viernes, noviembre 14, 2008

Fidel Castro revela en un libro sus discrepancias con Manuel Marulanda


El ex mandatario cubano discrepaba con el líder de las FARC por el "ritmo que imponía al proceso revolucionario"

Fidel Castro nunca compartió la estrategia militar del líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Manuel Marulanda, pues creía que su convicción de lograr la victoria guerrillera en Colombia mediante una "guerra prolongada" era un error. Así lo revela en un libro presentado el martes en La Habana bajo el título de "La paz en Colombia", en el que el ex mandatario cubano desclasifica documentos, transcribe conversaciones sostenidas por él y sus colaboradores con líderes guerrilleros y desvela algunas de las operaciones de intermediación que realizó para contribuir a la paz en el país suramericano.

    "Yo discrepaba con el jefe de las FARC por el ritmo que asignaba al proceso revolucionario en Colombia, su guerra excesivamente prolongada", afirma el ex presidente cubano en la introducción del libro, escrito durante los últimos meses de su convalecencia. Aun así, asegura que admiraba a 'Tirofijo' por su "firmeza revolucionaria" y "su disposición a luchar hasta la última gota de sangre.

"Mi desacuerdo con la concepción de Marulanda se fundamenta en la experiencia vivida, no como teórico sino como político que enfrentó y debió resolver problemas muy parecidos como ciudadano y como guerrillero, solo que los suyos fueron más complejos y difíciles", afirma Castro, de 82 años, desde hace dos ausente de la vida política debido a una grave enfermedad.

El propósito del libro, presentado por el ministro de cultura, Abel Prieto, y el director del departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, José Arbesú, no es renegar de las FARC y de Marulanda, pero sí establecer que Cuba desde el primer momento apostó por la paz en Colombia y con tal fin prestó su ayuda a Gobierno y guerrilla.

"Lo más importante es que este libro aborda algo que ha estado oculto: el papel de Cuba en favor de la paz en Colombia", dijo Arbesú durante la presentación, asegurando que jamás su país había financiado y enviado armas a las FARC.

Castro hace un perfil elogioso de Marulanda y lo considera un "gran lider" y un hombre de "inteligencia natural", aunque manifiesta su oposición a la política de las FARC de "captura y retención de civiles ajenos a la guerra" y de someter a los soldados prisioneros "a las durísimas condiciones de la selva". "De ese modo - asegura el líder cubano - nunca rendirían las armas, aunque el combate estuviera perdido".

Varios capítulos del libro tratan diversos casos en los que Fidel Castro medió, como el de la toma de la embajada de la República Dominicana en Bogota por un comando del M-19 en 1980. La solución llegó al acoger Cuba a guerrilleros y secuestrados en la isla. Después, intervino también en el caso del secuestro del hermano del ex presidente Belisario Betancourt, en 1989, por el ejército de Liberación Nacional, y en el del hermano de César Gaviria, en 1999.

Un capítulo importante es el que trata de las conversaciones entre las FARC y el Gobierno de Andrés Pastrana en San Vicente del Caguán. En aquella ocasión, señala Castro, hubo un momento en que estuvo a punto de llegarse a un acuerdo de paz definitivo, gracias, en parte, a la mediación de Cuba. Según dijo Arbesú - presente en aquellas conversaciones -, Cuba intervino en varias ocasiones para "salvar el proceso" y "hubo un momento en que fue factible llegar a la paz"; pero finalmente "no se pudo, o no quisieron"

MAURICIO VICENT, La Habana 13/11/2008

El problema no es León - César Hildebrandt

Rómulo León se ha entregado reclamando inocencia. Lo que en realidad nos está diciendo, esquinadamente, es que es un culpable de segundo nivel en la trama de corrupción del segundo alanismo.

Conviene ahora despejar el terreno, prescindir de la grita y quedarnos con los hechos, aquellos que, para dolor del doctor García, se han descubierto y resultan irrefutables:

+ Rómulo León vinculaba a inversores extranjeros con instancias de poder que tuvieran capacidad de decisión en relación con licitaciones, equipamientos, obras públicas. Eso fue lo que hizo en los sectores energía y salud pública –de modo comprobado- y, probablemente, en el amplio campo de vivienda también.

+ Con el pasado que arrastraba, León no habría podido acercarse ni a cien metros de ningún ministro si no hubiese encontrado el viejo y acogedor compañerismo abriéndole las puertas de siempre. El ministro Carlos Vallejos, el primer ministro Jorge del Castillo, el ministro Juan Valdivia, el ministro Hernán Garrido Lecca, la ministra María Zavala, el ministro Luis Alva Castro, el presidente de Petroperú, el presidente de PeruPetro, el secretario del presidente de la República, la secretaria personal del presidente de la República, la congresista aprista Luciana León: son demasiados como para decir que el señor León usó rendijas y “patadecabras” para pasearse por despachos y pasillos próximos a Palacio de Gobierno.

+ El abogado Alberto Químper jamás tuvo nada que ver con el petróleo. Es un tributarista de tramposos talentos que sacó de apuros al mismísimo presidente de la República, de cuyas cuentas en el exterior podría hablar, si quisiera, don Agustín Mantilla. Si el doctor Químper sabía mucho de las dificultades hacendarias del doctor García y nada del petróleo, su inclusión en el directorio de PerúPetro ¿qué explicación tiene? Parece evidente que el gobierno sabía a quién ponía en qué cargo y para qué.

+ Durante los últimos 27 meses, el señor León ha promovido a sus patrocinadores, ha presionado a organismos encargados de convocar licitaciones –el caso de la OEI resulta especialmente repugnante-, ha enviado miles de correos apurando sus gestiones, ha hecho evidente su angurria y su desatino. ¿Algún ministro del régimen lo denunció por tanta impudicia? ¿Algún ministro se negó a ir a las invitaciones en el Country Club? ¿Algún funcionario aprista llamó a la Contraloría, al ministerio público, a la baja o alta policía?

+ Si Rómulo León era un apestado en Palacio de Gobierno, ¿cómo es que Luis Nava, secretario de García, llama al ministro Vallejos y le pide, en nombre del Presidente, que reciba a Fortunato Cannán, representado una y mil veces por Rómulo León? ¿Ignoraba García la relación entre Canaán y León?

+ S i el doctor García huía, con la nariz apretada, de Rómulo León, ¿por qué entonces recibe a Fortunato Canaán, uña y mugre de León, dos veces en el mismísimo Palacio de Gobierno? ¿Sólo porque Peggy Cabral lo llama desde Santo Domingo y le pide ese favor?

+ Si el señor Rómulo León estaba vetado para todos los efectos por la nueva moral del doctor García, ¿por qué un pícaro como Canaán y unos mañosos cosmopolitas como los de Discover Petroleum lo usan como lobista y abrelatas? ¿Es que Canaán y los noruegos NO QUERÍAN tener éxito? ¿O es que, más bien, León era una garantía de llegada a los más altos niveles? ¿No es prueba del éxito logrado el hecho de que Discover Petroleum postulara a siete lotes y ganara cinco (perdiendo dos frente a Petrotech, precisamente)?

Rómulo León no va a poder admitir judicialmente que era la punta de un témpano supurado. Su juego consistirá, como hace Montesinos ahora, en proclamar su inocencia y la licitud de sus actos. Pero, si por alguna razón, hablara, el terremoto de Pisco quedaría como una leve sacudida. El problema de este gobierno no es Canaán ni es León. El problema de este gobierno es que un amplio sector del Apra ha vuelto a las andadas. Y con el doctor García a la cabeza. Basta ver el caso de Collique y Graña Montero para comprobarlo.

Tiembla el APRA, Romulo León durmió en carceleta judicial

Hoy debe pasar a San Jorge. Abogado pedirá libertad condicional.
Aprista León durmió en carceleta judicial
Resguardo total. Tras 38 días en la clandes-tinidad, Rómulo León Alegría se entrega y dice que confía en la justicia.
15 AÑOS DE PENA

Según el penalista Luis Lamas Puccio, León podría recibir hasta quince años de pena privativa de la libertad por el delito de colusión. “El delito más grave del que se le acusa es el de colusión por el cual podría recibir 15 años de pena privativa de la libertad, dependerá mucho de qué cosas va a declarar y si realmente va a sindicar a otras personas como parte de esta red de corrupción”, dijo.
En medio de estrictas medidas de seguridad, el ex ministro aprista Rómulo León, uno de los principales protagonistas del caso de los petroaudios, fue ingresado ayer en la tarde a la carceleta del Poder Judicial, en el centro de Lima, tras rendir sus primeras declaraciones ante el juez anticorrupción Jorge Barreto luego de entregarse después de 38 días en la clandestinidad.

