencia.
SUS actuales portavoces oficiosos (porque los oficiales son algo más púdicos), propalan que esos ollantistas de ayer reprimidos por el Ollanta de hoy, han olvidado que todo lo que el programa de la ‘Gran Transformación’ logró fue el 31% de los votos, y que la victoria fue obtenida gracias a la ‘Hoja de Ruta’, sobre cuya ambigua cartografía hablan ahora como si tuvieran los derechos de autor.
Ahí no solo están los que apoyaron histéricamente al fujimorismo el 2011 sino los que lo hicieron en los 90 y el dos mil. No todos, pero sí muchos. Tan conocidos que no parece necesario ordenarlos en una base de datos, ¿verdad?
Nadie dijo que gobernar fuera fácil, señor presidente. De hecho es duro y puede hacerse trágico.
Usted, por ejemplo, se ha forzado a pagar, un precio muy alto en lo personal. Está enfrentado políticamente con su padre y su madre; y ha encerrado en la Base Naval a su hermano Antauro. No tengo la menor duda de que todo ello debe haber sido doloroso; y que usted no solo trató de afirmar su autoridad, sino mostrar la determinación de ejecutar las medidas más duras si lo estima necesario.
Y si sigue así, las medidas tendrán que hacerse crecientemente duras. Las geishas de ayer lo azuzarán, señor presidente, con parecidos argumentos a los que utilizaron contra la oposición democrática el año dos mil: acusándola de ser subversiva y golpista.
Pero el endurecimiento represivo, sobre todo si junto con lo brutal es bruto y venal, no va a solucionar nada. En corto o mediano plazo, empeorará las cosas.
El orden es necesario, y hace usted bien en subrayar su importancia. Pero el orden del Estado debe ser justo, preciso, proporcional y, sobre todo, imparcial.
¿Qué tiene de justo o siquiera legal, señor presidente, que en el caso de Espinar, por ejemplo, la Policía mantenga a los detenidos dentro de las instalaciones de la compañía minera, que la comisaría funcione también dentro de ella? ¿Qué aparezcan ‘bombas molotov’ cada vez que se quiere detener a alguien o impedir, por ejemplo, el vuelo de don Isaac a Cajamarca?
Es que ese tipo de prestidigitación, que no produce conejos sino molotovs, solo es posible cuando se tiene como jefe de la Policía y como jefe de operaciones policiales, a dos oficiales cuyo mayor mérito es su coartada ridícula en el caso de las Brujas de Cachiche.
Usted no ha cumplido todavía un año de gobierno, señor presidente, y creo que está a tiempo de corregir errores y distorsiones. Ha hecho muchas cosas bien; y si rectifica el rumbo en pocos pero cruciales aspectos, puede terminar logrando un buen gobierno.
¿Qué hacer? Empezar por comprender que usted no ganó la segunda vuelta porque la ‘Hoja de Ruta’ hubiera tranquilizado o sedado a la Confiep, a los fujimoristas, a los pepekás y a esa gente.
Usted ganó gracias al Juramento por la Democracia. Eso galvanizó a quienes luchamos contra Montesinos y Fujimori, lo convirtió a usted en el líder de las fuerzas democráticas contra el retorno de la dictadura y le dio, junto con la presidencia, la misión de perfeccionar y profundizar la Democracia.
ESE es su mandato fundamental, señor presidente. Actúe en consecuencia, que no es todavía tarde.
Tome, o retome ese papel, y la gobernabilidad democrática funcionará mucho mejor que el frágil orden que puede lograr una Policía parcializada, con jueces y fiscales que violan el debido proceso.
No encarcele a la gente por hacer lo que usted como candidato les pidió que hagan. Explíqueles, razone con ellos y actúe, cuando haya que hacerlo, con imparcialidad y con verdad.
Pese a que su hermano Antauro defiende una repudiable ideología racista, creo que usted sabe que es un abuso tenerlo preso en la Base Naval. Lo peor es que es una admisión de miedo e impotencia, no de autoridad. ¿Admite el Estado peruano ser impotente como para controlar una prisión civil de alta o mediana seguridad? Corrija el abuso y exija una mínima competencia al INPE.
No persiga a la protesta que no sea violenta. Aunque sea una necedad pedir ahora la vacancia presidencial, eso no es un delito. Si lo fuera, ¿cuánta gente que pidió la vacancia de Toledo en su momento (y podemos hacer memoria) no debería estar presa?
Luche contra la corrupción. De a verdad, con fuerza. Pocas cosas confieren mayor legitimidad que eso. Pocas son más necesarias.
Usted fue elegido para ser el abanderado de la democracia y no de la plutocracia, señor presidente. Está a tiempo de ajustar el rumbo. Ojalá lo haga. Su éxito será el de nosotros todos.
fuente: http://idl-reporteros.pe/2012/06/07/columna-de-reporteros-82/
Carta al presidente Humala
Don Ollanta Humala,Presidente de la República
Señor presidente:
Una semana antes de que usted asumiera el poder, hace casi un año, le escribí una carta como esta, con reflexiones sobre su entonces reciente triunfo, sobre la promesa que abría y el deber que exigía una victoria tan brillante cuanto inesperada.
Repasé la carta a la luz de lo que viene sucediendo en estos meses y, sobre todo, en estos días; y pensé que quizá no esté fuera de lugar escribirle para reflexionar sobre sus inesperados golpes de timón, señor presidente, y sobre la extraña deriva de su gobierno.
Recuerdo que en los días más pugnaces de la segunda vuelta, en una entrevista con Rosa María Palacios, Álvaro Vargas Llosa –que había venido a Lima a reforzar su campaña, y se ganó en consecuencia el aullante vituperio de esa derecha deshonesta e histérica–, le apostó a una medio incrédula Rosa María (y lo digo de memoria), que esa misma gente iba a estar haciendo cola para el besamanos del 28 de julio.
Álvaro no solo acertó sino se quedó corto. Lo de besamanos fue un pálido eufemismo. Digamos que si hubiéramos corrido una cortina sobre Palacio por algunos meses y la descorriéramos ahora, ¿qué encontraríamos? A los que estuvieron en el mitin de Keiko, a su lado, señor presidente; y a gran parte de quienes estuvieron en el mitin de la Plaza 2 de mayo, en el lado opuesto.
¿Es esa la naturaleza de la política y de la vida? No necesariamente. Es verdad que la política y el arte de gobierno es saber manejar realidades sociales complejas de manera eficiente. Usted no tenía experiencia de gobierno; pero era y es pragmático, había aprendido en sus años como militar a desenvolverse de la mejor manera posible en la realidad que le entregaban.
Claro que usted tuvo un equipo interesante de colaboradores, dirigidos por Siomi Lerner, durante los primeros meses de su gestión. Pero hubo evidentes diferencias de aproximación y estilo a la tarea de gobierno. Siomi y la gente cercana a él partían, en los hechos, de la premisa de que el camino al orden es el diálogo.
Usted, por lo contrario, obviamente piensa que el orden es el camino al diálogo; y aborrece la indisciplina, la falta de líneas claras de mando y obediencia.
Esa diferencia fundamental deshizo en pocos meses de gobierno la relación de años de camaradería de campaña con todo un grupo de gente muy cercana (empezando por el propio Siomi), que fueron paulatinamente reemplazados por tecnócratas y políticos que se sienten de lo más satisfechos con ese tipo de administración predicada en la búsqueda de orden y la disciplina.
Y así, como quien no quiere la cosa, la misma gente que lo denostó y demonizó hasta hace 10 meses, ahora funge de intérprete de su pensamiento y reclama con fingida indignación que se reprima y encarcele, como ‘agitadores’ y hasta ‘golpistas’, a aquellos cuyas opiniones y acciones usted apoyó hasta el momento mismo de jurar la presidencia.
SUS actuales portavoces oficiosos (porque los oficiales son algo más púdicos), propalan que esos ollantistas de ayer reprimidos por el Ollanta de hoy, han olvidado que todo lo que el programa de la ‘Gran Transformación’ logró fue el 31% de los votos, y que la victoria fue obtenida gracias a la ‘Hoja de Ruta’, sobre cuya ambigua cartografía hablan ahora como si tuvieran los derechos de autor.
Ahí no solo están los que apoyaron histéricamente al fujimorismo el 2011 sino los que lo hicieron en los 90 y el dos mil. No todos, pero sí muchos. Tan conocidos que no parece necesario ordenarlos en una base de datos, ¿verdad?
