viernes, enero 19, 2007

Fidel Castro: Puede ocurrir más de una revolución en América Latina, entrevista de Ignacio Ramonet

Capítulo 24 del libro "Cien horas con Fidel"
Ignacio Ramonet

•El subcomandante Marcos • Las luchas de los indígenas • Evo Morales • Hugo Chávez y Venezuela • El golpe de Estado contra Chávez • Militares progresistas • Kirchner y el símbolo argentino • Lula y Brasil

Comandante, quiero hacerle una pregunta sobre el subcomandante Marcos. En enero de 2004 se cumplieron diez años de la irrupción de los zapatistas en Chiapas en ocasión de la entrada en vi­­gor del Tratado de Libre Comercio de Méxi­co con Estados Unidos y Canadá. Me gus­taría saber lo que usted piensa de esa personalidad tan particular y que tan po­pular se ha hecho en el seno del movimiento altermundialización. ¿Lo conoce usted, ha leído sus textos?

Yo no puedo juzgarlo, pero sí leí algunos materiales de usted sobre Marcos1 y lo que de él se dice es realmente muy interesante, ayuda a comprender su personalidad, incluso por qué se asignó ese grado de "subcomandante". Antes to­dos los que en América Latina andaban en guerras o en campañas eran generales. Desde la Revolución Cubana se estableció una costumbre, que los jefes eran "comandantes". Ése es el grado que yo traía en el "Granma". Como era jefe de un pequeño Ejército Rebelde, y en la Sierra te­níamos que asumir una organización militar, no podíamos decir "secretario general de la columna guerrillera". Así adquirí el calificativo de "Comandante en Jefe". Comandante era el grado más modesto en el ejército tradicional y tenía una ventaja, que se le podía añadir lo de jefe, efectivamente.

Nunca más, desde aquella época, ningún movimiento revolucionario utilizó ya el título de general. Sin embargo, Mar­cos utilizó el de subcomandante. Yo nunca lo había entendido bien, lo vi como una ex­presión de modestia.

Sí, él dice: "El comandante es el pueblo; yo soy el subcomandante, porque estoy a las órdenes del pueblo."

Hay que explicarlo: él es el subcomandante del comandante pueblo. Muy bien. Por ese libro de usted sobre conversaciones con él, supe de muchos detalles, ideas, concepciones suyas, su lucha por la causa indígena. Lo leí con mucho respeto, y me alegré de poder contar con una información de ese tipo sobre su personalidad y la situación en Chiapas.

Hubo audacia, sin duda, cuando luego hizo aquel viaje. Es discutido si fue co­rrecto o no hacerlo, pero de todas formas lo he seguido con mucho interés.

Usted se refiere a la "marcha por la paz" sobre México que Marcos hizo en abril del 2001.2

Sí. Con mucho interés he observado todo, veo en Marcos integridad, es indiscutible que se trata de un hombre de integridad, concepto, talento. Es un intelectual, sea o no la persona con la que lo identificaban cuando se conocía poco de él. No estoy suficientemente informado, pero eso no tiene importancia; lo que importa son las ideas, la constancia, los conocimientos de un combatiente revolucionario.

Me explico que puede surgir un Marcos, dos, cien, porque conozco, he tenido conciencia de la situación en que viven los pueblos indígenas a lo largo de siglos; la he conocido por Bolivia, Ecua­dor, Perú y otros países. Y le digo que siento sincera simpatía política, humana y revolucionaria por los pueblos indígenas de nuestro hemisferio.

¿Usted sigue con interés el combate de los pueblos indígenas en América Latina?

Con mucho interés. Como usted sabe, yo era muy amigo del pintor Guayasamín. Sentía gran admiración por él, con quien conversé mucho, y me habló muy a me­nudo de los problemas y de las tragedias de los indios. Además, por lo que uno co­noce de la historia, existió un genocidio de siglos, pero va apareciendo ya una mayor conciencia. Y la lucha de Marcos y de los indios de México es un testimonio más de combatividad.

Es lo que puedo decirle respecto a Marcos. Observamos, con mucho respeto, la línea que sigue, como respetamos la línea de cada organización, de cada partido progresista, de cada partido democrático. No he tenido oportunidad, nunca ha habido la posibilidad de una conversación personal con Marcos, no lo conozco personalmente, lo conozco sólo por todas las noticias y referencias que de él he leído, y sé también de muchas personas, en­tre ellas muchos intelectuales, que sienten gran admiración por él.

En Ecuador también hay un movimiento indígena fuerte, ¿verdad?

Admiro, cómo no, la organización de los indios en Ecuador, la Confederación de Nacionalidades Indígenas [CONAI] y Pachakutik [Nuestra Tierra], su organización social, su organización política y sus líderes, tanto hombres como mujeres. He conocido a dirigentes muy valiosos también en Bolivia, donde hay una combatividad formidable, y conozco al líder principal boliviano, que es hoy Evo Morales, un hombre destacado, una persona muy sobresaliente.

Me imagino que se alegraría usted de la victoria de Evo Morales en la elección presidencial de Bolivia, el 18 de diciembre de 2005.

Mucho. Esa elección, contundente, in­discutible, conmovió al mundo, por ser la primera vez que es escogido un presidente indígena en Bolivia, lo cual es extraordinario. Evo posee todas las cualidades para dirigir a su país y a su pueblo en esta hora difícil que no se parece a ninguna otra.

Ubicada en el corazón de América, Bolivia toma su nombre del Libertador Simón Bolívar. Su primer gobernante fue el mariscal Antonio José de Sucre. Es un país rico por sus gentes y su subsuelo, pero hoy clasifica como la nación más pobre de la región, con una población de casi nueve millones de habitantes, distribuidos por un territorio esencialmente montañoso de más de un millón de kilómetros cuadrados.

Ése es el marco y, en ese marco, Evo Morales se proyecta hacia el futuro co­mo una esperanza para la mayoría de su pueblo. Encarna la confirmación de la quiebra del sistema político aplicado tradicionalmente en la región, y la determinación de las grandes masas de conquistar la verdadera independencia. Su elección es la expresión de que el mapa político de América Latina está cambiando. Nuevos aires soplan en es­te hemisferio.

Inicialmente no había seguridad sobre la ventaja que tendría Evo en la elección del 18 de diciembre, y existía preocupación porque podían producirse manipulaciones en el Congreso. Pero al triunfar con casi el 54 por ciento de los votos ya en la primera vuelta, y ganar también en la Cámara de Diputados, eso eliminó toda clase de polémicas.

Ha sido la elección milagro, la elección que estremeció al mundo, que estremeció al imperio y al orden insostenible impuesto por Estados Unidos. Demuestra que Washington ya no puede acudir a las dictaduras como en otras épocas, que el imperialismo no tiene los instrumentos de antes, ni puede aplicarlos.

Cuba fue el primer país que visitó Evo Morales, el 30 de diciembre de 2005, justo después de ser elegido presidente, y antes mismo de su toma de posesión el 22 de enero de 2006. ¿Piensa usted que esa visita le ha creado problemas con Washington?

La visita amistosa del hermano Evo, presidente electo de Bolivia, se inserta en el marco de las históricas y profundas relaciones de hermandad y solidaridad entre los pueblos cubano y boliviano. Nadie puede molestarse por eso. Ni tampoco por los acuerdos que se han firmado.3 Son acuerdos por la vida, por la humanidad, no constituyen un delito. No pensamos que lo sea ni siquiera para los norteamericanos. ¿Cómo podría ofenderse el gobierno de Estados Unidos si Cuba ayuda a aumentar la esperanza de vida al nacer de los niños bolivianos? ¿Puede acaso la reducción de la mortalidad in­fantil o la erradicación del analfabetismo ofender a alguien?

¿Cree usted que en otros países latinoamericanos habrá que contar ahora con el componente indígena?

Hay situaciones sociales bastante críticas en tres países, donde hay una gran fuerza y un gran componente indígena: Perú y Ecuador, además de Bolivia. Hay un gran componente también en Guatemala, pero allí el curso ha sido diferente al de los demás países. En cuanto a componente indígena, claro, los mexicanos también tienen bastante. Simplemente puedo decir que, en este hemisferio, se explica perfectamente que haya un Marcos luchando por los derechos de los pueblos indígenas, como puede haber diez, o como puede haber cien. Me impresiona, en particular, la seriedad de los dirigentes indígenas que conozco. Yo he hablado mucho con los ecuatorianos. Ha­blan con seriedad. Inspiran respeto, inspiran confianza, son de una gran integridad. Y en Ecuador, como en Perú y en otros países, habrá que contar con ellos.

Usted ha dicho que siente gran admiración por Hugo Chávez, el presidente de Venezuela.

Bueno sí, ahí tenemos a otro indio, Hugo Chávez, un nuevo indio que es, como él expresa, "mezcla de indio y mestizo"; él realmente dice que un poco de negro, un poco de blanco y un poco de indio. Pero tú estás mirando a Chávez y estás mirando un autóctono hijo de Venezuela, el hijo de esa Venezuela que fue mezcla de razas, con todos los nobles rasgos y un talento excepcional. Yo suelo escuchar sus discursos, y él se siente orgulloso de su origen humilde y de su etnia mezclada, donde hay de todo un poco, principalmente de los que eran indios autóctonos o esclavos traídos de África. Puede ser que tenga algunos genes de blanco, y no es malo; la combinación de las llamadas etnias siempre es buena, enriquece a la humanidad.

¿Usted ha seguido de cerca la evolución de la situación en Venezuela, en particular las tentativas de desestabilización contra el presidente Chávez?

Sí, hemos seguido con mucha atención los acontecimientos. Chávez nos visitó en 1994, nueve meses después de salir de prisión y cuatro años antes de su primera elección como Presidente. Fue muy valiente, porque le reprocharon mucho que viajara a Cuba. Vino y conversamos. Descubrimos a un hombre culto, inteligente, muy progresista, un auténtico bolivariano. Luego ganó las elecciones. Varias veces. Cambió la Constitución. Con un formidable apoyo del pueblo. Los adversarios han tratado de ba­rrerlo mediante golpes de fuerza o golpes económicos. Ha sabido hacer frente a todos los asaltos de la oligarquía y el imperialismo contra el proceso bolivariano.

De Venezuela, en los famosos cuarenta años de la democracia que precedió a Chávez, según cálculos que hemos realizado con la ayuda de los más experimentados cuadros del sistema bancario, de­bieron fugarse al exterior alrededor de 300 mil millones de dólares. Venezuela podía estar más industrializada que Suecia, y su pueblo tener la educación de aquel país si de verdad hubiera existido una democracia distributiva, si esos mecanismos hubieran funcionado, si hubiera algo de cierto y de creíble en toda esa demagogia y su colosal publicidad.

De Venezuela, desde que llegó el gobierno de Chávez al poder hasta que se estableció el control de cambios en enero de 2003, calculamos que se han fugado adicionalmente unos 30 mil millones de dólares. Como planteamos nosotros, todos esos fenómenos hacen insostenible el orden de cosas existente en nuestro hemisferio.

El 11 de abril del 2002 hubo un golpe de Estado en Caracas contra Chávez. ¿Si­guió usted aquellos acontecimientos?

Cuando al mediodía del 11 de abril vimos que la manifestación convocada por la oposición había sido desviada por los golpistas y se aproximaba a Miraflores,4 comprendí de inmediato que se acercaban acontecimientos graves. En realidad estábamos observando la marcha a través de Venezolana de Televisión, que to­davía transmitía. Las provocaciones, los tiros, las víctimas, se sucedieron casi de inmediato. Minutos después se cortan las transmisiones de Venezolana de Televisión. Las noticias comenzaron a llegar fragmentadas y por diversas vías. Supimos que algunos altos oficiales se pronunciaron públicamente contra el Presidente. Se afirmaba que la guarnición presidencial se había retirado, y que el ejército atacaría el Palacio de Miraflores. Algunas personalidades venezolanas estaban llamando por vía telefónica a sus amigos en Cuba para despedirse, pues estaban dispuestos a resistir y morir; ha­blaban concretamente de inmolación.

Yo estaba reunido esa noche en una sala del Palacio de las Convenciones con el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. Desde el mediodía se encontraba conmigo una delegación oficial del País Vasco, presidida por el Lehendakari, que había sido invitada a un almuerzo cuando nadie imaginaba lo que iba a ocurrir ese trágico día. Fueron testigos de los acontecimientos entre la 1:00 y las 5:00 p.m. del 11 de abril.