A bordo de una camioneta Toyota color azul, con lunas polarizadas, de placas JL-1686, en que la policía lo trasladó, el ex ministro llegó esposado, primero a la División de Requisitorias en la avenida Canadá, pero como no había sido capturado por la Policía Judicial se obvió el trámite y continuó raudamente por la Vía Expresa del Paseo de la República.

El vehículo llegó cerca de las 5 de la tarde a la carceleta del Palacio de Justicia, donde aguardaban numerosos periodistas de los diferentes medios de comunicación. Debido a la hora, según trascendió, ya no laboraba la junta calificadora del INPE, por lo que deberá esperar allí hasta las primeras horas de hoy para ser trasladado al penal San Jorge.

Alrededor de las 2 y 14 de la tarde, León llegó a bordo de un taxi a la sede de los Juzgados Anticorrupción, ubicada en la cuadra 26 de la avenida Arenales, e ingresó rápidamente en compañía de sus abogados para entregarse luego de permanecer prófugo de la justicia por 38 días.

León ingresó sonriente a la sede judicial, fuertemente custodiado por efectivos de la División de Emergencia de la Policía, y sólo pudo decir que en su momento demostrará su inocencia.

León, en camisa a cuadros, llevaba lentes oscuros y lucía una barba blanca bastante crecida, se dirigió de inmediato a la oficina del titular del Tercer Juzgado Anticorrupción, Jorge Barreto, en el cuarto piso de la sede, para rendir su declaración instructiva.

El abogado de Rómulo León, Eduardo Roy Gates, comentó que su patrocinado se entregó porque ha decidido esclarecer todos los hechos que se le pretenden imputar, pues considera que no ha cometido ningún delito. Esta situación, explicó el abogado Roy Gates, le favorece a León para pedir su libertad condicional, pues está demostrando que no habrá peligro de fuga.

El presidente del INPE, Leonardo Caparrós, dijo que garantizará que León no tendrá cárcel dorada.

La Primera

jueves, noviembre 13, 2008

La corrupción en los tiempos de García

(1) Yehude Simon ofreció plan contra la corrupción en 120 días. (2) Hotel Country Club, lugar de encuentros de Canaán. (3) El caso de los petroaudios ha puesto en crisis la gobernabilidad.
A mí con escandaletes, ha dicho airadamente García, y ha insistido que todo el problema es que los inversionistas usan a los lobbistas para llegar al gobierno, sin darse cuenta que el presidente y sus ministros los reciben con los brazos abiertos. Lo demás son elucubraciones de Ollanta Humala.

Yehude Simon debe su puesto a la corrupción, digamos a las explícitas conversaciones de Rómulo León y Alberto Químper, que entre otras cosas
trabajosamente se llevaron de encuentro la imagen que había armado Jorge del Castillo sobre sí mismo en un largo número de años. Era inevitable, por ello, que el nuevo primer ministro tuviera que decir en su presentación ante el Congreso que la prioridad de su gobierno va a ser la lucha contra este flagelo, ya que obviamente no puede haber democracia sobre la corrupción. El problema es que Simon parece no tener idea de cuál es la corrupción con la que se tiene que enfrentar y el grado de emergencia en que se encuentra el país. Y de ahí la idea de pedir un plazo de 120 días para elaborar un plan, que es casi como anunciar la redacción de un manual de procedimientos, en vez de ofrecer una respuesta política.

¿Quién garantiza lo que va a pasar en los próximos cuatro meses al ritmo actual de petroaudios, ratamails, coimafaxs y otras evidencias que están apareciendo día a día, escalando cada vez mayores alturas del poder? ¿Habrá todavía gobierno y primer ministro cuando tengamos el documento? Y es que no estamos hablando de la enfermedad genérica de la corrupción pública que ataca al Estado en todos sus estamentos, sino de un agudo brote de pus que tiene su epicentro en las relaciones entre el poder y la inversión, principalmente extranjera, que como se descubre todos los días ha venido siendo un juego de arreglos: normas, concesiones, contratos, controles, etc., que son amarradas por abajo mientras se aparenta competencia y cumplimiento de la ley. Es esto lo que ataca la gobernabilidad y no lo que pueda decir Ollanta.

¿Está consciente Yehude de lo avanzado de este absceso y de la urgencia de tomar medidas inmediatas para cortar la capacidad de las altas autoridades de entenderse con determinados agentes de la inversión y ofrecerles sacarles una ley o un decreto para explorar y explotar áreas protegidas, para facilitarles la compra de tierras o para controlar el mar a través de cuotas; o para arreglar asignaciones directas de obras “urgentes”, o de manejar licitaciones a su favor; o modificar contratos; o paralizar acciones de fiscalización; etc.?

Citas clandestinas
Lo primero que se exige es reconocer lo que ha estado pasando, y que premier, ministros y viceministros, presidentes regionales y alcaldes, directores de empresas y secretarios personales de la presidencia, hayan estado reuniéndose en la suite privada de un magnate interesado en invertir en todos los campos; es decir, de intermediar a nombre de muchos otros, es un indicio de que estaba en desarrollo un complot contra la transparencia.

Los diálogos de Rómulo, Químper, Canaán, son coherentes con el estilo clandestino de las negociaciones en las que Del Castillo dice que participó seis veces, Alva reconoce tres, Zavala tres y el propio Simon habla de una. Lo que pasa es que jamás nos hubiéramos enterado de la existencia de estas extrañas visitas si el escándalo no sale al aire.

En los 90, el Perú vivió una eclosión de corrupción muy semejante a la que estamos presenciando, de donde salieron anticorruptores del más diverso pelaje, muchos de ellos en busca de figuración política y otros de currículum profesional y relaciones con gente con dinero y pasado dudoso. Pero lo que no se consiguió ni de lejos es una depuración profunda del país, en la que los corruptos no siguieran manejando los bancos, los servicios públicos, los medios de comunicación, los bufetes de abogados y las empresas de consultoría, etc. Peor aún, el nuevo régimen post Fujimori buscó reconstruir el sistema de ventajas mutuas, pero con ellos como actores.

Más de lo mismo
Las consecuencias de haber convertido la anticorrupción en un discurso inconsecuente es que hayamos tenido más tarde la desilusión más grande con Toledo y sus hermanos haciendo gestiones para sacar tajadas de las compras públicas y los contratos, así como para colocar al mayor número de sobrinos en puestos remunerados del Estado, el chantaje a los fujimoristas en desgracia, las preferencias por algunas empresas (Odebrecht, Suez), etc., y que estemos llegando ahora al repugnante desenlace del segundo gobierno de García, donde da la impresión de que hemos dado la vuelta de 180º, para volver al mismo sitio.

Si la prioridad es la lucha contra la corrupción, la primera medida debiera dirigirse a separar la gestión de Estado de la de negocios y prohibir el trato secreto entre funcionarios e inversionistas, incluido el propio Presidente de la República. Junto a esta determinación de sanidad pública debería ponerse inmediatamente en revisión todos los contratos, firmados por el Estado desde el 28 de julio de 2006, a partir de un monto que se considere significativo y establecer quiénes tomaron parte y con qué grado de transparencia.

Un tercer punto muy importante es que se investigue y se diga claramente cuáles estudios de abogados y consultoras privadas han tenido participación en la elaboración de leyes y decretos, y quiénes integran su cartera de clientes para establecer si han intervenido a favor de sus intereses.

Antes que cualquier plan a 120 días, se requiere recuperar la confianza del país. De otro modo pueden pasar cosas muy serias.

Modelo para armar
La solución a la corrupción para el presidente García es no perderse en escandaletes.

Para el ex premier Del Castillo es creer en su palabra.

Para el ministro del Interior, cuidar lo que se habla cuando se usa el teléfono.

