domingo, noviembre 26, 2006

Ecuador: Correa "ganador" "Yo me siento muy contento porque la patria vuelve"

Rafael Correa
"Yo me siento muy contento porque la patria vuelve", dijo Correa

Aunque las encuestas a boca de urna dan la victoria a Rafael Correa, Álvaro Noboa pide esperar cifras oficiales.

El economista de izquierda Rafael Correa habría sacado al menos 12 puntos de ventaja a su contrincante, el empresario Álvaro Noboa en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, según las encuestas hecha a boca de urna presentadas por los medios de comunicación.

Tras el cierre de los centros de votación, se presentaron las primeras proyecciones que daban el triunfo a Correa.

Los números de la empresa Market, difundidos por la cadena Voz y Voto, un conglomerado de medios aliados para la cobertura electoral, otorga a Correa 57,99 % frente a 42,01 % a Noboa.

Álvaro Noboa
Noboa pidió a sus partidarios esperar por los resultados oficiales.
Mientras, los datos presentados por la televisora Ecuavisa dan a Correa 56,8 % y 43,2 % a Noboa.

"No hay ciudadanos vencidos, hay un proyecto vencedor. Yo me siento muy contento porque la patria vuelve", dijo Correa usando la frase de su campaña, al llegar a un hotel de Quito en el que recibió los resultados.

"Hay que esperar"

Poco después de anunciados los resultados extraoficiales en declaraciones a la cadena Voz y Visión, Noboa rechazó que el resultado sea definitivo y pidió a sus partidarios esperar los resultados oficiales.

"Aunque en mi interior sé que ya gané (...) el dato oficial lo da el tribunal electoral una vez que termina el conteo de los votos", afirmó Noboa.

Publicidad electoral
A partir de las 9:00 de la noche se ofrecerán los primeros resultados oficiales.

Álvaro Noboa no aclaró si reconocerá una eventual derrota, pero dijo que no permitirá que se repita el caso de 1998 cuando perdió frente a Jamil Mahuad en lo que considera fue un fraude.

"Si quedo convencido lo reconozco, si no quedo convencido, lo digo también. Si pienso que me vuelven a hacer fraude cantaré el fraude".

Los datos son extraoficiales aunque por el gran margen de diferencia pueden ser considerados como expresión de una tendencia favorable a Correa.

El Tribunal Supremo empezará a ofrecer resultados oficiales del escrutinio a partir de las 9:00 pm, hora local.

En la sede del comando de campaña de Alianza País, el partido de Correa, ubicada en el norte de Quito, se han ido concentrado atendiendo la invitación que les hiciera su líder desde temprano de salir a celebrar "independientemente de los resultados".

Carlos Chirinos
Enviado especial de BBC Mundo a Ecuador

jueves, noviembre 23, 2006

La Izquierda ha muerto, ¡Viva la izquierda! - Entrevista con Alberto Adrianzèn

Por Abelardo Sànchez Leòn y Marìn Paredes
QUEHACER 162, Lima, septiembre-octubre 2006. Desco.

¿Por qué en las últimas elecciones el humalismo ha generado un conflicto en la izquierda, en la medida en que algunos de sus miembros se fueron al humalismo y otros no?

Porque el humalismo es un fenómeno atípico en nuestra sociedad. No surge de la izquierda, entendida esta como partidos de izquierda, sino que es una expresión popular plebeya. Es un error pensar que el humalismo proviene de la izquierda. Podrá tener planteamientos que lo acercan a la izquierda, pero no viene de ella. Y eso muestra claramente la división que hay en estos momentos.

¿Se puede decir que el humalismo es el reciclaje de la izquierda aunque no venga de esa misma raíz?

No, creo que es el reciclaje de los electores que han votado por la izquierda, no el reciclaje de la izquierda. Son pocos los de la izquierda en el humalismo. Es también el reciclaje de cuadros intermedios de la izquierda en provincias que no han tenido ninguna figuración política como la tuvieron otros dirigentes izquierdistas. Es un fenómeno un poco extraño en la izquierda y eso ha generado desconfianza hacia ella, pero además es un fenómeno que expresa la fractura social de un mundo del cual tampoco es ya parte la izquierda, como lo fue en la década de 1970; de ese mundo popular que está hoy escindido en el país como consecuencia de la pobreza y de las exclusiones. El humalismo desorganiza el mundo más o menos organizado de un sector de izquierda que tiene más edad. También han tenido temores de que el humalismo genere conflictos, desórdenes sociales o que se pierda lo que se ha ganado en la sociedad: estabilidad económica, cierto nivel de crecimiento del país. Lo que estamos viendo son fenómenos en los que los sectores populares generan sus propias formas de representación. En Bolivia, Morales es un verdadero representante popular, más allá de la opinión que se tenga de él. Los sectores populares en Bolivia han omitido intermediaciones de partidos de izquierda que vienen de las clases medias.

Cuando salías en televisión durante la campaña electoral, personas como Jaime de Althaus te vinculaban con el humalismo o como crítico del establishment político neoliberal por cuestionar el sistema. ¿Cómo te sentías al respecto? ¿Estás más cerca de Humala que de Alan García o de Lourdes Flores?

(Ríe.) Yo me siento, casi por temperamento, más vinculado a la gente que propone cambios en el país, y creo que ni Lourdes Flores ni el APRA son capaces de hacer los cambios que el Perú requiere. No puedo negar mi simpatía por la gente que expresaba Humala. El humalismo ha demostrado que es muy feble, muy frágil y que ahí hay, o había, una posibilidad de crear una representación auténticamente popular de la gente que alguna vez, mal que bien, fue representada por una izquierda en los ochenta, que hoy necesita nuevamente una representación política y no la tiene. La izquierda ha entrado en una especie de espiral del silencio, como la llama José Nun. Ya no habla de temas que le disgustan a la derecha, a las élites, como explotación y lucha de clases, y hay que hablar de esas cosas.

¿Pero por qué expresado en un movimiento caótico como el humalismo?

Porque es una sociedad muy fragmentada.

¿Pero esta sociedad fragmentada necesita movimientos así de fragmentados también?

En una sociedad fragmentada la representación política es muy difícil, si defines una representación en función de intereses. En este país la gente no tiene, stricto sensu, intereses sobre los cuales tejer y armar la política. Tiene reclamos, furia, que es distinto.

¿Crees que en la década de 1980 la sociedad peruana en su conjunto estaba más inclinada a aceptar un gobierno de Alfonso Barrantes que ahora a aceptar uno de Ollanta Humala? ¿Por qué?

La izquierda tiene un problema: cómo hacer el tránsito de una izquierda revolucionaria a una izquierda reformista. Ese proceso comenzó en los ochenta con la izquierda, y Barrantes era una expresión policlasista: sacaba votos en el mundo popular y también en las clases medias. Era una coalición policlasista.
Como debe ser.

Y como han sido siempre los movimientos históricos en el país, como lo fue en cierto modo el APRA en su momento. Ese proceso de coaliciones policlasistas, debido a las fracturas sociales y a la pobreza masiva, casi no es posible. Tienes básicamente formas de expresión muy popular, sin coaliciones de clases medias, que es un poco lo que representa Humala. Humala expresa más nítidamente a este sector popular distante de las clases medias. ¿Y por qué ahora eso no es posible y sí lo fue en la década de 1980? Porque en los ochenta había sindicatos, había instituciones, es cierto que en crisis, pero había algo: había movimientos obreros organizados, la CGTP no era lo que es ahora, la CCP tampoco. En ese marco relativamente institucional, de clases más o menos organizadas, es posible pensar en una izquierda tipo Barrantes, medio reformista, que hace coaliciones y que es capaz de plantearse políticas de corte reformista. Pero cuando no tienes nada de eso, no es posible una izquierda reformista en el sentido socialdemócrata europeo o como en Chile, con largas tradiciones de historia política. Lo que hay son expresiones tipo Humala, que muestran más transparentemente un sector social escindido de otro sector social.

Pero en esa escisión, ¿cómo sería un gobierno de Humala si no incluye nada de las clases medias, ni de los sectores establecidos de la sociedad? Habría una guerra. El otro lado ha sentido peligro.

Más que peligro ha sentido terror, horror.
Pero con razón.

Para sus intereses, sí, pero con mucha fantasía de por medio: que iban a expropiar las casas, los televisores, los hijos. Era absurdo. Por la propia naturaleza de lo que expresa Humala, es un movimiento radical.

Más allá de su voluntad.

Expresa lo más popular, lo más plebeyo que tiene una sociedad. Ese rostro de lo plebeyo que a mucha gente no le gusta: cómo comen, cómo caminan, cómo se visten. Eso expresa Humala, o ha intentado expresar, o ha expresado en un momento determinado.

¿Y para qué introduce la figura de Gonzalo García? ¿No es una concesión?

Con la esperanza de que eso podría captarle algunos votos de las clases medias, lo que por lo menos en Lima no fue así. Gonzalo García era un intento de establecer una alianza con las clases medias, pero Humala expresa otra cosa. El humalismo, así como el moralismo en Bolivia, expresa más a estos sectores claramente populares casi sin mediaciones con las clases medias, que se han achicado en nuestros países, y lo que emerge son otras clases medias, más plebeyas, en los conos, con otras características.

¿Hay un vínculo entre el fujimorismo y el humalismo, más allá de la figura de Montesinos?

Vínculo es mucho decir, lo que creo que hay son electores que no confían en los partidos políticos, que critican a los políticos y no les gusta un sistema democrático que no les rinde beneficios ni mejoras en su vida cotidiana. Por ese lado hay ciertas vinculaciones con el fujimorismo. Es una coincidencia, no es un vínculo real.

Podemos decir que el humalismo ha tomado el lugar que tuvo la izquierda. Si esto es así, ¿en qué se han convertido los izquierdistas sobrevivientes del Titanic? ¿En eso que llaman la ‘izquierda caviar’, sofisticada, intelectual, que habla a nombre propio?

En primer lugar, está por verse que el humalismo sea algo así como el heredero de la izquierda. ¿Qué tiene Torres Caro de izquierdista? Y la otra izquierda, la que emerge en los sesenta, setenta, la llamada nueva izquierda, a la cual yo también pertenezco, es una izquierda que ya fue. Es una izquierda que ha perdido nexos con los sectores populares. No tiene los vínculos que tuvo hace treinta o cuarenta años, no tiene los espacios de encuentro con los sectores populares. Es una izquierda mayor, que tiene nuevos problemas y que, por lo tanto, no solo no tiene vínculos con ese nuevo mundo popular, sino que tampoco lo expresa por las diferencias abismales que existen hoy entre ambos mundos. Se ha refugiado en algunas ONG.

Y en el Congreso también. Esa izquierda ha sido el establishment político en los últimos veinte años. Esa es una crítica que le hace la derecha o el APRA, tratando de deslegitimarla.

Pero es irracional que el APRA y la derecha acusen de inconsecuente a la izquierda cuando, sobre todo la derecha, quieren que la izquierda desaparezca. El problema con la llamada ‘izquierda caviar’ no es su inconsecuencia; ese es el punto de vista de la derecha. Porque así como esa izquierda que viene de años atrás no tiene los vínculos que tuvo con el mundo popular, hay que reconocer que es gente que ha demostrado eficiencia en el manejo del Estado y la cosa pública, así como honradez, y sobre todo que no representa o expresa intereses privados. La bronca con la derecha la veo no tanto por el lado de la inconsecuencia, sino porque hay un sector de la izquierda caviar que también puede manejar el Estado. Y el temor que tiene la derecha es que esa izquierda maneje el Estado.

Pero con Paniagua y con Toledo lo hizo, y con Fujimori también.

Con Paniagua comienza la apertura formal, visible, pública, de esa izquierda.

Fujimori los reclutó en su momento.

Pero quien formaliza eso es Paniagua. Por eso es la bronca de la derecha con Paniagua: no le perdonan haber dado el espacio a esta izquierda, que es un poco tecnocrática, como Diego García Sayán o Nicolás Lynch, con Toledo.

Pero electoralmente no pueden ganar ellos solos una elección. Tienen que buscar a alguien que los lleve.

Han derivado en una especie de nueva Democracia Cristiana o lo que fue el SODE. Esa es la tragedia de la izquierda. Fue una gran izquierda con Barrantes en la década de 1980 y ahora es un grupo de gente hábil, decente, honrada, pero que no es capaz de expresar políticamente lo que viene de abajo. Depende de otros.

La última figura que tentó e intentó la presidencia fue Diez Canseco, y con él muere esa izquierda.

De esa llamada nueva izquierda, que ahora es vieja, sí. Diez Canseco es el último intento de esa izquierda de expresar algo, y fracasó rotundamente.

Lo de ‘caviar’ iría en el sentido de una competencia por determinados cargos, antes que por un estilo de vida.

Así es, porque finalmente el estilo de la derecha es, puesto en blanco y negro, totalmente censurable. O sea, vive en guetos sociales, es racista, le encanta las páginas sociales, lee Ellos & Ellas, en fin. Me parece que criticar a la izquierda caviar por inconsecuente se puede aceptar de gente que sigue siendo de izquierda radical, pero de gente que viene de la derecha o del fujimorismo… Sucede algo extraño con el fenómeno de la izquierda caviar. Todo el mundo la critica: la derecha, la izquierda radical, el APRA, el fujimorismo. La pregunta es por qué la critican tanto.

El APRA le tiene una bronca especial. ¿Por complejo, porque no puede ser como ella? Diego García Sayán es siempre más elegante que Mauricio Mulder, y eso le debe fregar.

Hay un poco de eso, como también hay en Mulder el intento por desprestigiar a García Sayán. En un país tan fracturado socialmente, el calificativo de pituco siempre rinde réditos, todavía genera broncas sociales.

Fujimori se lo aplicó a Andrade en las elecciones del año 2000.

No solo a Andrade. Cuando había conflictos hablaba de los pituquitos, los blanquitos. Después lo hizo Eliane Karp. Y eso es lo que hace el APRA, el fujimorismo, la derecha y algunos medios. Simplemente se trata de desprestigiar a un grupo de gente que puede manejar el Estado, en mi opinión, en iguales o mejores condiciones que lo puede hacer la derecha. Humberto Campodónico puede ser un buen ministro de Energía y Minas. Lo digo porque Correo lo ataca casi todo el tiempo como izquierda caviar. La derecha no quiere que este sector de izquierda maneje la cosa pública. Ese es el fondo del asunto. Además, con una gran hipocresía por parte de la derecha, porque la derecha neoliberal vive del Estado. No tiene otra razón de ser que vivir del Estado. O viven del Estado o viven de los grandes estudios de abogados. No es que uno sea inconsecuente o le guste el caviar. A mí no me gusta el caviar, dicho sea de paso me parece horrible.

Hay mucha gente que dice que tarde o temprano Humala va a llegar. ¿Tú crees eso? Si no es ahora, será dentro de cinco años.

Él tiene que crear un partido político en serio. Pienso que ni buscando conscientemente logras un partido con gente de dudosa capacidad moral como Gutiérrez, Torres Caro…

El propio Humala está comprometido en hechos como Madre Mía o lo de su hermano Antauro. O sea, confianza y tranquilidad no puede dar. ¿Tú dormirías tranquilo con un gobierno de Ollanta Humala?

Bueno, si está su papá o su hermano, obviamente que no.

Pero es que están.

Eso está por verse. Humala dice que no.
¿Pero él mismo?

Más allá de lo que uno piense de Humala, está en el sistema democrático. Por lo menos hay que reconocerle eso. Ha participado en una elección, ha sido derrotado, aceptó su derrota, y no como el otro hermano que tomó una comisaría y mató a policías, o como sus padres que prometen fusilar a los homosexuales. Creo que se ha cargado mucho las tintas contra Humala, tanto la derecha como un sector de la izquierda, por razones distintas. ¿Qué hicieron los organismos de derechos humanos en la campaña electoral? Levantaron más el caso de Humala que el de Giampietri. Y, puestos en la balanza de los hechos, la responsabilidad de Giampietri es tan igual o mayor que la de Humala.

La presencia de Giampietri en el APRA indica ya una opción derechizante de Alan García. ¿Tú ves en el APRA un verdadero rostro virado hacia la derecha?

Por momentos pienso como alguien alguna vez me dijo: «el APRA siempre es el parachoques de la derecha». Desde la década de 1950, digamos, que se unió con Prado, después con Odría, luego atacó a Belaunde y finalmente estuvo contra Velasco. Sin embargo, creo que el APRA se expresa mucho a través de su personaje principal que es Alan García, muy atrapado por su pasado. García no quiere ser recordado como el hombre que llevó al desastre económico al país, no quiere dar la sensación de que uno vuelve a la pesadilla de 1985 a 1990. Por lo tanto, equivocadamente, ha cooptado o ha hecho una alianza con la derecha —eso está clarísimo—, con sectores neoliberales, incluso con sectores del propio fujimorismo, que hoy se mueven como si nada hubiera pasado. Ese temor de Alan García de recordar al García de 1985, lo lleva a establecer ese sistema de alianzas. Mi pregunta es hasta cuándo le va a durar el autocontrol.

Se le ve muy cómodo, se le ve en su piel, como dicen los franceses. Esta conducta derechista, la pena de muerte…

¡Porque no hay oposición en el país!

Pero ya que no hay oposición, podría ir más hacia un centro izquierda.

No quiere, porque la derecha le dice que no, le recuerda su propio fantasma. Justamente porque no hay oposición es que Alan García puede darse el lujo de irse a la derecha. No hay oposición ni social ni política. El APRA acusaba a Lour-des Flores de llevar al representante de los ricos, Arturo Woodman, como primer vicepresidente en su plancha, y ahora lo pone como jefe del IPD; eso te dice todo.

¿Por qué crees que Lourdes Flores se distancia y sale a criticar a García?

Porque necesita perfilarse como líder de la oposición, ya que sus bases y sus aliados están siendo cooptados. ¿Dónde está Rafael Rey? ¿Está en la oposición o en el gobierno? ¿Dónde está Barba? De embajador. ¿Dónde está Woodman? En el IPD. Lourdes Flores no tiene dónde acudir y tiene que tomar distancia de su propia gente y del gobierno. También ahí hay un drama. Así como Humala tiene el drama del partido que se le desarma y de que algunos de sus miembros son unos truhanes, Lourdes tiene el drama de que su gente se le va rápidamente hacia el gobierno. A ese sector lo único que le importa son los intereses que defiende.

Ahí habría también una triangulación entre la derecha, el APRA y el Opus Dei.

También, pero me importan más los intereses económicos, empresariales, que están alrededor de estas movidas, no porque le reste importancia al Opus Dei, sino porque casi por momentos el Opus Dei y los intereses empresariales se fusionan. Es esta rara mezcla de ser liberal y al mismo tiempo del Opus Dei. Es como ser al mismo tiempo mamífero y ave. En el Perú, el transfuguismo es permanente: gana un gobierno y rápidamente todos se empiezan a acomodar. El sistema no está acostumbrado a tener oposiciones políticas de verdad. El Perú es un país al que le disgusta el conflicto y rápidamente se acomoda.

Pero es muy peligroso que este gobierno corra solo sin oposición, y si la oposición son algunas declaraciones de Lourdes Flores, estamos fregados. Si después de las elecciones de noviembre no hay cambios sustanciales en las regiones, ¿cómo serán los próximos cinco años?

Podrán ser normales hasta que venga la próxima elección y la gente vote como lo ha hecho en 2006, en forma más radical.

¿Aún más radical? ¿Alguien más radical que Humala?

Claro, porque finalmente Humala es un toledismo radicalizado en términos electorales. Si la gente cree que Humala ha sido un susto pasajero, está equivocada. Si no se produce una gran transformación, un cambio en la política económica, dentro de cinco años tendremos algo más radical.