Desde temprano en la tarde estaba tratando de comunicarme telefónicamente con el Presidente venezolano. ¡Era imposible! Después de medianoche, a las 12:38 de la noche del 12 de abril, recibo noticias de que Chávez está al teléfono.

Le pregunto sobre la situación en ese instante. Me responde: "Aquí estamos en el Palacio atrincherados. Hemos perdido la fuerza militar que podía decidir. Nos quitaron la señal de televisión. Es­toy sin fuerzas que mover y analizando la situación." Le pregunto rápido: "¿Qué fuerzas tienes ahí?"

"De 200 a 300 hombres muy agotados."

"¿Tanques tienes?", le pregunto.

"No, había tanques y los retiraron a sus cuarteles."

Vuelvo a preguntarle: "¿Con qué otras fuerzas cuentas?"

Y me responde: "Hay otras que están lejanas, pero no tengo comunicación con ellos." Se refiere al general Raúl Isaías Baduel y a los paracaidistas, la División Blindada y otras fuerzas, pero ha perdido toda comunicación con esas unidades bolivarianas y leales.

Con mucha delicadeza, le digo: "¿Me permites expresar una opinión?" Me contesta: "Sí."

Le añado con el acento más persuasivo posible: "Pon las condiciones de un trato honorable y digno, y preserva la vida de los hombres que tienes, que son los hombres más leales. No los sacrifiques, ni te sacrifiques tú."

Me responde con emoción: "Están dispuestos a morir todos aquí."

Sin perder un segundo le añado: "Yo lo sé, pero creo que puedo pensar con más serenidad que lo que puedes tú en este momento. No renuncies, exige condiciones honorables y garantizadas para que no seas víctima de una felonía, porque pienso que debes preservarte. Además, tienes un deber con tus compañeros. ¡No te inmoles!"

Yo tenía muy presente la profunda diferencia entre la situación de Allende el 11 de septiembre de 1973 y la situación de Chávez aquel 12 de abril del 2002. Allende no tenía un solo soldado. Chávez contaba con una gran parte de los soldados y oficiales del ejército, especialmente los más jóvenes.

"¡No dimitas! ¡No renuncies!", le reiteré.

Hablamos de otros temas: la forma en que yo pensaba que debía salir provisionalmente del país, comunicarse con algún militar que tuviera realmente autoridad en las filas golpistas, plantearle su disposición a salir del país, pero no a renunciar. Desde Cuba trataríamos de movilizar al Cuerpo Diplomático en nuestro país y en Venezuela, enviaríamos dos aviones con nuestro Canciller y un grupo de diplomáticos a recogerlo. Lo pensó unos segundos, y finalmente aceptó mi proposición. Todo dependería ahora del jefe militar enemigo.

En la entrevista realizada por los autores del libro Chávez nuestro a José Vi­cente Rangel, entonces Ministro de Defensa y actual Vicepresidente, quien estaba junto a Chávez en ese momento, se puede leer textualmente: "La llamada de Fidel fue decisiva para que no hubiera inmolación. Fue determinante. Su consejo nos permitió ver mejor en la oscuridad. Nos ayudó mucho."

¿Usted lo estaba alentando a resistir con las armas en la mano?

No, al contrario. Eso fue lo que hizo Allende, a mi juicio de forma correcta en aquellas condiciones, y lo pagó heroicamente con su vida, como había prometido.

Chávez tenía tres alternativas: atrincherarse en Miraflores y resistir hasta la muerte; salir del Palacio e intentar reunirse con el pueblo para desencadenar una resistencia nacional, con ínfimas posibilidades de éxito en aquellas circunstancias; o salir del país sin renunciar ni dimitir para reanudar la lucha con perspectivas reales y rápidas de éxito. Nosotros sugerimos la tercera.

Mis palabras finales para convencerlo en aquella conversación telefónica fueron en esencia: "Salva a esos hombres tan valiosos que están contigo en esa batalla innecesaria ahora." La idea partía de la convicción de que un dirigente popular y carismático como Chávez, derrocado de esa forma traicionera en aquellas circunstancias, si no lo matan, el pueblo —en este caso con el apoyo de lo mejor de sus Fuerzas Armadas— lo reclamaría con mucha mayor fuerza, y sería inevitable su regreso. Por eso asu­mí la responsabilidad de proponerle lo que le propuse.

En ese instante preciso, cuando existía la alternativa real de un regreso victorioso y rápido, no cabía la consigna de morir combatiendo, como muy bien hizo Salvador Allende. Y ese regreso victorioso fue lo que ocurrió, aunque mucho antes de lo que yo podía imaginarme.

¿Ustedes, en ese momento, trataron de ayudar de alguna manera a Chávez?

Bueno, nosotros en ese instante sólo podíamos actuar usando los recursos de la diplomacia. Convocamos en plena madrugada a todos los embajadores acreditados en La Habana y les propusimos que acompañaran a Felipe [Pérez Ro­que], nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, a Caracas para pacíficamente rescatar vivo a Chávez, presidente legítimo de Venezuela.

Yo no albergaba la menor duda de que Chávez, en muy poco tiempo, estaría de regreso en hombros del pueblo y de las tropas. Ahora, había que preservarlo de la muerte.

Propusimos enviar dos aviones para traerlo en caso de que los golpistas decidieran aceptar su salida. Pero el jefe militar golpista rechazó la fórmula, comunicándole además que sería sometido a consejo de guerra. Chávez se puso su uniforme de paracaidista y acompañado solamente por su fiel ayudante, Jesús Suárez Chourio, se dirigió al fuerte Tiuna, jefatura y puesto de mando militar del golpe.

Cuando volví a llamarlo, dos horas después, como acordé con él, Chávez había sido hecho prisionero por los militares golpistas y se había perdido toda comunicación con él. La televisión difundía una y otra vez la noticia de su "dimisión" para desmovilizar a sus partidarios y a todo el pueblo.

Horas después, ya en pleno día 12 de abril, en un momento se las arregla para realizar una llamada telefónica, y habla con su hija María Gabriela. Le afirma que no ha dimitido, que es un "presidente prisionero". Le pide que me lo comunique para que yo lo informe al mundo.

La hija me llama de inmediato el 12 de abril, a las 10:02 de la mañana, y me transmite las palabras de su padre. Le pregunto de inmediato: "¿Tú estarías dispuesta a informarlo al mundo con tus propias palabras?" "¿Qué no haría yo por mi padre?", me responde con esa precisa, admirable y decidida frase.

Sin perder un segundo, me comunico con Randy Alonso, periodista y director de la "Mesa Redonda", conocido programa de televisión. Con teléfono y grabadora en mano, Randy llama al celular que me dio María Gabriela. Eran casi las 11:00 de la mañana. Se graban las palabras claras, sentidas y persuasivas de la hija que, transcritas de inmediato, se entregan a las agencias cablegráficas acreditadas en Cuba y se transmiten por el Noticiero Nacional de Televisión a las 12:40 del 12 de abril del 2002, en la propia voz de Gabriela. La cinta se había entregado igualmente a las televisoras internacionales acreditadas en Cuba. La CNN desde Venezuela transmitía con fruición las noticias de fuentes golpistas; su reportera en La Habana, en cambio, divulgó rápidamente desde Cuba, al mediodía, las palabras esclarecedoras de María Gabriela.

Y eso, ¿qué consecuencias tuvo?

Bueno, eso lo escucharon millones de venezolanos, mayoritariamente antigolpistas, y los militares fieles a Chávez, a los que se trató de confundir y paralizar con las mentiras descaradas de la supuesta renuncia.

En horas de la noche, a las 11:15, llama de nuevo María Gabriela. Su voz tenía acento trágico. No la dejo terminar sus primeras palabras y le pregunto: "¿Qué ha ocurrido?" Me responde: "A mi padre lo han trasladado de noche, en un helicóptero, con rumbo desconocido." "Rápido", le digo, "en unos minutos hay que denunciarlo con tu propia voz."

Randy estaba conmigo, en una reunión sobre los programas de la Batalla de Ideas con dirigentes de la Juventud y otros cuadros; tenía consigo la grabadora, y de inmediato se repite la historia del mediodía. La opinión venezolana y el mundo estarían así informados del extraño traslado nocturno de Chávez con rumbo desconocido. Esto ocurre entre la noche del 12 y la madrugada del 13.

El sábado 13, bien temprano, estaba convocada una Tribuna Abierta en Güira de Melena, un municipio de la provincia de La Habana. De regreso a la oficina, antes de las 10:00 de la mañana, llama María Gabriela. Comunica que "los pa­dres de Chávez están inquietos", quieren ha­blar conmigo desde Barinas, desean ha­cer una declaración.

Le informo que un cable de una agencia de prensa internacional comunica que Chávez ha sido trasladado a Turia­mo, puesto naval en Aragua, en la costa nor­te de Venezuela. Le expreso el criterio de que por el tipo de información y detalles, la noticia parece verídica. Le recomiendo indagar lo más posible. Me añade que el general Lucas Rincón, Inspector General de las Fuerzas Armadas, quiere hablar con­migo, y desea igualmente hacer una declaración pública.

La madre y el padre de Chávez hablan conmigo: todo normal en el estado de Ba­ri­nas. Me informa la madre de Chávez que el jefe militar de la guarnición acababa de hablar con su esposo, Hugo de los Reyes Chávez, el Gobernador de Barinas y padre de Chávez. Les transmito el máximo de tranquilidad posible.

También se comunica el Alcalde de Sabaneta, el pueblo donde nació Chávez, en Barinas. Quiere hacer una declaración. Cuenta de paso que todas las guarniciones son leales. Es perceptible su gran optimismo.

Hablo con Lucas Rincón. Afirma que la Brigada de Paracaidistas, la División Blin­dada y la base de cazabombarderos F-16 están contra el golpe y listas para ac­tuar. Me atreví a sugerirle que hiciera to­do lo po­sible por buscar la solución sin combates entre militares. Obviamente el gol­pe estaba derrotado. No hubo declaración del Inspector General, porque la co­municación se interrumpe, y no pudo res­tablecerse.

Minutos después, llama de nuevo Ma­ría Gabriela: me dice que el general Ba­duel, jefe de la Brigada de Para­cai­distas, necesita comunicarse conmigo, y que las fuerzas leales de Maracay desean hacer una declaración al pueblo de Venezuela y a la opinión internacional.

Un insaciable deseo de noticias me lleva a preguntarle a Baduel tres o cuatro detalles sobre la situación, antes de proseguir el diálogo. Satisface mi curiosi­dad de forma correcta; destilaba combatividad en cada frase. De inmediato le ex­preso: "Todo está listo para su declaración." Me dice: "Espérese un minuto, le paso al general de división Julio García Montoya, secretario permanente del Con­sejo Nacional de Seguridad y Defensa. Ha llegado para ofrecer apoyo a nuestra posición." Este oficial, de más antigüedad que los jóvenes jefes militares de Ma­­racay, no tenía en ese momento mando de tropas.

Baduel, cuya brigada de paracaidistas era uno de los ejes fundamentales de la poderosa fuerza de tanques, infantería blindada y cazabombarderos ubicada en Maracay, estado de Aragua, respetuoso de la jerarquía militar, puso al teléfono al general Montoya. Las palabras de este oficial de alta graduación fueron realmente inteligentes, persuasivas y adecuadas a la situación. Expresó en esencia que las Fuerzas Armadas venezolanas eran fieles a la Constitución. Con eso lo dijo todo.

Yo me había convertido en una especie de reportero de prensa que recibía y transmitía noticias y mensajes públicos, con el simple uso de un celular y una grabadora en manos de Randy. Era testigo del formidable contragolpe del pueblo y las Fuerzas Armadas Bolivarianas de Venezuela.

La situación en ese momento era excelente. El golpe del 11 de abril no tenía ya la más mínima posibilidad de éxito. Pero un terrible riesgo se cernía todavía sobre el hermano país. La vida de Chávez estaba en gravísimo peligro. Se­cues­trado por los golpistas, a la oligarquía y el imperialismo la persona de Chávez era lo único que les quedaba en sus manos de la aventura fascista. ¿Qué harían con él? ¿Lo asesinarían? ¿Saciarían su sed de odio y venganza contra aquel rebelde y audaz luchador bolivariano, amigo de los pobres, defensor indoblegable de la dignidad y la soberanía de Venezuela? ¿Qué ocurriría si, como en Bogotá, a raíz de la muerte de Gaitán, llegaba al pueblo la noticia del asesinato de Chávez? No se me quitaba de la cabeza la idea de semejante tragedia y sus consecuencias sangrientas y destructivas.