Nadie dijo que gobernar fuera fácil, señor presidente. De hecho es duro y puede hacerse trágico.
Usted, por ejemplo, se ha forzado a pagar, un precio muy alto en lo personal. Está enfrentado políticamente con su padre y su madre; y ha encerrado en la Base Naval a su hermano Antauro. No tengo la menor duda de que todo ello debe haber sido doloroso; y que usted no solo trató de afirmar su autoridad, sino mostrar la determinación de ejecutar las medidas más duras si lo estima necesario.
Y si sigue así, las medidas tendrán que hacerse crecientemente duras. Las geishas de ayer lo azuzarán, señor presidente, con parecidos argumentos a los que utilizaron contra la oposición democrática el año dos mil: acusándola de ser subversiva y golpista.
Pero el endurecimiento represivo, sobre todo si junto con lo brutal es bruto y venal, no va a solucionar nada. En corto o mediano plazo, empeorará las cosas.
El orden es necesario, y hace usted bien en subrayar su importancia. Pero el orden del Estado debe ser justo, preciso, proporcional y, sobre todo, imparcial.
¿Qué tiene de justo o siquiera legal, señor presidente, que en el caso de Espinar, por ejemplo, la Policía mantenga a los detenidos dentro de las instalaciones de la compañía minera, que la comisaría funcione también dentro de ella? ¿Qué aparezcan ‘bombas molotov’ cada vez que se quiere detener a alguien o impedir, por ejemplo, el vuelo de don Isaac a Cajamarca?
Es que ese tipo de prestidigitación, que no produce conejos sino molotovs, solo es posible cuando se tiene como jefe de la Policía y como jefe de operaciones policiales, a dos oficiales cuyo mayor mérito es su coartada ridícula en el caso de las Brujas de Cachiche.
Usted no ha cumplido todavía un año de gobierno, señor presidente, y creo que está a tiempo de corregir errores y distorsiones. Ha hecho muchas cosas bien; y si rectifica el rumbo en pocos pero cruciales aspectos, puede terminar logrando un buen gobierno.
¿Qué hacer? Empezar por comprender que usted no ganó la segunda vuelta porque la ‘Hoja de Ruta’ hubiera tranquilizado o sedado a la Confiep, a los fujimoristas, a los pepekás y a esa gente.
Usted ganó gracias al Juramento por la Democracia. Eso galvanizó a quienes luchamos contra Montesinos y Fujimori, lo convirtió a usted en el líder de las fuerzas democráticas contra el retorno de la dictadura y le dio, junto con la presidencia, la misión de perfeccionar y profundizar la Democracia.
ESE es su mandato fundamental, señor presidente. Actúe en consecuencia, que no es todavía tarde.
Tome, o retome ese papel, y la gobernabilidad democrática funcionará mucho mejor que el frágil orden que puede lograr una Policía parcializada, con jueces y fiscales que violan el debido proceso.
No encarcele a la gente por hacer lo que usted como candidato les pidió que hagan. Explíqueles, razone con ellos y actúe, cuando haya que hacerlo, con imparcialidad y con verdad.
Pese a que su hermano Antauro defiende una repudiable ideología racista, creo que usted sabe que es un abuso tenerlo preso en la Base Naval. Lo peor es que es una admisión de miedo e impotencia, no de autoridad. ¿Admite el Estado peruano ser impotente como para controlar una prisión civil de alta o mediana seguridad? Corrija el abuso y exija una mínima competencia al INPE.
No persiga a la protesta que no sea violenta. Aunque sea una necedad pedir ahora la vacancia presidencial, eso no es un delito. Si lo fuera, ¿cuánta gente que pidió la vacancia de Toledo en su momento (y podemos hacer memoria) no debería estar presa?
Luche contra la corrupción. De a verdad, con fuerza. Pocas cosas confieren mayor legitimidad que eso. Pocas son más necesarias.
Usted fue elegido para ser el abanderado de la democracia y no de la plutocracia, señor presidente. Está a tiempo de ajustar el rumbo. Ojalá lo haga. Su éxito será el de nosotros todos.
fuente: http://idl-reporteros.pe/2012/06/07/columna-de-reporteros-82/
Después del divorcio - Gustavo Mohme Llona *
Lo principal es la promesa de cambio más allá de la izquierda
El paso de la izquierda peruana por el poder actual ha sido efímero. En un primer acto, en diciembre, fue cambiado el gabinete presidido por Salomón Lerner y con él varios ministros y funcionarios de militancia en la izquierda. La renuncia de tres congresistas a la bancada oficialista es el segundo acto que liquida la sociedad que Ollanta Humala y la izquierda celebraron hace varios años, mucho antes de la campaña electoral del 2011.
Esta ruptura, al mismo tiempo, es real y simbólica; la izquierda, que respaldó al candidato de Gana Perú y su oferta de cambio cuestiona el abandono de las promesas electorales y su ausencia hace tangible, y por lo que se advierte irreversible, la nueva ruta del gobierno. El sentido simbólico de esta ausencia se agudiza porque desde la izquierda se ha enarbolado un programa político y económico que hoy se bate en retirada, entre marchas y varazos.
Ese programa era el de Humala, quien participó en una competencia en la que se ubicó con claridad y precisión en una postura diferente con ideas innovadoras sobre la política, la economía y especialmente en las relaciones entre el Estado y los ciudadanos. En ese proceso centenares de políticos e intelectuales de izquierda depositaron en el candidato su confianza y su concurso. El argumento que exhibe uno de los voceros del nacionalismo sobre que en la relación de Humala y la izquierda solo ganó la última a costa del candidato, es de mal gusto y equívoca; es desconocer que Gana Perú fue una confluencia de varios sectores, tradiciones, y movimientos, nacionales y locales, y que en ese agrupamiento estuvo la izquierda, aunque ciertamente no solo ella.
Los cambios tempranos en la orientación del gobierno victimizaron las ofertas electorales más que a la izquierda. El debate sobre si es válida la llamada Hoja de Ruta o el programa de la Gran Transformación es una coartada si lo que trata es de determinar de qué modo el gobierno puede incumplir mejor con el cambio. Lamentablemente, incluso para los partidarios de la Hoja de Ruta, esta se encuentra por lo menos a 45° a la izquierda de la posición actual del gobierno. Y la máquina parece seguir girando a tenor de las intervenciones vitriólicas del premier Oscar Valdés en las redes sociales, desdibujando más la figura presidencial a la que se supone debe cautelar.
Al margen de la renuncia de los tres legisladores lo cierto es que el pueblo izquierdista, pequeño o grande, ha abandonado al gobierno. También es cierto que no tenía otra opción si su alternativa no pasa por los puestos públicos o algunas prebendas. El balance de su apoyo a Humala tendrá que explicar tanto la adhesión como el divorcio.
La historia política del Perú esta llena de engaños y tretas. Podría decirse que ellos, sin embargo, formaban parte de la adolescencia de un país donde las ideas y los hombres públicos demoraban en asumir los roles para los que eran llamados. Por esa razón, desde la perspectiva republicana actual y no pasadista, un giro político violento de 180 grados y la entrega de un gobierno contrario al que se ofreció es un golpe emocional de envergadura sobre todo si millones de personas votaron con la ilusión de un cambio. La izquierda parece haber salvado su responsabilidad, su penitencia recién se inicia, aunque el problema sigue siendo el compromiso de cambio.
*
Gustavo Mohme Llona nació el 25 de abril de 1930, en el distrito de Chulucanas, Piura, y debido a la repentina muerte de su madre fue criado desde muy pequeño por su abuela materna, Stella Miller de Llona. Lejos de que esto sea un impedimento para su formación, siempre dio grandes muestras de honestidad con las personas que lo rodeaban, siendo solidario con todo aquel que lo necesitaba.
Mencionar su nombre es referirnos a un emblemático personaje que, en su quehacer político y periodístico, influyó en el desarrollo de la sociedad peruana durante varias décadas. No sólo se trato de un reconocido ingeniero civil que desarrolló obras de gran envergadura, sino que se enfrentó a los representantes de nuestras etapas más nefastas: la dictadura fujimontesinista.
En el año 1956 Gustavo Mohme Llona decidió casarse con Ramona Seminario, y fruto de su amor llegaron sus seis hijos: Stella, Gustavo, María Eugenia, Gerardo, Helena y Carlos. Años después y convencido por el ex presidente Fernando Belaunde Terry, decide incursionar en la política, adhiriéndose al partido Acción Popular (AP).