Hablemos de México. ¿Cuánto puede resistir México a un López Obrador?

México está entre la parodia y la historia. Lo de López Obrador puede acabar en una parodia, en una especie de gobierno en el exilio que no represente a nadie. López Obrador no solamente expresa un México fracturado. Él ha planteado algo que me parece inédito, pero que tiene sentido en México por su tradición política: buscar una solución por fuera del sistema político. Acabo de leer la última novela de Héctor Aguilar Camín, La conspiración de la fortuna, y en un momento dice: «si quieres cambiar el gobierno, métete al gobierno». Lo que ha hecho López Obrador es romper esa regla de oro mexicana que se expresa en frases como «quien no vive del presupuesto vive en el error» o «quien se mueve no sale en la foto».

López Obrador fue del PRI.

Claro, pero él ha optado no por cambiar el gobierno entrando en él, sino cambiarlo fuera de él. Y lo hace apelando a una tradición histórica mexicana. En 1910 Madero desconoció el triunfo de Porfirio Díaz e hizo una revolución. Ahora, López Obrador desconoce el triunfo de Calderón e inicia un movimiento de resistencia política de inciertas consecuencias, por eso mi idea de que se mueve entre la parodia y la historia. A lo mejor descubre un nuevo camino para transformar a México. Si hay alguien antisistema de verdad no es Evo Morales ni Humala, es López Obrador, pero es un antisistema democrático. López Obrador está buscando una asamblea constituyente, con lo cual, si quieres, pone fin a la Constitución de Querétaro, fruto de la revolución mexicana, que fue el instrumento que organizó la vida política y social mexicana. Cierra el ciclo de la revolución y abre otro ciclo político. Esa es una posibilidad; la otra es que sea una parodia y que al final nadie le haga caso. Si lo logra, México podría dar un salto histórico y ubicarse, como a principios del siglo XX, a la vanguardia social y política de América Latina. Puede pasar a la historia o, como dice Aguilar Camín, terminar en una payasada.

Los tratados de libre comercio, que establecen una serie de reglas de juego internacionales, ¿condicionan estas posibilidades de cambios asistémicos? ¿Son una manera de evitarlos?

La forma como hoy se está planteando la inserción de países como los nuestros en el proceso de globalización, a través de candados, blindajes, muchas veces no te deja otro camino que el mexicano. Porque el TLC, más allá del libre comercio, lo que hace es blindar el modelo económico neoliberal, jurídicamente además, que es un poco lo que se discute con la renta básica de los teléfonos, los contratos ley con las empresas mineras, etcétera. Esos contratos ley son legales, si quieres, pero ¿cuál es su grado de legitimidad? ¿Qué camino te deja para romper un contrato que evidentemente va contra el interés público general? Si seguimos en esa lógica de enfrentamiento habrá cada vez más salidas antisistema. Y eso es fatal para América Latina, porque te lleva a situaciones de regresión y no de progreso.

¿Cómo ves la posibilidad de reelección de Lula?

Es posible que se reelija, aunque tiene problemas de corrupción. Pero Lula no ha hecho un gobierno a la altura de su biografía. Mucha gente en el Brasil lo critica por su falta de izquierdismo, pero al mismo tiempo entiendo sus límites en un mundo globalizado. ¿Cómo moverse en ese terreno? Lula es un drama, porque es un hombre auténticamente de izquierda y no hace lo que predicó. No es una crítica, es una descripción de los problemas que tiene todo gobierno de izquierda una vez que se instala.

Como Michelle Bachelet, que tiene que reprimir a los estudiantes. Debe sentirse muy mal.

Yo me temo, y esta es una hipótesis, que como cada vez los mundos son más escindidos debido a los procesos de modernización, de globalización, la propia izquierda generalmente no está de parte de los escindidos, sino es parte de los integrados. Y de vez en cuando aparecen personajes como Evo Morales, cosas medio raras, pero la norma es que, en este proceso de escisión que es la globalización, de fracturas que generan sociedades empobrecidas y élites integradas, la izquierda camina por el lado de la integración y no por el lado de los no integrados.

Estamos terminando como empezamos: la izquierda caviar, o sea los sobrevivientes, honestos y eficientes técnicos al servicio de regímenes democráticos, frente a fenómenos que están tomando el lugar que la izquierda ocupaba, pero que son todavía un signo de interrogación.

Por eso creo que el gran problema político de estos tiempos es cómo representar a ese sector escindido, excluido, de manera inteligente, democrática.
Bajar a bases.

Pero ya no basta, como se decía en los setenta, bajar a bases. Ahora la política es mucho más compleja, es mediática, distinta. Es importante tener una relación con los de abajo, pero no es suficiente. La izquierda en el Perú ha perdido espacios culturales, mediáticos, sociales, políticos, que antes tenía. Hoy casi no existe, por no decir que no existe, desde el punto de vista del imaginario de la gente. La izquierda no es una opción

lunes, noviembre 20, 2006

Despues de la derrota del Apra, del humalismo y del fujimorismo, renace la izquierda peruana ?

¿Renace la izquierda?

Cinco personajes ligados históricamente a partidos de izquierda han obtenido significativas victorias en la elección regional. Se trata de Yehude Simon (Lambayeque), Alberto Quintanilla (Puno), Jorge Espinoza (Huánuco), César Villanueva (San Martín) y Juan Manuel Guillén (Arequipa). De acuerdo con el sociólogo y directivo de Propuesta Ciudadana, Eduardo Ballón, estos nuevos actores del escenario político podrían articular una agenda con objetivos comunes para sentarse a negociar con el gobierno aprista. "Ese es el desafío de estos personajes. Forzar al gobierno a definir sus competencias y dirigir desde sus jurisdicciones el proceso descentralizador", dijo el analista. Para asegurar su influencia -afirma Ballón- será necesario que este quinteto de ex izquierdistas, hoy líderes de movimientos independientes, entre en contacto con otros vencedores de la elección regional, incluso con los apristas.

Independientes derrotan a los partidos en el país

DEBACLE CANTADA, Mayoría de presidencias regionales pertenecen ahora a grupos locales. El Apra solo se ha asegurado la victoria en dos presidencias regionales. Se confirma su fracaso en alcaldía de Trujillo.

Por Emilio Camacho. La Republica
Más de la mitad de los peruanos desconfía de los partidos y de sus representantes. Prefieren apostar por caciques locales o debutantes en política.
El domingo 17 de noviembre de 2002, luego de que se difundieran los resultados de las primeras elecciones regionales de nuestra historia, Alan García –entonces líder del Apra a tiempo completo– tenía el júbilo pintado en la cara. Su partido había ganado 12 gobiernos regionales y se consolidó como la primera fuerza política. Su felicidad era comprensible.

Después, cambió de actitud y la emprendió contra el ex presidente Alejandro Toledo, gran perdedor de los comicios regionales de 2002. "Estos resultados son una sanción para el gobierno. El país entero pide un cambio de política y una reorientación social", dijo aquella vez García.

Sus palabras parecen ahora una gran ironía. El Apra y los demás partidos que compitieron en abril por la presidencia de la República son los grandes derrotados de los comicios regionales y municipales que ayer dieron la victoria a diversos grupos de independientes, en todo el país.

Las cifras son bastante claras. El Apra solo ha asegurado su victoria en dos regiones: Piura, con César Trelles Lara, y La Libertad, con José Murgía. Todavía pelea, sin embargo, los gobiernos regionales de Moquegua e Ica. Pero el golpe más duro para el partido de gobierno se registró en una alcaldía provincial, la que sus militantes consideran histórica y tradicional: Trujillo. De acuerdo con los resultados del conteo rápido y las cifras a boca de urna de varias encuestadoras, César Acuña de Alianza para el Progreso supera al candidato aprista Moisés Arias por más de veinte puntos porcentuales en Trujillo.

Es una derrota que el Apra veía venir. No por nada Mauricio Mulder, secretario general del Apra en funciones, aceptó que el fracaso en Trujillo se debe a peleas internas y al desgaste partidario.

En la derrota, hermanos
Cabanillas y Del Castillo deberán evaluar nueva correlación de fuerzas.
Unidad Nacional y el Partido Nacionalista, rivales del Apra en las elecciones de abril y junio, no han tenido mejor suerte que el aprismo. Si bien es cierto que Luis Castañeda Lossio se ha reelegido en Lima, también es verdad que Unidad Nacional no ha conseguido ampliar el caudal electoral que puso a Lourdes Flores en el tercer lugar de las elecciones generales. De hecho, no habría tenido una sola victoria fuera de Lima.

La performance del Partido Nacionalista tampoco es para celebrar. Ollanta Humala debe estar bastante agradecido con Simón Balbuena, virtual alcalde de Arequipa, que es uno de los pocos candidatos nacionalistas que ha conseguido una victoria. Lo curioso es que Balbuena no pertenece a las filas del nacionalismo y los analistas sureños consideran que su eleccción no tiene nada que ver con Humala, sino con su labor al frente de la alcaldía distrital del populoso distrito de Hunter.

Algo distinto ocurre con Alberto Quintanilla, candidato independiente que fue dejado de lado por Ollanta Humala, y que ayer se aseguró la presidencia regional de Puno.

Sin duda, un error de táctica que Humala debe lamentar desde su silencio autoimpuesto.

Claves

FUJIMORISTAS. Entre los vencedores de la elección regional existirían tres candidatos ligados al fujimorismo. El primero y más notorio es Federico Salas, último premier del fujimorato que obtendría la presidencia regional de Huancavelica.

DOS MÁS. Alex Kouri, ligado al montesinismo, y Santos Kaway, virtual presidente regional de Madre de Dios, completan la triada fujimorista.

20 nov. 2006

domingo, noviembre 19, 2006

Partido Movimiento Humanista y Yehude Simon, victoria aplastante en Lambayeque!!

Confirmado, El Movimiento Humanista gana nuevamente la elecciones en La Regiòn Lambayeque, las encuestas a boca de urna le dan el 50 por ciento, sus rivales mas cercanos estan bajo el 19 por ciento. Los Lambayecanos premiaron el excelente trabajo en el gobierno anterior y se confirma una vez mas que el sòlido norte no existe. Salud por la victoria !! y a trabajar por Lambayeque. Felicitaciones compañeros!!

Simon: Mi reelección ‘es un premio’ por lo realizado en una región sin recursos
El reelecto presidente regional de Lambayeque, Yehude Simon, dijo que su virtual victoria “es un premio” otorgado por la población, a un trabajo realizado en una jurisdicción “que no posee canon o recurso alguno”.

Sin embargo, pidió hacer saber al presidente Alan García, que tanto su persona, y su futura administración, “será un aliado” y que “necesitamos trabajar juntos”.

En declaraciones CPN RADIO, Simon adelantó que sus próximos retos serán la lucha contra la pobreza en su circunscripción y, corto plazo, enfrentar los efectos del Fenómeno de El Niño.

Yehude Simon gobernara un periodo más en la región Lambayeque.
El actual presidente regional de Lambayeque, Yehude Simon Munaro, fuè reelecto en su cargo, según una encuesta a boca de urna que le otorga el 48.7 por ciento de los votos.

Yehude Simon es el líder del Partido Humanista Peruano, y por la amplia diferencia que ha logrado obtener sobre sus competidores en la región norteña, iniciaría en enero próximo un nuevo y consecutivo periodo de gobierno.

Según la encuestadora CPI en una encuesta “a boca de urna”, Yehude Simon obtuvo el 48,7 por ciento de la preferencia electoral, mientras que Walter Tello del Apra habría quedado en segundo lugar en las elecciones con el 19.1 por ciento.

Yehude Simon es un político de centro izquierda. Volvió a la política cuatro años atrás, después de haber pasado varios años recluido en cárcel acusado de apología al terrorismo. Fue absuelto. Su injusto encierro le granjeó la simpatía de un amplio sector de la población. www.larepublica.com.pe 19 nov. 2006.

SIMON AGRADECIO AL PUEBLO LAMBAYECANO.
El reelegido presidente regional de Lambayeque, Yehude Simon, agradeció a la gente de su departamento por escogerlo nuevamente como su máxima autoridad política. Asimismo, dijo que trabajará conjuntamente con el elegido alcalde de Chiclayo, Roberto Torres.

"Le agradezco mucho al pueblo lambayecano con un porcentaje bastante elevado, lo que ha significado un crecimiento casi de 20 años con respecto a la elección anterior, pero mi preocupación es qué voy a hacer los próximo cuatro años. A Dios gracias ganó mi aliado en el municipio (provincial)", dijo.

Agregó que existe una alianza estratégica con el virtual alcalde de Chiclayo, Roberto Torres, del movimiento independiente ‘Todos por Lambayeque – Manos Limpias.

"Quiero agradecer por intermedio de RPP a todos los ciudadanos que han confiado en mi. Estamos tomando la cosa tranquila. Vamos juntos y en esta labor sabemos de los problemas de Chiclayo, no vamos a ver camisetas ni partidos si trabajaremos pediremos al gobierno central. Chiclayo es el ganador", sentenció Torres por su parte.
www.rpp.com.pe 19 Nov. 2006

sábado, noviembre 18, 2006

El Fidel Castro que yo conozco - Gabriel García Márquez

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.

Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.

José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.

Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.

Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina... hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.

Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas...pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.

Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.

Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.

Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día.Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.

No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.

Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.

En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada, puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: Él lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales- hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.

Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de trasmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciable, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.

Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que u enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.

Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

Gabriel García Márquez Periodista y escritor colombiano
Nota publicada en http://www.frentetransversal.com.ar Nro 47.

jueves, noviembre 16, 2006

Yehude Simon M. y el Movimiento Humanista Peruano: El deber de la Victoria !!

Cuando hace algunos años atrás un puñado de luchadores sociales encabezados por el Dr. Yehude Simon, el Profesor Lucho Becerra y otros compañeros más; que numéricamente superaban apenas el de los dedos de las manos de un común mortal, pocos sabían y solo ellos eran convencidos de que los sueños de construir una Patria Grande deberían ser realidad. Eran concientes, que el camino iniciado con mucho entusiasmo estaría lleno de insidias y dificultades, el movimiento popular en nuestro Perú, había sido duramente golpeado, tanto por la locura homicida de los ultra izquierdistas radicales senderistas, así como también por la demencial furia represiva de los gobiernos “democráticos” de turno capitaneados por los Srs. Alan García y Alberto Fujimori, principalmente, que en su momento el primero y ahora el segundo, terminaron siendo prófugos de la justicia peruana e internacional, dejando el triste record de 15 años de los gobiernos mas corruptos que la historia peruana recuerde.
El reto era grande, como grande es nuestro Perú; cuatro años atrás decidieron participar en las primeras elecciones regionales que nuestra historia registra, el MHP crecía a paso firme y el respaldo del pueblo de la Región Lambayeque en las urnas fue impresionante. Por primera vez una región seria gobernada por personas que realmente estaban comprometidas con el pueblo que las eligió.
En estos cuatro años, los logros han sido más que importantes. Después de tanto tiempo de ser una promesa electoral de muchísimos políticos y demagogos, que por más de 80 años traficaron con esta promesa; finalmente se iniciaron las obras del Megaproyecto de Irrigación Olmos, esta obra ha sido declarada de Interés Estratégico Nacional, por lo tanto nadie puede detener su culminación. La ex Cooperativa Agroindustrial Cayalti, fue saneada económicamente con una formula que ve la participación activa del gobierno regional , la empresa privada y de los ex socios de dicha empresa, hoy los trabajadores de esta, empiezan a gozar de los primeros frutos de esta estrategia socioeconómica, que a decir de prestigiosos economistas y sociólogos, es un importante modelo de desarrollo social, que seria la alternativa viable para solucionar muchos de los problemas que afligen Latinoamérica y el Tercer Mundo en general. Por primera vez, varios de los pueblos mas olvidados de la Región han visto construir pequeñas obras útiles a la población local, a pesar del exiguo presupuesto asignado a la Región para obras de infraestructura, por parte del gobierno central. No se puede olvidar también, que por primera vez los Directores Regionales de los diferentes sectores del Gobierno Regional fueron elegidos por concurso público, a pesar de que la ley faculta al presidente regional a nombrarlos como cargos de confianza. El Dr. Yehude Simon, ha sido el Presidente Regional que menos sueldo a percibido durante estos años y por voluntad propia renuncio al mismo durante los primeros años, para asignarlo a obras de interés social.
Y la cosa más importante talvez , La Región Lambayeque, que ha sido declarada como la mejor gobernada del Perú, ha tenido poquísimos, actos de presunta corrupción, por parte de sus funcionarios, que en su debido momento fueron denunciados por las mismas autoridades regionales ante el Poder Judicial, para que se realicen las investigaciones debidas.
Hoy a pocos días de lo nueva consulta electoral del 19 de noviembre, no nos queda que llamar a la población de Lambayeque a reconfirmar las autoridades regionales, que por cuatro anos han gobernado bien, a pesar de los pocos errores que indudablemente ocurren cuando personas de buena voluntad, osan romper viejos esquemas para construir un mundo mejor. Hoy el Movimiento Humanista Peruano, que es la columna principal que ha soportado y soporta el actual Gob. Regional, es más fuerte y experimentado, miles de sus sacrificados militantes trabajan en estos momentos sin más interés que el de la mayoría de los Lambayecanos. Cientos de candidatos a los Municipios y Región han sido escogidos dentro del partido en forma realmente democrática con elecciones primarias internas, pràctica que en el MHP funciona antes de que la actual Ley Electoral la imponga, y no existe la menor duda de que los candidatos al Consejo Regional que acompañan al Dr. Yehude Simon en esta contienda, son seguramente los mejores cuadros con los que cuenta el partido, debido a la capacidad y honestidad demostradas muchas veces en estos últimos años de lucha y trabajo al servicio de la Región y el País.
El progreso de la Región no se puede detener, la honestidad y capacidad están demostradas, se tienen que garantizar la continuidad y culminación de las obras iniciadas, en Lambayeque se esta demostrando que una Patria Grande es posible, se están dando los primeros pasos, los próximos serán por el Perú. Con el Dr. Yehude Simon , el Movimiento Humanista Peruano y el pueblo Lambayecano tenemos para este 19 de noviembre del 2006, simplemente, el deber de la victoria!!
Ing. Napoleòn Becerra C. 16 Nov. 2006.

No termina el saqueo de América Latina - Carlos Fernández-Vega

La Jornada.
Insaciables capitales españoles se preparan para otra conquista de la región

La tercera conquista de América (Latina) toca a la puerta y los insaciables capitales españoles ­asesorados desde el más allá por los Reyes Católicos­ han echado cuentas e instruido a sus operadores para engullir la porción del pastel latinoamericano que ellos mismos dejaron pendiente durante la segunda conquista.

Desde ultratumba, Fernando de Aragón e Isabel I de Castilla (autores intelectuales de la primera conquista) aconsejan a los barones españoles que sigan su ejemplo y avancen sobre los sectores económicos latinoamericanos aún no colonizados por ellos, e intensifiquen su presencia y peso en los ya colonizados. Sin duda, piezas clave en su ambicioso plan son los gerentes autóctonos, que algunos llaman presidentes de uno u otro país.

Los siempre atentos lectores nos envían, vía correo electrónico, la siguiente información publicada el sábado anterior en el Diario Crítico de Madrid, que da cuenta de la secuela de los Reyes Católicos, Colón y contlapaches, sólo que en versión "moderna" y globalizada:

"Las empresas españolas preparan una segunda oleada de inversiones en América Latina, de acuerdo con múltiples impresiones recogidas en un trabajo especializado en el diario El País de España: más de 25 mil millones de dólares hasta 2010. Y es que la rentabilidad ha subido notablemente. América Latina vive un momento plácido en el terreno macroeconómico, pese a las tensiones políticas y a que no todos los países muestran un grado igual de desarrollo económico.

