lunes, octubre 30, 2006

Ernesto Cardenal: “Vaticano se acuesta con la CIA

Poeta nicaragüense lanza fuertes críticas en entrevista con diario ‘La Nación’, de Chile.
Santiago de Chile. EFE.
El poeta, sacerdote y ex ministro nicaragüense Ernesto Cardenal afirmó que el Vaticano "se acuesta con la CIA" y precisó que como considera a la Iglesia su madre, tiene derecho a cuestionarla "cuando se prostituye".

Cardenal hizo esta afirmación cuando se le pidió que comparase sus críticas al Vaticano con las ironías religiosas del poeta chileno Nicanor Parra, durante una entrevista que publica el diario La Nación, de Santiago. El poeta fue ministro de Cultura del Gobierno sandinista y su imagen arrodillado frente al Papa Juan Pablo II, que lo reprendía, recorrió el mundo.

Ernesto Cardenal recordó su primera visita a Chile, en 1971, cuando fue recibido por Salvador Allende en el momento en que el entonces presidente chileno fue informado de que Pablo Neruda había obtenido el Premio Nobel de Literatura. "Amo a Chile desde mi época juvenil nerudiana, y siempre he llevado a Chile en el corazón, como dijo Neruda de España. La esperanza, la euforia, y después la tragedia y la resurrección del país", afirmó
www.larepublica.com.pe 30 Oct. 2006

ENTREVISTA Al Diario La Naciòn de Chile.

"El Vaticano se acuesta con la CIA"
Se hizo revolucionario para derrocar la dictadura de Anastasio Somoza. Tras el fracaso de la insurrección de 1954, se fue de Nicaragua e ingresó a un monasterio. Luego se convirtió en sacerdote y se puso al lado de los pobres. Invitado mayor de la Feria del libro, hoy aterriza en Santiago para celebrar los 75 años de la SECH. Aquí, recuerda cuando visitó a Allende en La Moneda y dice que el mundo actual es “una superproducción en la que todos hemos trabajado”.



Javier García
La Nación

Sus poemas han sido usados para ponerle el toque romántico a más de alguna tarjeta “Village”. Esos versos que adornan algunas oficinas de servicios públicos, fueron escritos por Ernesto Cardenal (81), poeta nicaragüense que luchó fusil en mano en 1954 para derrocar al gobierno de Somoza en la llamada “Revolución de abril”.

Tras el fracaso de esa insurrección, el vate revolucionario decide hacerse monje e ingresar al monasterio de Gethsemani en Kentucky (EEUU). Tenía 31 años. El amor por las muchachas era reemplazado por el de Dios, y la poesía por el silencio de la contemplación sagrada.

Ahora, después de más de tres décadas de su primera visita a Chile regresa al país, a celebrar los 75 años de la Sociedad de Escritores de Chile y a la 26ª de la Feria del Libro de Santiago, con su “Oración por Marilyn Monroe”, con sus memorias publicadas y con la convicción de que la Iglesia ya no es la vestidura de Dios.

ALLENDE, CATULO Y POUND

-¿Cómo recuerda su primer viaje a Chile?

-Mi primer viaje a Chile fue el más importante, aunque también lo han sido los que he tenido después. Especialmente recuerdo mi entrevista con el presidente Allende en el palacio de La Moneda. Su despacho estaba decorado de rojo, y debe haber sido donde él murió después, pues he leído que fue en el “Salón Rojo”. Cuando llegué él estaba fuera de su despacho rodeado de periodistas, porque se había sabido que le habían dado el Premio Nobel a Neruda. Años más tarde, después de los grandes cambios, en el festival Chile-Poesía me tocó leer en La Moneda mis poemas sobre Allende.

-¿Quiénes fueron sus amigos en el país?