En 1985 fue elegido senador por Izquierda Unida. En la siguiente elección general, en 1990, volvió a ganar un puesto como senador, pero su gestión fue interrumpida por el autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en 1992. Tras un breve receso, Mohme Llona fue llamado por el líder de Unión Por el Perú (UPP), Javier Pérez de Cuéllar, para integrar la lista parlamentaria, y así logró ser elegido para el periodo 1995-2000. Posteriormente, la muerte sorprendió a Mohme cuando había sido reelegido como congresista para el periodo 2000-2005, esta vez con la agrupación Somos Perú.
En noviembre de 1999, Gustavo Mohme Llona convocó a diversas fuerzas políticas a firmar el Acuerdo de Gobernabilidad para fortalecer la democracia y enfrentar al fujimorismo y conservar la institución de la democracia.
Su trabajo político estuvo a la par con un sueño que en 1981 concretó: la fundación del Diario "La República”, convirtiéndose en uno de los medios de comunicación más importantes del país, lo que se mantiene hasta la fecha. Años después, también se formaron los diarios “El Popular” y “Libero”. Gustavo Mohme Llona falleció el 23 de abril del 2000, pero a pesar de ello, su legado se mantiene en cada uno de los trabajadores que conforman hoy el Diario La República.
fuente: http://www.larepublica.pe/politica/editorial-06-06-2012
El paso de la izquierda peruana por el poder actual ha sido efímero. En un primer acto, en diciembre, fue cambiado el gabinete presidido por Salomón Lerner y con él varios ministros y funcionarios de militancia en la izquierda. La renuncia de tres congresistas a la bancada oficialista es el segundo acto que liquida la sociedad que Ollanta Humala y la izquierda celebraron hace varios años, mucho antes de la campaña electoral del 2011.
Esta ruptura, al mismo tiempo, es real y simbólica; la izquierda, que respaldó al candidato de Gana Perú y su oferta de cambio cuestiona el abandono de las promesas electorales y su ausencia hace tangible, y por lo que se advierte irreversible, la nueva ruta del gobierno. El sentido simbólico de esta ausencia se agudiza porque desde la izquierda se ha enarbolado un programa político y económico que hoy se bate en retirada, entre marchas y varazos.
Ese programa era el de Humala, quien participó en una competencia en la que se ubicó con claridad y precisión en una postura diferente con ideas innovadoras sobre la política, la economía y especialmente en las relaciones entre el Estado y los ciudadanos. En ese proceso centenares de políticos e intelectuales de izquierda depositaron en el candidato su confianza y su concurso. El argumento que exhibe uno de los voceros del nacionalismo sobre que en la relación de Humala y la izquierda solo ganó la última a costa del candidato, es de mal gusto y equívoca; es desconocer que Gana Perú fue una confluencia de varios sectores, tradiciones, y movimientos, nacionales y locales, y que en ese agrupamiento estuvo la izquierda, aunque ciertamente no solo ella.
Los cambios tempranos en la orientación del gobierno victimizaron las ofertas electorales más que a la izquierda. El debate sobre si es válida la llamada Hoja de Ruta o el programa de la Gran Transformación es una coartada si lo que trata es de determinar de qué modo el gobierno puede incumplir mejor con el cambio. Lamentablemente, incluso para los partidarios de la Hoja de Ruta, esta se encuentra por lo menos a 45° a la izquierda de la posición actual del gobierno. Y la máquina parece seguir girando a tenor de las intervenciones vitriólicas del premier Oscar Valdés en las redes sociales, desdibujando más la figura presidencial a la que se supone debe cautelar.
Al margen de la renuncia de los tres legisladores lo cierto es que el pueblo izquierdista, pequeño o grande, ha abandonado al gobierno. También es cierto que no tenía otra opción si su alternativa no pasa por los puestos públicos o algunas prebendas. El balance de su apoyo a Humala tendrá que explicar tanto la adhesión como el divorcio.
La historia política del Perú esta llena de engaños y tretas. Podría decirse que ellos, sin embargo, formaban parte de la adolescencia de un país donde las ideas y los hombres públicos demoraban en asumir los roles para los que eran llamados. Por esa razón, desde la perspectiva republicana actual y no pasadista, un giro político violento de 180 grados y la entrega de un gobierno contrario al que se ofreció es un golpe emocional de envergadura sobre todo si millones de personas votaron con la ilusión de un cambio. La izquierda parece haber salvado su responsabilidad, su penitencia recién se inicia, aunque el problema sigue siendo el compromiso de cambio.
*
Gustavo Mohme Llona nació el 25 de abril de 1930, en el distrito de Chulucanas, Piura, y debido a la repentina muerte de su madre fue criado desde muy pequeño por su abuela materna, Stella Miller de Llona. Lejos de que esto sea un impedimento para su formación, siempre dio grandes muestras de honestidad con las personas que lo rodeaban, siendo solidario con todo aquel que lo necesitaba.
Mencionar su nombre es referirnos a un emblemático personaje que, en su quehacer político y periodístico, influyó en el desarrollo de la sociedad peruana durante varias décadas. No sólo se trato de un reconocido ingeniero civil que desarrolló obras de gran envergadura, sino que se enfrentó a los representantes de nuestras etapas más nefastas: la dictadura fujimontesinista.
En el año 1956 Gustavo Mohme Llona decidió casarse con Ramona Seminario, y fruto de su amor llegaron sus seis hijos: Stella, Gustavo, María Eugenia, Gerardo, Helena y Carlos. Años después y convencido por el ex presidente Fernando Belaunde Terry, decide incursionar en la política, adhiriéndose al partido Acción Popular (AP).
En 1985 fue elegido senador por Izquierda Unida. En la siguiente elección general, en 1990, volvió a ganar un puesto como senador, pero su gestión fue interrumpida por el autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en 1992. Tras un breve receso, Mohme Llona fue llamado por el líder de Unión Por el Perú (UPP), Javier Pérez de Cuéllar, para integrar la lista parlamentaria, y así logró ser elegido para el periodo 1995-2000. Posteriormente, la muerte sorprendió a Mohme cuando había sido reelegido como congresista para el periodo 2000-2005, esta vez con la agrupación Somos Perú.
En noviembre de 1999, Gustavo Mohme Llona convocó a diversas fuerzas políticas a firmar el Acuerdo de Gobernabilidad para fortalecer la democracia y enfrentar al fujimorismo y conservar la institución de la democracia.
Su trabajo político estuvo a la par con un sueño que en 1981 concretó: la fundación del Diario "La República”, convirtiéndose en uno de los medios de comunicación más importantes del país, lo que se mantiene hasta la fecha. Años después, también se formaron los diarios “El Popular” y “Libero”. Gustavo Mohme Llona falleció el 23 de abril del 2000, pero a pesar de ello, su legado se mantiene en cada uno de los trabajadores que conforman hoy el Diario La República.
fuente: http://www.larepublica.pe/politica/editorial-06-06-2012
Zafándose de la izquierda - Mirko Lauer *
Miercoles, 06 de junio de 2012 | 4:30 am
Juan Velasco Alvarado terminó su dictadura en medio de una batalla
entre derecha e izquierda dentro y fuera de la propia Fuerza Armada, que
recién el golpe interno de Francisco Morales Bermúdez pudo resolver. La
colaboración de la izquierda había servido para cambiar el rostro del
país, pero luego se necesitó girar hacia la derecha para estabilizar la
economía.
Desde entonces por lo menos un par de gobiernos ha roto con su ala izquierda a poco de echarse a andar. Alberto Fujimori a meses de llegar a la presidencia, mucho antes del golpe de 1992. Alejandro Toledo comenzó con unos pocos ministros izquierdistas, y se deshizo de ellos pronto. El primero para cambiar el rumbo, el segundo para mantenerlo.
Alan García ya se había desprendido de su ideario de izquierda aprista cuando llegó al poder en el 2006. En el caso de Ollanta Humala hay dudas sobre si ya se había alejado in pectore de la izquierda durante la campaña del 2011. Todo esto mientras América Latina se ha ido llenando de gobiernos de izquierda populista, unos más eficientes que otros.
El vuelco ideológico de Fujimori no le impidió mantener una alta aprobación en los sectores D y E casi hasta el final, ni conservar algunos discretos entendimientos con algunas fuerzas de izquierda legal. En términos generales tuvo la cancha despejada para llevar adelante un programa de inversiones que hoy hubiera escarapelado a la protesta.