Para Meche Aráoz, que a ella no le importa que la chuponeen.

Para el presidente de Perupetro, no renunciar pase lo que pase.

Para Garrido Lecca, aplicar la tecla mute.

Para Rafael Rey, refugiarse en El Vaticano.

Para Alva, preguntar sobre qué se está investigando.

Para la ex ministra Zavala, que no le pregunten por su collar y sus aretes.


Reglas de moralidad
Como un aporte al plan contra la corrupción que redactará el primer ministro, le alcanzamos aquí algunas ideas.

1) Prohibir las visitas de ministros y altos funcionarios, así como de autoridades regionales y municipales, a las oficinas, viviendas y hoteles de ejecutivos de empresas que se proponen invertir en el Perú o propongan modificaciones en sus contratos.

2) Considerar incompatible la actividad de lobby de ex ministros, ex congresistas y funcionarios de nivel equivalente, así como de miembros afiliados al partido de gobierno, y representar intereses particulares ante instituciones públicas.

3) Descartar definitivamente la participación de las llamadas entidades internacionales como el PNUD, OEI y otras, en los procedimientos de asignación de obras, consultorías y contratos de técnicos de alto nivel con el Estado, que carecen de transparencia y mecanismos de control eficaces.

4) Obligar a las instituciones públicas a responder por la participación de empresas privadas en la contratación de estudios y consultorías para la toma de decisiones de naturaleza legal y administrativa, como en el caso del Estudio de Apoyo Consultores para la Pesca.

5) Prohibir la intervención de ministros en la gestión de iniciativas legislativas de naturaleza tributaria.

6) Establecer causales precisas que descalifiquen a aquellas personas que han tomado parte en negociaciones dudosas con el Estado y que carecen de autoridad moral para seguirlo haciendo.

Considerar como causal de derogatoria automática a aquellos Decretos Legislativos aprobados en el marco de las facultades otorgadas para el TLC, en los que se demuestre que han sido gestionados a favor de intereses particulares.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación
LA PRIMERA Peru

La victoria histórica de Obama



Aquellos de nosotros que desde la izquierda hemos criticado a Obama, como yo lo he hecho, porque no ha podido asumir posturas fuertes en torno a la guerra y la economía, debemos unirnos a las expresiones de júbilo de aquellos estadunidenses, negros y blancos, que gritaron y lloraron el martes por la noche al darnos cuenta de que había ganado las elecciones presidenciales. Es en verdad un momento histórico, que un hombre negro vaya a conducir a nuestro país. El entusiasmo de los jóvenes, negros y blancos, la esperanza de los viejos, simplemente no pueden ser ignorados.

Hubo un momento similar hace un siglo y medio, en 1860, cuando Abraham Lincoln fue electo presidente. Lincoln había sido criticado duramente por los abolicionistas, por el movimiento contra la esclavitud, por no haber logrado asumir una posición clara y valiente contra el esclavismo, por actuar como astuto político y no como fuerza moral. Pero cuando lo eligieron, el líder abolicionista, Wendell Phillips, que había sido un furioso crítico de la cautela de Lincoln, reconoció la posibilidad que yacía en haber logrado la presidencia.

Phillips escribió que por vez primera en la historia de la nación “los esclavos han escogido a un presidente de Estados Unidos”. Lincoln, dijo, no era un abolicionista, pero de algún modo “consiente representar la posición antiesclavista”. Para Phillips, como peón en un tablero de ajedrez, Lincoln tenía el potencial, si el pueblo de Estados Unidos actuaba vigorosamente, para moverse por todo el tablero, convertirse en reina y, como Phillips lo dijo, “barrer con todo”.

Obama, al igual que Lincoln, tiende a mirar primero sus fortunas políticas en vez de hacer decisiones basadas en principios morales. Pero, siendo el primer afroamericano en la Casa Blanca, elegido por una ciudadanía entusiasta que espera una jugada decisiva hacia la paz y la justicia social, él presenta la posibilidad de un cambio importante.

Obama se vuelve presidente en una situación que grita por un cambio de esa naturaleza. La nación se ha enfrascado en dos guerras fútiles e inmorales, en Irak y Afganistán, y el pueblo estadunidense se ha vuelto decididamente contrario a tales guerras. La economía está siendo sacudida por golpazos tremendos y corre el peligro de colapsarse, conforme las familias pierden sus hogares y la gente trabajadora, incluidos aquéllos de la clase media, pierden sus empleos. Así que la población está lista para un cambio. De hecho, está desesperada por un cambio, y “cambio” fue la palabra más utilizada por Obama en su campaña.

¿Qué tipo de cambio se necesita? Primero, anunciar la retirada de nuestras tropas de Irak y Afganistán, renunciar a la doctrina Bush de la guerra preventiva y a la doctrina Carter de la acción militar para controlar el petróleo de Medio Oriente. Obama necesita cambiar radicalmente la dirección de la política exterior estadunidense, declarar que Estados Unidos es una nación amante de la paz que no intervendrá militarmente en otras partes del mundo, y que comenzará a desmantelar las bases militares que mantenemos en más de cien países. Además, debe comenzar a reunirse con Medvediev, el líder ruso, para alcanzar acuerdos acerca del desmantelamiento de los arsenales nucleares, en cumplimiento del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.

Esta retirada del militarismo liberará cientos de miles de millones de dólares. Un programa fiscal que incremente con decisión los impuestos para el uno por ciento más rico de la nación y que incida en su riqueza y no solamente en sus ingresos, arrojará más de cientos de miles de millones de dólares.

Con todo ese ahorro de dinero, el gobierno podrá otorgar una atención gratuita a la salud para todos, poner a millones de personas a trabajar (lo que el llamado libre comercio no ha conseguido). En suma, emular los programas del New Deal, en los que el gobierno otorgó empleo a millones. Esto es sólo un bosquejo de lo que podría transformar a Estados Unidos y hacerlo un buen vecino para el mundo.

Traducción: Ramón Vera Herrera.

* Howard Zinn creció en Brooklyn, sirvió como bombardero en la Segunda Guerra Mundial y desde entonces está profundamente involucrado en los movimientos por los derechos civiles y contra la guerra. Es autor de muchos libros, incluido A Power Governments Cannot Suppress (Un poder que los gobiernos no pueden suprimir) publicado por CityLights Books, 2007.

Indígenas en Colombia: la nueva oposición




Sombra de los indígenas durante la marcha.
La más reciente marcha tuvo gran acogida.

Los indígenas no sólo están movilizando a miles de personas en Colombia, sino que se están convirtiendo en la principal y más visible fuerza de la oposición de este país.

Entre otras cosas, los indígenas exigen más y mejores tierras, se oponen al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, y protestan por 1.500 asesinatos y por el desplazamiento forzado de más de 50.000 personas de sus comunidades por el conflicto armado.

Luego de una marcha que congregó a unas 40.000 personas, ahora los indígenas del sur del país han iniciado una nueva movilización hacia Bogotá, donde esperan hacer una gran reunión con otros sectores sociales.

Tras la última marcha, que duró casi tres semanas, hubo un tenso encuentro entre el presidente Álvaro Uribe y los líderes de la movilización indígena.

La cita fue en La María, conocido resguardo del departamento del Cauca, donde el mantenimiento del orden corrió por cuenta de la guardia indígena.

A pesar de las posiciones encontradas, el diálogo transcurrió sin inconvenientes.

Y eso contrasta con los enfrentamientos y hechos de violencia aún no aclarados que ocurrieron durante la marcha, en los cuales murieron tres indígenas y un policía fue mutilado.

"Correa de transmisión"

"Guardianes" indígenas cuidan ataúdes que representan masacres.
Uno de los reclamos de los indígenas es que los dejen de matar.
"Los indígenas se han convertido en una especie de correa de transmisión de los movimientos sociales en Colombia", considera el antropólogo Darío Fajardo, quien dialogó con BBC Mundo.

Eso llama mucho la atención en Colombia, donde las organizaciones sociales han sido menos fuertes que en otros países de América Latina y donde las movilizaciones públicas no son muy frecuentes ni muy prolongadas.