A medida que transcurrían las horas del mediodía, después de las comunicaciones mencionadas, llegaban por todas partes noticias de la indignación y la rebeldía populares. En la ciudad de Caracas, centro principal de los acontecimientos, un mar de pueblo avanzaba por calles y avenidas hacia el Palacio de Miraflores y las instalaciones centrales de los golpistas. En mi desesperación de amigo y hermano del prisionero, mil ideas me pasaban por la mente. ¿Qué podíamos hacer con nuestro pequeño celular? A punto estuve de llamar por mi cuenta al mismísimo general Vázquez Velasco.5 Nunca había hablado con él ni sabía cómo era. Ignoraba si respondería o no, y cómo lo haría. Y para esa singular mi­sión no podía contar con los valiosos servicios de María Gabriela. Lo pensé mejor. A las 4:15 de la tarde llamé a nuestro Embajador en Venezuela, Germán Sánchez. Indagué con él si creía que Vázquez Velasco respondería o no. Me dijo que tal vez sí.

"Llámalo —le pedí—, usa mi nombre, exprésale de parte mía la opinión de que un río de sangre podría correr en Venezuela, derivado de los acontecimientos. Que sólo un hombre podría evitar esos riesgos: Hugo Chávez. Exhórtalo a que lo pongan de inmediato en libertad, para im­pedir ese curso probable de los acontecimientos."

El general Vázquez Velasco respondió la llamada. Afirmó que él tenía en su poder a Chávez y garantizaba su vida, pero que no podía acceder a lo que se le solicitaba. Nuestro Embajador insistió, argumentó, trató de persuadirlo. El General, molesto, interrumpió la comunicación. Col­gó el teléfono.

Llamo de inmediato a María Gabriela y le informo de las palabras de Vázquez Velasco, especialmente lo relacionado con el compromiso de garantizar la vida de Chávez. Le pido que me comunique otra vez con Baduel. A las 4:49 se establece el contacto. Le cuento en detalle el intercambio Germán-Vázquez Velasco. Ex­pre­so mi opinión sobre la importancia de que Vázquez Velasco reconozca que tie­ne en su poder a Chávez. Eran circunstancias propicias para presionarlo al máximo.

En ese momento en Cuba no se sabía con seguridad si Chávez había sido trasladado o no y a qué punto. Se rumoraba hacía horas que el prisionero había sido enviado a la isla de Orchila. Cuando ha­blé con Baduel, casi a las 5:00 de la tar­de, el Jefe de la Brigada seleccionaba los hombres y preparaba los helicópteros que rescatarían al Presidente Chá­vez. Imaginaba cuán difícil sería para Ba­duel y los paracaidistas obtener los datos precisos y exactos para tan delicada misión.

Durante todo el resto del día hasta las 12:00 de la noche del 13, dediqué mi tiempo a la tarea de hablar con cuantas personas podía hacerlo sobre el tema de la vida de Chávez. Y hablé con mu­chos, porque durante esa tarde el pueblo, con el apoyo de jefes y soldados del Ejército, iba controlándolo todo. Ignoro to­davía a qué hora y de qué forma Carmona, el Breve, abandonó el Palacio de Miraflores. Supe que la escolta, bajo la dirección de Chourio y los miembros de la Guardia Presidencial, tenían ya en sus manos y ocupaban los puntos estratégicos del edificio, y Rangel, que se man­tuvo firme todo el tiempo, había vuelto al Ministerio de Defensa.

Incluso llamé por teléfono a Diosdado Cabello7 apenas tomó posesión de la Presidencia. Al interrumpirse la comunicación por causas técnicas, le transmití un mensaje a través de Héctor Navarro, Ministro de Educación Superior, sugiriéndole que en su condición de Presidente Constitucional le ordenara a Vázquez Ve­lasco liberar a Chávez, advirtiéndole de la grave responsabilidad en que incurriría si desacataba esa orden.

Con casi todos hablé, me sentía parte también de aquel drama en el que me introdujo la llamada de María Gabriela en la mañana del 12 de abril. Sólo cuando se supieron después todos los detalles del calvario de Hugo Chávez, desde que lo trasladaron con rumbo desconocido en horas de la noche del día 12, pu­do comprobarse cuán increíbles peligros corrió, en los que puso en juego toda su agudeza mental, su serenidad, sangre fría e instinto revolucionario. Más increíble todavía es que los golpistas hasta el último minuto lo mantuvieron desinformado de lo que ocurría en el país, y has­ta el último minuto insistieron en que firmara una renuncia que nunca firmó.

Un avión privado que se dice era propiedad de un conocido oligarca, cuyo nombre no menciono por falta de total seguridad sobre el dato, esperaba para trasladarlo no se sabe a dónde y a manos de no se sabe quién.

Le he narrado todo lo que sé; otras ma­nos escribirán un día con todos sus detalles lo que falta de esta historia.

Chávez es un representante de los mi­litares progresistas, pero en Europa, y también en América Latina, muchos pro­gresistas le reprochan precisamente que sea un militar. ¿Qué opinión tiene usted sobre esa aparente contradicción entre el progresismo y lo militar?

Omar Torrijos, en Panamá, fue ejemplo de militar con profunda conciencia de jus­ticia social y de patria. Juan Ve­lasco Al­va­rado,8 en Perú, también llevó a cabo acciones importantes de progreso. Debe re­cordarse, por ejemplo, que en­tre los brasileños, Luis Carlos Prestes fue un oficial revolucionario que realizó una marcha heroica en 1924-1926, ca­si igual a la que hizo Mao Zedong en 1934-1935.

Jorge Amado,9 entre sus magníficas obras literarias, escribió sobre la marcha de Prestes una bella historia, El caballero de la esperanza. Aquella hazaña militar fue algo impresionante, duró más de dos años y medio, recorriendo inmensos territorios de su país sin sufrir una derrota. Hubo importantes proezas revolucionarias que salieron de los militares el recién pasado siglo XX.

Entre ellos puedo citar nombres de ilustres militares como Lázaro Cárdenas, un general de la revolución mexicana, que nacionaliza el petróleo, hace reformas agrarias y conquista para siempre el apoyo del pueblo.

Entre los primeros que en el siglo XX se sublevaron en Centroamérica, está un grupo de militares guatemaltecos de los años 50 que en torno a Jacobo Árbenz, alto oficial del Ejército de Guatemala, par­ticiparon en históricas actividades revolucionarias, entre ellas la noble y valiente reforma agraria que dio lugar a la invasión mercenaria que, igual a la de Playa Girón y por la misma razón, lanzó el im­pe­ria­lis­mo contra aquel gobierno merecedor legítimo del calificativo de progresista.

Hay un buen número de casos de militares progresistas. Juan Domingo Perón, en Argentina, era también de origen militar. Hay que ver el momento en que surge; en 1943 lo nombran Ministro del Trabajo, y hace tales leyes en favor de los trabajadores, que en prenda de reconocimiento, cuando lo llevan a las prisiones, el pueblo lo rescata.

Perón comete algunos errores: ofende a la oligarquía argentina, la humilla, le nacionaliza el teatro y otros símbolos de la clase rica, pero el poder político y económico de ésta se mantuvo intacto, y en un momento propicio lo derrocó con la complicidad y ayuda de Estados Unidos. La grandeza de Perón es que apeló a las reservas y los recursos de que disponía ese rico país e hizo todo lo que pudo para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Esa clase social, siempre agradecida y fiel, convirtió a Perón hasta el final de su vida en un ídolo del pueblo humilde.

El general Líber Seregni, quien fuera hasta hace algunos años Presidente del Frente Amplio de Uruguay, es uno de los líderes más progresistas y más respetados que ha conocido América Latina. Su integridad, su decencia, su firmeza y tenacidad contribuyeron a la histórica victoria de ese noble y solidario pueblo, que eli­gió a Tabaré Vázquez, sucesor de Seregni, Presidente de la República Orien­tal del Uruguay, y llevó a la izquierda uruguaya al gobierno, cuando el país estaba al borde de un abismo. Cuba agradece a Líber Se­regni las sólidas bases que, junto a muchos eminentes uruguayos, supo fraguar para las relaciones fraternales y solidarias que hoy existen entre Uruguay y Cuba.

No tenemos derecho a olvidar a Fran­cisco Caamaño, joven militar dominicano que durante meses combatió heroicamente contra 40 mil soldados de Estados Unidos que el Presidente Johnson hizo desembarcar en República Dominicana el año 1965 para impedir el re­gre­so del Presidente Constitucional Juan Bosch. Su tenaz resistencia a los invasores al frente de un puñado de militares y civiles, que duró meses, constituye uno de los episodios revolucionarios más gloriosos que se han escrito en este he­mis­ferio. Caamaño, después de una tregua que arrancó al imperio, volvió a su patria y entregó su vida combatiendo por la liberación de su pueblo.

Sin un hombre como Hugo Chávez, nacido de cuna humilde y formado en la disciplina de las academias militares de Venezuela, donde tantas ideas de libertad, unidad e integración latinoamericana fueron sembradas por Bolívar, no habría surgido en este momento decisivo de nuestra América un proceso de tanta trascendencia histórica e internacional como el actual proceso revolucionario en ese hermano país. No veo contradicción alguna.

En Argentina, Perón y el peronismo siguen teniendo una influencia política considerable. Una Argentina donde, en cierta medida, en diciembre del 2001, el modelo neoliberal se derrumbó estrepitosamente. ¿Qué opina usted de los acontecimientos recientes de Argentina?

Cuando en mayo de 2003 llegaron las noticias del resultado electoral en Ar­gentina y el anuncio de la victoria de Nés­tor Kirchner y la derrota de Carlos Ménem, sentí gran satisfacción. ¿Por qué? Hay una razón importante: lo peor del capitalismo salvaje, como diría Chávez, lo peor de la globalización neoliberal en el país latinoamericano que se había convertido en símbolo por excelencia del neoliberalismo, sufrió una derrota.

Los argentinos, aunque lejos de alcanzar las metas más deseadas, no saben el servicio que le han prestado a América Latina y al mundo, al hundir en la fosa más profunda del Pacífico, de más de 8 mil metros, un importante símbolo de la globalización neoliberal. Le han in­yectado una fuerza tremenda al número creciente de personas que han ido to­mando conciencia en toda nuestra América sobre qué cosa tan horrible y fatal es eso que así se denomina.

Si se quiere, podríamos recordar que el Papa Juan Pablo II, quien gozó de universal respeto, habló de la "globalización de la solidaridad" cuando en 1998 estuvo de visita en nuestro país. ¿Alguien estaría en contra de esa globalización en el más cabal concepto de la palabra, que abarque no solo las relaciones entre los que viven dentro de las fronteras de un país, sino también dentro de los ámbitos del planeta, y que la solidaridad la ejerzan igualmente mañana, en un mundo de verdadera libertad, igualdad y justicia, aquellos que hoy derrochan, destruyen y malbaratan los recursos naturales y condenan a muerte a los habitantes de este planeta?

No se alcanza el cielo en un día, pero créame que los argentinos han asestado un descomunal golpe a un símbolo, y eso tiene un enorme valor.

América Latina sigue teniendo el problema de la deuda externa.

Esa deuda, en el mundo, ha crecido en relación proporcional a la población. ¡Ahora la deuda externa total asciende a 2,5 ó 2,6 millones de millones de dólares! Los países desarrollados ofrecerán este año a los países del Tercer Mundo, como ayuda oficial al desarrollo, unos 53 mil millones de dólares. A cambio, les cobrarán, por concepto de intereses de la deuda externa, ¡más de 350 mil millones de dólares!

En América Latina esa deuda ha ido creciendo sin parar y ahora asciende aproximadamente a 800 mil millones de dólares. Nadie la puede pagar, y eso hace imposible toda política seria de desarrollo. No podrá eliminarse el hambre en América Latina mientras los go­biernos tengan que seguir dedicando la cuarta parte de sus ingresos por exportaciones a pagar una deuda que ya han pagado casi dos veces y es ahora ca­si el doble de lo que era hace diez años...