Lo de Toledo no fue propiamente un vuelco, sino el perfeccionamiento de una postura de centro-derecha, que lo mantuvo impopular en todos los sectores. No se le reprochó incumplimiento de promesas electorales, sino la imagen de libertino que trajo al poder, y que luego la prensa opositora se encargó de magnificar.
Uno de los telones de fondo en esta historia es que desde el tercio de la Asamblea Constituyente (1979) y el voto en torno de Alfonso Barrantes, la izquierda nunca tuvo votación significativa. Esto, y la crisis del movimiento sindical, se lo debe la izquierda sobre todo a Sendero Luminoso, que afectó la imagen de lo izquierdista en el país.
Sin embargo en 1990 y en el 2001 hubo votos de izquierda suficientes como para que Fujimori y Toledo le dieran espacio en la campaña. Pero no tantos como para que la dejaran participar en el gobierno, en una era en que la promoción del crecimiento económico ha sido la tarea indispensable para gobernar con pocos tropiezos.
Nadie postuló que los votos de izquierda hubieran sido decisivos para los triunfos de Fujimori o Toledo. En cambio el triunfo de Humala fue visto como un éxito de la izquierda, y la primera verdadera llegada de esta al poder elegido. De allí la acrimonia de la ruptura.
* Mirko Lauer (Žatec, República Checa, 1947) Narrador, poeta, ensayista y politólogo. Es Bachiller en letras por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Doctor en literatura peruana y latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es autor de una amplia obra poética que comenzó en 1966 con el poema teatral En los cínicos brazos y que ha continuado con obras como Sobre vivir (1986) y Tropical cantante (2002). Como novelista, ha publicado Secretos inútiles (1992), Orbitas. Tertulias (Premio Juan Rulfo de novela corta 2005) y Tapen la tumba (2009). En 2010,publicó Bodegón de bodegones, un estudio de las artes visuales del Perú a través de su gastronomía, premio Gourmand para libros gastronómicos ilustrados
fuente: http://www.larepublica.pe/columnistas/observador/zafandose-de-la-izquierda-05-06-2012
Desde entonces por lo menos un par de gobiernos ha roto con su ala izquierda a poco de echarse a andar. Alberto Fujimori a meses de llegar a la presidencia, mucho antes del golpe de 1992. Alejandro Toledo comenzó con unos pocos ministros izquierdistas, y se deshizo de ellos pronto. El primero para cambiar el rumbo, el segundo para mantenerlo.
Alan García ya se había desprendido de su ideario de izquierda aprista cuando llegó al poder en el 2006. En el caso de Ollanta Humala hay dudas sobre si ya se había alejado in pectore de la izquierda durante la campaña del 2011. Todo esto mientras América Latina se ha ido llenando de gobiernos de izquierda populista, unos más eficientes que otros.
El vuelco ideológico de Fujimori no le impidió mantener una alta aprobación en los sectores D y E casi hasta el final, ni conservar algunos discretos entendimientos con algunas fuerzas de izquierda legal. En términos generales tuvo la cancha despejada para llevar adelante un programa de inversiones que hoy hubiera escarapelado a la protesta.
Lo de Toledo no fue propiamente un vuelco, sino el perfeccionamiento de una postura de centro-derecha, que lo mantuvo impopular en todos los sectores. No se le reprochó incumplimiento de promesas electorales, sino la imagen de libertino que trajo al poder, y que luego la prensa opositora se encargó de magnificar.
Uno de los telones de fondo en esta historia es que desde el tercio de la Asamblea Constituyente (1979) y el voto en torno de Alfonso Barrantes, la izquierda nunca tuvo votación significativa. Esto, y la crisis del movimiento sindical, se lo debe la izquierda sobre todo a Sendero Luminoso, que afectó la imagen de lo izquierdista en el país.
Sin embargo en 1990 y en el 2001 hubo votos de izquierda suficientes como para que Fujimori y Toledo le dieran espacio en la campaña. Pero no tantos como para que la dejaran participar en el gobierno, en una era en que la promoción del crecimiento económico ha sido la tarea indispensable para gobernar con pocos tropiezos.
Nadie postuló que los votos de izquierda hubieran sido decisivos para los triunfos de Fujimori o Toledo. En cambio el triunfo de Humala fue visto como un éxito de la izquierda, y la primera verdadera llegada de esta al poder elegido. De allí la acrimonia de la ruptura.
* Mirko Lauer (Žatec, República Checa, 1947) Narrador, poeta, ensayista y politólogo. Es Bachiller en letras por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Doctor en literatura peruana y latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es autor de una amplia obra poética que comenzó en 1966 con el poema teatral En los cínicos brazos y que ha continuado con obras como Sobre vivir (1986) y Tropical cantante (2002). Como novelista, ha publicado Secretos inútiles (1992), Orbitas. Tertulias (Premio Juan Rulfo de novela corta 2005) y Tapen la tumba (2009). En 2010,publicó Bodegón de bodegones, un estudio de las artes visuales del Perú a través de su gastronomía, premio Gourmand para libros gastronómicos ilustrados
fuente: http://www.larepublica.pe/columnistas/observador/zafandose-de-la-izquierda-05-06-2012
martes, mayo 29, 2012
domingo, mayo 27, 2012
Yehude Simon: “Hay mucha psicosis en el Congreso”
Domingo 27 de mayo del 2012 | 07:13
El legislador de Alianza por el Gran Cambio afirma que la gestión de Daniel Abugattás no entiende la labor que cumple la prensa.
(Martín Pauca)
Carlos Castillo
ccastillo@peru21
ccastillo@peru21
Yehude Simon,
segundo vicepresidente del Congreso y exprimer ministro del gobierno de
Alan García, reflexiona sobre la coyuntura política y analiza su
participación en este y en el anterior gobierno. No se calla nada.
¿Cree que ha llegado el momento de que la oposición presida el Parlamento?
En toda la historia del Congreso, siempre el presidente del Congreso ha sido del oficialismo, salvo cuando no tenía mayoría. Existe una alianza parlamentaria que le da mayoría al Gobierno. Creo que es demasiado pronto como para que la oposición asuma la dirección del Legislativo porque necesitamos fortalecer la democracia y la relación con el Ejecutivo y que se fortalezca el partido de gobierno. Creo que el problema no pasa por quién presidirá el Congreso, sino por elaborar una agenda de proyectos para el mejor funcionamiento del país.
En toda la historia del Congreso, siempre el presidente del Congreso ha sido del oficialismo, salvo cuando no tenía mayoría. Existe una alianza parlamentaria que le da mayoría al Gobierno. Creo que es demasiado pronto como para que la oposición asuma la dirección del Legislativo porque necesitamos fortalecer la democracia y la relación con el Ejecutivo y que se fortalezca el partido de gobierno. Creo que el problema no pasa por quién presidirá el Congreso, sino por elaborar una agenda de proyectos para el mejor funcionamiento del país.
¿Usted apoyará al candidato de Gana Perú?
Yo sigo creyendo que debe ser el Gobierno y sus aliados quienes deberían dirigir ahora, y la oposición podría hacerlo a partir del tercer o cuarto año. Hay que tomar en cuenta que la oposición es muy dura.
Yo sigo creyendo que debe ser el Gobierno y sus aliados quienes deberían dirigir ahora, y la oposición podría hacerlo a partir del tercer o cuarto año. Hay que tomar en cuenta que la oposición es muy dura.
Usted hace referencia a la necesidad
de fortalecer las relaciones con el Ejecutivo y contar con una visagra.
¿Por qué la gestión de Daniel Abugattás no lo ha logrado?
Porque ha habido mucha soberbia.
Porque ha habido mucha soberbia.
¿De quién?
De la gente del propio Gobierno en el Congreso. No hemos aprendido –y me incluyo– a conciliar, a armonizar. Creo que todos estamos en la campaña personalísima del ‘yo’ y no del ‘ustedes’. Es evidente que desde el 28 de julio, con los actos de Martha Chávez, se produjo una ruptura y la respuesta vino con la sanción. Esa fisura no la hemos podido cerrar.
De la gente del propio Gobierno en el Congreso. No hemos aprendido –y me incluyo– a conciliar, a armonizar. Creo que todos estamos en la campaña personalísima del ‘yo’ y no del ‘ustedes’. Es evidente que desde el 28 de julio, con los actos de Martha Chávez, se produjo una ruptura y la respuesta vino con la sanción. Esa fisura no la hemos podido cerrar.