El abogado Luis Carlos Osorio, quien hasta hace poco dirigió la fundación Hemera, que trabaja en asuntos étnicos, le precisa a BBC Mundo que los indígenas "no son un movimiento social".

"Ellos son un pueblo, tienen sentido de pertenencia y una sólida organización. Ser indígena está asociado a un cabildo, a un territorio, a una cultura", explica.

Eso también lo rescata Daniel Piñacué, uno de los líderes de la movilización indígena, en conversación con BBC Mundo.

Piñacué, un indígena Nasa, del departamento del Cauca, subraya el "legado de organización y vida comunitaria" de los pueblos nativos.

"Esta capacidad de convocatoria y de organización seguirá existiendo", dice y anticipa que la nueva marcha quiere superar a la anterior.

40 años de organización

Joven indígena
Una voz que cada vez es más fuerte.
Detrás de esa capacidad de convocatoria y movilización hay una larga historia que comenzó a tomar cuerpo hace casi cuatro décadas, cuando surgió el poderoso Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC.

"En los años '70 el movimiento indígena también logró hacer alianzas con las organizaciones campesinas", señala Fajardo, quien conoció de cerca el surgimiento del CRIC.

Poco a poco, los indígenas fueron tomando distancia de los partidos tradicionales, el Liberal y Conservador, se acercaron a expresiones de izquierda y se unieron para defender derechos, como su territorio.

Sin embargo, eso ha implicado fuertes roces con las guerrillas que operan en sus territorios y que muchas veces han reclutado combatientes entre los indígenas.

Años más tarde, la Constitución de 1991 les reconoció expresamente varios derechos a los pueblos indígenas de Colombia. Entonces ya existía una organización indígena nacional, ya tenían movimientos políticos propios y los nativos colombianos se habían conectado con sus pares de Ecuador y Bolivia.

Sin embargo, Luis Carlos Osorio señala que muchos de los derechos consagrados por la Constitución se han quedado "en el papel" y ahí radica el malestar indígena.

Ese malestar cada vez está llamando más la atención en un país, donde el presidente Álvaro Uribe goza de un gran respaldo en las encuestas de opinión, después de seis años en el poder.

Elisabeth Ungar, directora  del proyecto Congreso Visible
Mientras el gobierno nacional es transitorio, ellos son capaces de organizarse y plantear un proyecto político de largo plazo
Elisabeth Ungar, directora del proyecto Congreso Visible
La profesora Elisabeth Ungar se declara sorprendida. Ella es la directora del proyecto Congreso Visible de la Universidad de los Andes, una iniciativa que intenta crear más conciencia sobre las responsabilidades de los partidos y los congresistas.

"No es sólo la capacidad de organización de los indígenas, sino la claridad sobre objetivos que tienen", le dice Ungar a BBC Mundo.

Ungar destaca las temporalidades distintas que manejan los indígenas. "Mientras el gobierno nacional es transitorio, ellos son capaces de organizarse y plantear un proyecto político de largo plazo", explica.

Por eso, los indígenas se han convertido en un referente que la oposición colombiana y los políticos de este país empiezan a mirarlos con otros ojos.


Hernando Salazar
BBC Mundo, Bogotá

Yehude Simon, Primer ministro peruano, lider del Partido Humanista Peruano. VIDEO

Yehude Simon, Primer ministro peruano, lider del Partido Humanista Peruano. VIDEO

La crisis, América Latina y Obama

Ángel Guerra
La Jornada


La elección de Barak Obama a la presidencia de Estados Unidos ha sido vista en América Latina con justificado alivio después de los ocho nefastos años de George W. Bush. Sin embargo, si es erróneo subestimar el acontecimiento, también lo es abrigar expectativas infundadas respecto a lo que nuestra región puede esperar de su administración. Aunque cabe suponer un cambio favorable en el estilo y formas de relación de Washington con lo que considera su patio trasero, Obama defenderá los intereses globales del imperio y únicamente sus políticas concretas permitirán juzgarlo.

Es probable que en los primeros meses de su gestión clausure el campo de concentración instalado en la base naval de Guantánamo, sustituya la actitud gansteril de su antecesor en el trato hacia sus vecinos del sur por una más diplomática, suprima las restricciones a los viajes y remesas a Cuba de los emigrantes de ese origen y derogue al menos una parte de las innumerables disposiciones ejecutivas violatorias de las libertades individuales y los derechos humanos instauradas por aquel. Con ello crearía un ambiente más distendido en el hemisferio.

Sin embargo, no hay señal alguna de que el nuevo inquilino de la Casa Blanca se proponga derogar el Plan Colombia y demás instrumentos similares, disolver la IV Flota, desmantelar sus bases militares al sur del río Bravo, abrogar los leoninos tratados de libre comercio o poner fin a las acciones desestabilizadoras contra Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador. En ningún momento ha hablado de levantar incondicionalmente el genocida bloqueo a Cuba, aunque cabría esperar graduales pasos en esa dirección dada la debacle económica y crisis de hegemonía que sufre Washington, la clamorosa oposición a la medida en casa y en el mundo y el alto costo político que le acarrea.

En síntesis, por más relevante que sea el resultado de una elección presidencial en la potencia del norte no puede modificar la esencia estructural de su relación con América Latina centrada en la dependencia y sujeción de nuestras economías y sociedades a su sistema imperialista de dominación económica, política, cultural, militar y geoestratégica. Transformar el carácter de este vínculo depende fundamentalmente de la lucha de nuestros pueblos, como lo demuestra su larga y singular historia de resistencia frente al expolio colonial y neocolonial. Así lo confirman la prolongada batalla de Cuba por la emancipación nacional y el socialismo y también la alentadora brega latinoamericana de las últimas décadas contra las políticas neoliberales, por su independencia, integración y unidad.

Sin embargo, el dramático correlato social que traerá para América Latina y el Caribe la crisis económica internacional podría atenuarse e incluso transformarse en oportunidad de consolidar y profundizar su integración. Depende de que sea encarada por sus movimientos populares y gobiernos más independientes en estrecha unión y enérgicamente, con inteligencia y altura de miras, capaces de contrarrestar las presiones y engañosas ofertas que recibirán del norte para dividirlos. Nada favorable pueden esperar de la reunión del G20 convocada por Bush para los próximos días, si es que logra algún acuerdo sustantivo.

Los pueblos latinocaribeños son pobres en una región del mundo rica como pocas en recursos naturales, diversidad cultural, tradiciones de lucha y empeños comunes. Es la dependencia lo que ha impedido el disfrute por las mayorías de esos bienes pero la crisis capitalista propicia avanzar hacia su ruptura. De allí la urgencia de desplegar nuevas y más audaces iniciativas de intercambio y complementación económica regional sobre bases solidarias y de lanzar por fin el Banco del Sur pues la independencia financiera es crucial para lograr una exitosa respuesta nuestroamericana a la crisis.

El gobierno de Obama tendrá que concentrar su atención en la grave situación económica doméstica y dos guerras coloniales que están entre sus causas principales. Un frente común latinocaribeño puede contribuir mucho a forjar un nuevo tipo de relación, más justa y equitativa, con el vecino del norte y al equilibrio internacional que tanto necesita hoy nuestro sufrido planeta.

aguerra_123@yahoo.com.mx

Derechos, no impunidad - Susana Villarán

Derecho y Revés.

A la propuesta de Amnistía del congresista Núñez se ha añadido la de Mercedes Cabanillas de indultar, otorgar derecho de gracia y conmutar las penas a miembros de las Fuerzas Armadas y Policiales procesados y sentenciados por violación de los derechos humanos. Cumplen la consigna del presidente García en la ceremonia del 8 de octubre: "¿Qué esperamos para poner fin a las persecuciones contra las Fuerzas Armadas? Esto tiene que pensarlo el Perú dentro de cada hogar, y tiene que pensarlo el Congreso de la República".

Se ha dicho que Cabanillas promueve una institución similar a la Comisión de Indultos. No es así. El hoy procesado Fujimori se vio obligado a enfrentar un problema incontrovertible: miles de personas inocentes habían sido sentenciadas por tribunales sin rostro, por jueces militares, en procesos sin garantías en virtud de una "legislación antiterrorista hecha para enjuiciar y condenar", promulgada después del autogolpe; es decir, en plena demolición del estado de derecho en el Perú.