Ahora Estados Unidos propone como solución el ALCA, el Área de Libre Comercio de las Américas. ¿Qué piensa usted del ALCA?

Un desastre. Pero un desastre que puede evitarse. Porque fuimos testigos de la batalla librada en Mar del Plata, los días 4 y 5 de noviembre de 2005, en ocasión de la llamada "Cumbre de las Américas". Fue una grandiosa lucha contra el ALCA. Hubo dos luchas, una en la calle y el estadio, otra en el recinto donde estaban reunidos los jefes de Estado.

En Mar del Plata el nefasto proyecto del ALCA salió definitivamente derrotado. El ALCA es abrir todas las fronteras de países que tienen un nivel muy bajo de desarrollo técnico a los productos de aquellos que tienen los más elevados niveles tecnológicos y de productividad, de aquellos que fabrican aviones del último modelo, de aquellos que dominan las comunicaciones mundiales, de aquellos que quieren obtener de nosotros tres cosas: materia prima, fuerza de trabajo barata, clientes y mercados. Una nueva forma de colonización despiadada.

¿Piensa usted que eso puede aumentar la dependencia de América Latina con respecto a Estados Unidos?

Si América Latina fuese devorada por el imperio; si nos tragara, como aquella ballena que se tragó al profeta Jonás y no pudo digerirlo, tendría que expulsarla un día, nacería otra vez en nuestro hemisferio. Pero no creo que sea fácil de tragar y tengo esperanzas de que no pueda ser devorada. Los acontecimientos en los últimos años lo van demostrando: no se puede gobernar el mundo con un soldado y una bayoneta en cada escuela, en cada casa, en cada parque.

Siempre dije que hay que contar con los propios norteamericanos, con los intelectuales y con el pueblo norteamericanos. Ese pueblo puede ser engañado, pero cuando conoce la verdad, como en el ca­so del niño Elián…10 Ese pueblo apoyó en una proporción de 80 por ciento el regreso del niño cubano Elián González.

Ese pueblo hoy se opone al bloqueo de Cuba. Ese pueblo, en número creciente, se opone a la doctrina de la guerra sorpresiva, intervencionista, a pesar del golpe artero a la ciudad de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Hay que contar con él.

También hay que contar con los intelectuales europeos, porque hombres como usted han estado haciendo enormes esfuerzos por crear una conciencia y han contribuido notablemente a la creación de esa conciencia necesaria.

Además, hay ahora una serie de gobiernos, en Venezuela, en Brasil, en Argentina, en Uruguay y en otros países, donde se están aplicando medidas progresistas. ¿Cómo ve usted lo que está haciendo Lula en Brasil, por ejemplo?

Obviamente yo veo lo que está haciendo Lula con la mayor simpatía. Él no cuenta con una mayoría suficiente en el Parlamento; ha tenido que apoyarse en otras fuerzas, hasta conservadoras, para hacer avanzar algunas reformas. Los medios de comunicación han dado gran publicidad a un escándalo de corrupción de parlamentarios, pero no han podido implicarlo a él. Lula es un dirigente popular. Lo conozco desde hace muchos años, hemos seguido su itinerario, hemos conversado mucho con él, un hombre de convicciones, inteligente, patriota, progresista, de origen muy humilde y que no se olvida de sus orígenes, del pueblo que siempre lo apoyó. Y creo que todo el mundo lo ve así. Porque no se trata de hacer una revolución, se trata de ganar un desafío: hacer desaparecer el hambre. Puede conseguirlo. Se trata de hacer desaparecer el analfabetismo. Y también puede conseguirlo. Y pienso que todos debemos apoyarlo.11

Comandante, ¿piensa usted que ya la era de las revoluciones y de la lucha armada se terminó en América Latina?

Mire, nadie puede asegurar que se van a producir cambios revolucionarios en América Latina hoy. Pero nadie puede asegurar tampoco que no se produzcan en cualquier momento en uno o varios países. Si uno analiza objetivamente la situación económica y social en algunos países, no puede tener la menor duda de que se trata de una situación explosiva. El índice de mortalidad infantil es­tá, por ejemplo, en 65 por mil nacidos vivos en varios de esos países; el nuestro es menos de 6,5; mueren diez veces más niños en países de América Latina, como promedio, que en Cuba. La desnutrición alcanza en ocasiones más del 40 por ciento de la población, el analfabetismo y semianalfabetismo siguen siendo demasiado altos, el desempleo afecta a decenas de millones de ciudadanos adultos en nuestra América, y existe también el problema de los niños abandonados, que suman millones. El presidente de UNICEF me dijo un día que si América Latina tuviese el nivel de asistencia médica y de salud que tiene Cu­ba, 700 mil niños se salvarían cada año.

Si a esos problemas no se les halla solución urgente —y el ALCA no es una solución, y la globalización neoliberal tampoco— puede ocurrir más de una revolución en América Latina cuando menos se lo imagine Estados Unidos. Y no podrá culpar a nadie de promover esas revoluciones. •

Notas al capítulo 24. América Latina

1.- Ignacio Ramonet, Marcos, la dignidad rebelde. Conversaciones con el subcomandante Marcos, Editorial Cibermonde, Valencia, España, 2001.

2.- El 1º de enero de 2006, el subcomandante Marcos inició un nuevo viaje a seis semanas por todo México. Esta vez en motocicleta —recordando el célebre viaje paor Sudamérica de Che Guevara y su amigo Alberto Granado en 1961— con el propósito de recorrer los 32 estados del país antes de la elección presidencial del 2 de julio de 2006, y crear un “frente político alternativo nacional” opuesto a los partidos tradicionales. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional renunció en junio de 2005 a toda “operación militar ofensiva”. Marcos se presentó en este viaje como el “delegado cero”, y declaró rechazar en bloque todos los partidos mexicanos, incluido el Partido de la Revolución Democrática (PRD) cuyo candidato, Andrés Manuel López Obrador, era considerado entonces, según los sondeos, como el favorito.

3.- Fidel Castro y Evo Morales, este último en su condición de presidente electo de bolivia, suscribieronb el 31 de diciembre de 2005 un acuerdo de cooperación que otorga un fuerte apoyo médico y educacional de Cuba a Bolivia. El documento, que tiene 11 puntos, entró en vigor después de la toma de posesión de Morales el 22 de enero de 2006. Ambos países acordaron crear una entidad binacional no lucrativa que garantice la operación oftalmológica a los bolivianos carentes de recursos económicos, para la cual Cuba aportará equipamiento y especialistas (más su salario), y el nuevo gobierno de La Paz las edificaciones para esos fines. También se pusieron de acuerdo para que el Instituto Nacional de Oftalmología de la Paz, recién equipado por Cuba, cuente con dos centros adicionales, uno en Cochabamba y otro en Santa Cruz. En conjunto estas instalaciones tendrán capacidad para realizar cincuenta mil operaciones al año. “Estas capacidades podrán elevarse si Bolivia decide ofrecer sus servicios oftalmológicos a pacientes pobres de países vecinos próximos a los centros bolivianos”, prevé el acuerdo.

4.- Palacio de Miraflores, en Caracas, es la residencia oficial del Presidente de la nación.

5.- El general de Infantería Efraín Vázquez Velasco, autotitulado durante el golpe de Estado “Comandante en Jefe” de las Fuerzas Armadas Venezolanas, fungió momentáneamente como vocero y cabecilla ostensible de los militares golpistas.

6.- Pedro Carmona, presidente del consorcio empresarial Fedecámaras, designado por los militares golpistas como “Presidente Provisional” de Venezuela, cargo que usurpó menos de 48 horas.

7.- Diosdado Cabello, Vicepresidente constitucional, ocupó momentáneamente la Presidencia de Venezuela desde la desarticulación del golpe militar hasta el regreso triunfal de Hugo Chávez al Palacio de Miraflores.

8.- Juan Velasco Alvarado (1910-1977), general, al frente de una junta militar tomó el poder y fue presidente de Perú de 1968 a 1975, nacionalizó la Banca, las industrias estratégicas (petróleo, pesca, cobre) e hizo una importante reforma agraria.

9.- Jorge Amado (1912-2001), gran escritor brasileño, autor en 1942 de una biografía de Luis Carlos Prestes, Prestes, el caballero de la esperanza, Editorial Futuro, Buenos Aires, 1958.

10.- En noviembre de 1999, el niño Elián González fue sacado ilegalmente de Cuba a bordo de una balsa por su madre, quien murió ahogada en la travesía hacia la Florida. Rescatado por unos pescadores, el niño fue retenido en Estados Unidos, mientras su padre reclamaba su retorno a Cuba. Eso dio lugar a una crisis diplomática entre La Habana y Washington y a una colosal movilización popular en Cuba en reclamo de la devolución de Elián. Finalmente, en junio del 2000, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos decidió que el niño debía regresar con su padre a Cuba.

11.- En el marco de una visita oficial del presidente Lula a La Habana en septiembre de 2003, Brasil y Cuba firmaron 12 acuerdos de cooperación en los siguientes sectores: energía, pesca, turismo, medicamentos, industria, salud, educación y deportes.

martes, enero 09, 2007

Chávez nacionaliza sectores estratégicos y anuncia una nueva era para crear el Estado Socialista.

El presidente venezolano Hugo Chávez quema etapas de su proceso revolucionario al nacionalizar sectores estratégicos del país -telecomunicaciones y electricidad- y anunciar medidas radicales para la creación de la República Socialista de Venezuela, nuevo nombre que tendrá el país.

El presidente venezolano Hugo Chávez anunció la nacionalización de las empresas estratégicas de telecomunicaciones (entre ellas CANTV), electricidad, agua y los procesos de refinamiento de crudos pesados, hoy en manos de empresas extranjeras. Asimismo, convocó a su nuevo gabinete a desmontar el Estado burgués y crear otro "comunal, socialista y bolivariano".

Chávez acelera la radicalización del proceso revolucionario en todos los campos. En forma solemne dijo que termina una fase de transición de ocho años y se entra en una nueva era para la creación del Socialismo Bolivariano. El jefe de Estado anticipó una profunda reforma constitucional para ir hacia la creación de la "República Socialista de Venezuela", en sustitución del nombre oficial de "República Bolivariana de Venezuela" que fue adoptado con la nueva Constitución de 1999, que ya hizo aprobar a su imagen y semejanza.

Como Chávez tiene el absoluto control de una Asamblea Nacional conformada en su totalidad por diputados oficialistas, luego de que la oposición se retiró de las elecciones legislativas de 2005, sus anuncios de nacionalizaciones equivalen a hecho cumplido.

"La Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV) nacionalícese, señor vicepresidente, la nación debe recuperar la propiedad de los medios estratégicos, de soberanía, de seguridad y de defensa. Recuperemos la propiedad social sobre los medios estratégicos de producción", dijo en tono enfático. "Todos esos sectores -añadió-de un área tan importante para todos nosotros como es la energía eléctrica, todo aquello que fue privatizado, nacionalícese".

Chávez, que venía advirtiendo sobre la posibilidad de nacionalizar CANTV-cuyo socio estratégico es la estadounidense Versión-, cuestionó su privatización en 1991. CANTV, la mayor firma de telecomunicaciones en el país, estaba a la espera de que reguladores venezolanos aprobaran una OPA lanzada en 2006 por las firmas mexicanas América Móvil y Telmex (propiedad del magnate Carlos Slim) como parte de un acuerdo de compra de los activos latinoamericanos de Verizon.

La noticia sobre la eventual nacionalización de CANTV produjo el desplome de sus acciones en Nueva York. Los ADS de la empresa, que subían 0,3% antes del anuncio, bajan 3,67% a 18,9 dólares.

Chávez pedirá a la Asamblea Nacional los poderes necesarios, mediante una Ley Habilitante que definió como "madre de las leyes revolucionarias",, para legislar sobre una amplia gama de materias que den paso a la creación del Estado socialista. "Adelanto mi solicitud para una Ley Habilitante revolucionaria (...) Ya tenemos el documento preparado, estamos haciendo las últimas revisiones para enviarlo en los próximos días a la Asamblea Nacional y solicitar poderes especiales, para nosotros allá en el gabinete hacer un conjunto de leyes revolucionarias", dijo

En un acto en el que juramentó a los 27 ministros de su nuevo gabinete y al vicepresidente Jorge Rodríguez, reiteró que su proyecto socialista no tiene marcha atrás. Chávez agregó que las leyes que hará su gobierno este año "deben impactar con una potencia mucho mayor la actual situación económica del país".