Le voy a pedir una autocrítica. ¿Qué papel debió cumplir la Mesa Directiva?
La Mesa Directiva debió hacer muchas cosas. Es evidente que cuando estaba a punto de salir faltó más comunicación, faltó más tolerancia. Creo que esto fue un aprendizaje para los que estamos en la Mesa, incluso para el propio Daniel (Abugattás). Ninguno de nosotros, con excepción de Michael (Urtecho), tenía experiencia en la conducción del Parlamento.
La Mesa Directiva debió hacer muchas cosas. Es evidente que cuando estaba a punto de salir faltó más comunicación, faltó más tolerancia. Creo que esto fue un aprendizaje para los que estamos en la Mesa, incluso para el propio Daniel (Abugattás). Ninguno de nosotros, con excepción de Michael (Urtecho), tenía experiencia en la conducción del Parlamento.
¿Y no cree que la falta de tolerancia es del propio presidente del Congreso, quien es el líder de la Mesa?
La falta de tolerancia parte también de las provocaciones constantes. Si yo sé, como rival político, que el presidente del Congreso explota antes de contar diez, entonces lo que hago es que explote antes, y el resultado es lo que vemos. A Daniel lo aprecio, es un hombre identificado con sus creencias, pero a veces sus potencialidades se pierden porque cae en la provocación.
La falta de tolerancia parte también de las provocaciones constantes. Si yo sé, como rival político, que el presidente del Congreso explota antes de contar diez, entonces lo que hago es que explote antes, y el resultado es lo que vemos. A Daniel lo aprecio, es un hombre identificado con sus creencias, pero a veces sus potencialidades se pierden porque cae en la provocación.
Pero, ¿quién lo provoca?
Los rivales políticos, pero muchas veces su propia bancada, porque él se desespera cuando las cosas no sintonizan. Gana Perú está pagando el debut. Es complicado. Una cosa es estar afuera y, otra, adentro.
Los rivales políticos, pero muchas veces su propia bancada, porque él se desespera cuando las cosas no sintonizan. Gana Perú está pagando el debut. Es complicado. Una cosa es estar afuera y, otra, adentro.
¿Y qué ha pasado en las relaciones de Abugattás con la prensa?
La prensa, con sus errores y sus aciertos, es siempre una necesidad para fortalecer la democracia. Los hombres públicos tienen que entenderlo. Lo que falta es comunicación, mayor confianza, menos reacción ácida por más enojados que estemos con los periodistas. Se les ha ninguneado a los medios de comunicación, y ese es el error.
La prensa, con sus errores y sus aciertos, es siempre una necesidad para fortalecer la democracia. Los hombres públicos tienen que entenderlo. Lo que falta es comunicación, mayor confianza, menos reacción ácida por más enojados que estemos con los periodistas. Se les ha ninguneado a los medios de comunicación, y ese es el error.
¿Hay un poco de psicosis?
Hay bastante de eso, hay gente que siente que la prensa no ayuda, y no solo los políticos. Yo siempre he dicho que la prensa, por más que te ataque, siempre termina siendo una bendición que permite evitar verticalismos y que la corrupción pueda dispararse sin que nadie la controle. A veces la prensa produce enojos e iras, pero un demócrata tiene que entender que debe aceptarla. Así como produce iras y enojos cuando nos ataca, también debe aplaudir cuando esos espacios democráticos que se han conseguido son gracias a la prensa.
Hay bastante de eso, hay gente que siente que la prensa no ayuda, y no solo los políticos. Yo siempre he dicho que la prensa, por más que te ataque, siempre termina siendo una bendición que permite evitar verticalismos y que la corrupción pueda dispararse sin que nadie la controle. A veces la prensa produce enojos e iras, pero un demócrata tiene que entender que debe aceptarla. Así como produce iras y enojos cuando nos ataca, también debe aplaudir cuando esos espacios democráticos que se han conseguido son gracias a la prensa.
¿Por qué no se pudieron evitar esos
escándalos y casos de corrupción que han dañado la imagen del Congreso?
¿Había un compromiso de los partidos?
El Congreso ya venía y va a seguir afectado por estos malos ejemplos. Son varias causas. Una de ellas es que el Congreso no selecciona sobre la calidad, sino sobre cantidad o presupuesto para la campaña. Es decir, se prefiere, antes de la capacidad, a quien pueda donar un millón. Lo segundo es que, hace muchos años, la clase política ha perdido esencia. Ya no están los Belaunde Terry, los Haya de la Torre, los Barrantes, y esa generación brillante ha sido reemplazada por gente sin formación política ni ideológica, que piensa que llegar al Congreso no es un servicio al país sino a sus negocios y a sus lobbies. Un tercer problema es que hay gente joven que se vuelve más soberbia.
El Congreso ya venía y va a seguir afectado por estos malos ejemplos. Son varias causas. Una de ellas es que el Congreso no selecciona sobre la calidad, sino sobre cantidad o presupuesto para la campaña. Es decir, se prefiere, antes de la capacidad, a quien pueda donar un millón. Lo segundo es que, hace muchos años, la clase política ha perdido esencia. Ya no están los Belaunde Terry, los Haya de la Torre, los Barrantes, y esa generación brillante ha sido reemplazada por gente sin formación política ni ideológica, que piensa que llegar al Congreso no es un servicio al país sino a sus negocios y a sus lobbies. Un tercer problema es que hay gente joven que se vuelve más soberbia.
¿Cómo ha visto estas conversaciones entre Humala y Toledo, lo que algunos llaman ‘Dame que te doy’?
Es evidente que eso ha habido, eso se cae de maduro. Todas esas conversaciones tienen una finalidad: ‘Yo te apoyo, pero qué me das’. Esto lo han hecho todos los presidentes desde que la democracia fue fundada. Es la política del ‘Dime que me das y te doy’. Mire usted, en esa lógica, un político bueno que interviene con buenos aportes tiene el mismo valor que uno que nunca dice nada. El voto vale lo mismo, y eso lo saben los políticos.
Es evidente que eso ha habido, eso se cae de maduro. Todas esas conversaciones tienen una finalidad: ‘Yo te apoyo, pero qué me das’. Esto lo han hecho todos los presidentes desde que la democracia fue fundada. Es la política del ‘Dime que me das y te doy’. Mire usted, en esa lógica, un político bueno que interviene con buenos aportes tiene el mismo valor que uno que nunca dice nada. El voto vale lo mismo, y eso lo saben los políticos.
¿Pero la opinión pública no lo puede tomar a mal?
Es que la opinión pública no es tonta. Ellos dicen: ‘Se está juntando Toledo con Humala. ¿Qué estarán arreglando?’. El problema es que ya se acostumbraron a eso.
Es que la opinión pública no es tonta. Ellos dicen: ‘Se está juntando Toledo con Humala. ¿Qué estarán arreglando?’. El problema es que ya se acostumbraron a eso.
¿Cuál fue su sensación al ver su nombre como uno de los denunciados en el borrador de la megacomisión?
A mí me indigna cuando se pone ahí ‘Asociación para delinquir’. Me parece que eso es un crimen de un político contra otro político sin ninguna prueba y solo por el deseo de perjudicar a una persona. Creo que el presidente de la comisión fue sorprendido y alguien le hizo quedar mal. En mi caso, como en el del expresidente García y del exministro Carranza, nunca se nos citó. Esta comisión está dejando un mal precedente para el futuro. Yo he visitado colegios, y los padres de familia están contentos. Eso no quiere decir que apoyemos el robo, así sea de un céntimo, pero deben investigar bien. El contenido del decreto de urgencia es bueno.
A mí me indigna cuando se pone ahí ‘Asociación para delinquir’. Me parece que eso es un crimen de un político contra otro político sin ninguna prueba y solo por el deseo de perjudicar a una persona. Creo que el presidente de la comisión fue sorprendido y alguien le hizo quedar mal. En mi caso, como en el del expresidente García y del exministro Carranza, nunca se nos citó. Esta comisión está dejando un mal precedente para el futuro. Yo he visitado colegios, y los padres de familia están contentos. Eso no quiere decir que apoyemos el robo, así sea de un céntimo, pero deben investigar bien. El contenido del decreto de urgencia es bueno.
¿Se arrepiente de haber aceptado ser el primer ministro de un gobierno de Alan García?