En los tres años y medio que funcionó la Comisión Ad Hoc, 657 fueron identificados como inocentes y en su Informe Final declaró que existían 340 casos pendientes de estudio. Paniagua indultó a otros más, entre ellos, al actual Jefe del Gabinete. A ellos se añaden las 606 personas absueltas por los tribunales, entre agosto de 1996 y diciembre de 1999. Aún quedan inocentes en prisión.

Se ha mentido sobre el alto número de militares y policías involucrados. En el caso de Chavín de Huántar la Defensoría y el Poder Judicial han aclarado que son solo cuatro los procesados, entre ellos Montesinos. La Defensoría del Pueblo lleva 59 casos que involucran a 359 miembros de las FFAA y policiales. De ellos, 19 han recibido sentencia. El Instituto de Defensa Legal en los casos que patrocina contabiliza 92 procesados y cuatro sentenciados. No suman más de 600.

Se trata pues de una realidad muy diferente. El Poder Judicial no es el que queremos, es lento y hay corrupción pero no está más en manos de Rodríguez Medrano, el operador de Montesinos. Para los miembros de las Fuerzas Armadas y policiales que presuntamente violaron derechos humanos existen tribunales independientes que deciden sobre su culpabilidad.

¿Cuándo entenderán, congresistas y políticos insensatos, que nuestras Fuerzas Armadas y policiales no demandan impunidad sino derechos? Reclaman la justa reparación por el daño padecido en el enfrentamiento al terrorismo; es eso lo que reivindican las viudas, los huérfanos, las personas con discapacidad. ¿Por qué no se preocupan de los biomédicos que escasean por la corrupción, de la rehabilitación, física y psicosocial, de las becas, los programas de empleo, del patrocinio legal, de las viviendas que hace once años no reciben y que les corresponden por ley? ¿Por qué el proyecto de la Defensoría del Policía para dotar de viviendas a las víctimas duerme el sueño de los justos hace más de seis años?

Derechos, ese es el reclamo. Solo un puñado de criminales persigue la impunidad.

miércoles, noviembre 05, 2008

¿Quién es realmente Barack Obama? - Le Monde Diplomatique

Con el 50% de los votos escrutados el candidato demócrata es el nuevo Presidente de los Estados Unidos

Le Monde Diplomatique


El senador por Illinois aceptó ante las más de 75.000 personas que abarrotaban el estadio Invesco Field de Denver (Colorado) y cerca de 40.000.000 millones de espectadores por televisión, ser el candidato del Partido Demócrata a la Casa Blanca.

Va siendo hora de conocer, más allá del halo mediático, quién es realmente Barack Obama. El análisis de sus discursos revela una personalidad que seduce sobre todo por su retórica universalista y que la sitúa a la izquierda del Partido Demócrata. Sin embargo, en medio de la crisis económica que golpea a Estados Unidos, el senador por Illinois no ha propuesto hasta ahora nada para reducir el abismo que se ensancha entre ricos y pobres.

La candidatura de Barack Obama tiene tanto las características de un movimiento político como de una campaña electoral clásica, tal como lo muestran las multitudes electrizadas que se apretujan en sus mitines, las decenas de voluntarios que lo asisten y más de un millón de pequeños donantes. Este movimiento movilizó a muchos nuevos votantes hacia el proceso democrático, en particular a jóvenes e "independientes" (1). Como consecuencia de semejante entusiasmo y de la cerrada lucha por llegar a la candidatura del partido, la participación en las primarias y en los caucus (comités electorales) demócratas ha alcanzado un récord histórico en todo el país (2).

Y, sin embargo, las opiniones divergen sobre lo que representa la candidatura de Obama. Para sus partidarios, encarna en la política estadounidense, una fuerza fundamentalmente nueva que se eleva por encima del espíritu de partido y les ordena a los estadounidenses dar la espalda al callejón sin salida de la política de puertas cerradas de Washington. Para sus oponentes dentro del Partido Demócrata, que han apoyado la candidatura de su rival, la senadora por Nueva York Hillary Clinton, Obama no es más que grandilocuencia. Para colmo, es demasiado joven y le falta experiencia. En cuanto a los republicanos, juzgan que Obama es seductor, pero no ofrece ninguna sorpresa; sería un progresista de la vieja escuela, preocupado ante todo por redistribuir los ingresos a través de los impuestos, nada distinto de los que lo precedieron.

Cada uno de estos puntos de vista tiene una parte de verdad. La novedad del hombre, su frescura y su recorrido personal han brindado a los comentaristas mucha tela para cortar. Nacido de un padre originario de Kenia y de una madre proveniente de Kansas, Obama creció en Hawai, donde sus padres se conocieron, y en Indonesia, en donde residió su madre para proseguir las investigaciones que realizaba para su doctorado en antropología (y donde volvió a casarse, dándole un padrastro indonesio). Obama realizó sus estudios superiores en California (Occidental College) y en Nueva York (Columbia University), y luego trabajó como asistente social en los barrios del sur de Chicago antes de obtener su diploma de derecho en Massachussets (Harvard). Así, Obama aparece como un palimpsesto sobre el cual el mundo ha superpuesto numerosos temas.

Es un mensajero, pero no un arquitecto del Partido Demócrata moderno. Novedades aparte, su candidatura retoma toda una serie de temas demócratas convertidos en tradicionales. Desde el final del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, el Partido Demócrata se definió por su oposición a la concentración del poder y la riqueza en la sociedad estadounidense. Los candidatos demócratas a la presidencia -entre los cuales podemos mencionar a William Jennings Bryan (candidato en 1896, 1900 y 1908), Woodrow Wilson (1912, 1916), Franklin Roosevelt (1932 a 1944) y Harry Truman (1948)- hicieron campaña a favor del "pueblo" y contra los "intereses". Su visión plebiscitaria del poder político esperaba que la "gente común" se gobernara directamente (o lo más directamente posible) y consideraba a los grupos de intereses como corruptos y codiciosos. Esos candidatos eran fulminantes contra la concentración del poder por los capitalistas, encarnados en los trusts o las grandes empresas. Oponiéndose a los privilegios de las elites, los demócratas pretendían ser los campeones del hombre corriente, al que se suponía blanco y de origen europeo. Era el auge de la era populista (3).

Después de la Segunda Guerra Mundial se atenuó el populismo demócrata, como lo manifestaron las campañas de Adlai Stevenson (1952, 1956), y luego las de John Kennedy (1960), Lyndon Johnson (1964) y Hubert Humphrey (1968). El antagonismo entre las clases sociales pasó a un segundo plano. Por cierto, los demócratas de la posguerra defendieron las reformas sociales de la época del desmantelamiento de los carteles ("Progressive era") y las del New Deal (4) después, y con frecuencia trataron de ampliar su campo de aplicación (especialmente en materia de jubilaciones). Sin embargo, desaparecieron de su discurso público todas las referencias a la "lucha de clases"; las sustituyeron por un llamamiento a la unión universal entre el conjunto de razas, creencias y clases.

En esos tiempos de Guerra Fría, esa estrategia retórica tenía especialmente el objetivo de alejarse de cualquier asociación con el comunismo, sinónimo de antiestadounidense, y del movimiento sindical, cada vez menos popular porque era percibido como corrupto. Los demócratas de la posguerra le exigieron cada vez menos al Estado que regulara el sector privado y ya no se encarnizaban con las grandes empresas. Esta nueva ideología universalista y aglutinadora expresaba el objetivo político, fundamentalmente nuevo, del Partido Demócrata. A partir de 1948 y con la adopción de las primeras medidas que garantizaban los derechos cívicos, el partido apoyó una intervención pública a favor de los derechos de las mujeres y de las "minorías". Inicialmente, los afroestadounidenses constituían la única minoría considerada como tal. Una vez establecido el precedente de los derechos cívicos otorgados a los negros, el partido abrazó la causa de las mujeres, los hispanos, los homosexuales, y de una multitud de grupos diversos definidos según criterios étnicos o intereses particulares. La filosofía de los derechos no terminaba nunca de ampliarse. Así, durante el curso del siglo XX, el partido pasó de una ideología de "gobierno de la mayoría" a otra que insistía más en los "derechos de las minorías".