"Hemos cerrado un ciclo y viene otro mucho mas exigente y difícil para cuyo éxito estamos empeñados a fondo", dijo Chávez.

El presidente venezolano definió cinco líneas principales para su nuevo mandato, la primera de ellas es la Ley Habilitante, sobre la cual dijo que ya está el documento preparado para enviarlo a la Asamblea Nacional y solicitar poderes especiales.

La segunda fue identificada como la reforma socialista constitucional, "rumbo a la República Socialista de Venezuela" y precisó que abarcará modificaciones de leyes como el código de comercio, aprobado en 1904 y reformado en 1955. Ese código, subrayó, es meramente capitalista, para evitar otras relaciones comerciales que pongan lo social por delante. Eso hay que echarlo a basura y hacer otro para el socialismo del siglo XXI venezolano, puntualizó.

Como tercer alineamiento, dirigido a desarrollar la educación popular, definió la realización de una jornada nacional denominada "Moral y luces" en 2007.

El cuarto, denominado "nueva geometría del poder", está encaminado a terminar con la existencia de regiones apartadas, olvidadas y atrasadas.

Como quinto aspecto orientó lo que denominó "la explosión revolucionaria del poder comunal", para "trascender lo local y crear por ley una especie de confederación de consejos comunales, hacia un estado comunal".

"El viejo Estado burgués, que todavía vive, tenemos que irlo desmontando progresivamente mientras creamos otro comunal, socialista y bolivariano, en capacidad de conducir una revolución, no para detenerla", señaló. Chávez pidió a sus ministros librar una guerra a muerte contra la corrupción y la burocracia, que consideró "corrientes contrarrevolucionarias dentro de la revolución".

El presidente venezolano dijo que la Ley Habilitante servirá también para eliminar el control que tienen algunas petroleras extranjeras en el proceso de mejoramiento de los crudos extrapesados de la faja petrolífera del río Orinoco. "Un año es un tiempo prudencial", dijo Chávez, al explicar que de esa ley se derivarán otras en materia económicas, social, seguridad y de defensa.

Para manejar las finanzas del país aún más a su antojo, Chávez dijo que el Banco Central dejará de ser autónomo. "El Banco Central no debe ser autónomo, ésa es la tesis neoliberal. Así como (la estatal petrolera) Pdvsa dependía de allá (Washington), el Banco Central dependía de allá", dijo el presidente venezolano.

Durante su discurso Chávez insultó gravemente -le llamó "pendejo"-al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, y pidió su renuncia por criticar la decisión de cerrar el canal privado RCTV. También descalificó en duros términos al cardenal de Caracas, monseñor Jorge Urosa, por pedir que se reconsidere la clausura de RCTV. Chávez prometió que denunciará esa "falta de respeto" en todas las cumbre internacionales a las que asista próximamente. haber desoído el consejo de la comisión bipartita Iraq Study Group e incluso de las recomendaciones de los generales aún responsables de las tropas, George Casey y John Abizaid, a punto de ser relevados.
09/01/2007 | Actualizada a las 03:31h Joaquim Ibarz - Corresponsal. México
www.lavanguardia.es

lunes, enero 08, 2007

Yehude Simon pide dignidad al Ejecutivo sobre el TLC con EEUU.

Yehude Simon pide dignidad al Ejecutivo ante desinterés de los demócratas por acuerdo comercial.

El presidente del gobierno regional de Lambayeque, Yehude Simon, demandó al ejecutivo a no arrodillarse ante el Congreso Norteamericano para solicitar la ratificación del Tratado de Libre y Comercio.

Simon dijo esto luego de conocer que en la agenda de los parlamentarios demócratas no figura como prioridad la discusión de acuerdos comerciales con otros países. En ese sentido, exhortó al gobierno a iniciar la
búsqueda de nuevos mercados y "no estar empecinado en el mercado norteamericano".

Luego, le recordó al gobierno de Estados Unidos que el Perú es un país amigo y que colabora mucho con los países del resto del mundo, pero que "tiene dignidad".

Dijo además que si los norteamericanos no quieren ratificar el TLC tampoco se les puede declarar la guerra, sino que debe ser la oportunidad para que el gobierno demuestre su capacidad negociadora con otros mercados "en iguales o mejores condiciones que las ofrecidas por Estados Unidos y el gobierno de George Bush".

El dato

VOLUNTAD. El gobierno del republicano George W. Bush aseguró que desea sacar adelante el TLC con Perú y Colombia. La nueva mayoría demócrata en el Capitolio está en contra de este proyecto y no lo ha incluido en su agenda.
www.larepublica.com.pe 8 Enero 2007

Ante la pena de muerte, un No rotundo !!! - Pilar Coll Torrente. (*)

Reconozco que no puedo escuchar los proyectos de pena de muerte sin sentir un estremecimiento profundo, mezcla de pena e indignación. Cuando hace pocos meses se empezó a hablar de pena de muerte para los violadores de menores si la violación iba seguida de muerte, tuve deseos de escribir o decir algo. No lo hice porque pensé que era mejor no avivar la discusión. Ahora, ante la reiteración del pedido ampliado, siento el deber de decir mi palabra sencilla y clara.

Comprendo el apasionamiento y la indignación que ciertos delitos como la violación de menores o los crímenes del terrorismo provocan y que esto exacerbe los ánimos, pero estoy radicalmente en contra de la pena de muerte, y quede muy claro que esta posición no supone en absoluto negar el derecho que la sociedad tiene a defenderse y la obligación del Estado de protegerla, pero la protección no legitima el medio utilizado que sería la ejecución del culpable. La sociedad no puede proteger la vida de las personas decidiendo matar a algunas de ellas. ¿No habrá otros medios para romper el engranaje de la violencia que el asesinato premeditado? Quien comete un delito debe ser sancionado de modo ejemplar, pero la finalidad del castigo es la recuperación del delincuente, por más lejana que esta pueda parecernos.

Son cada vez más numerosos quienes consideran la pena de muerte como un signo de no-civilización y como un abuso de poder y algo incompatible con la dignidad humana, no solo del reo, sino también de los que la ordenan y la ejecutan pues consideran que degrada tanto al Estado que recurre a ella como a la sociedad que la aplica. La persona culpable no debe recibir el derecho a vivir de otros que la juzguen digna de ello; este derecho le viene de más lejos. Ni la sociedad ni el Estado pueden disponer de la vida de una persona bajo el argumento de culpabilidad por grave que esta sea. El derecho a la vida es un absoluto y la pena de muerte es una de las formas de menosprecio de la vida humana.

Afirmar que la pena de muerte es disuasiva tiene más de imaginación que de análisis objetivo pues su abolición no guarda relación con mayor o menor índice de criminalidad. Si no es disuasiva, desde el punto de vista de la eficacia, no se justifica su vigencia. En los países que la han abolido no ha aumentado la criminalidad y, a la inversa, no ha disminuido en los que está vigente. Ahí tenemos el caso de Estados Unidos tan proclive a aplicar la pena de muerte en algunos estados, incluso a deficientes mentales y con un índice de criminalidad muy elevado. La pena de muerte es contraria al sentido de la pena que es la recuperación del delincuente y puede decirse que es un residuo lamentable de una época en la que la justicia no sabía hacer otra cosa con el delincuente que matarlo. Una tristemente famosa sentencia de un juez inglés del siglo XVII decía literalmente: "Te condeno a la horca no porque has robado un carnero sino para que otros no roben carneros".

Hoy la conciencia de los derechos humanos ha evolucionado. Si bien en otro tiempo la esclavitud y la tortura fueron instituciones aceptadas por la ley, actualmente nadie osaría legalizarlas y me resisto a entender que sea cruel e injusto arrancarle un ojo al delincuente y no lo sea quitarle la vida. Aún cuando la Declaración Universal de los Derechos Humanos no la proscriba por razones políticas, considero que es una gravísima violación a un derecho humano tan fundamental como es la vida. Y esto aún cuando sea impuesta por un tribunal competente.

Pretender hoy ampliar las causales de pena de muerte es ir a contrapelo de la historia. El clima abolicionista es creciente, sobre todo en el mundo democrático. El fundamento más convincente para su eliminación es la falta de argumentos racionales para su vigencia. ¿Cómo justificar su ampliación, como se pretende entre nosotros? Hoy no se puede admitir el principio de retribución sin retroceder a la Ley del Talión. Pagar el mal con la misma moneda nunca será un signo de progreso y de civismo. Para algunos tratadistas la pena de muerte conserva en la conciencia colectiva algo de la concepción pagana de las religiones que admitían sacrificios humanos. A mi entender es un signo claro de involución y no significa justicia sino catarsis de una sociedad derrotada.

Por otra parte, el siempre posible error judicial y las continuas quejas contra nuestra administración de justicia nos hacen temer la objetividad de las sentencias en algo que es en sí mismo irreparable. No entro en las nefastas consecuencias que tendría el salirnos de la Convención Interamericana o Pacto de San José y de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, hoy tan vilipendiada entre nosotros, porque otras voces más autorizadas ya han expresado las consecuencias que esto tendría para la ciudadanía.

No bastan los lamentos y la indignación para acabar con la tentación de recurrir a la pena de muerte; es necesario crear un estado de opinión permanente. Estos días he escuchado con estupor los argumentos más duros de taxistas, vendedores y otros, abogando por su implantación en nuestro país: "no merecen vivir, ¿para qué gastar en su manutención en las cárceles?, no cambiarán nunca", y otros etcéteras por el estilo. Si el ahorcamiento de Saddam Hussein no nos ha estremecido y no nos ha hecho reflexionar es que el afán mortícola en el Perú nos ciega e insensibiliza.

(*) Abogada. Ex Secretaria Ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.
www.larepublica.com.pe