"Pero ello ha hecho que la rentabilidad de las inversiones españolas, especialmente las bancarias, se haya multiplicado: cerca de 40 por ciento de los beneficios del Banco Bilbao Vizcaya y 33 por ciento del Santander Central Hispano proceden de Iberoamérica. Todo ello hará que se produzca de manera inmediata una segunda oleada de inversiones en América Latina, probablemente no tan fuerte como en los años ochenta, pero sí considerable. Empresas turísticas, hoteleras, de viajes, alimentarias, energéticas y nuevas entidades bancarias están interesadas en invertir en la región, según las impresiones recogidas por Diario Crítico y la red de diarios iberoamericanos que forman parte de este grupo periodístico.

"En la actualidad, España es el primer inversor mundial en países como Argentina, Chile o Perú, de la mano de empresas como Repsol, Telefónica, Endesa o los dos principales bancos españoles. Pero, últimamente, también ha crecido la presencia de constructoras como OHL, de empresas de seguros, como Mapfre, de alimentarias o turísticas, como la cadena hotelera NH. Para no hablar de los grupos de comunicación: Prisa tiene ya una importante presencia en la radiofonía argentina, y va a incrementar sensiblemente la que ya posee en Chile, con la compra de 60 por ciento del grupo Cisneros.

"Y, aunque persisten las viejas desigualdades y fallos estructurales, 'la coyuntura es la mejor de los últimos 25 años', según el diario citado y las noticias que llegan a las redacciones del grupo diariocritico.com. Así se habría puesto de manifiesto en las conclusiones del encuentro empresarial iberoamericano, celebrado hace dos semanas en Montevideo, en paralelo a la cumbre de jefes de Estado y de gobierno. Claro que allí se pidió también a algunos regímenes iberoamericanos que 'establezcan reglas del juego claras, incluyendo la lucha contra la corrupción', en referencia a algunos sonados contenciosos, como el de Repsol con el gobierno boliviano de Evo Morales, o a los 'vaivenes' de la política 'populista' del venezolano Hugo Chávez.

"Pero, en general, las oportunidades son buenas. Sólo en México, el BBVA gana más dinero que en España, con una inversión acumulada de 2 mil 600 millones de euros. Y Telefónica atribuye a América Latina, donde tiene fuerte implantación en México, Perú, Chile, Brasil y Argentina, la quinta parte de sus beneficios. Se asegura que Santander, Telefónica, Repsol YPF y Endesa dedicarán en conjunto 26 mil 591 millones de dólares (20 mil 700 millones de euros) a Iberoamérica hasta 2010, aunque lo cierto es que América Latina debe competir crecientemente con otras áreas, como extremo Oriente.

"En octubre, César Alierta, presidente de Telefónica de España, estuvo en Perú para informar que su empresa invertirá mil millones de dólares en infraestructura para el periodo 2006-2009; mientras, la semana pasada Endesa no descartó nuevas inversiones en el país tras inaugurar una moderna planta termoeléctrica de ciclo combinado, que se convirtió en la primera del país, y que significó una inversión de unos 135 millones de dólares.

"Esta semana, los más importantes empresarios españoles inversores en América Latina se reunirán en un foro (el octavo Foro Latibex), organizado por la Bolsa española, y dedicado a los valores iberoamericanos, que cada vez pesan en mayor medida sobre el conjunto de la Bolsa en España: puede que más de 20 por ciento de las espectaculares alzas que se están produciendo en los valores hispanos se deba a la bonanza de la marcha de las cosas al otro lado del océano, comentan fuentes del parqué madrileño".

Dos conquistas después y la tercera en ciernes, no termina el saqueo en América Latina.

martes, noviembre 07, 2006

Religiòn y Estado Laico - Alexandro Saco

El tema es simple: las políticas públicas no pueden implementarse con perspectivas religiosas. Están concebidas para aspirar al bien común. Las religiones nunca han llevado prosperidad a ningún pueblo. Son un soporte, cierto, pero implican límites que un Estado no puede aceptar. El discurso religioso llevado a la política como la voz de la mayoría lo desvirtúa. El Perú no es ajeno a la ofensiva ultraconservadora. La propuesta de pena de muerte lo ha mostrado de modo transparente. La laicidad del Estado implica mayores libertades. El liberalismo es incompatible con la influencia religiosa en política.

Dicho lo anterior, respetar la religión de los demás es ineludible. Los aspectos positivos de la religión van más por orientaciones y prácticas personales que guiados por un discurso ortodoxo. En ese sentido, confrontar a los que se asumen voceros de la moral vía la religión mayoritaria del país, es hacerle un bien a la religiosidad popular, que es finalmente la que sustenta lo que definimos como catolicismo en el Perú. La iglesia no es una democracia: tiene un rey. Sus voceros pontifican. El gobierno actual usa a la religión católica. Eso no le hace bien al país. Ni que el mayor representante católico esté en constante confrontación política. Criticar esa participación excesiva en la vida pública encuentra una respuesta desaforada, señalando que lo que se pretende es crear una sociedad atea. Las calificaciones de asesinos y faltos de moral que se hace a los que confrontan tesis que el catolicismo impone, son la continuidad de los manuales para castigar las herejías. La mayoría de los peruanos provenimos de una formación católica de la que no renegamos, pero tenemos el derecho de criticar.

Todas las estructuras organizativas que las civilizaciones crean son susceptibles de ser analizadas. La Iglesia u otros grupos religiosos usan estructuras terrenales, no pueden ampararse en divinidad alguna para influir en la colectividad. La religiosidad es una disposición íntima que muchos albergan y otros no. Cuando esa intimidad es llevada a lo público produce las peores situaciones, porque ante la supuesta verdad que la fe propaga nada se puede oponer. Un poco de humildad hace falta a muchos jerarcas religiosos.
www.larepublica.com.pe 7 nov. 2006

viernes, noviembre 03, 2006

4 de Noviembre de 1780 inicia La Rebeliòn de Tupac Amaru.

La invasión europea no fue aceptada pacíficamente por las poblaciones indígenas, así como la resistencia presentada por el Movimiento de Resistencia Amazónica, comandada por Juan Santos Atahualpa, también existieron movimientos de Resistencia Andina, y a pesar de que existieron contactos y semejanzas, nunca llegaron a realizar una coordinación en sus luchas contra los invasores. Como una de las más importantes luchas de resistencia andina, se encuentra el movimiento realizado por Túpac Amaru.

José Gabriel Condorcanqui, descendiente de Huayna Cápac, hijo legítimo de Miguel Túpac Amaru y de Rosa Noguera nació en Tinta, antiguo corregimiento, hoy distrito de la Provincia de Canchis, departamento del Cusco, el 19 de Marzo de 1743. Por su condición era un hombre instruido y de patrimonio holgado, dentro de sus propiedades estaban sembríos de coca, minas y tierras con productos de panllevar, pero su actividad económica más rentable era el arriaje (servicio de carga) pues contaba con 350 mulas que realizaban estas labores del Cusco a Alto Perú (Bolivia). Túpac Amaru fue uno de los pocos de la nobleza que conocieron y comprendieron los problemas de su región, de otros miembros de la nobleza y de su raza; pese a ser descendiente de los Incas de Vilcabamba, su situación no era reconocida por los españoles. Los habitantes indígenas no vieron en Túpac Amaru solo a un jefe político, sino veían en el al Inca de los antiguos tiempos. Esta atribución de carácter semidivina dada por sus seguidores, le hizo conformar un ejército numeroso, principalmente conformada por la población marginal y desarraigada.

El movimiento revolucionario iniciado por Túpac Amaru, tuvo sus inicios geográficamente en los departamentos del Cusco y Puno, llegando a dominar las regiones de Andahuaylas por el norte, y Moquegua por el Sur, posteriormente se extendió hasta el Alto Perú (Bolivia). El ejército de Túpac Amaru estaba comandado por sus parientes, se estableció un orden de mando jerárquico siguiendo el modelo español, es decir con capitanes, coroneles, etc.

En el pueblo de Tinta, al Sudeste del Cusco, en la noche del 4 de Noviembre de 1780, mientras se celebraba una fiesta, el cacique mestizo de Pampamarca, Surimana y Tungasuca, José Gabriel Condorcanqui o TUPAC AMARU II, se sublevó en armas en protesta contra las malas autoridades, por los abusos que cometían los Corregidores en el cobro del tributo y por las injusticias que cometían en el sistema de los repartimientos mercantiles, exigiendo la instauración de una Audiencia en el Cusco para que hiciera justicia a sushermanos de raza. Consiguió movilizar un gran ejército entre 20,000 hasta 60,000 personas, compuestos por hombres, mujeres y hasta niños.

Al estallar la rebelión, apresó al corregidor Antonio de Arriaga, quien fue sometido a juicio popular, siendo ejecutado en la plaza de Tungasuca en protesta por los abusos cometidos. Iniciada la cruzada de protesta avanza con su ejército en mayoría armados pobremente con palos y hachas, destruyendo los obrajes de Pomacanchi y Quiquijana.

El 18 de Noviembre de 1780, Túpac Amaru II, realiza su primera batalla en Sangarara, a pesar que los españoles se habían atrincherado en el templo de la ciudad, el caudillo no vaciló en el ataque logrando derrotarlos. Después cometería un gran error estratégico, pues en enero de 1781, dejó la ciudad y se dirigió hacia el Sur en busca de más gente, en lugar de atacar la ciudad del Cusco, en los meses siguientes controló el territorio del sur del Cusco hasta el Alto Perú. Este error estratégico le dio tiempo al VirreyAgustín de Jaúregui para que reorganizara el ejército realista, siendo apoyado por los Curacas fieles a España, quienes reclutaron guerreros indígenas que sumados a las fuerzas españolas organizaron un ejército de más de 17,000 hombres, quienes fueron enviados desde Lima, al mando del visitador Juan Antonio de Areche, con la orden de derrotar a las fuerzas del revolucionario.

Desde Lampa Túpac Amaru regresó para atacar el Cusco, pero fue rechazado y tuvo que retirarse a Tinta en donde se libró una cruenta y sangrienta batalla el 6 de Abril de 1781, siendo derrotado obligado a replegarse. Cuando pasó por la ciudad de Langui, en un acto de traición por su propio coronel, fue apresado por los realistas junto a su esposa, hijos y parientes.

El visitador Juan Antonio de Areche dispuso un proceso judicial breve, por el cual Túpac Amaru II, su esposa Micaela Bastidas, con toda su familia y principales seguidores fueron sentenciados a la pena de muerte que sería aplicada utilizando distintos métodos.

El 18 de mayo de 1781 Túpac Amaru presenció la muerte de su esposa, hijos y parientes, quienes fueron ahorcados y luego descuartizados; luego sería el caudillo atado de las extremidades sujetas con sogas a las monturas de cuatro caballos montados por mestizos, los que empezaron a tirar en cuatro direcciones; al no poder descuartizarlo, se le corto la lengua y se le decapitó. Así llegó a su fin la gran rebelión de Túpac Amaru II.

Diversos historiadores coinciden en sostener que la derrota de la rebelión de Túpac Amaru se debió entre otros factores a:

a) La localización del movimiento, debido a que el 80% de la dirigencia del movimiento provenía de las provincias de Canas y Canchis.

b) Las rivalidades existentes entre la nobleza indígena, quienes a pesar de compartir los mismos abusos, estaban contra el liderazgo del movimiento, es decir contra Túpac Amaru.

c) Las rivalidades étnicas entre los indios, que fue aprovechada por los españoles para reforzar sus ejércitos y poder acabar con la insurrección.

d) Las fallas tácticas y estratégicas cometidas por Túpac Amaru, como de no atacar el Cusco cuando fue propicio, demora que fue aprovechada para reforzar la ciudad y contener el ataque que realizó contra esta ciudad.

Aplastada la rebelión de Túpac Amaru, la colonia española, dispuso la creación de la Audiencia en el Cusco, con la finalidad de poder controlar más eficientemente la región, se adujo en salvaguarda de los indios, pero esta institución casi no cambió en nada la situación del indígena.

LA REVOLUCIÓN DE TÚPAC AMARU II

Este ascenso de la lucha nacional indígena alcanzó su punto más alto con el levantamiento de JOSE GABRIEL CONDORCANQUI NOGUERA "TÚPAC AMARU II". Esta rebelión, iniciada el 4 de noviembre de 1780 con la captura y ejecución del cruel corregidor Arriaga, llegó a su punto más alto con el asedio del Cuzco.

Posteriormente, la lucha fue continuada por Diego Cristóbal, Pedro Vilcapaza y los Katari que llegaron a tomar Puno y La Paz, radicalizando cl contenido programático de la revolución. La Revolución Tupacamarista se expandió por el Perú y Bolivia y llegó hasta el norte chileno y argentino, teniendo influencia en Colombia con la llamada Revolución de los Comuneros del Rosario, encabezada por el mestizo José Antonio Galán y el cacique Zape Zipa, que proclamó a Túpac Amaru "Inca de América". Alcanzó, de esta manera, una proyección continental.

Túpac Amaru fue asesinado junto a su inolvidable compañera Micaela Bastidas, quien alguna vez expresara: "Por la libertad de mi pueblo he renunciado a todo. No veré florecer a mis hijos...". La participación revolucionaria de la mujer peruana tiene en esta gesta, también, a Tomasa Titu Condemayta y Bartolina Cisa, como dignos ejemplos.

Pero, la revolución de Túpac Amaru trasciende los siglos por su programa. Para nosotros, ser revolucionarios, significa luchar por la Liberación Nacional y asumir las posiciones de la clase revolucionaria de su época. Espartaco que luchó contra la esclavitud, no levantó las mismas banderas revolucionarias de hoy, pero expresaba lo más avanzado de su época. Por eso, los comunistas alemanes asumieron su nombre.

Túpac Amaru levantó lo más avanzado de América en la lucha anticolonial Representó la conciencia nacional indígena que perseguía la libertad de la patria bajo la hegemonía indígena, pero que también buscaba integrar bajo ese manto, a las demás razas etnias y nacionalidades. El proclamarse Inca reivindicaba el pasado indígena y su radical decisión de lucha contra la dominación colonial. No debemos olvidar que entonces el significado de Inca equivalía a "padre", "fundador", "conductor", y el Tawantinsuyo era presentado como un imperio justo e igualitario. Tanto el reparto de estampas con su imagen reivindicando su título, como la proclama de independencia redactada de puño y letra y hallada en su bolsillo, ratifican su total vocación libertaria. Defendió la igualdad de las razas, y convocó a los criollos, mestizos y negros a la revolución. Fue un gesto simbólico la decisión que fuera el Negro Oblitas quien ejecutara al corregidor Arriaga.

En lo económico, además de proclamar la desaparición de los tributos coloniales, proclamó la abolición de la esclavitud, la mita como sistema de sojuzgamiento indígena, y los obrajes; y llamó a repartir las tierras de los españoles entre todos aquellos que se alzaran contra la dominación hispana.

José Gabriel asumió las banderas de la revolución francesa. La derrota de la revolución impidió saber cuál hubiera sido su forma de gobierno, sin embargo, algo se puede deducir. La designación de sus jefes militares combinó nobles indios con la capacidad de otros como los Katari o Pedro Vilcapaza, que además representaron el sector más radical.

La crueldad y el ensañamiento de los colonialistas, el "olvido" posterior de la oligarquía y su conversión posterior a simple "precursor", rebela el odio histórico que generó la revolución Tupacamarista en las clases dominantes. En el Virreynato del Plata usaron el término "tupamaro" para designar a todo revoltoso. Esa tradición fue recogida por los revolucionarios uruguayos, para reiniciar la lucha armada.

Ningún movimiento independentista de América asumió banderas tan radicales, Túpac Amaru expresó lo más avanzando de la lucha anticolonial en todo el continente. Túpac Amaru expresa la esperanza frustrada, hasta hoy, de nuestro pueblo. Túpac Amaru es el padre de nuestra rebeldía y nuestra nacionalidad. Por eso, recogemos su nombre para llevarlo hasta las últimas consecuencias.

La razón de la derrota fue su debilidad clasista. Los curacas patriotas sólo eran un puñado, mientras la mayoría de la aristocracia indígena estuvo al lado de los españoles; los criollos, algunos de los cuales simpatizaron en la etapa de preparación, abandonaron el proyecto por su base social indígena, su método insurreccional y su contenido revolucionario. Faltó, asimismo preparación político-militar a la rebelión; y a ello se agregaron los errores militares tácticos: la indecisión de tomar Cuzco y aniquilar a los curacas colonialistas, no pasar a tiempo a las formas irregulares de guerra, la falta de cuidado más firme en la conducción revolucionaria, etc.

La derrota de la Revolución de Túpac Amaru liquidó las posibilidades históricas del proyecto nacional indígena.

La lucha fue continuada durante varios decenios en forma bastante dispersa, hasta que algunos criollos asumieron banderas patrióticas aliadas a jefes indígenas como Aguilar y Ubalde, Francisco de Zela, Enrique Paillardelli, los hermanos Ángulo, el Cura Muñecas o los alcaldes indios de Huánuco.

En esta larga guerra, cayeron lodos los jefes revolucionarios de nuestra patria, pero la llama rebelde de nuestro pueblo no se apagó: un poderoso movimiento guerrillero se expandió por todo el país (50 son conocidos en la etapa definitoria de la independencia). Este proceso de acumulación seguramente hubiera conducido a un nuevo salto de una guerra revolucionaria más expandida y fuerte. Ese proceso fue acelerado por la llegada de las expediciones emancipadoras del Sur y Norte, pero, en lo social y político, garantizaron el orden contrarrevolucionaria.

lunes, octubre 30, 2006

Ernesto Cardenal: “Vaticano se acuesta con la CIA

Poeta nicaragüense lanza fuertes críticas en entrevista con diario ‘La Nación’, de Chile.
Santiago de Chile. EFE.
El poeta, sacerdote y ex ministro nicaragüense Ernesto Cardenal afirmó que el Vaticano "se acuesta con la CIA" y precisó que como considera a la Iglesia su madre, tiene derecho a cuestionarla "cuando se prostituye".

Cardenal hizo esta afirmación cuando se le pidió que comparase sus críticas al Vaticano con las ironías religiosas del poeta chileno Nicanor Parra, durante una entrevista que publica el diario La Nación, de Santiago. El poeta fue ministro de Cultura del Gobierno sandinista y su imagen arrodillado frente al Papa Juan Pablo II, que lo reprendía, recorrió el mundo.

Ernesto Cardenal recordó su primera visita a Chile, en 1971, cuando fue recibido por Salvador Allende en el momento en que el entonces presidente chileno fue informado de que Pablo Neruda había obtenido el Premio Nobel de Literatura. "Amo a Chile desde mi época juvenil nerudiana, y siempre he llevado a Chile en el corazón, como dijo Neruda de España. La esperanza, la euforia, y después la tragedia y la resurrección del país", afirmó
www.larepublica.com.pe 30 Oct. 2006

ENTREVISTA Al Diario La Naciòn de Chile.

"El Vaticano se acuesta con la CIA"
Se hizo revolucionario para derrocar la dictadura de Anastasio Somoza. Tras el fracaso de la insurrección de 1954, se fue de Nicaragua e ingresó a un monasterio. Luego se convirtió en sacerdote y se puso al lado de los pobres. Invitado mayor de la Feria del libro, hoy aterriza en Santiago para celebrar los 75 años de la SECH. Aquí, recuerda cuando visitó a Allende en La Moneda y dice que el mundo actual es “una superproducción en la que todos hemos trabajado”.



Javier García
La Nación

Sus poemas han sido usados para ponerle el toque romántico a más de alguna tarjeta “Village”. Esos versos que adornan algunas oficinas de servicios públicos, fueron escritos por Ernesto Cardenal (81), poeta nicaragüense que luchó fusil en mano en 1954 para derrocar al gobierno de Somoza en la llamada “Revolución de abril”.