En esta marcha hacia la unidad fraternal, tanto masculina como femenina, quedaba un paso por franquear. Hasta entonces, los abanderados del partido para ocupar la presidencia habían sido exclusivamente blancos y de sexo masculino. Se alentaba a las mujeres y a las minorías a votar por los demócratas, pero no se les confiaba la tarea suprema (aunque varios de sus representantes hayan tratado de conseguirlo, entre los cuales puede mencionarse a Jesse Jackson en 1984 y a Patricia Schroeder en 1988). Después de haber sostenido durante medio siglo un discurso a favor de la inclusión, el partido se encuentra hoy a punto de pasar a la acción. Cualquiera que sea el candidato designado en la Convención demócrata de Denver, a finales de agosto -Obama o Clinton-, significará, por su recorrido profesional y por su vida, un paso adelante del moderno Partido Demócrata. Su único rival serio, blanco y dotado de un cromosoma Y (masculino), era John Edwards, que abandonó después de la primera serie de primarias. Pero éste había centrado su campaña en temas que insistían en las disparidades sociales y en la desigualdad de los ingresos.

Los dos candidatos que han seguido en liza hasta el 3 de junio no han defendido el tema universalista con la misma energía. Mientras que la señora Clinton -copresidenta de hecho durante la Administración de su marido William Clinton (1993-2001)- se presenta como una experta en materia de gobierno y lucha por un servicio médico universal, Obama encarna de maravilla la nueva ideología demócrata. En esta era post-industrial, el favor del partido no lo ha conquistado únicamente con la edificante historia de su vida, sino también con su vuelo lírico. Presentado por primera vez ante un público nacional en julio de 2004, cuando pronunció un discurso en la convención demócrata, el que en ese momento era candidato a senador por el estado de Illinois conquistó a los delegados (y a los medios de comunicación) instando, lejos de toda ideología precisa, a creer en la comunidad y en la ciudadanía. Su discurso se hizo célebre:
"No hay una América progresista y una América conservadora, hay los Estados Unidos de América. No hay una América negra y una América blanca, una América latina y una América asiática, hay los Estados Unidos de América. (...) Nosotros veneramos a un Dios todopoderoso en los estados azules (de mayoría demócrata), y no nos gusta que los agentes federales husmeen en nuestras bibliotecas en los estados rojos (de mayoría republicana). Nosotros preparamos los campeonatos de baloncesto en los estados azules y tenemos amigos gays en los estados rojos. Hay patriotas que se han opuesto a la guerra de Irak y patriotas que la han apoyado. Somos un único pueblo, todos hemos prestado juramento de fidelidad a la bandera, todos defendemos a los Estados Unidos de América".

En sus mítines -que algunos observadores han comparado con sermones religiosos- Obama señala sistemáticamente a sus partidarios que todos los estadounidenses, independientemente de su raza, color y sexo, pueden conocer la prosperidad. Su propio nombre, nos explica, resume las ventajas de Estados Unidos: "(Mis padres me) dieron un nombre africano, Barack, que quiere decir "bendito", pensando que en una América tolerante, el nombre que uno lleva no es un obstáculo para el éxito. Pensaron que yo iría a las mejores escuelas del país, aunque ellos no fueran ricos, porque en una América generosa no hay necesidad de ser rico para realizar el potencial que se tiene".

El senador por Illinois presenta su candidatura como post-partidaria y post-racial, dirigida a reunir a todo el mundo en un consenso a favor del "cambio". Aunque vaga, la idea llega. Permite que los partidarios del candidato se creen una imagen de Obama independientemente del programa que propone. Eso no significa que el pretendiente demócrata evite comprometerse -lo ha demostrado a propósito de Irak (5)-, pero sus simpatizantes dejan a veces de lado sus tomas de posición, porque prefieren la representación de conjunto que comunica su candidato.

En su mensaje, la convergencia entre la forma y el contenido nunca es tan manifiesta como en el eslogan "Sí, podemos" (Yes, we can), que encarna los temas universalistas de la inclusión y de la tolerancia, en un estilo de pregunta y respuesta evocador de la tradición participativa de la iglesia afro-americana (véase el recuadro). En resumen, el candidato representa la apoteosis del universalismo demócrata que el partido afirma desde hace medio siglo.

Durante la campaña ha sufrido repetidos ataques: William Clinton primero y el senador republicano John McCain después, lo han acusado de ser "únicamente retórico" y "elocuente pero vacío", con falta de sustancia y de peso. Se le reprocha un conocimiento sumario del funcionamiento del aparato del Estado y la ausencia de un programa claro. Estas críticas expresan una inquietud legítima. Pero la política es también un asunto de lenguaje fuerte, evocador, "poético" (retomando este epíteto que pretende ser descalificante cuando se aplica a Obama). Las palabras, y la capacidad para pronunciarlas, representan el arte de la profesión, porque la política es un arte retórico. Los estadounidenses escuchaban a Ronald Reagan, y les gustaba lo que oían. No puede decirse lo mismo del actual presidente o de su padre.

De la misma manera, Hillary Clinton se distingue de casi todos los demás recientes candidatos demócratas a la presidencia (incluyendo a su esposo) por su dominio del arte de la comunicación, sin el cual el hombre o la mujer políticos no pueden llevar a cabo muchas cosas. La sabiduría popular (que Hillary Clinton siempre menciona) supone que aunque se logra movilizar a un electorado con el modo poesía, una nación se gobierna con el modo prosa. Pero en esta época de campaña electoral permanente, siempre es importante dominar ambos registros. No tiene nada de accidental que los dirigentes estadounidenses considerados como los más grandes sean aquellos a los que se recuerda por sus palabras.

Hace ya un siglo y medio, los adversarios de Abraham Lincoln lo acusaron de disimular sus verdaderas intenciones tras una bruma de palabras que sonaban bien, pero que eran sustancialmente ambiguas. Durante su campaña para la presidencia en 1860, Lincoln fue presionado más de una vez para que tomara claramente posición sobre la abolición de la esclavitud; pero la bandera bajo la cual había elegido hacer su campaña era la del nacionalismo; él se describía a sí mismo como salvador de la Unión y no como protector de los negros; profesaba aversión por la esclavitud, pero precisaba que se trataba de una opinión personal que no se traduciría en medidas significativas en caso de ser elegido.

Este ejercicio de equívoco electoral se cuenta entre los más notables de los anales de la política. Sin embargo, los estadounidenses de hoy, negros y blancos, probablemente lo defenderían porque era la única estrategia capaz de llevar a Lincoln a la candidatura republicana y, con un poco de suerte, a la presidencia.

Si los electores eligen a Obama en noviembre, su presunto progresismo tiene más oportunidades de estar sujeto a controversia que su raza. Sus votantes anteriores (primero para la Asamblea de Illinois y luego para el Senado de Estados Unidos), al igual que sus aliados políticos, lo ubican a la izquierda del Partido Demócrata. En todo caso, más a la izquierda que todos los candidatos nominados por este partido desde hace mucho tiempo. En este sentido, la modernidad de Obama no tiene nada que ver con la de Bill Clinton cuando fue elegido en 1992, con un programa de centro derecha. Si en agosto próximo, en Denver, consigue ser el candidato de su partido, el senador de Illinois será tal vez clasificado por los historiadores como el demócrata más inclinado a la izquierda desde George McGovern en 1972. ¿Elegirá hacer campaña como un claro progresista? ¿Le permitirán sus adversarios presentarse como si estuviera por encima de la pelea partidaria?

"Sí, podemos"

"Cuando hemos superado pruebas aparentemente insuperables; cuando nos han dicho que no estábamos listos, o que no había que intentar hacer algo, o que no podíamos, generaciones de estadounidenses respondieron con un simple credo que resume el espíritu de un pueblo.

Sí, podemos.

Este credo estaba inscrito en los documentos fundadores que declararon el destino de un país.

Sí, podemos.

Fue murmurado por los esclavos y los abolicionistas, abriendo un camino de luz hacia la libertad en la más tenebrosa de las noches.

Sí, podemos.

Fue cantado por los inmigrantes que dejaban lejanas costas y por los pioneros que avanzaban hacia el Oeste a pesar de una naturaleza despiadada.