miércoles, enero 03, 2007

Señores de horca y cuchillo - Cesar Hildebrandt

Si Saddam Hussein mereció la horca, ¿qué guillotina a medio afilar merecen los que lo sostuvieron y armaron cuando era el dictador que se enfrentaba al Irán que humilló a los Estados Unidos?
¿O no queremos recordar que Hussein fue el niño mimado de la política exterior norteamericana cuando agredió en 1980 al Irán pos Sha? (El corrupto Sha que debió su ascenso al golpe de Estado de 1953 organizado por la CIA en contra del primer ministro nacionalista Mohammed Mossadegh).
¿Y por qué la CIA, junto a Gran Bretaña, derrocó a Mossadegh en 1953? Porque Mossadegh había empujado la nacionalizació n del petróleo en 1951 y aspiraba a una política exterior autónoma basada en la riqueza del crudo y en propuestas moderadamente modernizadoras. El Sha, en cambio, mantuvo por el tiempo requerido por sus aliados el barril del crudo a 20 centavos de dólar. La British-American Petroleum, nombre decidor por aquel entonces, jamás ganó tanto dinero.
Y Mohamad Reza Pahlevi, el Sha, dirigió los destinos de Irán convirtiéndose en el principal comprador de armas de los Estados Unidos y haciendo de Irán poco menos que un protectorado de segunda. Eso hasta que llegaron los molás, con Jomeini a la cabeza, en 1979.
Fue el mismo año en que Saddam Hussein, que venía del Partido Baas –un movimiento fundado por un cristiano sirio en 1953 y cuyo primer objetivo fue unificar a los árabes– se hizo con el poder absoluto en Irak tras derrocar a quien lo había nombrado vicepresidente de la junta militar baasista, Hasan al Bakr.
A este Hussein, matón de la política, autócrata desde sus primeros discursos, peligroso desde sus primeras decisiones, Estados Unidos lo armó, lo arropó y lo encubrió en la ONU; todo con tal de que mantuviera la bárbara guerra de agresión en contra del Irán de los ayatolás.
La guerra en contra del Irán islamista y antiimperial duró ocho años y produjo un millón de muertos entre los dos bandos. Pero Irak no pudo ganarla, como sí ganó la guerra interna en contra de los kurdos alentados desde Irán y masacrados con el conocimiento de la Casa Blanca. Como fueron perseguidos y masacrados los opositores chiítas, con la tácita aprobación de Washington mientras Irak cumpliese su papel de hacerle la vida más difícil a Jomeini y su teocrático entorno.
Más de 40,000 millones de dólares en ayuda militar norteamericana fue lo que Saddam Husseim recibió para ser el patrullero occidental más vehemente y asesino de la región. Pero lo que pasa con los frankenstein es lo que le pasó al títere de Washington: creyó que podía aterrorizar por su cuenta e invadió Kuwait en agosto de 1990. El socio trocó en villano en 24 horas, las que se demoró Bush papi en anunciar lo que sería la guerra del golfo. El petróleo kuwaití estaba de por medio y no era asunto de dejárselo a un renegado. No importaba que Kuwait se hubiese inclinado a la causa iraquí en su guerra de agresión en contra de Irán. Ni importaba que Irak hubiese reclamado Kuwait como su territorio desde la caída del imperio otomano, muchos años antes de que, en 1938, se descubriera la vastedad de su riqueza petrolera. Lo que importaba era darle una lección a un hermano menor soliviantado.
Y se la dieron. Pero Bush padre paró la guerra cuando las tropas norteamericanas iban a capturar Bagdad. Con lo que Hussein pudo conservarse en el poder, hacer más opresivo su régimen y ensañarse con kurdos, chiítas y miembros del ejército que conspiraron tras el desastre de la derrota. Es que a Bush padre tampoco le interesaba excederse con quien había trabajado tanto por la causa de los Estados Unidos, con lo que demostró ser más fiel a la manchada memoria de la Casa Blanca de lo que sería, años después, su fronterizo primogénito.
Ayer ahorcaron a Saddam Hussein. Lo ahorcó un tribunal títere –hubo que sacar al primer juez porque dio demasiadas muestras de imparcialidad– nombrado por un gobierno patéticamente títere, en un juicio ordenado por las autoridades de ocupación, que no tuvo ningún asomo de seriedad y que ha sido condenado por todo el mundo civilizado: desde el régimen de Michelle Bachelet, hasta el gobierno de Finlandia; desde Amnistía Internacional hasta la Unión Europea; desde Rodríguez Zapatero hasta el nuncio papal en Bagdad. El relator especial de la ONU, Leandro Despouy, especialista en estándares de justicia, censuró el proceso por indebido y la condena por írrito.
Hussein ha muerto con la dignidad que debió tener a la hora de enfrentar al ejército que vejaba a su país. Eso de esconderse en Tikrit para que los mártires de Alá hicieran el trabajo que debió hacer su propio ejército quedará como una vergüenza indeleble en la historia de Irak.
A las pocas horas del ahorcamiento, celebrado por Bush, ya habían estallado en Bagdad cuatro coches-bomba y otros 37 muertos se añadían a la lista de cientos de miles de "bajas de guerra" causadas por una política exterior norteamericana que recuerda la ocupación y captura de Hawaii –derrocamiento de la reina Liliuokalani en 1893– y Filipinas –reemplazo del imperio español en 1898-.
Irak fue invadido en nombre de mentiras ya admitidas. El juicio de Hussein fue otra mentira. El propósito de esta guerra, de la que Estados Unidos saldrá tan herido moralmente como salió de Vietnam, es sólo la rapiña y la expansión del dominio militar de la única potencia que puede invadir territorios y pisotear soberanías con la anuencia de la imbecilidad mundial y la renuncia europea a adoptar un papel de importancia en el mundo. Europa ya no es sólo un viejo continente: es un proyecto expirado . A los que pensábamos que Estados Unidos, a pesar de todas sus miserias, podía ser Roma, nos viene la desilusión: el historiador norteamericano James Carroll apunta a que, más que Roma, Estados Unidos es Esparta, "un Estado-fortaleza" . Y un Estado-fortaleza que gasta más en guerras que en la salud de su propia gente, que vende bonos para financiar su déficit fiscal de seiscientos mil millones de dólares y que sigue cavando el abismo de su balanza comercial mientras a su moneda la sostienen el miedo chino, la solidaridad japonesa y la anglopolítica de la Unión Europea. ¿Cuántas guerras más emprenderá esta Esparta dirigida por lo más ignorante y rapaz de su clase política? ¿Qué quedó de Esparta?

DIARIO: "LA PRIMERA" - 31/12/06

domingo, diciembre 31, 2006

El ahorcamiento de Saddam Hussein - La Bestia de Bagdad en el patíbulo

por Robert Fisk*
Saddam Hussein a la horca. Es una ecuación sencilla. ¿Quién podría ser más merecedor de dar sus últimos pasos en el patíbulo y de que se le rompa el cuello al final de una cuerda que la Bestia de Bagdad , el Hitler del Tigris , el hombre que asesinó a cientos de miles de iraquíes inocentes rociando armas químicas sobre sus enemigos?
Dentro de unas horas nuestros amos nos dirán que éste es un “gran día” para los iraquíes y que esperan que el mundo musulmán olvide que la sentencia de muerte fue firmada por el “gobierno iraquí”, pero claramente por órdenes de los estadunidenses, el mismo día del Eid al Adha, la fiesta del sacrificio, en que se celebra el perdón en todo el mundo árabe.

Pero la historia registrará que los árabes y otros musulmanes, al igual que muchos en Occidente, se harán este fin de semana una pregunta que no aparecerá en diarios occidentales porque no pertenece al discurso que nos han impuesto nuestros presidentes y primeros ministros ¿Y qué pasará con los otros culpables?

No, Tony Blair no es Saddam. Nosotros no arrojamos gases a nuestros enemigos. George W. Bush no es Saddam. El no invadió Irán ni Kuwait. Sólo invadió Irak. Pero cientos de miles de civiles iraquíes están muertos y miles de tropas occidentales han muerto, porque los señores Bush, Blair, y los gobernantes de España, Italia y Australia, fueron a la guerra en 2003 envueltos en una bazofia de mentiras y mendacidad, lo cual, dadas las armas que usamos, resultó en una inmensa brutalidad.

En el caos que siguió a los crímenes internacionales contra la humanidad de 2001 hemos torturado, agredido brutalmente y asesinado a inocentes. A la infame prisión de Abu Ghraib de Saddam Hussein le añadimos nuestra propia infamia. Y con todo, se supone que debemos olvidar estos crímenes terribles y aplaudir cuando se columpie el cadáver del dictador que nosotros mismos creamos.

¿Quién alentó a Saddam a invadir Irán en 1980, en lo que fue uno de los peores crímenes de guerra jamás cometidos, dado que esto fue lo que llevó a la muerte a millón y medio de almas? ¿Quién le vendió los componentes para fabricar las armas químicas con las que empapó a Irán y a los kurdos? Fuimos nosotros.

No es de extrañar que los estadunidenses, quienes controlaron el peculiar juicio, prohibieron que se mencionara ésta, su peor atrocidad, durante el proceso. ¿Era posible que Hussein fuera entregado a los iraníes para que ellos lo juzgaran por sus masivos crímenes de guerra? Claro que no, porque eso expondría nuestra culpabilidad.

¿Y nuestros asesinatos perpetrados en 2003 con nuestras bombas de uranio empobrecido, nuestras bombas “destruye búnkers “, nuestro fósforo, nuestros sanguinarios sitios en torno de Fallujah y Najaf. Y luego, tras la invasión, el infernal desastre de anarquía que desencadenamos sobre la población iraquí después de nuestra “victoria” y nuestra “misión cumplida”, ¿a quién se va a encontrar culpable por esto? Tendremos que esperar que salgan las ególatras memorias de Bush y Blair, que serán escritas, con toda seguridad, desde un cómodo y próspero retiro, para hallar un leve remordimiento o intento de expiación por estos hechos.

Horas después de que se dictara la condena a muerte contra Saddam Hussein, su familia ­su primera esposa, Sajida, su hija y otros parientes­ habían abandonado toda esperanza. “Lo que se podía hacer ya se hizo, sólo podemos esperar que todo siga su curso”, me dijo uno de sus parientes, la noche del viernes.

Pero Saddam ya lo sabía, él mismo proclamó su “martirio”, afirmó que aún es presidente de Irak y que morirá por su país. Todos los hombres condenados enfrentan una disyuntiva: morir implorando clemencia o morir con la dignidad que puedan reunir en sus últimas horas de vida.

Durante su última aparición ante el tribunal, una sonrisa raquítica se extendió por el rostro del asesino en masa, y ésta nos mostró, desde entonces, la forma que Saddam ha elegido para caminar hasta la horca.

He documentado sus monstruosos crímenes durante años. He hablado con los sobrevivientes kurdos de Halabja, y con los chiítas que se levantaron contra el dictador a petición nuestra, en 1991, y que abandonamos a su suerte. Decenas de miles de ellos, junto con sus esposas, fueron colgados como animales de caza por los verdugos de Saddam.

Recorrí una cámara de ejecución, sólo meses después de que se descubrió que nosotros usamos la misma prisión para torturar y matar, y he visto a los iraquíes desenterrar a miles de parientes muertos de las fosas comunes de Hilla. Uno de estos cadáveres tenía una prótesis de cadera recién implantada y la identificación del hospital todavía colgaba del brazo. Lo llevaron del hospital directamente a su lugar de ejecución. Al igual que lo hizo Donald Rumsfeld, tuve la oportunidad de estrechar la suave y húmeda mano del dictador. Y con todo, el viejo criminal de guerra terminó sus días en el poder escribiendo novelas románticas.

Fue mi colega Tom Friedman ­quien hoy es un mesiánico columnista del diario The New York Time s­ quien describió perfectamente el carácter de Saddam poco antes de la invasión de 2003: “mitad don Corleone y mitad Pato Donald”. Con esta definición única, Friedman capturó el horror que tienen en común todos los dictadores, su atracción hacia el sadismo, su naturaleza grotesca e inverosímil, además de su brutalidad.

Pero no es así como el mundo árabe lo percibirá. Al principio, los que sufrieron la crueldad de Saddam darán la bienvenida a su ejecución. Cientos quieren ser el verdugo que jale la palanca que abrirá la trampa de la horca a través de la cual caerá el ex gobernante iraquí.

Muchos kurdos y chiítas fuera de Irak celebrarán su fin. Pero tanto ellos como millones de otros musulmanes recordarán cómo se le informó que su ejecución sería en la madrugada de la fiesta de Eid al Adha, en la que se recuerda el sacrificio que casi ejecutó Abraham contra su hijo; una fiesta que incluso el horrendo Saddam conmemoraba, cínicamente, liberando a presos de las cárceles.

Puede ser que Saddam Hussein haya sido “entregado a las autoridades iraquíes” justo antes de morir, pero su ejecución será percibida ­correctamente­ como obra de Estados Unidos y el tiempo se encargará de darle a este hecho un último barniz duradero, pues nada evitará que quede la impresión de que Occidente destruyó a un líder árabe cuando éste se negó a seguir obedeciendo las órdenes de Washington y que, a pesar de todas sus atrocidades, falleció como un mártir a manos de los nuevos cruzados. De eso se encargarán algunos historiadores árabes que aprovecharán el hecho de que Hussein no haya sido juzgado por todos sus crímenes.

Después de que Saddam fue capturado, en noviembre de 2003, se incrementó la ferocidad con que la insurgencia atacaba a las tropas estadunidenses. Después de su muerte, de nuevo se redoblará esta intensidad. Liberados ya de la remota posibilidad de que se le conmutara la sentencia, los enemigos de Occidente no tienen razón para temer el regreso del régimen del partido Baaz. Nada más tomen en cuenta que Osama Bin Laden se regocijará por la ejecución tanto como Bush y Blair. Se han vengado ya tantos crímenes, y aún así, nosotros nos hemos escapado de la justicia. Robert Fisk
Periodista inglés, uno de los mejores expertos de Occidente sobre el mundo islámico. Publica en The Independent. Fue corresponsal de guerra en el Ulster, Irlanda. Trabajó en Portugal. Gran parte de su vida ha pasado en el Medio Oriente. Autor de lo libros : ’Pity the Nation: Lebanon at War’ (Oxford University Press, 2001) • ’La gran guerra por la civilización. La conquista de Oriente Próximo’. (Ediciones Destino,2005).
31 de diciembre de 2006

Irak, la ocupación es ilegal y no puede sobrevivir por la comisión de nuevas atrocidades'

Declaración del Tribunal Brussells ante la ejecución del presidente Sadam Huseín


Traducido por Paloma Valverde

[...] El tribunal, orquestado por EEUU, que sentenció al Presidente Sadám Huseín no tiene fundamento legal. [...] El Presidente Sadam Huseín es un prisionero de guerra cuya situación está protegida por la legislación internacional [1]. Además, es el presidente legítimo de la República de Iraq. La ocupación estadounidense no puede ejecutarle legalmente. Sadam no puede ser ejecutado legalmente según la constitución de Iraq de 1990, que sigue vigente a pesar de la imposición ilegal de una constitución iraquí permanente escrita por Estados Unidos

[...] Que EEUU invadiera ilegalmente Iraq y estableciera un proceso político ilegal y un gobierno iraquí colaboracionista sólo agrava la violación de los derechos personales y de soberanía del presidente Sadam Huseín y la afrenta al conjunto de Iraq.