Tras el fracaso de esa insurrección, el vate revolucionario decide hacerse monje e ingresar al monasterio de Gethsemani en Kentucky (EEUU). Tenía 31 años. El amor por las muchachas era reemplazado por el de Dios, y la poesía por el silencio de la contemplación sagrada.

Ahora, después de más de tres décadas de su primera visita a Chile regresa al país, a celebrar los 75 años de la Sociedad de Escritores de Chile y a la 26ª de la Feria del Libro de Santiago, con su “Oración por Marilyn Monroe”, con sus memorias publicadas y con la convicción de que la Iglesia ya no es la vestidura de Dios.

ALLENDE, CATULO Y POUND

-¿Cómo recuerda su primer viaje a Chile?

-Mi primer viaje a Chile fue el más importante, aunque también lo han sido los que he tenido después. Especialmente recuerdo mi entrevista con el presidente Allende en el palacio de La Moneda. Su despacho estaba decorado de rojo, y debe haber sido donde él murió después, pues he leído que fue en el “Salón Rojo”. Cuando llegué él estaba fuera de su despacho rodeado de periodistas, porque se había sabido que le habían dado el Premio Nobel a Neruda. Años más tarde, después de los grandes cambios, en el festival Chile-Poesía me tocó leer en La Moneda mis poemas sobre Allende.

-¿Quiénes fueron sus amigos en el país?

-De aquella época y de después han sido Antonio Skármeta, Jaime Quezada, César Soto, Adán Méndez. Carmen Waugh es una entrañable amiga que fundó en Nicaragua cuando yo era ministro de Cultura durante la revolución, un museo de la solidaridad semejante al Museo de Allende que también fundó en Chile. Más recientemente me he visto en diferentes encuentros internacionales con Raúl Zurita, un gran poeta de la gran poesía chilena. De una generación anterior a la mía era Juvencio Valle, a quien de joven admiré mucho.

-¿Cómo nacieron sus primeras traducciones de Catulo, Marcial, y las de Ezra Pound?

-Esas traducciones de epigramistas latinos publicadas en Chile fueron de la época en que yo escribía mis propios epigramas influenciados por los griegos y latinos. Pound fue el que nos descubrió el valor de estos poetas antes considerados “menores”, pero para él son los mejores. Según él, Virgilio es una estafa de los profesores de literatura. Estos poetas no escribían en el latín de los grandes poetas oficiales, sino en el latín del pueblo, el del Foro (que ahora diríamos “del mercado”). Y para nosotros son los más modernos. Nicanor Parra los calificaría de antipoesía. A Pound, el poeta más grande de Estados Unidos (y yo diría que del mundo) en el siglo XX, no lo conocí porque cuando yo estaba en Nueva York a él lo tenían preso en Washington, no en una cárcel sino en un manicomio.

-Uno de sus poemas más notables es “Oración por Marilyn Monroe”. ¿Cómo nacieron esos versos?

-Cuando estaba estudiando para el sacerdocio en Colombia, uno de los profesores de Teología nos dio la noticia de su muerte. Después en una cartelera nos pusieron unos recortes de periódicos y revistas, uno de ellos era del “Time” y es el que cito en el poema. Algunos han creído que es una oración a Marilyn Monroe, pero es una oración por ella. Quise escribir un ataque al sistema del que ella fue víctima, como también lo hemos sido nosotros, y pido perdón a Dios por ella, y por nosotros también: “Por esta Colosal Superproducción en la que todos hemos trabajado”.

MAESTRO DE SOLENTINAME

-¿Qué es lo que más le emociona al recordar su estada en el Monasterio en Kentucky?

-La vida era dura, porque es de las órdenes más rigurosas de la Iglesia, pero por encima de esa dureza estaba la inmensa felicidad de estar encerrado en silencio y soledad con Dios. Hubiera querido estar allí toda la vida, pero por mala salud tuve que salir. Algo muy importante allí fue la formación que me dio Thomas Merton, el famoso escritor y místico norteamericano, que era el Maestro de Novicios. Él me aconsejó fundar una pequeña comunidad en mí país, que fue lo que después hice en el Lago de Nicaragua, en el archipiélago de Solentiname.

-¿Cómo fue esa experiencia de la comunidad contemplativa?

-Fue una experiencia modesta. En el extranjero su importancia se ha exagerado, se ha hecho mito. Para nosotros sí fue importante, es cierto. Ha habido comunidades religiosas desde siglos antes del cristianismo, y las seguirá habiendo. En cuanto a reglas, yo diría lo que para la nuestra me dijo Merton: “La primera regla es que no haya reglas”.

-¿Valió la pena participar en el Frente Sandinista de Liberación Nacional?

-Esos años fueron también importantes, porque fue el acompañar a todo un pueblo generoso y heroico en la transformación de un país. La revolución se perdió por la injerencia de Estados Unidos. Pero lo peor es que ese Frente Sandinista después se corrompió. Ahora es el “danielismo”, un partido sometido a un caudillismo férreo, el de Daniel Ortega. Yo, junto con muchísimos otros hemos salido de ese partido. Aspiramos a volver a aquella revolución. Pero, ¿cuándo será?, no sabemos.

-Su conversión se dio hacia el amor, la belleza, luego a Dios y “la revolución” ¿Cómo se produjo ese proceso?

-El amor a la belleza de las muchachas me llevó a descubrir la Belleza de Dios, creador de esas muchachas y de toda belleza. Ese amor conyugal ha sido mi vida desde entonces. Esto también me ha llevado a participar en la revolución. Esta ha sido también parte de mi vocación, y debería ser la vocación de todo hombre o mujer.

“PARRA ES NIHILISTA Y DESCREÍDO”

-Luego de la caída de las Torres Gemelas en Nueva York el mundo se ha vuelto vulnerable. ¿Qué opina de la política de George Bush y su invasión a Irak?

-Que Bush es el mayor terrorista del mundo. Eso no sólo lo digo yo, lo dice el norteamericano Noam Chomsky, y muchos otros norteamericanos. La guerra de Irak fue que Bush usó armas de destrucción masiva, para combatir unas armas de destrucción masiva… que no existían. ¿Y qué decir de los horrores de Guantánamo, un lugar de Cuba donde Estados Unidos no tienen derecho de estar? Y los otros Gulags de Estados Unidos. Y la Gestapo que ahora hay. En cuanto a vulnerables, nada más vulnerable que un rascacielo. Y ahora por cualquier cosa están amenazados: aun un dentífrico, un champú, un desodorante.

-¿Qué opinión tiene, actualmente, de la política y la sociedad chilena?

-Amo a Chile desde mi época juvenil nerudiana, y siempre he llevado a Chile en el corazón, como dijo Neruda de España. La esperanza, la euforia, y después la tragedia y la resurrección del país. Y hasta entonces es que pude volver, porque después de aquella primera visita estaba vedado para mí. De Chile sólo puedo decirles que para las izquierdas latinoamericanas (y llamo izquierda a los que están con los pobres, y derecha a lo contrario) ha habido un gran interés y una gran esperanza en el actual momento de Chile. Aparte del hecho de que ha habido la elección de una mujer, la elección de Bachelet ha sido del socialismo, aunque socialismo ya había habido antes, y aunque los socialistas no sean los únicos gobernando. Pero lo que quiero decir es que se espera mucho de este Chile de ahora y se desea más “Chiles” como éste.

-¿Qué es lo más desagradable de ser tan popular y tener que subirse a un avión varias veces al año?

-Creerá que no me siento popular, se lo digo de verdad. Normalmente me comporto como uno cualquiera. No niego de que haya ciertas evidencias de que soy conocido (relativamente) como cuando me saludan desconocidos o me piden autógrafos. Pero esto no hace mella en mí, no siento vanidad, ni pienso en ello. Da alguna incomodidad tener cierta fama. Me imagino cómo sería de peor ser premio Nobel.

-¿Está trabajando actualmente en algún proyecto literario?

-Trabajo en cosas literarias diversas, en prosa y verso, pero nada de eso es importante. En cuanto a Memorias, he escrito tres tomos de ellas, y ya no habrá más

-Según los especialistas en literatura usted y Nicanor Parra son los poetas vivos más grandes en lengua castellana ¿Qué opinión le merece su obra, y la parte que ahonda en el cuestionamiento a la Iglesia y a los procesos revolucionarios, como Cuba?

-La poesía de Parra siempre me ha gustado, y tiene mucha coincidencia con la mía, pero su poesía es nihilista, de un descreído, y la mía es de uno con fe, y sobre todo de uno con esperanza. Sus cuestionamientos a la Iglesia no los conozco, pero no serán tan fuertes como los míos, y yo tengo más derecho a hacerlos porque es mi Iglesia, y es mi Madre, y debo echarle en cara cuando se prostituye. Cuando por ejemplo el Vaticano se acuesta con la CIA. En cuanto a sus ataques a Cuba sólo conozco aquel que dice: “Cuba sí - yanquis también” que en realidad no es ataque a Cuba, sino que siempre tratan de conseguir la solidaridad gringa y la consiguen mucho. En todo caso su poesía me gusta y su persona me divierte. Vea si no esta cita de él que yo hago en mi último libro:

Y yo iba con Nicanor Parra en bus en la India al Taj Mahal, y me habló del físico que calculó el número exacto de átomos del universo y dijo: el que no crea que los cuente.
www.lanacion.cl 30 Oct. 2006

viernes, octubre 27, 2006

El nuevo paradigma: la guerra infinita - Leonardo Boff

El sociólogo francés Alain Touraine que ama mucho a Brasil y que ha adoptado a América Latina como la patria de su corazón sostiene en su reciente libro, Un nuevo paradigma: para entender el mundo de hoy (Paidós 2005), una tesis intrigante que en cierta forma nos permite entender la violencia, en realidad la guerra terrorista entre palestinos e israelíes que se está llevando a cabo en el Líbano. La tesis que él propone es que después de la caída del muro de Berlín y de los atentados del 11 de septiembre de 2001 empezó rápidamente una desintegración de las sociedades, dominadas por el miedo e impotentes ante el terrorismo.

Estaríamos asistiendo al paso de la lógica de la sociedad a la lógica de la guerra. La potencia hegemónica, Estados Unidos, ha decidido no resolver más los problemas por la vía diplomática y por el diálogo sino por la intervención y por la guerra, llevada, si fuera preciso, a cualquier parte del mundo.

Esta estrategia posee su lógica. Se enmarca dentro de la actual dinámica de la globalización económico-financiera, que no quiere saber de ningún control o regulación social y política. Exige campo abierto para hacer la guerra de los mercados. Ha separado totalmente la economía de la sociedad, ve los estados-naciones como trabas, procura reducir el estado, difamar a la clase política y pasar por encima de los organismos de representación mundial como la ONU. Esta disolución de las fronteras ha acarreado la fragmentación de lo que constituye la sociedad. Peor aún, ha invalidado la base política y ética del sueño de una sociedad mundial, tan querida de los altermundialistas, que cuide de los intereses colectivos de la humanidad como un todo y que tenga un mínimo de poder central para intervenir en los conflictos y dinamizar los mecanismos de la convivencia, de la paz y de la preservación de la vida.

Esta desocialización es consecuencia de la globalización económico-financiera que encarna el capitalismo más extremo con la cultura que lo acompaña. É sta implica la segmentación de la realidad, con la pérdida de la visión del todo, la exacerbación de la competitividad en detrimento de la cooperación necesaria, el imperio de las grandes corporaciones privadas con poquísimo sentido de responsabilidad socioambiental y la exaltación del individuo ajeno al bien común.

El mundo está en franco retroceso. La sociedad actual no se explica ya, como quería la sociología clásica, por factores sociales, sino por fuerzas impersonales y no sociales como el miedo colectivo, el fundamentalismo, el terrorismo, la balcanización de vastas regiones de la Tierra y las guerras cada vez más terroristas por convertir en víctimas a poblaciones civiles.
Este escenario mundial dramático explica por qué ninguna instancia política mundial tiene capacidad reconocida ni fuerza moral suficiente para poner fin al conflicto palestino-israelí que está convirtiendo el Líbano en una ruina. Asistimos impotentes a la tribulación de la desolación de un sinnúmero de víctimas inocentes, de millares de refugiados y a la irracional destrucción de toda la infraestructura de un país que acababa de reconstruirse de la guerra anterior. Eso es terrorismo.

Si, impotentes, no sabemos qué hacer, procuremos por lo menos entender la lógica de esta violencia. Ella es fruto del tipo de mundo que hemos decidido construir en las últimas décadas basado en la pura explotación de los recursos de la Tierra, en la producción y el consumo ilimitados, en la falta de diálogo, tolerancia y respeto por las diferencias. Un mundo así sólo puede llevarnos a la desocialización y a la guerra sin fin.

jueves, octubre 26, 2006

Es criminal que Chile no reconozca los derechos de los pueblos indígenas - Noam Chosmky

Temuko / Poco más de 24 horas permaneció en Temuko, territorio mapuche, el destacado lingüista y analista internacional Noam Chosmky. El intelectual más influyente actualmente vivo, según lo catalogó el prestigioso periódico The New York Times, viajó a Chile invitado por la Universidad de La Frontera (UFRO) para participar del

Primer Congreso Internacional de Lenguas y Literaturas Indoamericanas y las XII Jornadas de Lengua y Literatura Mapuche, iniciadas ayer lunes y que finalizan el próximo viernes 20 de octubre en la capital regional.

Más de mil personas repletaron ayer lunes el Teatro Municipal de Temuko para escuchar la conferencia del intelectual norteamericano y organizada por la Universidad de La Frontera. Por la tarde y en un encuentro privado, Chomsky compartió una hora de conversación e intercambio con líderes sociales y dirigentes mapuches. Según señaló Juan Pichún, el intelectual más influyente del mundo señaló estar dispuesto a denunciar la situación mapuche en los foros internacionales.

Tras un año de gestiones, el Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación de la Facultad de Educación y Humanidades concretó la visita de Chomsky a Temuko, ciudad donde la mañana de ayer lunes intervino con una clase magistral que dio inicio a este importante encuentro internacional, en el que participan a connotados investigadores nacionales y extranjeros, así como cientos de estudiantes acreditados desde diversas regiones del país.

El catedrático del Departamento de Lingüística y Filosofía del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Estados Unidos, dictó la conferencia "Año 514: ¿Globalización para quién?". Durante 80 minutos el intelectual abordó esta temática relacionada con el denominado "Descubrimiento de América" y cómo la globalización económica ha afectado -desde ese año hasta ahora- a gran parte de América Latina y el mundo, en especial a los pueblos indígenas que luchan desde entonces por ser reconocidos y sus derechos respetados frente al avance de las multinacionales.

Reunión multicultural

Filósofo anarquista y cientista político, Noam Chomsky no solo es un destacado hombre de ciencias. En muchos lugares del mundo su obra es conocida más bien por su vertiente política, siendo considerado -junto a Naomi Klein, José Saramago y Eduardo Galeano- como uno de los intelectuales de izquierda más influyentes de nuestro tiempo y un verdadero icono de la lucha contra la política exterior de su país, desde la Guerra de Vietnam hasta las recientes invasiones militares de Estados Unidos a los estados de Afganistán e Irak.

Es así como en su reciente viaje a Chile, uno de sus principales objetivos fue conocer la realidad de los pueblos indígenas, en especial el Pueblo Mapuche, cuya lucha por recuperar su territorio "ha traspasado las fronteras chilenas desde hace mucho tiempo", según aseguró a Azkintuwe. Invitado por la Red Chile País Multicultural, que agrupa a una treintena de organizaciones ciudadanas, artísticas, ambientales, indígenas y de comunicadores alternativos, promotoras del diálogo intercultural y las relaciones respetuosas entre los pueblos, Chomsky pudo conocer de primera fuente esta realidad, al compartir por más de una hora con miembros de la Red y dirigentes mapuches provenientes de diversas zonas territoriales.

Juan Pichun, werken de la comunidad Temulemu de Traiguén, encabezó la delegación de mapuches que expuso la situación de su pueblo ante Chosmky. "Si usted fuera George W. Bush, no habría aceptado reunirse conmigo, porque yo soy hijo de un supuesto terrorista", le señaló Pichún a un asombrado Chomsky. El joven werken hacia de esta forma directa referencia a su padre, el lonko Pascual Pichún Paillalao, encarcelado en la ciudad de Traiguén y acusado por el estado chileno de "amenaza terrorista". "Pero sabemos que no es Bush y por ello es bienvenido en este territorio que pertenece a nuestro pueblo y al cual esperamos pueda regresar cuando desee", subrayó.

Bajo la atenta mirada de Chosmky y un auditorio compuesto por alrededor de 40 dirigentes sociales, Pichún detalló los abusos cometidos por las autoridades contra las comunidades movilizadas por sus tierras usurpadas, destacando que para los mapuches, no ha existido "ninguna diferencia" entre dictadura militar y democracia. "El gobierno, supuestamente democrático, supuestamente socialista, nos persigue y nos oprime tal como lo hacia la dictadura de Pinochet. Hoy tenemos luchadores sociales, hermanos dirigentes, lonkos tradicionales, encerrados en cárceles en todo el sur del país y eso es algo que las autoridades ocultan ante el exterior", indicó Pichún.

"Es por ello que le solicitamos pueda usted denunciar esta situación ante los ojos del mundo, pueda usted ser portavoz de nuestra lucha y de nuestros sueños, que no son otros que vivir en paz y en libertad en nuestro territorio. Hoy son las multinacionales quienes mandan en este país, todas las políticas se implementan con el objetivo de beneficiar a las multinacionales y no a los pueblos originarios, que ni siquiera existimos en la Constitución Política. Sepa usted que los mapuches hoy somos víctimas de esta situación vergonzosa", subrayó el dirigente.

El espejismo chileno

Adolfo Millabur, alcalde de Tirúa y líder de la Identidad Territorial Lafkenche, fue otro de los oradores en la reunión. Desde su posición de dirigente social y autoridad política, Millabur realizó un pormenorizado recuento de los atropellos sufridos por el Pueblo Mapuche desde la llegada de los españoles hasta el retorno de la democracia, "democracia que está en deuda con los mapuches y con todos aquellos sectores más desfavorecidos de la población", señaló Millabur.

"En el extranjero se destaca la estabilidad del país y la economía, que se dice es ’exitosa’, pero se silencia el costo social que pagamos los mapuches para que este país sea ’exitoso’. La tierra, el subsuelo, el mar, borde costero, todo lo han querido privatizar y entregar a un par de grandes empresarios, para beneficio de unos pocos. Ese es el gran secreto del modelo chileno", indicó el edil. "Como mapuche agradezco el tiempo que usted se ha tomado de escucharnos y conocer esta otra realidad, que escapa a lo académico y que nos afecta a diario", finalizó.

Las intervenciones de los dirigentes no dejaron indiferente a Chomsky. "Es criminal que Chile no reconozca los derechos de los pueblos indígenas", señaló de entrada, dejando en clara su posición de respaldo absoluto a las demandas del Pueblo Mapuche. "Los derechos de los pueblos indígenas forman parte de esa otra globalización, aquella que no gusta a los estados, pero que es una realidad. No se puede desconocer los avances que existen en muchos países, la situación de los Inuit en Canadá ha avanzado mucho, existe allí autogobierno, tienen el control sobre sus recursos, pero es verdad que hay deudas pendientes en otras partes del mundo", indicó.