-De aquella época y de después han sido Antonio Skármeta, Jaime Quezada, César Soto, Adán Méndez. Carmen Waugh es una entrañable amiga que fundó en Nicaragua cuando yo era ministro de Cultura durante la revolución, un museo de la solidaridad semejante al Museo de Allende que también fundó en Chile. Más recientemente me he visto en diferentes encuentros internacionales con Raúl Zurita, un gran poeta de la gran poesía chilena. De una generación anterior a la mía era Juvencio Valle, a quien de joven admiré mucho.

-¿Cómo nacieron sus primeras traducciones de Catulo, Marcial, y las de Ezra Pound?

-Esas traducciones de epigramistas latinos publicadas en Chile fueron de la época en que yo escribía mis propios epigramas influenciados por los griegos y latinos. Pound fue el que nos descubrió el valor de estos poetas antes considerados “menores”, pero para él son los mejores. Según él, Virgilio es una estafa de los profesores de literatura. Estos poetas no escribían en el latín de los grandes poetas oficiales, sino en el latín del pueblo, el del Foro (que ahora diríamos “del mercado”). Y para nosotros son los más modernos. Nicanor Parra los calificaría de antipoesía. A Pound, el poeta más grande de Estados Unidos (y yo diría que del mundo) en el siglo XX, no lo conocí porque cuando yo estaba en Nueva York a él lo tenían preso en Washington, no en una cárcel sino en un manicomio.

-Uno de sus poemas más notables es “Oración por Marilyn Monroe”. ¿Cómo nacieron esos versos?

-Cuando estaba estudiando para el sacerdocio en Colombia, uno de los profesores de Teología nos dio la noticia de su muerte. Después en una cartelera nos pusieron unos recortes de periódicos y revistas, uno de ellos era del “Time” y es el que cito en el poema. Algunos han creído que es una oración a Marilyn Monroe, pero es una oración por ella. Quise escribir un ataque al sistema del que ella fue víctima, como también lo hemos sido nosotros, y pido perdón a Dios por ella, y por nosotros también: “Por esta Colosal Superproducción en la que todos hemos trabajado”.

MAESTRO DE SOLENTINAME

-¿Qué es lo que más le emociona al recordar su estada en el Monasterio en Kentucky?

-La vida era dura, porque es de las órdenes más rigurosas de la Iglesia, pero por encima de esa dureza estaba la inmensa felicidad de estar encerrado en silencio y soledad con Dios. Hubiera querido estar allí toda la vida, pero por mala salud tuve que salir. Algo muy importante allí fue la formación que me dio Thomas Merton, el famoso escritor y místico norteamericano, que era el Maestro de Novicios. Él me aconsejó fundar una pequeña comunidad en mí país, que fue lo que después hice en el Lago de Nicaragua, en el archipiélago de Solentiname.

-¿Cómo fue esa experiencia de la comunidad contemplativa?

-Fue una experiencia modesta. En el extranjero su importancia se ha exagerado, se ha hecho mito. Para nosotros sí fue importante, es cierto. Ha habido comunidades religiosas desde siglos antes del cristianismo, y las seguirá habiendo. En cuanto a reglas, yo diría lo que para la nuestra me dijo Merton: “La primera regla es que no haya reglas”.

-¿Valió la pena participar en el Frente Sandinista de Liberación Nacional?

-Esos años fueron también importantes, porque fue el acompañar a todo un pueblo generoso y heroico en la transformación de un país. La revolución se perdió por la injerencia de Estados Unidos. Pero lo peor es que ese Frente Sandinista después se corrompió. Ahora es el “danielismo”, un partido sometido a un caudillismo férreo, el de Daniel Ortega. Yo, junto con muchísimos otros hemos salido de ese partido. Aspiramos a volver a aquella revolución. Pero, ¿cuándo será?, no sabemos.

-Su conversión se dio hacia el amor, la belleza, luego a Dios y “la revolución” ¿Cómo se produjo ese proceso?

-El amor a la belleza de las muchachas me llevó a descubrir la Belleza de Dios, creador de esas muchachas y de toda belleza. Ese amor conyugal ha sido mi vida desde entonces. Esto también me ha llevado a participar en la revolución. Esta ha sido también parte de mi vocación, y debería ser la vocación de todo hombre o mujer.