No, sería un cobarde si me arrepintiera. García buscaba una persona que garantizara la no-corrupción. Me acuerdo que antes de decidir el cargo le pregunté: ‘¿Qué pasa si no acepto?’ Y me respondió: ‘Serás el gran traidor de la historia porque has despreciado la suerte de ayudar al país’.
No, sería un cobarde si me arrepintiera. García buscaba una persona que garantizara la no-corrupción. Me acuerdo que antes de decidir el cargo le pregunté: ‘¿Qué pasa si no acepto?’ Y me respondió: ‘Serás el gran traidor de la historia porque has despreciado la suerte de ayudar al país’.
¿En el periodo que estuvo de primer ministro no vio ningún indicio de corrupción en ese gobierno?
Por favor, yo lo hubiera denunciado inmediatamente. Pero yo quiero destacar el compromiso de los ministros que trabajaron en ese gabinete y unas palabras del presidente García: ‘Yo ya pagué los cinco años de mi primer gobierno y no quiero que esa historia se vuelva a repetir. Quiero limpiar esa imagen y pasar a la historia como un buen presidente, y ningún huevón va a malograr mi gobierno por robar 10 céntimos’.
Por favor, yo lo hubiera denunciado inmediatamente. Pero yo quiero destacar el compromiso de los ministros que trabajaron en ese gabinete y unas palabras del presidente García: ‘Yo ya pagué los cinco años de mi primer gobierno y no quiero que esa historia se vuelva a repetir. Quiero limpiar esa imagen y pasar a la historia como un buen presidente, y ningún huevón va a malograr mi gobierno por robar 10 céntimos’.
Hay un pedido para que no se deje pasar a Nancy Obregón. ¿Procederá esta solicitud?
Nancy Obregón y cualquiera tiene que respetar a sus semejantes, y la prensa tiene que respetarla a ella. Esta reacción de Nancy Obregón es mala y le hace mucho daño a ella misma y al Congreso. Nadie puede negar que ella ha sido congresista y tiene algunos derechos, como ingresar. Lo que hay que pedirle es que tenga buena conducta, pero prohibirle el ingreso, no lo creo. Partidariamente, se le debe llamar la atención. Tiene que entender que una persona pública, por esa condición, tiene que aceptar la presencia de la prensa y las investigaciones. A mí me han dicho mi vida, y en peores términos, y jamás he reaccionado mal.
Nancy Obregón y cualquiera tiene que respetar a sus semejantes, y la prensa tiene que respetarla a ella. Esta reacción de Nancy Obregón es mala y le hace mucho daño a ella misma y al Congreso. Nadie puede negar que ella ha sido congresista y tiene algunos derechos, como ingresar. Lo que hay que pedirle es que tenga buena conducta, pero prohibirle el ingreso, no lo creo. Partidariamente, se le debe llamar la atención. Tiene que entender que una persona pública, por esa condición, tiene que aceptar la presencia de la prensa y las investigaciones. A mí me han dicho mi vida, y en peores términos, y jamás he reaccionado mal.
¿Se siente incómodo en la bancada?
Hay una relación amical con Alianza Por el Gran Cambio, pero es evidente que hay diferencias, y eso no le sorprende a nadie. En las elecciones de 2014 seremos rivales y habrá una separación natural.
Hay una relación amical con Alianza Por el Gran Cambio, pero es evidente que hay diferencias, y eso no le sorprende a nadie. En las elecciones de 2014 seremos rivales y habrá una separación natural.
¿Cómo ve el proyecto político de Gregorio Santos?
Es un apasionado y tiene su ambición legítima, pero no se da cuenta de que la realidad lo puede golpear. No me siento representado por esa izquierda porque sí creo en la inversión privada.
Es un apasionado y tiene su ambición legítima, pero no se da cuenta de que la realidad lo puede golpear. No me siento representado por esa izquierda porque sí creo en la inversión privada.
¿Cree que todavía están vigentes los términos de derecha o izquierda?
Creo que se han superado como términos. Quien sigue pensando en el marxismo estático se quedó en el tiempo porque el mundo se ha globalizado. Hasta el Apra ha cambiado. Ya no es el mismo que hablaba del antiimperialismo en los tiempos de Haya.
Creo que se han superado como términos. Quien sigue pensando en el marxismo estático se quedó en el tiempo porque el mundo se ha globalizado. Hasta el Apra ha cambiado. Ya no es el mismo que hablaba del antiimperialismo en los tiempos de Haya.
DATOS
- BCR estaba listo. Simon dijo que los cambios en el directorio se dilataron por discrepancias entre APGC y Solidaridad Nacional.
- Marcará su camino. Reveló
que el Partido Humanista presentará sus propios candidatos en las
elecciones de 2014 y que ahí se separará de la bancada parlamentaria.
fuente: http://peru21.pe/2012/05/27/actualidad/yehude-simon-hay-mucha-psicosis-congreso-2026053
fuente: http://peru21.pe/2012/05/27/actualidad/yehude-simon-hay-mucha-psicosis-congreso-2026053
Yehude Simon: No creo que se deba prohibir el ingreso de Nancy Obregón al Parlamento
Domingo, 27 de mayo de 2012 | 8:47 am
El legislador de Alianza por el Gran Cambio, Yehude Simon, se pronunció sobre el caso de Nancy Obregón, ex parlamentaria oficialista denunciada por un fotógrafo que la acusa de patearlo en los genitales. De igual modo, habló de su rol durante el Gobierno del ex presidente Alan García.
“Nancy Obregón y cualquiera tiene que respetar a sus semejantes, y la prensa tiene que respetarla a ella. Esta reacción de Nancy Obregón es mala y le hace mucho daño a ella misma y al Congreso. (…) Lo que hay que pedirle es que tenga buena conducta, pero prohibirle el ingreso, no lo creo. Partidariamente, se le debe llamar la atención”, declaró en una entrevista al diario Perú 21.
Como se sabe, Obregón aseguró haber reaccionado ante la insistencia del periodista por fotografiarla e insultarla. El reportero, por su parte, indicó haberla insultado luego de la patada que recibió.
Etapa aprista
Yehude Simon ha sido convocado por la megacomisión investigadora del Gobierno pasado, para explicar por qué suscribió el decreto de urgencia 004 para remodelar los colegios emblemáticos. Él, quien fue primer ministro, agregó en la entrevista que no se arrepiente de haber participado en la administración García.
“Sería un cobarde si me arrepintiera. García buscaba una persona que garantizara la no-corrupción. Me acuerdo que antes de decidir el cargo le pregunté: ‘¿Qué pasa si no acepto?’ Y me respondió: ‘Serás el gran traidor de la historia porque has despreciado la suerte de ayudar al país’”, mencionó.
Mea culpa
Como segundo vicepresidente del Congreso, indicó que la Mesa Directiva tuvo fallas, como la falta de tolerancia y comunicación, como ha ocurrido con Daniel Abugattás, titular del Legislativo.
“La falta de tolerancia (de Daniel Abugattás) parte también de las provocaciones constantes. Si yo sé, como rival político, que el presidente del Congreso explota antes de contar diez, entonces lo que hago es que explote antes, y el resultado es lo que vemos”, indicó.
fuente: http://www.larepublica.pe/27-05-2012/yehude-simon-no-creo-que-se-deba-prohibir-el-ingreso-de-nancy-obregon-al-parlamento
Yehude Simon, segundo vicepresidente del Congreso. Foto: salvajedigital.files.wordpress.com
Parlamentario no se arrepiente de haber sido primer ministro en gobierno anterior
“Nancy Obregón y cualquiera tiene que respetar a sus semejantes, y la prensa tiene que respetarla a ella. Esta reacción de Nancy Obregón es mala y le hace mucho daño a ella misma y al Congreso. (…) Lo que hay que pedirle es que tenga buena conducta, pero prohibirle el ingreso, no lo creo. Partidariamente, se le debe llamar la atención”, declaró en una entrevista al diario Perú 21.
Como se sabe, Obregón aseguró haber reaccionado ante la insistencia del periodista por fotografiarla e insultarla. El reportero, por su parte, indicó haberla insultado luego de la patada que recibió.
Etapa aprista
Yehude Simon ha sido convocado por la megacomisión investigadora del Gobierno pasado, para explicar por qué suscribió el decreto de urgencia 004 para remodelar los colegios emblemáticos. Él, quien fue primer ministro, agregó en la entrevista que no se arrepiente de haber participado en la administración García.