"La globalización no es solo económica, la globalización también es cultural, social, tecnológica, jurídica, eso debemos tenerlo muy claro, porque a veces caemos en el uso de conceptos que nos imponen los estados. La globalización es una realidad histórica y no son los pueblos indígenas, no son los campesinos sin tierra, quienes se oponen a ella. Son los estados, son las corporaciones, quienes intentan decirnos que existe una sola globalización, un solo tipo de globalización que es aquella de los mercados mundiales", precisó Chosmky ante los delegados.

"Pero es posible luchar y resistir. Está el ejemplo de los Inuit en Canadá, está el ejemplo de los miembros de Vía Campesina en Brasil, que están construyendo desde lo social, desde abajo y que serán a futuro un poderoso factor de democratización del estado brasileño. Yo los insto a seguir luchando, a seguir perseverando en sus objetivos. No será Naciones Unidas ni la OEA quien los va a salvar de la amenaza que significa la globalización económica. Son ustedes mismos, en sus trabajos sociales, en sus luchas cotidianas, quienes deben asumir ese desafío", finalizó / Azkintuwe

Por Pedro CAYUQUEO / Martes 17 de Octubre de 2006 www.azkintuwe.org

Recuerdo de Carlos Malpica

Por Aída García Naranjo Morales.
Carlos Malpica Silva Santisteban, símbolo de la lucha anticorrupción y la moralización, partió a la inmortalidad hace 13 años con la bandera de la honradez, consagrada a los ideales de la justicia social y la equidad en el Perú. Rendimos nuestro homenaje a un político diferente, un hombre cuya vida estuvo consagrada a los ideales de la verdad y la transparencia; en resumen, un hombre de vida intensa y comprometida con la vida del Perú y la defensa de los intereses de la patria frente a la corrupción.

Conmemoramos 77 años de su nacimiento y 13 años de su desaparición física. Celebramos al hombre agudo y tenaz, al buen padre, al excelente esposo, al amigo entrañable, al político de polendas, al "congresista de lujo en cualquier país del mundo", como historiadores nacionales han dicho de él, y al militante imprescindible, compañero incansable en mil jornadas de lucha. Su diversidad es enorme, y por ello nos referimos centralmente al político, a ese joven militante, revolucionario, detenido, preso, rebelde, diputado, constituyente, senador Malpica; perseguido, renovador, disciplinado, organizado, deportado; al mariateguista consecuente hasta el último día de su vida; el que construyó, "sin calco ni copia", la afirmación de un "socialismo cholo".

Malpica fue de familia y padre aprista, militó desde joven en el Apra revolucionaria; fue perseguido durante más de una década, detenido y preso en el Panóptico, el Sexto y El Frontón. Felipe de Lucio y Guillermo Miranda, en la reseña biográfica de Carlos, señalan que las cárceles de entonces estaban reservadas para políticos de oposición, como lo constató Carlos Malpica. Fue un hombre de energía vital desde su juventud, que inició su carrera política a los 17 años, siendo dirigente estudiantil. Muy tempranamente fue elegido diputado por Cajamarca, en la lista del Partido Aprista, para el periodo 1956-62. Sin embargo, no secundó la colaboración del Apra con el presidente Manuel Prado, y pasó a la oposición señalando el carácter oligárquico del régimen. Abogó por la nacionalización del petróleo, la gran minería y la reforma agraria.

El Partido Aprista decidió su expulsión en la VI Convención de octubre de 1959. Junto a él, políticamente, se encontraban Luis de la Puente Uceda, Gonzalo Fernández Gasco, Manuel Pita, Máximo Velando, Luis Olivera Balmaceda, Walter Palacios, Elio Portocarrero, Luis Iberico y varias decenas de dirigentes, obreros, campesinos y estudiantes. En base a este grupo de militantes se crea el "Comité Aprista de Defensa de los Principios Doctrinarios y de la Democracia Interna".

En mayo de 1960 se constituyó el Apra Rebelde, para tomar el nombre en 1962 de Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). El MIR peruano y el MIR venezolano constituyen los primeros partidos políticos de la nueva izquierda marxista a nivel continental. Estudiosos de la vida de Carlos Malpica señalan que la lucha heroica de la Comunidad Indígena de Chepén y la de los Obreros de la Hacienda Casagrande en el departamento de La Libertad son los antecedentes agrarios más resaltantes del nuevo MIR. En 1961, el diputado Carlos Malpica presentó al Parlamento el Proyecto de Ley de Reforma Agraria. Afrontó reclusión en la colonial penal del Sepa en 1963 y en El Frontón en 1965 por presunta participación en el conato guerrillero que dirigió Luis de la Puente Uceda. En 1975 el general Velasco lo deportó a Argentina. En 1977 fue asediado policialmente por Morales Bermúdez; por su responsabilidad en los movimientos reivindicativos de la Federación de Pescadores permaneciendo en la clandestinidad casi un año. Fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente en 1978 por la lista de la Unidad Democrática Popular (UDP). Postuló por la UDP a la presidencia en 1980. En 1980 fue elegido senador por el Partido Unificado Mariateguista PUM.

Hace 23 años, el 23 y 24 de octubre, participó en la fundación del PUM, confluencia de Vanguardia Revolucionaria (VR), el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Fue senador en el siguiente periodo 85-90 y reelegido en el 90-92 en las filas de la Izquierda Unida. Su bandera central fue la moralización administrativa. Fue un tenaz perseguidor de la corrupción, inmoralidad y la defensa de los intereses populares en los temas económicos y presupuestales.

Simultáneamente a su carrera política ejerció la cátedra universitaria, fue un ingeniero agrónomo con dominio del tema minero y con una actividad editorial fecunda. De su libro más conocido: "Los Dueños del Perú", podemos decir que, salvo los "7 ensayos" de José Carlos Mariátegui, ningún otro ensayo de economía social y política ha tenido tal nivel de acogida. Desde "La Crónica de Hambre en el Perú", hasta su última obra "Pájaros de Alto Vuelo", Carlos Malpica nos deja una herencia enorme y fecunda, para arribar juntos a la construcción de una Patria para todos y todas o, como él diría, para que "hagamos de los pobres los dueños del Perú".

Expresamos nuestro público reconocimiento al parlamentario fecundo, al espíritu crítico de reflexión previa y documentada, al hombre de criterio seguro e investigador prolijo, al infatigable buscador de la verdad, al fiscalizador implacable de los actos de inmoralidad en el manejo público, al tenaz defensor de los recursos naturales. Al hombre de inmensa calidad humana, ética y moral, de gran espíritu solidario. A ese hombre de corazón generoso, cuyo recuerdo late en nosotros.

Carlos nos dejó tareas pendientes de realizar. Queremos ser continuadores de su obra. Nuestro compromiso, como mujeres y hombres del Perú, es hacer de su memoria un ejemplo vivo, motivados por su legado invalorable, por su limpia trayectoria, por su valor, consecuencia y cálida sencillez. Carlos Malpica murió para nacer de nuevo, y por eso afirmamos nuevamente en este 77 aniversario que es el símbolo de los "muertos que nunca mueren".
www.larepublica.com.pe

martes, octubre 24, 2006

De la traición aprista al gesto heroico - Luis de la Puente y la guerrilla del MIR

JOSÉ LUIS RÉNIQUE
Lehman College. CUNY
jrenique@aol.com

"No me importa lo que digan
los traidores,
hemos cerrado el pasado
con gruesas lágrimas de acero".

Javier Heraud, "Palabra de guerrillero"

Octubre de 1965, el Ejército Peruano da cuenta del aniquilamiento –en la zona de Mesa Pelada, parte oriental del departamento del Cuzco– de la llamada guerrilla Pachacutec. Luis de la Puente Uceda está entre las bajas. Cae con él la dirección del movimiento. Liquidarán en las semanas siguientes lo que queda del alzamiento. Menos de seis meses les ha tomado culminar con la tarea encomendada por el Ejecutivo. Desde entonces, las guerrillas del MIR peruano quedarán como una mera nota a pie de página de la Guerra Fría latinoamericana. Ni siquiera Regis Debray en su ¿Revolución en la Revolución? –supuesta síntesis teórica del castrismo publicado en enero de 1967– le dedicaría algo más que una mención al paso.1

Diversos trabajos han delineado el territorio del vanguardismo "castrista" de los años 60.2 Menos explorada ha sido su dimensión nacional, no sólo las circunstancias locales de su origen sino la manera en que –a pesar de su carácter efímero– influyeron en la formación de la cultura política local. Originado en núcleos de la pequeña burguesía intelectual, el vanguardismo compensa su debilidad social con una intensa elaboración mental: mira al campo con ojos románticos, imagina épicas "largas marchas" del campo a la ciudad, extrapola categorías y discursos "internacionalistas" para pintar escenarios locales de absoluta confrontación. Para jugar su papel de catalizador, debe construir una identidad capaz de proyectarle hacia el país; elaborar, como parte de ese esfuerzo, un discurso capaz de resonar en la memoria de la gente, entretejiendo para ello lo nuevo y lo tradicional, lo local y lo cosmopolita. El fenómeno insurgente es un fenómeno sincrético cuya comprensión requiere una cuidadosa contextualización.3 En el caso del Perú, esa historia desde dentro del fenómeno guerrillero de los 60, conduce, retrospectivamente, a la experiencia insurreccional aprista. Es en referencia a ésta que el MIR de Luis de la Puente Uceda define el ethos revolucionario que sella su destino.

Desde esta perspectiva, analizamos aquí la guerrilla peruana de 1965, como intento de construcción de una identidad política –militante, guerrillera, subversiva– en un contexto particular: de emergencia rural, de un lado, y de revisión y cambio por parte del APRA –el gran partido popular de la historia moderna peruana– de aspectos fundamentales de su propia trayectoria. El análisis, para ello, incide en tres dinámicas básicas: (a) los individuos y sus pasiones; (b) las redes y espacios en los que se estructura la inquietud individual como acción concertada; (c) los contextos del encuentro proyectos políticos-sociedad. Con estos aspectos en mente se entreteje una narrativa cuyo objetivo final es comprender la constitución de identidades legitimadoras del ejercicio de la violencia en el Perú. Cómo, en otras palabras, la experiencia del 65 afectó la cultura política del izquierdismo local, preparando el terreno para la gran tempestad de los 80.

1948

El 3 de octubre de 1948 un movimiento insurreccional, supuestamente concebido con participación del APRA, sacó a la superficie las tensiones que ese partido había ido acumulando a través de casi dos décadas de lucha política. En 1930 había sido fundado como partido. Al año siguiente, su joven líder, Víctor Raúl Haya de la Torre, postulaba a la Presidencia de la República. Su rival, el comandante Luis M. Sánchez Cerro fue declarado vencedor. Los apristas denunciaron fraude y comenzaron preparativos revolucionarios. Se inició entonces una sistemática represión que –con breves pausas– se prolongaría, prácticamente, hasta 1945, año en que el PAP apoyó a José Luis Bustamante y Rivero como candidato de un Frente Democrático Nacional. A cambio de su apoyo, el APRA recuperaría el status legal que le había sido suspendido a comienzos de los 30.

Al carisma de su "jefe-fundador" se atribuiría, en gran medida, la sobrevivencia del PAP a la persecución. A su capacidad, en particular, para construir una organización cohesionada y una identidad fuerte, avaladas por la disciplina partidaria y por el mito de su propia indestructibilidad; por la certeza, más aún, de que tras la larga noche represiva emergerían de las "catacumbas" para cumplir con su destino de "salvar al Perú". Unos cinco mil mártires reclamaría el aprismo de aquella primera era en la clandestinidad. Heroísmo, lealtad, consecuencia, fueron algunos de los valores que hicieron del APRA subterráneo una verdadera "comunidad emocional". Psicológicamente –observaría uno de sus más cercanos colaboradores– "nada afectaba más a Haya que la "traición" al partido que, en las atribuladas circunstancias de aquellos años, estaba "personalizado en él".4 Su presencia cotidiana en la lucha testimoniaba su entrega. Desdeñó la seguridad del exilio y purgó carcelería como sus más humildes compañeros. La memoria aprista, en tales circunstancias, fue estructurándose como una sucesión de héroes, mártires y también renegados, articulados todos ellos por la genialidad y entrega del indiscutido "hermano mayor" Víctor Raúl. Una vil escuela de sectarismo, por cierto, para quiénes, desde fuera, veían al APRA como una amenaza letal.

De sus orígenes marxistas, durante los 30, el APRA se había deslizado hacia el centro, optando, eventualmente, por revisar su "antiimperialismo" original para amistarse con los Estados Unidos de los tiempos del "buen vecino". Abandonar el recurso insurreccional, reafirmando su vocación de partido democrático, sería la otra punta de la estrategia hayista para levantar el veto de la oligarquía y los militares. Las bases del partido, sin embargo, siguieron siendo afines al estilo primigenio, "defensista" y "vanguardista", modelado tras el ejemplo de la revolución popular aprista de Trujillo de 1932. A partir de entonces, el Jefe había desalentado el recurso al alzamiento de masas imponiendo, más bien, el de una revolución incruenta en alianza con militares nacionalistas como vía hacia el poder. La fe en su palabra, el desgaste natural de la era de las catacumbas, la secreta promesa de que el retorno a la legalidad sería nada menos que la antesala de la "revolución aprista", fueron algunos de los factores que coadyuvaron a la aceptación del viraje partidario que derivó en su participación en la "primavera democrática" de 1945. Con su inicio, "vanguardistas" y "defensistas" quedaron en compás de espera. La madrugada del 3 de octubre de 1948, sin embargo, las contradicciones engendradas por los cambios en el perfil partidario saldrían a la superficie en las calles del Callao, donde bases del PAP y personal de la Armada iniciaban, supuestamente, el camino hacia la verdadera "revolución aprista". Tres semanas después era el propio Ejército el que se encargaba de derrocar a Bustamante y Rivero, marcando el inicio de ocho años de régimen militar bajo la conducción del General Manuel Odría. El APRA entraba con ello a su segunda era de clandestinidad.

APRA: crisis y exilio

La ausencia de Haya de la Torre –exilado por cinco años en la Embajada de Colombia en Lima– marcó la diferencia fundamental entre los dos grandes ciclos de la clandestinidad aprista. Por primera vez desde 1931 el Jefe no estaba al frente de la organización. En su ausencia, el debate interno se desplegaría incontenible, al punto de colocar al PAP al borde de la ruptura.5 De las responsabilidades por el 3 de octubre pasó el debate a la crítica de la actuación partidaria en la recién cancelada apertura democrática y, por extensión, a los cambios introducidos por Haya en la orientación doctrinaria del partido desde fines de los 30. ¿Había el PAP traicionado sus ideales primigenios? El contacto con las experiencias populistas-nacionalistas en curso en diversos países latinoamericanos incentivó el debate. ¿Por qué el APRA, mejor organizado y con una ideología bastante más sólida, no había logrado alcanzar el poder? ¿Por qué se persistía en un alineamiento con el Washington de la "doctrina Truman"? La necesidad de una recuperación del "aprismo primigenio" fue la fórmula que sintetizó las esperanzas de los sectores más radicalizados del exilio aprista; de quiénes, como Héctor Cordero Guevara, aspiraban a "un replanteamiento revolucionario" del partido: retomar el marxismo e incorporar a la clase obrera y al campesinado, fundamentalmente indígena, como factores activos y conscientes frente al predominio pequeño burgués en el gran frente de "trabajadores manuales e intelectuales" propuesto por Haya de la Torre en los años 20 frente al "clasismo" comunista.6 Siguiendo de cerca la crítica de izquierda al peronismo argentino como participante de los círculos de estudio del marxismo encabezados por Silvio Frondizi, Cordero Guevara concluyó que, lejos de romper con el APRA, lo correcto era trabajar desde dentro con el fin de consolidar un aprismo de izquierda que gradualmente se convirtiese en una opción distinta.7 Con esa perspectiva retornó al Perú en 1957.

Desde Trujillo, simultáneamente, Luis de la Puente Uceda había encontrado su propio camino hacia el exilio. Era un hombre de acción. Un producto típico de la tradición "defensista" del partido. Pariente lejano del "jefe máximo", militante desde la edad escolar, había sufrido a los 16 años –en 1944– su primera carcelería. Preso nuevamente en 1948 a raíz de la toma de la Universidad de Trujillo, sería finalmente deportado en 1953, tras organizar una huelga en el valle azucarero de Chicama. Un testimonio lo ubica en México hacia septiembre de 1954, receloso de la línea conciliatoria que su partido tomaría con la salida de Haya de la embajada colombiana. Se rumoreaba que "se fraguaba una conciliación entre el APRA y las fuerzas reaccionarias representadas por la familia Prado, gran baluarte financiero en el país". Ante ello, De la Puente creía que "era necesario rechazar las consignas del Partido" procediendo más bien a "hacer la revolución". Se comprometió, con ese fin, con un proyecto subversivo que coordinaba desde Argentina Manuel Seoane y que contaba con el respaldo del General Perón y del MNR boliviano.

Desde el Ecuador –con el apoyo de un general peruano residente en ese país– entrarían al Perú. Otro grupo haría lo propio por Bolivia. La liberación de Haya se interpuso en sus planes. En cuanto estuvo libre, el líder aprista se abocó a consolidar su control del partido, desalentando cualquier intento que entorpeciera la posibilidad de una negociación política tendiente a conseguir la legalización del partido en la transición democrática ad portas, como el desgaste del régimen odriísta lo anunciaba. El plan insurreccional, en esas circunstancias, perdía viabilidad. De la Puente y sus compañeros quedaron atrapados en el medio. Entraron al Perú sólo para encontrar que sus propios compañeros facilitaron su detención. La traición y las torturas marcarían el espíritu del joven dirigente.

Libre nuevamente, De la Puente Uceda se reincorporó a su base en Trujillo, reconocido ya como cabeza visible de la izquierda del aprismo. A mediados de 1957 se encontró con Héctor Cordero Guevara por primera vez. Me dejó –recordaría éste años después–una "extraordinaria impresión", un hombre con ideas definidas; con la fuerza espiritual y la voluntad que presagiaban "a un verdadero dirigente".8 Juntos harían la etapa final de su infructuoso esfuerzo por reorientar al APRA, que habría de culminar en su expulsión.

Con la salida de Haya de la embajada colombiana el debate interno llegaba a su fin y se entraba en el curso final de la negociación del apoyo aprista a la candidatura de Manuel Prado, en lo que los líderes apristas bautizarían como "régimen de la convivencia", de cuya estabilidad supuestamente dependía que, en 1962, las Fuerzas Armadas y la oligarquía –los grandes enemigos del aprismo– permitiesen su llegada al poder. Desde el Caribe, entretanto, provenían reverberaciones que terminarían ejerciendo una influencia decisiva sobre el curso de esa transición.

El embrujo cubano

Veinte años tenía Ricardo Gadea cuando arribó a Cuba, procedente de Argentina, en enero de 1960. Del Colegio Militar Leoncio Prado de Lima a la Universidad de La Plata, había ido descubriendo su identidad aprista. Le venía por tradición familiar: de su padre, un modesto trabajador aprista, como de su hermana Hilda, exilada en Guatemala desde 1949. Invitado por ella, precisamente, Ricardo había llegado a la tierra de Martí. Esta, a su vez, se encontraba ahí a raíz de su vínculo con el Che, a quien había desposado en México antes del Granma y con quien compartía una hija. Una vez en Cuba –a pesar de la ruptura de su vínculo marital con el Che– Hilda seguiría siendo un conducto privilegiado de los revolucionarios peruanos con su célebre ex esposo.