“PARRA ES NIHILISTA Y DESCREÍDO”

-Luego de la caída de las Torres Gemelas en Nueva York el mundo se ha vuelto vulnerable. ¿Qué opina de la política de George Bush y su invasión a Irak?

-Que Bush es el mayor terrorista del mundo. Eso no sólo lo digo yo, lo dice el norteamericano Noam Chomsky, y muchos otros norteamericanos. La guerra de Irak fue que Bush usó armas de destrucción masiva, para combatir unas armas de destrucción masiva… que no existían. ¿Y qué decir de los horrores de Guantánamo, un lugar de Cuba donde Estados Unidos no tienen derecho de estar? Y los otros Gulags de Estados Unidos. Y la Gestapo que ahora hay. En cuanto a vulnerables, nada más vulnerable que un rascacielo. Y ahora por cualquier cosa están amenazados: aun un dentífrico, un champú, un desodorante.

-¿Qué opinión tiene, actualmente, de la política y la sociedad chilena?

-Amo a Chile desde mi época juvenil nerudiana, y siempre he llevado a Chile en el corazón, como dijo Neruda de España. La esperanza, la euforia, y después la tragedia y la resurrección del país. Y hasta entonces es que pude volver, porque después de aquella primera visita estaba vedado para mí. De Chile sólo puedo decirles que para las izquierdas latinoamericanas (y llamo izquierda a los que están con los pobres, y derecha a lo contrario) ha habido un gran interés y una gran esperanza en el actual momento de Chile. Aparte del hecho de que ha habido la elección de una mujer, la elección de Bachelet ha sido del socialismo, aunque socialismo ya había habido antes, y aunque los socialistas no sean los únicos gobernando. Pero lo que quiero decir es que se espera mucho de este Chile de ahora y se desea más “Chiles” como éste.

-¿Qué es lo más desagradable de ser tan popular y tener que subirse a un avión varias veces al año?

-Creerá que no me siento popular, se lo digo de verdad. Normalmente me comporto como uno cualquiera. No niego de que haya ciertas evidencias de que soy conocido (relativamente) como cuando me saludan desconocidos o me piden autógrafos. Pero esto no hace mella en mí, no siento vanidad, ni pienso en ello. Da alguna incomodidad tener cierta fama. Me imagino cómo sería de peor ser premio Nobel.

-¿Está trabajando actualmente en algún proyecto literario?

-Trabajo en cosas literarias diversas, en prosa y verso, pero nada de eso es importante. En cuanto a Memorias, he escrito tres tomos de ellas, y ya no habrá más

-Según los especialistas en literatura usted y Nicanor Parra son los poetas vivos más grandes en lengua castellana ¿Qué opinión le merece su obra, y la parte que ahonda en el cuestionamiento a la Iglesia y a los procesos revolucionarios, como Cuba?

-La poesía de Parra siempre me ha gustado, y tiene mucha coincidencia con la mía, pero su poesía es nihilista, de un descreído, y la mía es de uno con fe, y sobre todo de uno con esperanza. Sus cuestionamientos a la Iglesia no los conozco, pero no serán tan fuertes como los míos, y yo tengo más derecho a hacerlos porque es mi Iglesia, y es mi Madre, y debo echarle en cara cuando se prostituye. Cuando por ejemplo el Vaticano se acuesta con la CIA. En cuanto a sus ataques a Cuba sólo conozco aquel que dice: “Cuba sí - yanquis también” que en realidad no es ataque a Cuba, sino que siempre tratan de conseguir la solidaridad gringa y la consiguen mucho. En todo caso su poesía me gusta y su persona me divierte. Vea si no esta cita de él que yo hago en mi último libro:

Y yo iba con Nicanor Parra en bus en la India al Taj Mahal, y me habló del físico que calculó el número exacto de átomos del universo y dijo: el que no crea que los cuente.
www.lanacion.cl 30 Oct. 2006

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