“Sería un cobarde si me arrepintiera. García buscaba una persona que garantizara la no-corrupción. Me acuerdo que antes de decidir el cargo le pregunté: ‘¿Qué pasa si no acepto?’ Y me respondió: ‘Serás el gran traidor de la historia porque has despreciado la suerte de ayudar al país’”, mencionó.
Mea culpa
Como segundo vicepresidente del Congreso, indicó que la Mesa Directiva tuvo fallas, como la falta de tolerancia y comunicación, como ha ocurrido con Daniel Abugattás, titular del Legislativo.
“La falta de tolerancia (de Daniel Abugattás) parte también de las provocaciones constantes. Si yo sé, como rival político, que el presidente del Congreso explota antes de contar diez, entonces lo que hago es que explote antes, y el resultado es lo que vemos”, indicó.
fuente: http://www.larepublica.pe/27-05-2012/yehude-simon-no-creo-que-se-deba-prohibir-el-ingreso-de-nancy-obregon-al-parlamento
lunes, mayo 21, 2012
Yehude: ´Si fracasa Olmos, solo Humberto Acuña será el culpable´
Sábado, 19 de Mayo 2012 | 12:33 pm
RPP Henry Urpeque
De
esta forma, Yehude Simón respondió a las declaraciones hechas por el
mandatario regional donde lo culpa de presuntos favorecimientos a la
empresa concesionaria.
El
congresista lambayecano Yehude Simón Munaro afirmó que el único
responsable de que fracase el proyecto Olmos será el presidente regional
de Lambayeque Humberto Acuña Peralta.De esta forma, Yehude Simón respondió enfáticamente a las declaraciones hechas en días anteriores por el mandatario regional donde lo culpa a él y a la expresidenta regional Nery Saldarriaga, de presuntos favorecimientos a la empresa concesionaria.
“El señor Acuña y sus asesores no conocen el proyecto Olmos, está demostrando una clara actitud de incapacidad e ineptitud, pero lo que es más grave es que se manche la honra de las personas, estoy muy indignado porque durante todo este tiempo se nos ha denunciado de haber manejado mal el proyecto sin ninguna prueba”, indicó.
Mostró además el informe que realizó la propia gestión de Acuña al proyecto, donde se reafirma la legalidad de la concesión y los términos del contrato. Aunque se mostró extrañado que este informe no haya sido dado a conocer a la opinión pública ni este colgado en el portal del gobierno regional.
Junto a la expresidenta Nery Saldarriaga; al profesor Luis Becerra, quien también asumió la presidencia; al exjefe del PEOT, Enrique Salazar; y al exgerente Marco Cardoso; todos integrantes del partido Humanista; Yehude Simón calificó de desleal y e inmaduro al mandatario regional.
fuente: http://www.rpp.com.pe/2012-05-19-yehude--si-fracasa-olmos-solo-humberto-acuna-sera-el-culpable-noticia_483625.html
jueves, mayo 17, 2012
martes, mayo 15, 2012
Yehude Simon: Hubiese sido más lógico que un civil asuma el Interior
Martes 15 de Mayo del 2012, 11:27 AM
El parlamentario Yehude Simon se mostró preocupado por la designación del general EP (r) Wilver Calle como ministro del Interior. “Me parece gravísimo porque las relaciones entre Ejército y Policía no son las mejores y eso no es de ahora”, indicó.
“Hubiera sido más lógico que un civil pueda ir al Interior (…) El problema del Gabinete del presidente Humala es la falta de comunicación y esto es porque sus ministros son técnicos y no políticos”, agregó Simon en entrevista con Buenos Días Perú.
fuente: http://www.24horas.com.pe/buenosdiasperu/politica/106373-yehude-simon-logico-civil-asuma-interior
Yehude Simon califica como “repudiable” presunta violación de congresista Acha a su asesora
Pide celeridad en las denuncias correspondientes.
Lunes, 14 de mayo de 2012 | 4:51 pm
Simon explicó el proceso que se debe seguir en este
caso. "El primer paso es la denuncia en la Comisión de Ética, la sanción
inmediata y posteriormente el pedido que pase la acusación
correspondiente".
El parlamentario Yehude Simon calificó de repudiable la presunta violación que el legislador Walter Acha habría cometido contra su ex asesora de prensa, durante un viaje que ambos realizaron a Pucallpa el pasado 26 de febrero.
“Es repudiable el hecho, tenemos que actuar de inmediato, no solo el Congreso sino la Fiscalía de oficio, acelerando el proceso”, manifestó.
Simon explicó cuál es el proceso que se debe seguir en este caso. "El primer paso es la denuncia en la Comisión de Ética, la sanción inmediata y posteriormente el pedido para que pase la acusación correspondiente".
“Pero esto debe suceder en el breve plazo. Supongo que el mismo presidente del Congreso y su partido deberían ser los más interesados en que esto termine. Esto no debe demorar más de lo que yo me demoro en respirar”, agregó.
fuente: http://www.larepublica.pe/14-05-2012/yehude-simon-califica-como-repudiable-presunta-violacion-de-congresista-acha-su-asesora
domingo, mayo 13, 2012
Humala paga los errores de la lucha contra Sendero Luminoso
Los errores en la lucha contra Sendero Luminoso diezman al Gobierno de Perú
La presión por la muerte de policías y militares tumba a los ministros de Defensa y de Interior
Humala afronta una crisis política amplificada por distintas protestas sociales a lo largo del país
Humala, el martes, de visita oficial en Japón. / T. YAMANAKA (AFP)
Los ministros de Defensa y de Interior de Perú,
Luis Otárola y Daniel Lozada, respectivamente, presentaron este jueves
su renuncia irrevocable en medio de la presión de la oposición en el
Parlamento para votar este mismo día una moción de censura
“por su comprobada incapacidad” en sus respectivas carteras: en el
último mes han muerto diez policías y militares a manos de la
narcoguerrilla de Sendero Luminoso, y una treintena fueron heridos.
La moción fue presentada hace una semana por 44 de 130 congresistas, y el presidente del Congreso, Daniel Abugattás, había programado la votación para la tarde de este sábado, en un intento de jugar con las posibles ausencias por viaje o licencias en vísperas del día de la madre.
El malestar ciudadano por lo ocurrido en la lucha contra la subversión ha quedado plasmado en una encuesta nacional publicada hoy por el diario Gestión: un 62% cree que los miembros de Sendero Luminoso están ganando la lucha en el Valle de los ríos Apurímac y Ene. Se trata de una fracción de la narcoguerrilla financiada con el tráfico de drogas y liderada por los hermanos Víctor y Martín Quispe Palomino (alias José y Gabriel respectivamente) que ha ampliado sus acciones contra las fuerzas del orden en esa zona de la selva de Cusco, un lugar que dominan más que los militares.
El sondeo publicado por Gestión -elaborado por la agencia Datum- revela además que un 55% de consultados considera que el gobierno enfrenta sin mayor planificación al terrorismo. En la misma línea crítica que muestra la encuesta a los ciudadanos, en la moción de censura contra Otárola y Lozada se hacía alusión a la supuesta falta de liderazgo y estrategia que originó “graves negligencias de consecuencias irreparables: la muerte y el abandono de miembros de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional”.
Desde el 9 de abril (cuando los senderistas secuestraron a 36 trabajadores del complejo gasífero de Camisea en la selva sur de Cusco) lo ocurrido en los operativos de rescate de los civiles y luego de policías y militares que cayeron o desaparecieron en la provincia de la Convención, mostró cierta imprevisión en el terreno y opacidad informativa por parte de los ministerios de Defensa e Interior.
El 2 de mayo, Dionisio Vilca, padre del ahora héroe nacional César Vilca, un suboficial de policía de operaciones especiales desaparecido dos semanas en la zona de combate con Sendero Luminoso, encontró por su propio esfuerzo, en un paraje de la selva, los restos de su hijo asesinado por los alzados en armas.
Vilca, un ciudadano de a pie que tiene un quiosco en Lima, decidió salir en busca de su hijo en vista de que los estamentos oficiales no le daban razón de su paradero. Llegó a la localidad de Kiteni el 25 de abril junto con el padre de Luis Astuquillca, otro suboficial de policía desaparecido desde el 12 en las operaciones de búsqueda de los secuestrados de Camisea.
Luis Astuquillca sobrevivió dos semanas a tres ataques de los subversivos y reapareció vestido de civil en la comisaría de Kiteni el 29 de abril, caminando, con una herida de bala en la pierna y otra en el brazo. En los dos últimos días fue ayudado por dos nativas de la etnia machiguenga, quienes lo alimentaron y lo encaminaron a un puesto de salud, pues él no sabía dónde estaba.