Así lo pudo comprobar Ricardo Napurí, un ex aviador militar deportado –según testimonio propio– por haberse negado "a bombardear a marinos y militantes de la izquierda aprista en la insurrección de octubre de 1948".9 En Argentina, el abogado Silvio Frondizi lo ayudó a salir de la cárcel, naciendo entre ellos un vínculo intelectual y político.10 El 8 de enero de 1959 –en el avión que trasladaba a exilados cubanos y a los propios familiares de Guevara– arribó al "primer territorio liberado" de América, conociendo al comandante argentino cuando "vestía aún ropa de campaña, con algo de barro en sus pantalones y zapatos".11

Pronto, el tema del Perú salió en las conversaciones Napurí-Che. Al impulso a la revolución en ese país, según el peruano, concedía el comandante importancia particular. Por consejo suyo –recordaría éste– viajaría al Perú tras casi una década de ausencia, con el fin de establecer contacto con Luis de la Puente Uceda, de cuya existencia Che sabía a través de Hilda.

Del APRA Rebelde al MIR

En la IV Convención del PAP, de octubre de 1958, la "izquierda aprista" trujillana había hecho su último intento de reencauzar la vida del viejo partido. Las concesiones de la llamada "convivencia" –sostenían– terminarían cambiando la naturaleza misma del partido. No una legítima transición sino un servicio a los intereses de la oligarquía era el resultado neto –según ellos– de la opción del 56. Como resultado, una a una las banderas históricas del APRA –denunciaba el grupo disidente– habían sido arrebatadas por fuerzas nuevas como Acción Popular, el Movimiento Social Democrático y la Democracia Cristiana. Incluso, de ganar –"por los caminos de la transacción y el convenio"– en el 62, ¿no significará eso la muerte de nuestro movimiento?; ¿no tenían, acaso, movimientos históricos como el APRA, un "destino que cumplir"?12 Su "normalización", su metamorfosis a la "condición de cualquier partido tradicional" que hacía del "silencio o la concesión" instrumento para llegar al poder era lo que los herederos del espíritu "vanguardista" del aprismo se negaban a aceptar. ¿Era posible separar al Haya de la Torre centrista de los 50 de su pensamiento izquierdista de los 20? Su propuesta misma, en realidad, los había puesto fuera del partido.

Ante la sanción, el pequeño núcleo norteño se constituyó en Comité de Defensa de los Principios y, posteriormente, en APRA Rebelde, como "organización autónoma para la realización del ideario aprista" abandonado por "los actuales dirigentes convivientes", estableciendo como objetivo fundamental la creación de una "conciencia revolucionaria para organizar y acelerar el proceso de la revolución nacional".13 ¿Así que te expulsaron?, preguntaría el periodista Manuel Jesús Orbegoso en 1959 a un Luis de la Puente asediado por el asma y la ansiedad. "Miserables –respondió– no saben que ahora somos más apristas que nunca".14

A mediados de 1959, De la Puente se mantenía aún dentro de los marcos de una perspectiva nacionalista radical. Tras su carcelería de 1955 se había abocado al tema agrario. Abogaba por una fórmula de "anti-feudalismo realista" equidistante de los planteamientos imperialistas como de aquellos "intoxicados de marxismo". Reforma Agraria, sí. Pero no por el "camino revolucionario", sino como "acto legítimo de promoción del desarrollo", ejecutado en "estricto cumplimiento de la Constitución y las leyes". Un camino evolutivo perfectamente encuadrado dentro del "ideal indo-americanista" expresado por el aprismo que la revolución boliviana había adoptado como propio.15 Conservaba en buena medida esa visión al momento de su primer viaje a Cuba, en julio de 1959. Así lo dejó saber en un foro sobre la Reforma Agraria cubana dónde se pronunció en favor del respeto a la propiedad privada, del "derecho a una parcela" del campesino cubano en aras de una transformación con justicia y libertad.16 Estas posiciones no se distinguían demasiado de las defendidas por los nuevos grupos reformistas, e inclusive por ciertos grupos de la Iglesia Católica y las Fuerzas Armadas que comenzaban a ver con creciente preocupación la agitación rural en curso y la incontenible migración de las zonas andinas a la capital.

En noviembre de 1960, con la transformación del APRA Rebelde en MIR, el proceso hacia la construcción de una identidad nueva entraba en una nueva fase. La influencia de los pupilos de Silvio Frondizi –Napurí y Cordero– se dejaba sentir en la partida de nacimiento de una "nueva izquierda" en el Perú. A mediados de los 50, el argentino había fundado la primera de varias organizaciones con este nombre en Latinoamérica: el MIR-Praxis.17 Siete meses antes de la decisión de los peruanos, un flamante MIR venezolano se había pronunciado por el camino armado. Entre el ímpetu guevarista y la crítica filo-trotskista del comunismo pro-soviético se delineaba una nueva forma de ser izquierdista. Apuntando en esa dirección, los peruanos aspiraban a superar el "camino evolucionista" del "compromiso y la componenda" para vincularse directamente con la movilidad social de un país en erupción. La defección del PAP coadyuvaba a configurar un escenario de polarización en el que "la solución oligarco-imperialista" contendería con la "solución popular, revolucionaria" por definir la ya insostenible impasse que entrampaba el desarrollo nacional. Una Reforma Agraria "radical y profunda" era, en este sentido, la medida prioritaria. De ahí que la organización del campesinado en el plano nacional fuese "la tarea imperativa del momento actual".18

El cambio de perspectiva reflejaba, sin duda, una relación cada vez más intensa con Cuba. En julio de 1960, una delegación del APRA Rebelde había viajado a la isla. El propio De la Puente permaneció en tierra caribeña por algunos meses. Eran tiempos decisivos para el régimen castrista. En la plaza de la revolución habanera, los peruanos escucharon a Fidel vaticinar la transformación de la cordillera de los Andes en una "Sierra Maestra hemisférica". Por ese entonces comenzó a concebirse el plan insurreccional del MIR. Ante el planteamiento del Che –según Napurí– "del foco guerrillero como la herramienta primera y fundamental de la revolución", De la Puente habría respondido con su visión de que, "la alianza del APRA Rebelde con Cuba se convertiría en un formidable catalizador"; que una rápida crisis del PAP –atrapado en su dañino pacto con la oligarquía– permitiría sumar a "miles de trabajadores y jóvenes al proyecto revolucionario" del MIR,19 situación que permitiría un esquema organizativo más amplio y complejo que aquel delineado por el foco. Era el comienzo de una discusión entre De la Puente y el Che que se prolongaría a lo largo de los siguientes dos años. En el Perú, mientras tanto, el estallido campesino a través de la sierra aceleraba aún más el tiempo político.20

La Hora de la Vanguardia

Como Cordero y Napurí, Hugo Blanco Galdós había pasado por los círculos de Silvio Frondizi para recalar, posteriormente, en el grupo trotskista de Nahuel Moreno. Volvió al Perú con el inicio del régimen de la "convivencia". Pretendía insertarse en el movimiento obrero; de manera fortuita, terminó como organizador campesino al "descubrir" en la cárcel del Cuzco a los dirigentes del valle de La Convención, quienes sostenían una áspera confrontación con los hacendados de su localidad. En ella, Blanco jugaría un importante papel radicalizador. Carismático, decidido, su figura creció a niveles míticos durante 1960, infundiendo en los grupos "vanguardistas" ubicados a la izquierda del PC un fuerte sentimiento de urgencia e inevitabilidad. "Por primera vez en nuestra historia republicana –editorializaba un diario trotskista– somos testigos de una movilización similar". En tales circunstancias, ¿qué peso podía tener un proceso electoral que dejaba al margen a más de seis millones de campesinos? Con su gran movilización, el campesinado mostraba la futilidad del "camino pacífico para la revolución". Y si hasta ahora "nos debatíamos en mil problemas teóricos", la Revolución Cubana proporcionaba un "común denominador", la base para formar un "partido único de la izquierda revolucionaria".21

Los sindicatos campesinos eran, según Blanco, las bases de un "partido revolucionario sui generis de masas" al que el trabajo de los militantes urbanos no tenía sino que amoldarse. No serían en el Perú los focos guerrilleros a la cubana los que arrastrarían a las masas campesinas a la revolución, sino que estas mismas, en su desarrollo, a partir de sus propios sindicatos, llegarían a la "defensa armada de las ocupaciones de tierras a través de la formación de milicias".22

Varios proyectos comenzaron a armarse en torno a los logros de Blanco en La Convención. El del Secretariado Latinoamericano del Trotskismo Ortodoxo (SLATO) fue uno de ellos. Derivó en una serie de asaltos a bancos que, supuestamente, proveerían los fondos necesarios para montar el aparato político de apoyo al movimiento campesino. Todo terminó en un fracaso espectacular. La represión que estos suscitaron terminó destruyendo lo poco que los trotskistas locales habían logrado construir hasta entonces.23 A esa "desviación putchista" atribuiría Blanco la frustración del movimiento convenciano; a vincularse directamente con Cuba, apuntó otro grupo de ex militantes comunistas (Héctor Béjar y Guillermo Lobatón) y apristas disidentes (Juan Pablo Chang). Lo suyo era vanguardismo puro: buscar en la isla caribeña los medios para lanzarse a la acción directa. Investidos del "continentalismo" guevarista, saltarían las "vallas partidarias" para conectarse con aquella "inmensa población peruana a cuyas espaldas operaban los partidos". En diciembre de 1961 arribaron a La Habana.

En febrero de 1962, en la segunda declaración de La Habana, lo que hasta entonces había sido una empresa secreta devino abierta y desafiante: el apoyo cubano a las luchas revolucionarias latinoamericanas. El escalamiento del "continentalismo" conllevaba desplazar a los viejos comunistas: imponer la primacía de la "sierra" sobre el "llano", de la acción directa sobre la teoría. En 1963, en una nueva versión de su célebre manual guerrillero, Guevara dejó de lado la idea previa de que el origen democrático de un gobierno imponía restricciones a la posibilidad de lanzar acciones armadas.24 Más que nunca, el destino de los Béjar y los De la Puente dependía del curso de aquellos debates.

De la Sierra Maestra a los Andes

En 1962 había en la isla dos grupos de peruanos que habían partido con el fin de recibir entrenamiento guerrillero: uno vinculado al APRA-Rebelde/MIR que había negociado directamente con el Che –con intermediación de Napurí– su arribo a Cuba y otro, más pequeño, encabezado por Héctor Béjar, al que "amigos" del régimen revolucionario, como el escritor Luis Felipe Angell "Sofocleto" y Violeta Carnero Hocke, les habían servido de puente para llegar al "territorio liberado".25 Los instructores cubanos se aseguraron de mantenerlos separados. De manera casual, los primeros sabrían de la existencia de los segundos. Béjar recordaría que su subrepticia salida de Lima quedó expuesta cuando, recién llegado a La Habana, se tropezó con un dirigente del PC peruano en el lobby del Hotel Riviera, en el que su grupo se encontraba alojado. Siguieron las quejas correspondientes que, por cierto, poco efecto tendrían en el ánimo cuestionador de los PC latinoamericanos promovido por el propio Che y que, más tarde, Regis Debray convertiría en teoría en Revolución en la Revolución. Desde el inicio, por otro lado, Béjar había sospechado que algo mayor se tramaba puesto que, como el propio Fidel le había dicho en la primera entrevista que sostuvieron, "son ustedes demasiado pocos, 150 como mínimo es lo que se necesita". Ellos, no pasaban de la media docena.26

Un tercer contingente de peruanos estaba integrado por unos 80 "becarios" que habían llegado a Cuba –según le expresaron a Fidel Castro en su primer encuentro–con el deseo de "aprender de las experiencias de la revolución cubana". Cuba tiene toda la voluntad de ayudarles –habría respondido el comandante– sea que buscaran una profesión o conocer "nuestra experiencia revolucionaria". Ricardo Gadea se integró a ellos. Un extenso tour por la Sierra Maestra fue parte de ese aprendizaje. Era evidente –recordaría Gadea– que, "entre los cuadros abocados al área internacional había una posición clara de favorecer la expansión de la Revolución Cubana para romper el aislamiento", pero su propio destino era todavía una incógnita.

Hecho el deslinde, los comprometidos con el proyecto armado fueron presentados a los "aprorebeldes" y al grupo de Béjar. El encuentro reprodujo los conflictos que impedían la unidad de la izquierda en el Perú. Pesaban las tradiciones: por más críticos que fueran con sus partidos de procedencia, apristas y comunistas no se miraban bien. Estos últimos llevaban hasta el extremo la lógica anti-partido y de acción directa: no querían "un partido más" sino construir, más bien, "una asociación libre de revolucionarios", un "equipo militar disciplinado" que fuera el núcleo del "ejército revolucionario" de todo el pueblo, de la masa sin partido. Era la única manera de ir al fondo del problema, de superar complejos y acortar distancias. Sólo desde "el seno de las masas" podía surgir el partido. Y sólo un partido en que "revolucionarios y explotados" se uniesen "en un solo haz" podría funcionar como "auténtica vanguardia" popular.27 Era su manera de superar su frustración con el inveterado fraccionalismo de la izquierda local. Los miristas, en cambio, se veían como el muñón de un partido de gran tradición, el cual eventualmente se convertiría en su núcleo reconstitutivo. Se veían, por lo tanto, como militantes de un proyecto mayor claramente identificable en la historia del radicalismo de su país. No estaban ahí como militantes dispersos que podían, por voluntad propia, suscribir un proyecto distinto. "Aún siendo una escisión, el MIR contaba con líderes provincianos, con experiencias, bases populares, gente que había sufrido carcelería, era una corriente, con una base social", recordaría Ricardo Gadea.28 Una figura importante del grupo de Béjar como era Guillermo Lobatón Milla optó, en esa oportunidad, por incorporarse al proyecto MIR.

En esas tratativas se extrañaba la presencia de De la Puente, mal cubierta por su belicoso lugarteniente, Gonzalo Fernández Gasco. En un confuso incidente ocurrido en la ciudad de Trujillo –en febrero de 1961–, Luis había empuñado su arma para, supuestamente, defenderse de una agresión de sus ex compañeros apristas, ocasionando la muerte de uno de ellos. Por ello, purgaría carcelería hasta agosto de 1962. Su ausencia coadyuvó a que el grupo de Béjar, a pesar de su precariedad, pasara a ser la prioridad de los anfitriones. Se acomodaban perfectamente a la impaciencia cubana de esa hora.

Como proyecto de partido, que el suyo era, los miristas se veían retornando al Perú individualmente, para ir filtrándose hacia las "zonas guerrilleras" tras haber asegurado vínculos políticos y respaldo de masas. Imposible conciliar tal visión con el modelo de ingreso e inicio de la acción armada que el grupo de Béjar representaba: una columna de guerrilleros de verde oliva entrando, como invasores, por la frontera con Bolivia, con una organización preestablecida; con cada uno de sus miembros ocupando su puesto, retaguardia, vanguardia, etc. Fidedigna reproducción del modelo del Che, hasta el nombre (Ejército de Liberación Nacional) lo habían adquirido en Cuba, en tanto que cada uno de sus pasos, hasta su destino final, dependía de los asesores cubanos y sus vínculos bolivianos. Para cuando Luis de la Puente Uceda regresara a Cuba, el flamante ELN sería ya una irrebatible realidad. Acrecido con miembros del grupo de los "becados", con 40 combatientes, en el segundo semestre del 63, aquel proyecto de foco partió hacia Sudamérica.

Su objetivo era alcanzar, desde la frontera boliviano-peruana, la zona de La Convención. Trescientos kilómetros de territorio agreste separaban a dicho valle de la frontera boliviano-peruana. Un obstáculo menor para la voluntad de lucha que dichos combatientes detentaban. De los labios del propio Fidel Castro, los jóvenes peruanos habían recibido las orientaciones que les impulsarían hasta la localidad de Chaupimayo donde, en abril de 1962, Blanco –en lo que fue el punto culminante de su carrera como organizador– había sido elegido secretario general de la Federación Provincial de Campesinos de La Convención y Lares. Cuatro décadas después, Ricardo Gadea recordaría la sesión en que, frente a un mapa del Perú, el comandante cubano explicaba la fórmula para proceder con éxito por la ruta de Bolivia al área convenciana: había que ganar la cumbre de la cordillera y proceder a través de ella, de manera que, "si el ejército viene por el lado oriental ustedes se pasan al occidental y si vienen por el lado occidental se pasan al oriental". Esa era su memoria de lo que, más que una conferencia geopolítica, era un ritual de la voluntad. Inocultable la sensación de pasmo del entrevistado al retrotraer aquel episodio, dice más con la leve sonrisa irónica que con sus palabras. ¿Y nadie le discutió nada?, pregunto. Nada –responde--"había un gran voluntarismo, una simplificación de la información, un gran desconocimiento".29 No va más allá. Pesa, a través del tiempo, la fuerza de la lealtad a Cuba y su revolución.

Del otro lado de la frontera, la situación política en que el ELN esperaba insertarse iba desvaneciéndose aceleradamente. En julio del año anterior los militares depusieron a Manuel Prado: la "convivencia" terminaba a trompicones. Con una combinación de concesiones y medidas represivas, el nuevo régimen comenzó a contener al movimiento campesino. En enero del 63, una gran redada nacional llevó a la cárcel a miles de militantes y sindicalistas. Tras una escaramuza –ocurrida a mediados de diciembre de 1962– en que se produjo la muerte de dos policías, Blanco pasó a la defensiva. En febrero, un decreto-ley ordenaba el inicio de la Reforma Agraria en los valles de Lares y La Convención. Blanco quedó aislado. El 29 de mayo, finalmente, cayó en manos de sus perseguidores, 15 días después de la caída de Heraud. Desde prisión, unas semanas más tarde, reafirmaría su distancia de la "errónea" línea guerrillerista: "admiré la valentía de los muchachos de Madre de Dios, pero siento mucho que tanta energía revolucionaria se haya desperdiciado".30

De estos acontecimientos supo Luis de la Puente desde prisión. Tan pronto salió, se trasladó al valle de La Convención. Cuba –según recordaría Ricardo Napurí– les había ordenado tomar contacto con Hugo Blanco. De la Puente se habría resistido, subrayando su desinterés por unificarse con éste o con el propio Béjar. Pensaba que el liderazgo de la revolución debía estar en manos del MIR y tenía suspicacias de tratar con un trotskista como Blanco o, inclusive, con el propio Napurí, a quien comenzó a ver también como trotskista. Tras una "gran discusión", finalmente el viaje se realizó. Una vez allí, De la Puente quiso aprovecharse del hecho de "que Blanco acostumbraba a homenajear a quien lo visitaba con una gran conmemoración, con miles de campesinos" para filmar el evento con el fin de mostrar en Cuba que todo ese movimiento "estaba bajo su disciplina". Nueva discusión: "porque era un problema ético, además de político", siempre según Napurí.31 Quedaron las imágenes de Luis de la Puente dirigiéndose a una multitud campesina. Lo cierto es que no hubo acuerdo entre los líderes. No volverían a encontrarse. De La Convención, vía Lima, el líder mirista se dirigió a Cuba, donde le esperaban nuevos problemas.