[...] La invasión de la República de Iraq, liderada por EEUU, fue ilegal y no puede legalizarse por la ejecución del legítimo presidente de Iraq. La ocupación es ilegal y no puede sobrevivir por la comisión de nuevas atrocidades.

La burla de la Ley

El Tribunal Supremo iraquí que firmó la sentencia de muerte del presidente Sadam Huseín es una farsa no sólo porque está sustentado en la ilegalidad (los poderes ocupantes, de acuerdo con la legalidad internacional, tienen expresamente prohibido modificar el sistema judicial de los estados ocupados [2]); el juicio en sí mismo destaca en la historia judicial por el alto número de irregularidades del proceso y por las violaciones del derecho internacional.

Esas violaciones incluyen, a menudo con efectos permanentes, la imposición estadounidense de la cesura en los procedimientos judiciales; la ocultación de pruebas a la defensa; la expulsión de la sala a los abogados de la defensa y el arresto domiciliario de los abogados defensores; el impedimento a que el equipo de abogados defensores tuviera comunicación con sus defendidos; la increíble falta del imparcialidad de los jueces del tribunal; la abierta interferencia política en la selección de los miembros del tribunal y los prejuicios del tribunal, así como las declaraciones del mismo mediante declaraciones realizadas por reconocidas figuras políticas, incluyendo a George Bush, declarando el avance hacia, o exigiendo, la ejecución; la sustitución de cuatro de los cinco primeros jueces elegidos; la falta de igualdad de medios entre la fiscalía y la defensa; la no aceptación de pruebas clave de la defensa, especialmente las mociones que discutían la competencia y la legalidad del tribunal; las violaciones de los principios básicos de un juicio justo y lo establecido por la ley internacional humanitaria [3]; la violación de la ley iraquí [4]; la intimidación de testigos; la imposibilidad de garantizar la seguridad de los abogados defensores, lo que ha costado la vida a tres de ellos.

El Tribunal Supremo iraquí, creado por Paul Bremer, nunca ha sido nada más que un tribunal títere dirigido por EEUU.

La verdad sobre este tribunal

Desde el primer día, este tribunal no ha sido más que una cortina de humo; un intento de establecer un velo de legalidad a la invasión ilegal de un estado soberano. Desde el primer día, la conclusión final, la ejecución ilegal del legítimo presidente iraquí, ha sido un hecho. La única cuestión era cuándo.

Como termina 2006, EEUU está desesperado: la derrota militar sobre el terreno, la larga derrota política y moral. La ocupación está preparando inaugurar el año 2007 con un bombardeo de atrocidades, que incluye, el asesinato del legítimo presidente de Iraq. Esto, como el resto de las atrocidades cometidas por EEUU en Iraq, no conllevará que EEUU y sus criminales aliados impongan en Iraq un futuro que es contrario a los intereses fundamentales del pueblo iraquí.

[...] Los Estados están obligados a proteger la legalidad internacional y a enfrentarse a los actos que la menoscaben. La legalidad internacional es el árbitro y el último garante de la paz en el mundo. Cuando los Estados no pueden, o no consiguen, protegerla, o cuando actúan con determinación para destruirla, es obligación de los ciudadanos de cualquier parte oponerse a la tiranía global mediante la acción directa.

[...] La ejecución de Sadam Huseín constituye un crimen de guerra contra un individuo y contra un Estado [y] presta una ilusión de legalidad a actos ilegales, tanto a la ejecución del legítimo presidente de Iraq como a la invasión y a la destrucción de Iraq. La ejecución de Sadam no sería más que una declaración de la muerte del derecho internacional perpetrada por el gobierno criminal de Bush y sus aliados.

Si la ejecución del presidente Sadam Huseín no lleva a una guerra internacional o global, sí siembra sus raíces [...]

Notas:
1. En enero de 2004, el gobierno estadounidense reconoció oficialmente al presidente Sadam Huseín su condición de prisionero de guerra. Según el artículo 3 de la IV Convención de la Haya de 1907, "[...] las fuerzas armadas de las partes en conflicto pueden ser combatientes y no combatientes. En el caso de captura por parte del enemigo, ambos [combatientes y no combatientes] tienen derecho a ser tratados como prisioneros de guerra. La III Convención de Ginebra, relativa al tratamiento de los prisioneros de guerra de 1949, ampara los derechos humanos en lo relativo a la seguridad de la persona, al respeto a su privacidad, al tratamiento humano y a un juicio justo. A la luz de la legalidad internacional, no se puede establecer ningún procedimiento que afecte de forma negativa a los derechos de las personas. (Véase el artículo 7 de la IV Convención de Ginebra relativa a la protección de los civiles en tiempos de guerra). 2. Véanse los artículos 43 y 55 de la IV Convención de La Haya sobre leyes y costumbres de guerra en tierra de 1907; los artículos 54 y 64 de la IV Convención de Ginebra relativa a la protección de los civiles en tiempos de guerra de 1949. 3. Artículos 70 y 65 de la IV Convención de Ginebra relativa a la protección de civiles en tiempos de guerra de 1949; artículo 14 de la Convención internacional sobre derechos civiles y políticos. Este artículo exige que los tribunales se tienen que establecer de acuerdo a la ley vigente en el país [antes del conflicto]. 4. El Tribunal Supremo iraquí no es conforme a derecho según la legislación iraquí porque viola principios básicos de la ley internacional de derechos humanos a las que están sometidas las autoridades iraquíes, de acuerdo con el artículo 44 de la Constitución iraquí de 1990. Además, el tribunal se constituyó violando la sección IV, artículos 60 y 61, de la constitución iraquí y de la Ley sobre Organización judicial en relación al establecimiento de procesos judiciales, ley que fue ilegalmente anulada por Orden Nº 15 de 22 de junio de 2003 de la Autoridad Provisional de la Coalición
31 dic. 2006

viernes, diciembre 29, 2006

Entrevista a Yehude Simon; trabajando un frente electoral de izquierda para el 2007.

YEHUDE SIMON MUNARO • Presidente regional de Lambayeque aseguró que bloque regional de independientes presentará candidato presidencial • Negó que postularía en 2011 por el Apra, pero no descartó hacer alianzas políticas si fuera necesario.

Simon asegura que, por ahora, la prioridad es política, no electoral.

Por Romina Mella.

–¿En qué consiste la propuesta de formar un frente electoral para el año 2011?

–En principio, la iniciativa surgió durante una reunión con los presidentes regionales electos de Cajamarca, Tumbes y Áncash. Sentimos que ya era hora de que algún provinciano pueda asumir la responsabilidad de ser Presidente. Hubo un interés colectivo de establecer una agenda que tenga como prioridad la descentralización fiscal, potenciación de recursos para la apertura de mercados internos y externos, además de plantear una autonomía frente al gobierno central.

–¿Este frente será únicamente de gestión o también político?

–Este es un bloque fundamentalmente de gestión regional con miras a resolver los problemas locales y regionales. Tiene evidentemente un fin político, pero por el momento no le hemos dado prioridad al proceso electoral. Tenemos que construir bases sólidas para que este proyecto resulte exitoso. El bloque estará conformado inicialmente por seis regiones, pero estamos prestos a adherir a todas las interesadas. Yo aspiro a que los gobernantes de Tumbes, Cajamarca, Amazonas, San Martín, Tacna y Apurímac, en algún momento se integren.

–¿No cree que la formación de este frente es precipitada debido a que algunos gobiernos regionales recién inician su primera gestión?

–Yo considero que es el momento oportuno para corregir los errores. Lamentablemente en el Perú nos hemos acostumbrado a hacer todo a última hora. En cuanto al aprendizaje de las nuevas gestiones, asumiremos con humildad la tarea de capacitación. Nuestra experiencia ha sido positiva y creo que serviremos como ejemplo.

–¿Quién asumiría el liderazgo de este bloque?

–Todavía no se habla de liderazgos. La relación entre los presidentes regionales es horizontal. Pretender liderar ahora sería un desacierto. El tiempo nos dirá quién se perfilará como el representante idóneo. Yo considero que la persona más apta para el cargo sería el presidente regional de Cajamarca, Jesús Coronel. Es necesario otorgar posibilidades a los nuevos políticos.

–El 20 de enero tendrán una reunión con el Presidente, ¿Se presentarán como frente electoral?

–Aún no, pero manejaremos una agenda común con dos puntos claves: La descentralización fiscal y el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP).


'Tengo la esperanza de ser candidato presidencial'
-Usted ha manifestado abiertamente su simpatía por el Partido Aprista, ¿Este nuevo frente enarbolaría la bandera del Apra para las próximas elecciones presidenciales?

–Que podamos recibir el apoyo del Partido Aprista y que en algún momento entablemos una alianza con esa organización, sería excelente. Pero descarto la utilización de su membrete por ser de un partido tradicional. No perderemos nuestra independencia.

–Entonces, ¿Por cuál partido postularía el líder de este bloque?

–Todavía no lo hemos definido, eso tendrá que irse amalgamando para finalmente determinar si nos presentaremos como un frente con una ideología común que resultaría del consenso de todos los líderes que representamos la izquierda.

–Si no se presentara este frente electoral con un candidato sólido, ¿Usted postularía en el 2011?

–Yo tengo la esperanza de hacer un mejor gobierno, y si lo logro, en definitiva seré candidato presidencial. Trabajaré por mi partido y buscaré alianzas con los partidos tradicionales si fuera necesario. Y si eso significa tener que cambiar de nombre como producto de una alianza, lo evaluaremos a su debido tiempo.
www.larepublica.com.pe 29 dic. 2006

miércoles, diciembre 27, 2006

Alan va en el camino equivocado - Hèctor Bèjar.

HÉCTOR BÉJAR • Sociólogo, catedrático de la Universidad de San Marcos e investigador del Centro de Estudios de Desarrollo y la Participación, Béjar afirma que el gobierno de García hasta el momento no se atreve a enfrentar los grandes problemas del país.

Por Ana Núñez.

Según Béjar, el desafío del Perú es tener una democracia económica, social y política.
–Algunos analistas advierten que el presidente García termina el año con la tentación de caer en el populismo. ¿Qué piensa usted?

–Yo no creo que el problema sea el populismo, creo que en el Perú hay problemas graves y muy antiguos que resolver. A ellos se han añadido los que creó Fujimori, como un régimen económicamente segmentado y dominado por las grandes empresas transnacionales, y una pobreza que se extiende por todo el país. Entonces, qué hacemos. O empezamos a resolver esos problemas o los pateamos para más adelante. Tengo la impresión de que, cediendo a una supuesta opinión pública –que en realidad es una opinión manejada por los medios más importantes– el gobierno de García no se ha atrevido a enfrentar esos desafíos.

–¿De qué desafíos hablamos?

–Para mí esos desafíos están en un régimen de excepción que tienen las grandes empresas en el país y que comprende todos los privilegios que conocemos. Hasta donde entiendo, lo que hemos tenido estos primeros meses ha sido una negociación en la cual el Estado ha cedido a su soberanía, ha permitido que los impuestos se conviertan en óbolos, y que –por tanto– el Estado peruano en su conjunto aparezca como un ente que recibe caridad de las empresas.

–¿Está incumpliendo García con su promesa electoral de hacer "un cambio responsable"?

–Sí pues, lo que pasa es que durante la campaña García tuvo un lenguaje muy ambiguo. Dijo, se desdijo, y sobre todo en la segunda vuelta cubrió algunas afirmaciones con un lenguaje que le permitió cobrar el apoyo y los votos de la derecha económica. Entonces, a estas alturas del partido en el Perú no sabemos cuál de las promesas que hizo durante la primera y segunda vuelta está cumpliendo. Al parecer, está cumpliendo su programa de la segunda vuelta.

–¿Por qué cree que el gobierno de García no se atreve a enfrentar los problemas del país?