Sí, podemos.

Fue el grito de los obreros que se sindicalizaban; de las mujeres que luchaban por el derecho a votar; de un presidente que hizo de la Luna nuestra nueva frontera; y de un rey que nos condujo a la cima de la montaña y nos mostró el camino hacia la Tierra prometida.

Sí, nosotros podemos lograr la justicia y la igualdad. Sí, podemos conseguir las oportunidades y la prosperidad. Sí, podemos curar a esta nación. Sí, podemos reparar este mundo.

Sí, podemos".

Discurso de campaña en el estado de New Hampshire, 10 de enero de 2008

Notas:
(1) Es decir, ciudadanos que eligen no estar afiliados a ninguno de los dos grandes partidos en el momento en que se inscriben en las listas electorales. La pregunta sobre su preferencia política se les plantea en ese momento, con el fin de determinar en qué primaria podrán participar. Porque en muchos Estados, un elector inscrito como "demócrata", o como "republicano", no podrá participar en otra primaria que la de "su" partido. En la elección general, naturalmente cada elector tiene la libertad de votar por el candidato del partido contrario.
(2) Para datos relativos a los grupos demográficos y a la participación electoral, véase el "United States Election Project", en http://elections.gmu.edu
(3) Este esbozo histórico se inspira en la obra de John Gerring, Party Ideologies in America, 1828-1996 , Cambridge University Press, Cambridge, 1998.
(4) Medidas económicas y sociales tomadas en Estados Unidos entre 1933 y 1939, bajo la presidencia de Franklin D. Roosevelt.
(5) El 2 de octubre de 2002, mientras una mayoría de estadounidenses apoyaba la política del presidente George W. Bush, Obama participó en una manifestación anti-bélica y pronunció un discurso importante.

John Gerring es profesor de ciencias políticas de la Universidad de Boston (Massachusetts, Estados Unidos) y autor de Party Ideologies in America, 1828-1996 (Cambridge University Press, Cambridge 1998). Yoshua Yesnowitz hace su doctorado en la Universidad de Boston.

Obama culmina el sueño de cambio

La carrera hacia la Casa Blanca


El candidato demócrata se convierte por mayoría abrumadora en el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos, tras vencer en los decisivos Estados de Florida, Ohio, Pensilvania y California.- La afluencia de votantes ha sido masiva, con más de 130 millones de sufragios


Victoria histórica

Obama y Joe Biden celebraron su triunfo junto a miles de seguidores en Chicago- REUTERS

Obama lo ha conseguido. En medio de una expectación mundial, los estadounidenses han aceptado el reto de cambio propuesto por el candidato demócrata a la Casa Blanca al otorgarle una clara victoria en las elecciones celebradas este histórico martes, 4 de noviembre, en Estados Unidos, lo que le convierte en el primer presidente negro de la historia de este país. Poco ha podido hacer su rival republicano, John McCain, frente al entusiasmo generado por el mensaje de esperanza lanzado por el candidato demócrata durante su campaña, una de las más brillantes que se recuerdan.

El desencanto republicano

FOTOS - AFP - 05-11-2008

"El pueblo americano ha hablado claro". John McCain ha reconocido la victoria del candidato demócrata poco después de que los medios adelantaran el triunfo arrollador de su adversario. "El pueblo americano ha hablado y ha hablado claro". Con estas palabras ha comenzado McCain uno de los discursos más amargos de su carrera política, el de derrota en la carrera que emprendió hace meses hacia la Casa Blanca.- AFP

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    Barack Obama

    Barack Obama

    "El cambio ha llegado a América", ha recalcado Obama en su discurso ante miles de seguidores congregados en la gran fiesta organizada por los demócratas en el Grant Park de Chicago. Y es que el candidato afroamericano no sólo ha ganado las elecciones, sino que lo ha hecho por mayoría abrumadora, el primero que lo consigue desde las elecciones de 1996, cuando Bill Clinton derrotó a Bob Dole por 379 votos electorales frente a 159 de su rival.

A las 5 de la madrugada (hora española), las proyecciones de los resultados parciales ya daban la victoria al candidato demócrata al alcanzar los 270 votos electorales necesarios para conseguir la designación en el Colegio Electoral, el órgano que finalmente elige al presidente. Una hora después, todavía a falta de resultados concluyentes en varios Estados de la costa oeste, Obama sumaba ya 342 votos electorales, frente a los 143 de su rival John McCain en unos comicios históricos para EEUU.

En su victoria ha tenido mucho que ver el apoyo logrado en los Estados decisivos de Florida, Pensilvania, Ohio y California, que aportan 27, 21, 20 y 55 votos, respectivamente, y que siempre han sido determinantes en la historia electoral del país. El candidato demócrata ha vencido también en Virginia, que tiene 13 votos, tras un recuento de infarto en el que nadie se ha atrevido a dar un seguro ganador hasta bien avanzado el escrutinio, pues hasta ahora había sido un sólido bastión republicano desde las presidenciales de 1968.

Otra de las claves del triunfo de Obama ha estado en el apoyo conseguido en los grandes Estados del este del país, como Maine, Vermont, Massachusetts, Connecticut, Delaware, Maryland, New Hampshire, Nueva Jersey, Pensilvania y Nueva York, además del Distrito de Columbia, que acoge a la capital del país, Washington, y el Estado de Illinois, de donde es senador.

Mientras, el republicano John McCain mantuvo la esperanza durante buena parte de la noche electoral con importantes victorias en el sur, como Tennessee, Alabama, Arkansas, Carolina del Sur, Georgia y Tejas, lo que no ha sido suficiente para lograr la victoria global, sobre todo después de perder Pensilvania y Ohio. Alrededor de las 5.30 de la madrugada, el senador por Arizona ha comparecido ante sus seguidores en la capital de su Estado, Phoenix, y ha reconocido su derrota.

También el presidente Bush reconoció enseguida la victoria de Obama, al que llamó nada más conocer su victoria. "Estás a punto de comenzar uno de los mayores viajes de tu vida. Enhorabuena y disfrútalo", le dijo Bush. Es uno de los muchos mensajes de que ha recibido el triunfador de la noche, que ha sido felicitado ya por diversos líderes internacionales.

Jornada histórica

Y sin duda, otra explicación del resultado de estas elecciones hay que buscarla en la afluencia masiva de los ciudadanos a las urnas, movilizados ante el llamamiento de Obama de un deseo de cambio en la dirección del país, que han visto encarnado en el candidato demócrata.

Desde las primeras horas de este martes, millones de estadounidenses formaron largas colas para ejercer su voto. El pistoletazo de salida en la mañana de este largo e histórico 4 de noviembre lo dio la localidad de Bennington, en el Estado de Vermont, el más madrugador, aunque los primeros votos se habían ya registrado antes, durante la madrugada, cuando se abrieron las urnas del pequeño pueblo de Dixville Notch, en New Hampshire, que dio la primera victoria a Obama.

Poco a poco, a medida que iba amaneciendo en los distintos Estados, se fueron abriendo los colegios electorales en todo el país, que en general ofrecían imágenes de largas filas de personas esperando su turno. El censo electoral se calcula en unos 153 millones de votantes (casi el 75% de las aproximadamente 200 millones con derecho al voto) y, a falta de los datos oficiales definitivos, se espera que el nivel de participación alcance los dos tercios, hasta 130 millones, lo que supondría la mayor participación desde hace 48 años.

Los candidatos, desde primera hora

Los candidatos votaron pronto, quizá para dar ejemplo pero también porque ambos han seguido haciendo campaña durante toda la jornada para intentar cazar a los últimos indecisos. El demócrata fue el primero: a las 7.40 horas de Chicago (14.40 en la península española) depositó su papeleta en un centro ubicado en el sur de la ciudad, junto a su esposa, Michelle, y sus dos hijas. Casi al mismo tiempo, su candidato a la vicepresidencia, Joe Biden, votaba en Wilmington, en el Estado de Delaware, acompañado por su madre y su esposa.