La preferencia del Che por el ELN reflejaba no sólo su gusto por un esquema foquista típico, sino las dificultades entre aquel y el MIR. De la Puente se había resistido a la impaciencia del argentino-cubano. Acaso tenía Guevara una visión tan pobre del liderazgo aprista que pensaba que el mero acto insurreccional ejercería un influjo magnético sobre una masa como la aprista tantas veces engañada. Por ello habría querido presionar al MIR a alinearse con su "modelo". En consecuencia, mientras De la Puente purgaba prisión, las solicitudes de sus compañeros para regresar a combatir al Perú habían sido desoídas, enviándolos más bien a cazar bandidos en el Escambray.32 Terminado el entrenamiento militar –recordaría Ricardo Gadea– "nos sentíamos desesperados por regresar y no entendíamos por qué no nos lo permitían".33 Testigo de esas tratativas, Ricardo Napurí nos acerca al contenido de las mismas. De la Puente "era un experto en el problema agrario y campesino" y "lo desarmaba al Che cuando le explicaba la composición orgánica del campo en el Perú". Le había explicado la importancia de la sindicalización rural y el peso de las "miles de comunidades campesinas" y "su tradición de disciplina interna y de combate". Lo que ponía en duda el esquema del "foco puro", pues De la Puente le decía que en el Perú había "organizaciones campesinas concretas", con las cuales había que hacer un trabajo previo, pues el campesino no iba " a abandonar sus organizaciones porque yo le ponga una guerrilla". Entonces –según Napurí– "el Che comprendió que debía 'matizar' su idea del foco pensando que lo que se prometía en Perú era mucho más". A tal punto que "por un tiempo consideró que Perú era una punta de lanza en sus afanes internacionalistas de exportar la revolución". De ahí que "muy convincentemente nos dijo que si la insurrección 'prendía,' lo tendríamos a nuestro lado en las sierras peruanas".34

En esa discusión, Napurí formulaba una pregunta bastante pertinente: si existía "un núcleo probado de militantes y activistas, si quedaban aún relaciones con el campo, si se habían mejorado los vínculos con estudiantes y la clase obrera", tal como sostenía De la Puente, entonces: "¿por qué no construir al MIR como un partido obrero y socialista?", lo cual "no negaba los compromisos con el Che, ni el internacionalismo, sino que los inscribía sobre una nueva base". Se desató entonces –según el ex aviador peruano– "una discusión decisiva". ¿Era el foco "necesariamente contradictorio con la existencia del partido"? Napurí opinaba que no en tanto que la guerrilla se sujetara al partido revolucionario. Así lo demostraban experiencias como la leninista y la maoísta. Analizando el caso cubano, "De la Puente y quienes lo seguían afirmaban que el factor determinante de la victoria era la lucha guerrillera". Él, por su parte, subrayaba el papel jugado por el "llano", por "el gran aparato urbano" del Movimiento 26 de Julio que, con la huelga general del 1º de enero del 59, "había impedido los intentos del general [Eulogio] Cantillo de formar una junta militar que impidiera el acceso al poder de Fidel y los suyos".35

Es posible imaginar la confusión: el choque entre la sofisticación teórica de Ricardo Napurí y el ímpetu de Luis de la Puente. ¿Podía el Che arbitrar entre ambos? Había, para ello, importantes "factores adversos: la distancia, los problemas de comunicación". Como también "el hecho de que el Che concentraba las decisiones sobre Perú a pesar de estar abrumado de tareas y de sus frecuentes viajes al exterior".36

El elemento militante capaz de organizar ese enorme potencial provendría de la juventud aprista que –según De la Puente– respondería al llamado del MIR a la luz de la evidente traición de la dirección del PAP. Por eso, Guevara se había avenido a esperar. El tiempo pasaba, sin embargo, y lo prometido no se materializaba. La realidad era que no solamente el MIR no había logrado constituirse "en un polo de atracción para la juventud aprista" sino que, en el mundo campesino, solamente tenía la "influencia marginal que tenía De la Puente mismo por su condición de abogado laboralista". No tenía pues, el trujillano, "lo que había dicho al Che que tenía".37 Sin la ruta de un aprismo de izquierda post-hayista disponible, con sus vínculos dentro del APRA prácticamente colapsados tras la "deuda de sangre" adquirida a raíz del asesinato del "defensista" aprista en Trujillo, De la Puente y el proyecto MIR habían llegado a un punto crítico.

Rodeado por estos dilemas, De la Puente optó por una suerte de fuga hacia adelante. Con su distintiva pasión, buscó en el mundo revolucionario la síntesis ideológica que avalara su proyecto. Así, mientras el Perú marchaba hacia su segunda elección presidencial en dos años, en procesos que habían incluido campañas con creciente participación y en los cuales la Reforma Agraria apareció como tema principal,38 mientras el estallido campesino entraba en repliegue al compás de una mezcla de concesiones y represión, el líder del MIR recorría la geografía del este comunista llegando a entrevistarse con Mao Tse Tung, con Ho Chi Minh y Kim Il Sung. De retorno a Cuba, acordó con el Che un diseño táctico basado –según descripción de Napurí– "en un supuesto modelo único cubano" consistente en varios focos guerrilleros apoyados por "un mínimo de partido" que entrarían en acción "a la brevedad posible". Convencido de que ese proyecto no funcionaría, Napurí escribió una carta al Che anunciándole que renunciaba al MIR. Éste, por su parte, anunciaría públicamente que había "zanjado" con el trotstkismo.

El gesto heroico

No había sido propicio para la izquierda local el largo año entre la entrevista de Luis de la Puente con Hugo Blanco y el último –y definitivo– retorno de aquel al Perú. El movimiento campesino –simbolizado por las luchas de La Convención– había sido contenido, la izquierda había sido duramente golpeada y en julio del 63, con apoyo del PC y con un inédito respaldo regional, Fernando Belaúnde Terry había sido elegido presidente. Un arquitecto de 51 años, mezcla de tecnócrata y caudillo, había hecho campaña desde 1956 a través de los "pueblos olvidados" del Perú ofreciendo Reforma Agraria, descentralización, caminos, ayuda técnica para las comunidades: una verdadera "conquista del Perú por los peruanos", en suma.39 ¿Representaba éste una alternativa viable de transición post-oligárquica? El PAP, la izquierda, la derecha odriísta, todo el espectro político se encargaría, en todo caso, de que tal cosa no sucediera.

Imposible exagerar el sentido de urgencia que la demanda por reformas había cobrado por aquel entonces. Después de visitar el Perú, "numerosos observadores extranjeros tienden a pensar que un segundo frente revolucionario pronto aparecerá en nuestro país", señaló a fines de 1962 Sebastián Salazar Bondy, un intelectual moderado vinculado al MSP. Para ello –continuó– las condiciones objetivas estaban efectivamente presentes: el abismo socio-económico y la penetración imperialista se profundizaban en tanto que la miseria se extendía y la acumulación de riqueza por la casta oligárquica se hacía cada vez más rapaz. En la hacienda como peón, en las alturas como comunero, en el socavón como minero, en el umbral de su choza de adobe y paja, en las "barriadas" que rodeaban Lima, maceraba –añadió– el antiguo odio indígena hacia la urbe racista y occidentalizada y todo lo que ella representaba.40 Frente al podrido sistema criollo, el mundo andino indígena –en pleno proceso de desborde sobre la franja costera– apareció como el espacio natural para un proyecto revolucionario. A inicios de los 60, sin embargo, esa fundamental dimensión de la nacionalidad peruana seguía tan desconocida como en los 20. Para algunos militantes como Hugo Blanco, el indigenismo todavía podía seguir siendo un referente más cultural que "científico". No tanto por la obra etnológica que éste venía produciendo en centros como el Instituto de Etnología de la Universidad de San Marcos, sino por su significado simbólico. Si Blanco podía hablar del "fervoroso respeto" que "los indios revolucionarios" podían sentir por "nuestro padre: el indigenismo", para la mayoría de la izquierda era una doctrina que hacía mucho tiempo ya había perdido fertilidad. Su líder de los 20 seguía siéndolo en los 60: Luis E. Valcárcel. Ahora, como etnólogo, apoyaba los proyectos desarrollistas centrados en torno a la comunidad indígena; entonces, había escrito que las masas indígenas tan sólo "esperaban a su Lenin" para desatar una "tempestad en los Andes" y sus ideas habían influido decisivamente el "socialismo indígena" descrito en los célebres Siete Ensayos de José Carlos Mariátegui.41 Tan influyente después, no obstante, este último texto había sido prácticamente desdeñado por los comunistas después de 1930.42 En realidad, en las condiciones de censura prevalecientes bajo Odría, la literatura se convirtió en un refugio intelectual, en un "recurso para conocer mejor esta realidad social y también para tratar de influir sobre ella y cambiarla".43 De las obras de Ciro Alegría, José María Arguedas y Manuel Scorza, muchos de los aspirantes a militantes campesinistas habían extraído sus imágenes del campo. Su apreciación de esa realidad, de tal suerte, era tan apasionada como poco informada de sus estructuras y procesos internos.

En ese contexto de "señores feudales" y "siervos indígenas", De la Puente y los suyos se vieron como el gran catalizador. En vísperas de su último retorno al Perú, Adolfo Gilly se había encontrado con el líder del MIR en La Habana. "Hablaba con pasión de la guerrilla que su movimiento había comenzado a organizar en el Perú", recordaría el argentino. Con la polémica chino-soviética a todo vapor, el peruano "apoyaba sin duda la línea de Pekín". Más preocupado por los aspectos prácticos de la guerrilla, sin embargo, prefería "no expresar públicamente sus reservas para evitar roces". De la Puente –recordó Gilly– había llegado al socialismo "por el camino empírico de los cubanos" y por ese camino iba "para adelante desde la ruptura con el APRA (...) hasta su aplicación concreta en la lucha armada".44 Con ese ímpetu retornó al Perú. En febrero de 1964, delineó ante unas 30.000 personas reunidas en la Plaza San Martín el escenario que justificaba la opción armada: la visión de un país sin salida, con partidos burgueses que sólo podían ofrecer "traición y escepticismo"; con una izquierda erróneamente ilusionada con "los caminos electoralistas y politiqueros", en la que hasta "inmundos traidores" prostituían la palabra "revolución". En el mundo y en América, mientras tanto, "la revolución avanzaba incontenible". Y si en el Perú la izquierda aún no actuaba era porque pasaba por una grave "crisis de fe".45 El entrampe del belaundismo, en los próximos meses, avalaría ese diagnóstico inicial: la prueba de la necesidad histórica de una vanguardia capaz de romper, armas en mano, el impasse semicolonial.

El mismo día de la inauguración de su régimen, en efecto, miles de campesinos comenzaron a tomar haciendas en varias provincias de la sierra del país. Tras varios meses de pasividad, con un nuevo Ministro de Gobierno, a inicios del 64 comenzó la represión. El PAP, mientras tanto, suscribía con la Unión Nacional Odriísta del ex dictador Odría una alianza parlamentaria abocada, en los meses subsiguientes, a bloquear y mediatizar la aprobación de la ley de reforma agraria. La violencia en ese contexto aparecía como un elemento inevitable. La experiencia de las recuperaciones de tierras –según De la Puente– probaba que "si los campesinos no se organizan, se unen y se arman, son masacrados" y que en esas circunstancias "el único poder valedero y real es el que se sostiene en los fusiles". Por eso, el campesinado requería de "su propia fuerza armada", cuyo embrión no era otro que la guerrilla. Era la clave de su "esquema insurreccional".46 Negaba el "esquema citadino" de la Revolución de Octubre, inadecuado –según el MIR– para la realidad peruana, y delineaba, más bien, varios focos guerrilleros protegidos por una "zona de seguridad" que, por su topografía y vegetación, eran virtualmente inaccesibles.47 Desde ahí, la guerrilla irradiaría su mensaje, erosionando gradualmente al "ejército mercenario", persuadiendo a sus soldados-campesinos de no atacar a sus hermanos del pueblo y desencadenando, en fin, "todas las potencias heroicas de las masas".48 Ya instalado en su base de Mesa Pelada, provincia de La Convención, De la Puente compartiría con Adolfo Gilly su visión del proceso armado a punto de iniciarse: en "corto plazo" las acciones guerrilleras se traducirían en "una revolución agraria, serrana, campesina". En ese marco, dirigidos por el partido revolucionario, los grupos campesinos invadirían las tierras de los latifundios "como ya lo hicieron espontáneamente en 1963 en todo el territorio". En un "momento posterior" saltaría "la bomba de tiempo de las barriadas marginales", donde vivía el 30% de la población de Lima, en ese "cinturón de resentimiento y miseria que en momento dado va a apretar". A esa dinámica se sumarían los estudiantes de "las dieciséis universidades que hay en el Perú", doce de las cuales estaban "controladas por la izquierda", juventud que se encontraba "muy radicalizada" y cuya "vocación de lucha es muy grande".49 Sintomáticamente, a continuación de los estudiantes, el flamante comandante guerrillero añadió: "Pienso, me olvidaba, que la clase obrera participará con posterioridad, primero con sus propias formas de lucha y en un momento dado, directamente dentro del proceso insurreccional". Y en ese rumbo, los mineros serían "los más avanzados", seguidos por "los braceros agrícolas de la Costa" y, en último lugar, los obreros fabriles".50

Era más que un simple lapsus. La prédica del MIR desdeñaba no sólo el papel de los partidos "tradicionales" sino los sindicatos y otros elementos "políticos". Ahí la diferencia con el resto de la izquierda local. Con Jorge del Prado, por ejemplo, secretario general del PCP, para quien "un arduo trabajo de masas" se requería para consolidar un liderazgo revolucionario en un país como el Perú, en el que los factores subjetivos marchaban claramente desfasados del desarrollo de los objetivos: una labor que requería usar "todas las formas de lucha", la electoral entre ellas.51 En la creación de las "condiciones revolucionarias" –era la réplica mirista– "nos abstenemos nosotros de entrar a ese juego corrompido y corruptor y preferimos identificarnos con ese profundo y alentador rechazo que expresa el pueblo cuando dice: la política es una cochinada".52 El Partido de la Revolución Peruana, en todo caso, surgiría de la lucha. Nos llaman "comunistas" –escribiría De la Puente en su misiva a Gilly–, pero la verdad cruda es "que se trata de un movimiento que por ahora corresponde absolutamente al MIR". El proceso se había iniciado "de forma irreversible". Si no querían "perder el tren de la historia", a los partidos de izquierda sólo les quedaba "asumir su papel".53

Las objeciones, en realidad, no sólo provenían de fuera de la organización. Aprobar el esquema insurreccional significó un importante desgarramiento, puesto que no todos dentro del MIR compartían la visión de Luis de la Puente de un escenario con una sola salida de corte insurreccional. Así, cuando en marzo de 1964 se decide "ir hacia la captura del poder por la vía armada", dicha propuesta debe imponerse a las de Carlos Malpica, quien prefería "luchar por la construcción del partido", y a la de Héctor Cordero Guevara, quien abogó por una combinación de lucha armada y lucha electoral.54

Convertido en la "sierra" de la versión peruana de la revolución castrista, ¿cuánto podía esperar el MIR del "llano" local? De hecho, hacia abril del 65, a Ricardo Gadea se le encargó establecer contacto con la izquierda capitalina. Al respecto, no fue mucho lo que pudo lograr. De los "moscovitas" del PCP, recuerda, recibió "una cautelosa solidaridad". Con la facción "pekinesa" fue una reunión difícil. Los acusaron de presionar a su gente para incorporarse a la guerrilla. En general –concluye Gadea– nunca se diluyeron del todo los prejuicios de que "seguíamos siendo apristas, que ignorábamos el papel histórico del PCP". A las fracciones pekinesas –comentaría De la Puente– no se les podía pedir que se sacudieran "de la noche a la mañana de todas sus taras revisionistas".55 El apoyo recibido de los trotskistas y del Frente de Liberación Nacional tenía, lamentablemente, pocas consecuencias prácticas, pues "ellos carecían de aparato". En tanto que, con el recién fundado Vanguardia Revolucionaria no conversamos orgánicamente, "aunque ellos se aprovecharon de la simpatía por la guerrilla para atraer gente hacia sus filas". En el caso del MSP, en el plano personal, algunos como Sebastián Salazar Bondy nos dieron su apoyo personal. En el fondo –concluye Gadea– "creíamos que nuestras capacidades militares iban a ser suficientes para iniciar un proceso similar al cubano".56 Reflejo de esa falsa seguridad, no sólo no actuaron para prevenir la infiltración sino que sus dirigentes comentaron públicamente sus planes, el esquema táctico y aun la posible ubicación de sus zonas guerrilleras. Al respecto –como lo reconocería Ricardo Gadea años después–, había un grave problema de fondo:

Sobre el diseño de las acciones carecíamos de información o reflexión específica. Ninguno de nosotros era un combatiente experimentado, no contábamos con ningún militar de verdad, ni extranjero ni peruano. Sobre las Fuerzas Armadas nunca se analizó que los EE.UU. habían adoptado una línea contra la subversión continental y que estaba entrenando cuadros del Ejército Peruano; no sabíamos tampoco que el Perú era el segundo país en número de oficiales entrenados en la Escuela de las Américas. Jamás se trabajó ese aspecto sistemáticamente. De ahí que nadie se detuviera a calcular las enormes debilidades en ese plano. En comunicaciones, por ejemplo, estábamos separados por inmensas distancias. De 5 o 6 núcleos que se planearon originalmente solamente dos llegaron a tener real conformación. Otro quedó a medias. Estábamos a cientos de kilómetros de distancia, y la única comunicación era un sistema de chasquis que pasaban por Lima. No teníamos cómo establecer esta relación directa, de haber contado con equipos de radio transmisor hubiésemos podido evitar muchísimos errores. Hubo una sobrevaloración de nuestras capacidades políticas, se dio por descontado que lo militar era una actitud heroica. 57

La respuesta del "comandante" De la Puente a un cuestionario que le enviara la revista Caretas refleja el estado de ánimo con que estos hombres habían marchado al combate. Las preguntas inciden en los puntos críticos del experimento armado. ¿Qué posibilidad tienen de "ampliar su acción" partiendo de un "sector tan remoto"? ¿Cómo tener éxito en una zona como el valle de La Convención con "los efectivos apreciables con que cuenta el Ejército" en esa zona y "todos los trabajos que viene realizando allí la fuerza armada"? Puesto que dicho valle se conecta con el resto del país a través de un desfiladero, ¿no podrían las Fuerzas Armadas embotellarlos con facilidad?

Subrayando la flexibilidad de la guerrilla, respondió el jefe del MIR aludiendo a los caminos de herradura a través de los cuales "caminamos a cualquier hora, con cualquier clima y en cualquier dirección". Acaso un cuartelazo o un motín –continuó el líder trujillano– podía ser "embotellado", pero no una revolución. De ahí, entonces, que no les preocuparan "los efectivos del Ejército, de Rangers, de la Policía o de los Cuerpos de Paz" si lo que estaba en curso bajo la dirección del MIR era un "hecho social, un sentimiento de rebeldía colectiva, una bandera ideológica", eventos imposibles de embotellar "cualesquiera fuesen el número de efectivos de las fuerzas represivas". Por algo –añadió– nuestra zona guerrillera se llama "Ilarec Ch'asca" o "Estrella del Amanecer", centro orientador de conciencias, anuncio del nuevo día. Dada su precariedad material y logística, de su "fe en el pueblo y la revolución" dependía, en última instancia, la victoria de la revolución.58

Una pregunta final incidiría en el problema de identidad que el movimiento revelaba. ¿Más allá de la retórica, no es el suyo un "gesto desesperado" más que el inicio de "un proceso real y coherente hacia un Perú mejor?" "No somos revolucionarios por accidente", respondió el trujillano, haciendo recuerdo –en esa hora crítica– de su trayectoria aprista, remontándose a 1954, a su entrada clandestina al Perú "desde nuestro destierro en México". Si no hubiéramos sido consecuentes con nuestros principios –continuó–, estaríamos en el Parlamento o en cualquier posición de poder. Y sin embargo, al mismo tiempo, el MIR era "algo completamente nuevo dentro de la izquierda peruana", porque "nuestra dirección es joven, incontaminada, decidida y consecuente", como lo demostraba que hubiesen abandonado los métodos clásicos que habían desprestigiado y contribuido a la desintegración de numerosos partidos de izquierda. Viejo y nuevo, aprista e izquierdista, el propio enfoque político de la insurrección vacilaba en las vísperas mismas de la entrega final.