–Por temor a la presión internacional y a la presión de las grandes empresas. Aunque esa presión internacional es real, creo que García está equivocado porque en la región existe un nuevo panorama. América Latina ha cambiado en términos políticos de manera enorme. Cuando empezó la campaña presidencial del 2006 teníamos una América Latina; ahora tenemos otra. En este momento Perú y Colombia son una especie de islas neoliberales en un continente que se ha dado cuenta de que hay que renovar las políticas.

–¿En el Perú se está gobernando de espaldas a las demandas sociales que existen?

–En el caso del gobierno aprista no diría de espaldas, porque finalmente el Apra es un partido popular. Yo diría que de perfil... creo que el Apra, como siempre en su historia, tiene esa terrible disyuntiva de defender la soberanía del Estado o renunciar a ella. Desgraciadamente, una vez más está tomando el camino equivocado, que es el de conciliar con los grupos más regresivos del Perú e ignorar la agenda que miles de gentes exigen. Lo más seguro es que este termine siendo un gobierno medianamente pasable, pero mediocre. Un gobierno que postergue decisiones nacionales que debimos adoptar hace tiempo.

–Si se está ignorando la agenda político-social que exige la población, ¿qué es lo que puede pasar?

–Lo más probable es que en los próximos años tengamos convulsiones dispersas y un país agitado. Yo creo que el Perú necesita una articulación de su gente, una organización de sus demandas, y la construcción de una verdadera oposición que plantee estos problemas y trate de darle una salida al país independientemente a lo que el gobierno haga.

–¿La formación de una oposición fuerte no le haría más complicada al gobierno su tarea de gobernar?

–El Perú nunca va a tener gobiernos sencillos. Mientras los grandes problemas sociales que tenemos no sean enfrentados, las complicaciones las tendremos todos los días. Para mí el enfrentamiento está en una reforma tributaria a fondo y una reforma del Estado que lo transforme en una democracia, porque lo que ahora tenemos es una democracia política pero mantenemos la dictadura económica instalada por Fujimori. El desafío es tener una democracia económica, social y política.


Crece en el país la presencia de bolsones de violencia

–Además de los problemas que menciona, en nuestro país existen otros de naturaleza más social, como la pobreza y la exclusión...

–Esos problemas de exclusión y pobreza siguen siendo ignorados, porque a las grandes masas excluidas del Perú solo se les está dando programas sociales para amortiguar la pobreza. Si modificáramos la estructura tributaria, reorganizáramos el Estado y convirtiéramos los gobiernos locales en verdaderamente democráticos, la pobreza en el Perú podría eliminarse en muy pocos años.

–¿Toda esta situación es la misma que creó el terror de los 80 y 90?

–Absolutamente y ojalá que no tengamos nuevamente ese terror. Pero creo que en reemplazo de ese terror, tenemos un impresionante avance de la delincuencia, un avance cada vez más preocupante de suicidios, una violencia urbana creciente, la presencia de bolsones rurales ligados al narcotráfico y una presencia de la economía del narcotráfico en el país.

–¿Cuál es el escenario más temible que nos espera de no resolver estos problemas?

–Mire cómo están las ciudades en Guatemala, El Salvador, Colombia. Son economías y sociedades que crean bolsones de violencia. Nosotros estamos haciendo todo lo posible para tener ese tipo de sociedad. No creo que tengamos terrorismo, pero de seguir con esta gestión, en la que no se resuelven los problemas del país sino que se gobierna para los medios, para la opinión de las altas sociedades, y para la exhibición personal, seguiremos con esta sociedad en la que estamos creando una especie de basura humana.
www.larepublica.com.pe 27 dic. 2006

lunes, diciembre 25, 2006

Navidad en la pobreza

Para muchos hogares peruanos esta Navidad no se diferenciará de las anteriores. Hemos recuperado la democracia, que no es poco, y llegan cifras sonrientes en la macroeconomía, pero que aún no se traducen en bienestar para las mayorías, que pasarán este día como otro más en su sacrificada y terca lucha por la sobrevivencia. 52% de los peruanos son pobres, lo que significa 13 millones de personas.

Gustavo Gutiérrez, en una hermosa reflexión navideña que siempre recordamos, hablaba de "una vieja y arraigada pobreza, la peor y más resistente pandemia que amenaza al pueblo peruano", y añadía que esta situación atentaba contra el mensaje de esperanza contenido en la fiesta, aunque no por ello llegaba a ocultarlo.

Es la disyuntiva que cada año se plantea al cristiano de modo más urgente: cómo librarse del matraqueo publicitario que busca hacer de la Navidad únicamente una fiesta de consumo, cuando hay tantos compatriotas "con su pobreza a cuestas", para decirlo con palabras de Bartolomé de las Casas, obispo de Chiapas y defensor de los oprimidos.

En efecto, ¿cómo restituir a la Navidad, en los tiempos que corren, su auténtico espíritu? Acaso recordando, como el mismo Gustavo Gutiérrez evocó un día en nuestras páginas, el sentido del regalo navideño: "Regalarle a alguien es reiterar el comportamiento de Dios para con nosotros. Él nos regala a su Hijo, y nosotros regalamos algo para demostrarle la gratitud de nuestro amor".

Por eso, mucha de la real alegría de esta fiesta nos es aportada por el compartir, y al decir esto no pensamos en obsequios costosos o en aquellos en boca de todos por la publicidad; pensamos en un cúmulo de pequeñas cosas que se encuentran al alcance de cada uno y que exaltan ese "don de dar" evocado por el pobre de Asís. También en los efectos de una palabra amable que recuerde la Navidad como fiesta solidaria.

Pero tampoco podemos engañarnos. Hace unos años, el mensaje de Gustavo nos lo recordaba: "No bastan, por ello, líricos llamamientos al entendimiento entre los peruanos con motivo del clima navideño. El mensaje bíblico es neto al decirnos que no hay auténtica paz, ni verdadera reconciliación, sin un firme propósito de construirlas. La lucidez, en medio de las sombras que amenazan una frágil e incipiente convivencia democrática, se impone para impedir que los pobres sean los postergados de siempre".

Es en nombre de esa sociedad fraterna que debemos construir y cuyas semillas son posibles de encontrar en el desinteresado esfuerzo de tantos hombres y mujeres que no se resignan ante la pobreza que podemos desear a nuestros lectores una Navidad de amor y esperanza. Trabajemos para hacerlos posibles en este Perú en transición que vivimos.
www.larepublica.com.pe 25 dic. 2006

miércoles, diciembre 13, 2006

'El éxito económico obtenido por Pinochet fue un mito' - Eduardo Vargas, Sociologo Chileno

EDUARDO VARGAS • Sociólogo chileno que fue víctima de la dictadura de Augusto Pinochet • Actualmente vive en el Perú • En la siguiente entrevista desbarata los mitos creados alrededor del dictador • Vargas asegura que Pinochet no impulsó el crecimiento económico de su país.

Por Inés Flores.

Chileno Eduardo Vargas Puch: "Con Augusto Pinochet hubo muerte, persecución y miedo".
–Se dice que Pinochet dividió a los chilenos, pero ¿con el hallazgo de sus millonarias cuentas bancarias no perdió peso esa mitad que lo admiraba?

–Hay unos mitos que se han trabajado por los medios de comunicación por intereses políticos e ideológicos sobre lo que realmente era Pinochet y lo que estaba sucediendo en Chile.

–¿Mitos?

–Los primeros ocho o nueve años del gobierno de Pinochet fueron los momentos más complicados de la historia de Chile, no solo en relación con el millón de chilenos que salió al exilio y de los 3,500 desaparecidos. También lo fueron porque la economía chilena fracasó en términos de la guía que había propuesto para Chile el grupo de los "Chicago Boys".

–La derecha atribuye a Pinochet ser el artífice del crecimiento económico de Chile. ¿Qué comentaría usted al respecto?

–Los datos de la economía chilena mostraban el quiebre del sistema financiero. Y, presionado por el gobierno norteamericano, las Naciones Unidas y grupos internos, Pinochet se vio obligado a entregar el manejo de la economía al economista Hernán Büchi, que venía de la derecha conservadora no fascista.

–Pinochet se vio obligado a hacerle caso al gobierno estadounidense, que fue su protector.

–Si bien es cierto que Pinochet y sus huestes eran alimentados económicamente por el grupo de los 40 en la época de Nixon, también es cierto que Pinochet se le va Washington de las manos. Todo el tema de los derechos humanos no gustaba al mundo. Así que la presión internacional obligó a Pinochet a soltar amarras y entrega el manejo de la economía al sector de técnicos de la derecha y también entrega ciertos espacios de libertad.

--¿Cómo se revierte la situación económica?

–Poco a poco se producen cambios importantes en la economía y ocurre lo que se conoce como el boom económico en Chile, que es el gran crecimiento. Al desatarse las fuerzas productivas y al empezar el capital se empieza a producir una credibilidad en el manejo de la economía chilena, y comienzan a mejorar ciertas cosas. Esto lo lleva a Pinochet, creyente de que ya era un hombre confiable en Chile, a permitir que en 1988 se haga un sondeo de opinión: el referéndum. Este es el origen de la concertación política que rige a Chile hasta hoy día.

–¿Y qué es lo que realmente sucedió en Chile? Porque usted menciona que en este tema hay otro mito.

–No es correcto pensar que la sociedad chilena estaba dividida entre los comunistas acérrimos y los derechistas que estaban con Pinochet. En la vida cotidiana chilena habría que diferenciar entre la derecha republicana chilena, tradicionalista, yo diría antisocialista, pero que respetaba las normas democráticas y no era fascista. Había un segmento importante de esta derecha, a la que pertenecía Büchi, que comenzó a meterse en el manejo de la economía a partir de 1982.

–¿Y la izquierda?

–La izquierda no era totalmente comunista ni socialista, pues hubo grupos que apostaban por cambios profundos.

–Pero la división en Chile por Pinochet era una realidad.

–Hay gente de la derecha fascista chilena de esa época que hizo todo un pergamino escrito en la mente de la población tratando de hacer creer que Chile está dividido entre buenos y malos. Los buenos eran los que estaban con Pinochet. Pero la derecha chilena es tan conservadora y tonta que podía explicar que era válido matar gente por los principios ideológicos.

–¿Y cómo reaccionó cuando aparecieron las cuentas bancarias de Pinochet?

–Ese día perdió la derecha en la votación frente a Bachelet. He conocido a gente de derecha que decía que aceptaban cualquier cosa, hasta el asesinato, pero lo que no aceptaban era el robo. Todos lo dicen. Hoy son muy pocos los que siguen apoyando a Pinochet públicamente, porque hoy apoyar a Pinochet es apoyar a un asesino y a un ladrón.

–¿Qué fue lo más dramático que le pasó a Chile con Pinochet?

–La muerte, la persecución y el miedo.


'Fui torturado el día posterior al golpe militar'

-Usted fue exiliado en el gobierno de Pinochet. ¿Qué pasó?

-La noche posterior al golpe militar fui torturado y mi hermano fue apresado. Tuve que salir de Chile con mi madre. Con ayuda francesa vine al Perú y luego partí a Europa . Toda mi familia tuvo que salir del país.

-¿Cuál era la razón?

-Era sociólogo y profesor universitario y mi hermano era militante de grupos de izquierda. Razones suficientes para la dictadura. Y mi padre (Rafael Vargas Arce) era general del Ejército, pero tuvo que salir en defensa de la Constitución del Estado.

-¿Y por qué lo torturaron?

-Allanaron mi casa, quemaron la biblioteca, que mayormente era de mi padre. Mi hermano fue sacado de la cárcel gracias al pedido que hizo el general Rafael Hoyos Rubio, quien conocía a mi padre. Hoyos ayudó a sacar a mi hermano de la cárcel antes de que lo maten. Después salió mi padre, se refugia en el Perú con mi madre que era peruana. Yo parto a Inglaterra y mi hermano se va a Francia.

-¿La detención de Augustp Pinochet en Londres y el pedido de extradición de España sentaron un precedente para otros gobernantes?

–Para el derecho internacional se demostró que una persona que es ladrón o asesino debe y puede ser detenida en cualquier parte del mundo. Ya se acabó el derecho público o privado para un país, las fronteras fueron globalizadas. Esto ha sido también un castigo para otros dictadores.
www.larepublica.com.pe 13 dic. 2006