Uno de los aspectos que mayor crítica generó en los últimos días,
tanto en congresistas de oposición como voces disidentes del
oficialismo, Javier Diez Canseco y Rosa Mavila, fue que luego de que
Vilca encontrara los restos de su hijo, el ministerio del Interior
divulgó un comunicado atribuyendo el hallazgo a una “intensa y
prolongada búsqueda por parte de las fuerzas del orden”.
Desde entonces, analistas políticos y congresistas pedían públicamente la renuncia de los titulares de Interior y Defensa, pero el oficialismo se negó a hacerlo porque lo interpretaban como una victoria para Sendero Luminoso: incluso la primera dama Nadine Heredia, esposa del presidente Ollanta Humala, defendió esa postura -que la caída de los ministros sería un éxito para la narcoguerrilla- mientras que su marido permanecía en silencio.
El viernes pasado, el primer ministro Oscar Valdés respaldó a ambos ministros, pero tres días después, el martes, dijo que había puesto su cargo a disposición del jefe de Estado. Dado que el presidente Ollanta Humala estaba de visita oficial en Corea hasta el sábado, la vicepresidenta, Marisol Espinoza, jefa de Estado en funciones, recibió las cartas de renuncia de ambos ministros, pero no tenía atribuciones para aceptar la renuncia ni para designar a quienes los reemplacen.
Mientras transcurría esta crisis política en el país andino, cuatro lugares del país estaban afectados por bloqueos y protestas. En la costa sur (Arequipa), la carretera Panamericana permanecía cerrada por tercer día por miles de mineros informales; en la selva sureste, Madre de Dios, maestros tomaron por la fuerza locales estatales; y en Ancash (Casma) la carretera Panamericana norte fue bloqueada por agricultores opuestos a un proyecto minero. Por último, en la norteña La Libertad una vía permanecía obstruída por mineros informales que –como los de Arequipa– presionan al gobierno por cumplimiento de compromisos acordados en marzo.
La moción fue presentada hace una semana por 44 de 130 congresistas, y el presidente del Congreso, Daniel Abugattás, había programado la votación para la tarde de este sábado, en un intento de jugar con las posibles ausencias por viaje o licencias en vísperas del día de la madre.
El malestar ciudadano por lo ocurrido en la lucha contra la subversión ha quedado plasmado en una encuesta nacional publicada hoy por el diario Gestión: un 62% cree que los miembros de Sendero Luminoso están ganando la lucha en el Valle de los ríos Apurímac y Ene. Se trata de una fracción de la narcoguerrilla financiada con el tráfico de drogas y liderada por los hermanos Víctor y Martín Quispe Palomino (alias José y Gabriel respectivamente) que ha ampliado sus acciones contra las fuerzas del orden en esa zona de la selva de Cusco, un lugar que dominan más que los militares.
El sondeo publicado por Gestión -elaborado por la agencia Datum- revela además que un 55% de consultados considera que el gobierno enfrenta sin mayor planificación al terrorismo. En la misma línea crítica que muestra la encuesta a los ciudadanos, en la moción de censura contra Otárola y Lozada se hacía alusión a la supuesta falta de liderazgo y estrategia que originó “graves negligencias de consecuencias irreparables: la muerte y el abandono de miembros de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional”.
Desde el 9 de abril (cuando los senderistas secuestraron a 36 trabajadores del complejo gasífero de Camisea en la selva sur de Cusco) lo ocurrido en los operativos de rescate de los civiles y luego de policías y militares que cayeron o desaparecieron en la provincia de la Convención, mostró cierta imprevisión en el terreno y opacidad informativa por parte de los ministerios de Defensa e Interior.
El 2 de mayo, Dionisio Vilca, padre del ahora héroe nacional César Vilca, un suboficial de policía de operaciones especiales desaparecido dos semanas en la zona de combate con Sendero Luminoso, encontró por su propio esfuerzo, en un paraje de la selva, los restos de su hijo asesinado por los alzados en armas.
Vilca, un ciudadano de a pie que tiene un quiosco en Lima, decidió salir en busca de su hijo en vista de que los estamentos oficiales no le daban razón de su paradero. Llegó a la localidad de Kiteni el 25 de abril junto con el padre de Luis Astuquillca, otro suboficial de policía desaparecido desde el 12 en las operaciones de búsqueda de los secuestrados de Camisea.
Luis Astuquillca sobrevivió dos semanas a tres ataques de los subversivos y reapareció vestido de civil en la comisaría de Kiteni el 29 de abril, caminando, con una herida de bala en la pierna y otra en el brazo. En los dos últimos días fue ayudado por dos nativas de la etnia machiguenga, quienes lo alimentaron y lo encaminaron a un puesto de salud, pues él no sabía dónde estaba.
Mientras transcurre la crisis de Gobierno, cuatro zonas del país están paralizadas por bloqueos y protestas
Desde entonces, analistas políticos y congresistas pedían públicamente la renuncia de los titulares de Interior y Defensa, pero el oficialismo se negó a hacerlo porque lo interpretaban como una victoria para Sendero Luminoso: incluso la primera dama Nadine Heredia, esposa del presidente Ollanta Humala, defendió esa postura -que la caída de los ministros sería un éxito para la narcoguerrilla- mientras que su marido permanecía en silencio.
El viernes pasado, el primer ministro Oscar Valdés respaldó a ambos ministros, pero tres días después, el martes, dijo que había puesto su cargo a disposición del jefe de Estado. Dado que el presidente Ollanta Humala estaba de visita oficial en Corea hasta el sábado, la vicepresidenta, Marisol Espinoza, jefa de Estado en funciones, recibió las cartas de renuncia de ambos ministros, pero no tenía atribuciones para aceptar la renuncia ni para designar a quienes los reemplacen.
Mientras transcurría esta crisis política en el país andino, cuatro lugares del país estaban afectados por bloqueos y protestas. En la costa sur (Arequipa), la carretera Panamericana permanecía cerrada por tercer día por miles de mineros informales; en la selva sureste, Madre de Dios, maestros tomaron por la fuerza locales estatales; y en Ancash (Casma) la carretera Panamericana norte fue bloqueada por agricultores opuestos a un proyecto minero. Por último, en la norteña La Libertad una vía permanecía obstruída por mineros informales que –como los de Arequipa– presionan al gobierno por cumplimiento de compromisos acordados en marzo.
Con el conflicto vivo en las carreteras, en el
Parlamento se resolvió uno de los nudos de la actual crisis de Gobierno
con la caída de los responsables de Interior y de Defensa. Es el segundo
cambio de ministros en los primeros nueve meses de la administración
Humala. El presidente andino enfrentó su primera crisis política en
diciembre pasado debido a las discrepancias en su gabinete acerca de
cómo administrar las protestas causadas por Conga, un millonario
proyecto minero en la sierra norte. Ahora, al volver al Perú, Humala se
verá obligado a fijar una estrategia antisubversiva que no tenga saldos
tan delicados para el país y que no agiten tanto su mandato. Y a fin de mes tendrá que hacer frente al anunciado paro en la región de Cajamarca por el proyecto Conga.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/05/11/actualidad/1336703527_716335.html
miércoles, mayo 09, 2012
Simon: Ejecutivo y Congreso deben coordinar medidas contra narcoterrorismo
Martes 8 de Mayo del 2012, 01:59 PM
El
segundo vicepresidente del Parlamento planteó hoy que los poderes
Ejecutivo y Legislativo, tengan una cita de coordinación para adoptar
medidas efectivas en la lucha contra el narcoterrorismo.
Yehude
Simon dijo que, más allá de la discusión sobre el pedido de censura a
los ministros del Interior y de Defensa, el Congreso debe tener la
disposición de colaborar con el Gobierno para hacer frente a esa
amenaza.
Consideró
que, para ello, el Premier Óscar Valdés, y el propio Presidente de la
República, Ollanta Humala, podrían reunirse con todas las fuerzas
políticas para dialogar directamente.
El
legislador de Alianza por el Gran Cambio agregó que, de esta forma,
todas las bancadas del legislativo podrán expresar sus propuestas para
brindar las herramientas necesarias a las fuerzas del orden en su
combate contra los narcoterroristas.
fuente: http://www.24horas.com.pe/politica/105991-simon-ejecutivo-congreso-deben-coordinar-medidas-narcoterrorismo
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