En mayo del 64, De la Puente se había entrevistado con el Ministro de Gobierno responsable de la represión del movimiento campesino inflingida a comienzos de año, a quien le propuso que, frente al obstruccionismo del bloque apro-odriísta en el Parlamento, el Presidente Belaúnde debía "disolver" ese organismo y "convocar un plebiscito nacional para romper el círculo vicioso", denunciando a los obstruccionistas "ante el pueblo en un mitin que sería gigantesco e histórico". Continuar con la pasividad –advirtió el revolucionario al jefe de la policía del régimen– "estaba madurando las condiciones para la lucha armada en el país". Un año después, estando ya en el monte, las consignas inmediatas del MIR seguían sugiriendo la posibilidad de una salida política a la insurrección:

1. Disolución inmediata del Parlamento.
2. Amnistía general y sanción a todos los responsables civiles o militares de las masacres contra el pueblo.
3. Reforma Agraria auténtica, sin excepciones de ninguna clase.
4. Salario vital-familiar y móvil de acuerdo al costo de vida.
5. Reforma Urbana.
6. Recuperación inmediata del petróleo peruano y denuncia de los contratos con empresas imperialistas sobre nuestras riquezas.
7. Recuperación de la plena soberanía nacional.59

El Parlamento –bastión de la oligarquía y sus aliados apristas–, y no el Ejecutivo encabezado por Belaúnde Terry, aparecía en ese momento como el blanco del MIR. El destino de la guerrilla, sin embargo, estaba para ese entonces definido. En diciembre de 1964 habían acordado que, a partir de entonces, de ser detectados, debían defenderse e impedir su captura. En abril siguiente, en una reunión celebrada en Ica, la base del sur informó que un destacamento de unos 200 policías había entrado al área de Mesa Pelada, "interrogando campesinos mostrando una foto de Luis de la Puente, pidiendo información sobre él". La dirección local había acordado "montar una emboscada en tal punto e iniciar las acciones". Solicitaba, en consecuencia, el respaldo de las otras bases. El delegado del comité regional del centro –la guerrilla Túpac Amaru– volvió a su base con ese acuerdo en mano. "Ya no volveríamos a comunicarnos", recuerda Gadea. Al retornar a Mesa Pelada, sin embargo, comprobó que la situación de emergencia ahí se había atenuado y que se había retomado el trabajo campesino. La policía se había replegado antes de llegar al punto de la emboscada. "Un día, a la hora del desayuno, nos enteramos por la radio que en el centro habían comenzado su cadena de operaciones. Fue una situación terrible".60

Eran los primeros días de junio de 1965. En el Parlamento, la coalición apro-odriísta demandó mano dura, mientras se ordenaba la emisión de "bonos en defensa de la soberanía nacional" para apoyar la liquidación del brote insurgente. A fines de mes tiene lugar la "batalla de Yahuarina". Nueve policías muertos, entre ellos un oficial. El gobierno ordenó entonces al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas hacerse cargo de la situación. A fines de septiembre, apresurado por el sorpresivo inicio de las acciones, el reconstituido ELN de Héctor Béjar entró en acción ajusticiando a dos latifundistas en la sierra de Ayacucho; por algunas semanas actuarían en la zona oriental de ese departamento en el límite con Cuzco. En octubre, con de la Puente Uceda, cayó la dirección. Gadea, enviado a Lima a reconstruir la red de apoyo urbano, escapa de la muerte pero no de la cárcel. En el norte, el frente encabezado por Gonzalo Fernández Gasco no entra en combate optando por dispersarse. A inicios de enero del 66, con la caída de Guillermo Lobatón, el gesto heroico del MIR quedaba completamente debelado. Algunas explosiones dinamiteras intentaron hacer resonar en la capital el inicio de la lucha armada. "Hasta los más escépticos en la izquierda –escribiría Ricardo Letts– se alinearon momentáneamente, con admiración y respeto". No se produjeron, sin embargo, actos masivos de respaldo a los alzados: "el país parecía como anonadado".

Epílogo

Su abrumadora derrota dramatiza la notable precariedad del proyecto armado del MIR. Entendieron que su misión era proveer el elemento subjetivo en una situación, en términos objetivos, definidamente revolucionaria. El camino elegido, sin embargo, los empujó hacia el más completo aislamiento. Ni una evaluación cabal de las causas del triunfo cubano ni una lectura adecuada de la realidad rural andina estuvieron a mano en el 65. Ya en el monte, a semanas escasas de su combate final, De la Puente escribiría: "este país es quizá el más contradictorio de América Latina", pasando a examinar en detalle la enorme complejidad de la sociedad peruana. En su visión, sin embargo, a mayor complejidad, mayor fe en que la fuerza del pueblo concurriría al llamado insurreccional. Era ese el ethos mismo del proyecto guerrillero: nada sino la insurrección podía desatar las fuerzas capaces de barrer con la dominación oligárquica y el consiguiente colonialismo interno. Conocedor de primera mano del proceso del MIR, Roger Mercado conversó con él poco antes de su partida a Mesa Pelada. Concluyó que sobreestimaba "la capacidad del MIR para lograr, con su heroico gesto, la unidad indispensable para la victoria", sugiriendo que su antiguo compañero era consciente que el sentido último de su grave decisión era reivindicar para el movimiento revolucionario "la consecuencia y la dignidad tan venida a menos". Aquel imperativo moral era motivo por demás suficiente para quien –según Mercado–, como líder político, aparecía como "el vínculo, hacia atrás, con las tradiciones insurreccionales del APRA y, por extensión, de los caudillos civiles del siglo XIX".61

Para la generación de De la Puente, la historia del aprismo podía ser vista como una sucesión de gestos audaces y heroicos que, a través del tiempo, habían sedimentado una tradición de lucha genuinamente popular. La figura del Jefe anudaba el proceso y le otorgaba su sello particular. En Haya, como individuo, anclaban las amarras de la más distinguible identidad política forjada en el Perú.

En octubre de 1948, sin embargo, había comenzado una historia distinta. Con la mística horadada, de entonces al 59, De la Puente viviría el complicado alejamiento de su alma mater política. Entre el 60 y el 62 la ruptura tocó fibras más profundas en torno a su carcelería, a causa de su confrontación con activistas de su ex partido. En las luchas revolucionarias latinoamericanas y asiáticas, del 63 en adelante, el trujillano buscó el marco teórico alternativo para la revolución que el PAP había traicionado. Derivó de ese aprendizaje una visión polarizada que acentuó el sentido trágico y heroico de la política que de su formación aprista provenía. En un país de "vicios, corrupción, peculados" –había sostenido Haya en los años 30–, para ser digno de la victoria, el APRA debía lavarse "con la sangre de su sangre", tomando conciencia de que la "muerte no puede ser obstáculo".62 De la "traición aprista" era de lo que había que lavarse en los 60 para rescatar lo auténtico de aquella historia heroica que amenazaba perderse. Fue ese gesto –por encima del fracaso político e ideológico de su proyecto– lo que convirtió a De la Puente Uceda en símbolo vibrante de una nueva identidad política.

"Hablar sobre la nueva izquierda en su fase fundadora –escribiría Jorge Nieto Montesinos en 1990– es en extremo delicado" pues "hablamos de nuestros héroes, de aquellos que murieron para realizar sus sueños". Siendo así, "¿qué derecho nos asiste para intentar entrever sus circunstancias y reclamarles sus ausencias?"63 Declaraciones como esa reconocerían la preeminencia del "gesto heroico". En el terreno de los símbolos, De la Puente conseguía la victoria que su debilidad le negaba en el terreno de los hechos. Para bien o para mal, la memoria de su trágico fin sería para la nueva izquierda un referente identitario fundamental.

Entre algunos apristas, la recuperación de la figura del "comandante heroico" aparece como un acto de justicia y clarificación histórica. No es gratuito que no se haya valorado la acción política de Luis de la Puente –según Eduardo Bueno León– en un partido en el cual los errores políticos suelen ser transformados en ocasiones perdidas o traiciones a la figura del jefe. "Cuando enfrentemos el pasado político-militar del APRA, que en última instancia era expresión de su vocación revolucionaria –concluye Bueno León– muchos mitos se derrumbarán".64 Recientemente, su compañero de partido, el médico Homero Burgos Oliveros –presidente de la Región La Libertad, cuna de Haya de la Torre tanto como del líder del MIR– confirió a De la Puente la condecoración "Gran Orden de Chan Chan en el grado de Gran Cruz". En su discurso, Burgos Oliveros demandó a "todos los poderes del Estado" la "ubicación, identificación y entrega a sus familiares de los restos del insigne luchador social". No quiero "cargar la culpa de los que lo condenaron a muerte", afirmó, refiriéndose al proyecto de ley presentado por su propio partido estableciendo la pena de muerte para los insurrectos del 65.

Desaparecida la generación fundadora, la tradición aprista se refuerza y reincorpora en su firmamento simbólico a sus más prestigiosos disidentes, recobrando así –de manos de los herederos de la "nueva izquierda"– el legado de una lucha dirigida contra ella. Cerrado, con la derrota de Sendero Luminoso, el ciclo de la violencia insurreccional abierto con el MIR en el 65, la imagen del guerrillero puro y justiciero –frente al vesánico y fundamentalista encarnado por Abimael Guzmán–aparece más nítida y acomodable. Frente al desprestigio actual de la política y de los políticos, uno se pregunta si esa cultura política de héroes y traidores pudiera seguir teniendo vigencia hoy. Y si, de ser esto posible, coadyuvaría a reproducir el culto a la violencia que históricamente la acompañó.


NOTAS

1. Regis Debray, ¿Revolución en la Revolución?, La Habana: Casa de las Américas, 1967.BACK
2. José Rodríguez Elizondo, La crisis de las izquierdas en América Latina, Caracas: Instituto de Cooperación Iberoamericana/Editorial Nueva Sociedad, 1990; Timothy Wickham-Crowley, Guerrillas and Revolution in Latin America: a comparative study of insurgents and regimes since 1956, Princeton, NJ: Princeton University Press, 1992 y Thomas C. Wright, Latin America in the Era of the Cuban Revolution, New York: Praeger Publishers, 1991.BACK
3. Véase al respecto, Raj Desai y Harry Eckstein, "Insurgency. The transformation of Peasant Rebellion", en World Politics, vol. XLII, no. 4, Julio 1990, pp. 442-465.BACK
4. Luis Alberto Sánchez, Apuntes para una Biografía del APRA (Una larga guerra civil), Lima: Ediciones Mosca Azul Editores, 1979, p. 114.BACK
5. Andrés Townsend Ezcurra, 50 Años de Aprismo. Memorias, Ensayos y Discursos de un Militante, Lima: Editorial e Imprenta Desa, 1989, p. 84.BACK
6. Héctor Cordero Guevara, "El Apra y la Revolución (Tesis para un replanteamiento revolucionario)" [1952], en Del Apra al Apra Rebelde (Documentos para la Historia de la Revolución Peruana), Lima, 1980, pp. 1-35.BACK
7. Horacio Tarcus, El marxismo olvidado en la Argentina: Silvio Frondizi y Milcíades Peña, Ediciones El Cielo por Asalto, 1996, pp. 26 y 141.BACK
8. Juan Cristóbal, ¡Disciplina Compañeros!, Lima: Debate Socialista, 1985, p. 153. BACK
9. José Bermúdez y Luis Castelli, "Treinta años del Che" (Entrevista a Ricardo Napurí), en Revista Herramienta, No 4, http://www.inisoc.org/che.htm. BACK
10. H. Tarcus, El marxismo olvidado en la Argentina, p. 143.BACK
11. J. Bermúdez y L. Castelli, "Treinta años del Che". Las citas siguientes corresponden a este texto.BACK
12. "La Realidad Nacional y la línea política de la Convivencia". Moción presentada en la IV Convención del Partido Aprista el 10 de octubre de 1958 en Del Apra al Apra Rebelde, pp. 56-108.BACK
13. Ibíd., pp. 123-24.BACK
14. M. J. Orbegoso, "Luis de la Puente Uceda: Rebelde con Causa", en MJO-Entrevistas, Lima, 1989, pp. 46-53.BACK
15. Luis de la Puente, La Reforma del Agro Peruano, prólogo de Marco Antonio Malpica, Lima, s/f.BACK
16. Marco Antonio Malpica, Biografía de la Revolución. Historia y Antología del Pensamiento Socialista, Lima: Ediciones Ensayos Sociales, 1967, pp. 503-504.BACK
17. H. Tarcus, El marxismo olvidado, p. 149. BACK
18. MIR, "Manifiesto de Chiclayo", Lima: Ediciones Voz Rebelde, 1963, p. 13.BACK
19. J. Bermúdez y L. Castelli, "Treinta años del Che", p. 4.BACK
20. Véase sobre el tema: Howard Handelman, Struggle in the Andes: Peasant Political Mobilization in Peru, Austin: University of Texas Press, 1974; Eric Hobsbawn, "Peasant Land Occupations", en Past and Present 62, febrero 1974, pp. 120-152; Hugo Neira, "Sindicalismo campesino y complejos regionales agrícolas", en Aportes [Paris, Francia] No 18, octubre 1970, pp. 27-67.BACK
21. POR (Órgano del Partido Obrero Revolucionario) No 9 (Julio 1, 1961) y 10 (Julio 20, 1961).BACK
22. Aparte de Tierra o Muerte, sus planteamientos son expuestos en El camino de nuestra revolución, Lima: Ediciones Revolución Peruana, 1963.BACK
23. Para una historia detallada de este episodio, véase: Gonzalo Añí Castillo, El secreto de las guerrillas, Lima: Ediciones Más Allá, 1967.BACK
24. Véase al respecto, Matt Childs, "An Historical Critique of the Emergence and Evolution of Ernesto Che Guevara´s Foco Theory", en Journal of Latin American Studies, 27, 1995, pp. 593-624.BACK
25. Entrevista con el autor. Lima, agosto 20, 2003. "Sofocleto" era un conocido militante comunista peruano y Violeta Carnero Hocke era una militante aprista devenida izquierdista en los años 50. Su hermano Willy había participado con Luis de la Puente Uceda en el plan insurreccional de 1954, lanzado con apoyo peronista. BACK
26. Ibíd.BACK
27. Héctor Béjar, Las guerrillas de 1965: Balance y Perspectivas, Lima: PEISA, 1973, pp. 17-18.BACK
28. Entrevista con el autor.BACK
29. Entrevista con el autor. BACK
30. Hugo Blanco, "Generalidades sobre el modo de acción del militante de la ciudad que atiende al campo y algunas notas", Cuartel Mariscal Gamarra, junio de 1963, en Revolución Peruana, órgano del FIR, Julio 2, 1963, pp. 7-11. BACK
31. J. Bermúdez y L. Castelli, "A treinta años del Che".BACK
32. Testimonio de Ricardo Gadea en Jon Lee Anderson, Che Guevara. A Revolutionary Life, New York: Grove Press, 1997, p. 560.BACK
33. Entrevista con el autor. BACK
34. J. Bermúdez y L. Castelli, "A treinta años del Che".BACK
35. Ibíd.BACK
36. Ibíd.BACK
37. Ibíd. BACK
38. En las elecciones presidenciales de 1962, Haya de la Torre había derrotado por escasísimo margen a Fernando Belaúnde Terry. Esos comicios, sin embargo, fueron declarados nulos por la Junta Militar en el poder. En el nuevo sufragio de 1963, Belaúnde alcanzó el porcentaje necesario para convertirse en Presidente de la República.BACK
39. Fernando Belaúnde Terry, La conquista del Perú por los peruanos, Lima: Ediciones Tawantinsuyu, 1959.BACK
40. Sebastián Salazar Bondy, "Andes and Sierra Maestra", en Monthly Review, Diciembre 1962, vol. 14:8, pp. 414-422. BACK
41. Sobre la evolución del pensamiento de Valcárcel, véase Luis E. Valcárcel, Memorias, Lima: IEP, 1981. Para un balance reciente del pensamiento indigenista peruano, Mirko Lauer, Andes Imaginarios. Discursos del Indigenismo 2, Lima: SUR-Centro Bartolomé de las Casas, 1997 y Carlos Franco, "Impresiones del Indigenismo", en La Otra Modernidad (Imágenes de la sociedad peruana), Lima: CEDEP, 1991, pp. 57-77.BACK
42. Primero vino el ataque al "mariateguismo" por un funcionario de la Internacional (V.M. Miroshevski, "El 'populismo' en el Perú. El papel de Mariátegui en la historia del pensamiento social latinoamericano", en Mariátegui y los orígenes del Marxismo Latinoamericano, Selección y prólogo de José Aricó, México: Siglo XXII Editores, 1978, pp. 55-70). Jorge del Prado, posteriormente, rescató su pensamiento como pilar de la experiencia comunista peruana. A comienzos de los años 50, según Manuel Miguel de Priego, no pudo encontrar en Lima "comunista alguno que me pudiera prestar los Siete Ensayos". (Manuel Miguel de Priego, "Memoria y presencia del comunismo en el Perú", en Pensamiento político peruano 1930-1968, pp. 233-285). Sobre las influencias del pensamiento de Valcárcel en Mariátegui, véase: Gerardo Leibner, El Mito del Socialismo Indígena de Mariátegui, Lima: PUC Fondo Editorial, 1999 y José Luis Rénique, Los Sueños de la Sierra, Lima: CEPES, 1991, capítulo 3.BACK
43. "Entrevista a Mario Vargas Llosa", en Primera Mesa Redonda sobre Literatura Peruana y Sociología del 26 de mayo de 1965, Lima: IEP, 2003, pp. 70-87.BACK
44. Adolfo Gilly, La senda de la guerrilla, México: Editorial Nueva Imagen, 1986, p. 150.BACK
45. Luis de la Puente Uceda, "El camino de la revolución" [Febrero, 1964], en Obras de Luis de la Puente Uceda, Lima: Voz Rebelde Ediciones, 1980, pp. 3-19. En adelante, OLPU.BACK
46. L. de la Puente, "Los dos árboles" [1964], en OLPU, pp. 111-113.BACK
47. L. de la Puente, "Esquema de la lucha armada" [Diciembre 1964], en OLPU, pp. 59-65.BACK
48. L. de la Puente, "Nuestra posición" [Marzo 1964], en OLPU, pp. 23-37.BACK
49. De Luis de la Puente Uceda a Adolfo Gilly, Illarec Ch'aska (Estrella del Amanecer), 15 de agosto de 1965, en La senda de la guerrilla, pp. 152-156.BACK
50. Ibíd., p. 155.BACK
51. Jorge del Prado, "Mass Struggle –The key to Victory. The Political Situation in Peru and the Tactics of the Communist Party", en World Marxist Review, Mayo 7, 1964, pp. 11-18.BACK
52. "Nuestra Posición", p. 30.BACK
53. De L. de la Puente a A. Gilly, pp. 155-56.BACK
54. J. Cristóbal, "Máximo Velando: el optimismo frente a la vida", p. 12.BACK
55. De L. de la Puente a A. Gilly, p. 154. BACK
56. Entrevista con el autor.BACK
57. Ibíd.BACK
58. L. de la Puente, "Respuesta al cuestionario presentado por la revista Caretas", en OLPU, pp. 101-07.BACK
59. Ibíd., p. 107. BACK
60. Entrevista con el autor.BACK
61. Roger Mercado, Las guerrillas del MIR, 1965, Lima: Editorial de Cultura Popular, 1982, p. 81. BACK
62. Víctor Raúl Haya de la Torre, "Discurso del 12 de noviembre de 1933", en O. C., vol. 5, pp. 153-160.BACK
63. Jorge Nieto Montesinos, "¿Vieja o Nueva Izquierda?", en Pensamiento político peruano 1930-1968, pp.BACK
64. 381-410. Eduardo Bueno León, "El regreso de la memoria histórica (¿Y si De la Puente hubiese permanecido en el APRA?)", en http://balcon1.tripod.com/eduardo20nov-01.htm