Tras votar en su ciudad, Obama se dirigió a Indiana, un Estado de tradición republicana, para intentar captar a los últimos indecisos. "Podemos cambiar este país", proclamaba Obama. "Usted y yo lo sabemos. Usted puede sentir en su intestino que algo está pasando, que es hora de caminar juntos". Desde ahí el candidato se desplazó a Indianápolis, donde participó en un acto electoral, para regresar por último a Chicago. Allí se espera su aparición en una fiesta al aire libre en el Grant Park, a la que se espera que acuda un millón de personas.

McCain votó más tarde, a las 9.15 horas (17.15 en la península española), en la Iglesia Metodista de Phoenix, en Arizona, junto con su esposa Cindy. Ambos fueron recibidos entre vítores. "Gracias senador, le queremos", gritaban sus sus seguidores. McCain llevaba una solapa que ponía "He votado en el día de hoy", en un llamamiento al voto. La candidata a la vicepresidencia Sarah Palin depositó su sufragio después de que abriera su colegio electoral de la localidad de Wasilla, en Alaska, de la que fue alcaldesa hasta el año 2002.

También McCain prosiguió con su campaña después de votar, con mítines en Colorado y Nuevo México, dos Estados en los que necesita ganar si quiere llegar a la Casa Blanca. Después, McCain y Palin volvieron a Phoenix para seguir desde allí la noche electoral, desde el hotel Arizona Biltmore, centro de la fiesta republicana.

Algunos problemas

Los estadounidenses no sólo han elegido en esta votación al presidente del país, sino también a un tercio de los 100 miembros del Senado y los 435 representantes de la Cámara Baja, además de las asambleas de muchos Estados, ediles, jueces, jefes de policía y otros cargos locales, incluso una serie de propuestas, según la región, de lo más variopintas. El Partido Demócrata ha reforzado su mayoría tanto en el Senado y Cámara Baja, lo que ayudará a Obama a la hora de aprobar sus propuestas en las dos cámaras.

Algunos Estados considerados clave en las elecciones registraron problemas con las máquinas electrónicas de votación, según varios observadores y medios de comunicación estadounidenses citados por la agencia Efe. Según estas fuentes, las máquinas en algunos centros electorales de Pensilvania, Ohio, Florida, Virginia y Nueva Jersey no funcionaron adecuadamente, lo que redundó en largos tiempos de espera para emitir el voto.

Los problemas más comunes denunciados por organizaciones de observadores electorales y voluntarios fueron las dificultades para encender las máquinas en algunos centros, y otras que se apagaron inexplicablemente en medio del proceso de votación. En Florida, muchos votantes han informado de "graves" incidencias con las máquinas de votación con pantalla táctil, especialmente en el condado de Hillsborough. En total, este Estado ha registrado 1.400 quejas de los electores.

ELPAÍS.com / AGENCIAS - Madrid / Washington - 05/11/2008

martes, noviembre 04, 2008

Simon: Lucha anticorrupción será eje de mi exposición ante el Congreso

El presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, dio en RPP un adelanto de lo que será su exposición ante el Congreso este jueves, día en el cual buscará convencer a la mayoría de los 120 parlamentarios y obtener su voto de confianza, para lo cual hará "importantes anuncios" en materia anticorrupción y en la extensión del Estado en el país.

Tal como indicó en otras oportunidades, Simon Munaro reiteró "la lucha a muerte" contra la corrupción como pilar de su gestión, anunció que hizo durante su discurso inaugural del Cade 2008.

"Habrán anuncios importantes sen lo que significa lucha contra la corrupción y la presencia del Estado", aseveró en RPP.

Respecto a este último punto el jefe del Gabinete expresó que si los conflictos sociales explotan en el país es por la poca presencia del Estado en el mismo y el aprovechamiento de diversos sectores interesados en generar inestabilidad.

"La necesidad de la presencia del Estado en los sectores olvidados como una forma de dejar libre el camino para que el próximo gobierno tenga más tranquilidad, porque la verdad es que los últimos gobiernos han debido soportar todas estas situaciones tan dramáticas", indicó.

Sin embargo, admitió que si existen esos "azuzadores" que aprovechan la coyuntura social el Estado tiene gran parte de la responsabilidad en ello.

"Lamentablemente ha habido muchos compromisos que ha hecho el propio Estado y que por salir del paso se han firmado y no se han cumplido, estoy revisando, hay más de 350 compromisos, hasta 400 que ese han firmado en los últimos años y ninguno se ha cumplido, ese es el motivo por el cual hay estos levantamientos", manifestó.
RPP

¿Por qué Barack Obama?



RICHARD HOLBROOKE 04/11/2008

El vencedor de la elección presidencial estadounidense de hoy heredará una tormenta perfecta de problemas, tanto económicos como internacionales. Tendrá que afrontar el inicio de mandato más difícil desde -y lo digo con toda seriedad- el hombre que salvó la Unión, Abraham Lincoln. Aunque quizá sea más instructivo el precedente de 1933, cuando Franklin D. Roosevelt supo ofrecer una retórica llena de inspiración y una voluntad de "experimentos audaces" a un país que se enfrentaba a la quiebra económica y el derrumbe de la confianza de la población.

    Barack Obama

    Barack Obama

    A FONDO

    Nacimiento:
    04-08-1961
    Lugar:
    Honolulu
    Obama frente a McCain

    El senador por Illinois aventaja a su adversario en carácter, economía y política internacional

Negociar con Irán y no aislar por completo a Rusia es lo adecuado

Para mí, la elección es sencilla, y no sólo porque soy, por temperamento y por historia, demócrata. La larga e intensa campaña política ha dejado al descubierto enormes diferencias entre las posiciones, los estilos y las cualidades personales de los dos candidatos a la Casa Blanca. Y la conclusión parece clara.

Buen juicio. John McCain ha mostrado, a lo largo de su carrera, una tendencia a correr riesgos; en sus memorias, presume de que le gusta apostar. Su elección, para acompañarle en la candidatura, de Sarah Palin, una aspirante carismática pero espectacularmente incompetente, no es más que la más llamativa de las muchas muestras del verdadero McCain. Su valor en el combate prueba que es patriota, valiente y duro, pero, a lo largo de su carrera política, ha demostrado una y otra vez tener una penosa falta de buen juicio.

Barack Obama también es duro, pero en otro sentido. Hay que ser conscientes de lo difícil que ha sido su trayectoria hasta llegar, contra todo pronóstico, tan cerca de la presidencia. Pero, si McCain es impulsivo y emocional, Obama es tranquilo y sereno. Juzga las situaciones con calma y de manera metódica. La impulsividad de McCain es anatema para Obama, y con razón; no se puede jugar a los dados con la historia. Como he visto a tantos dirigentes políticos flaquear cuando sufrían presiones, la sangre fría es la cualidad que más valoro en ese oficio. Y Barack Obama la tiene.

La economía. La primera prioridad del nuevo presidente de Estados Unidos será la economía y la crisis financiera. Desde que estalló la crisis, Obama se ha mostrado tranquilo e incluso presidencial. Consultó con el mejor equipo de asesores del país, sopesó con cuidado cada vía de actuación y luego hizo una serie de declaraciones precisas y serenas. Mientras tanto, McCain ha andado extrañamente a la deriva, con declaraciones contradictorias, "suspendiendo" su campaña (aunque seguía haciendo campaña) y pidiendo que se cancelara el primer debate (que, vistas las circunstancias, era todavía más necesario). Ventaja, pues, para Obama.

Política exterior. Las discre-pancias más explícitas entre los dos candidatos son las relativas a Irak, Irán y Rusia. Pero existen diferencias más profundas. Las posiciones de McCain, con la notable excepción del cambio climático, sugieren que, de alcanzar la Casa Blanca, se limitaría a continuar la política de George W. Bush, salvo que con más eficacia. Obama, por el contrario, ofrece un enfoque distinto de la política exterior.

Al iniciar la retirada de tropas de Irak, Obama cambiaría la imagen y la estrategia de Estados Unidos de manera inmediata. Al entablar negociaciones con Irán en las que no sólo se hablaría de la cuestión nuclear sino también de otros aspectos en los que Teherán juega un papel desestabilizador en la región, podría o bien llegar a acuerdos que redujesen el peligro que Irán representa, o bien movilizar una coalición internacional más fuerte, capaz de aislar a los iraníes. En cualquier caso, negociar con Irán es la política adecuada, y cuesta comprender por qué Bush y McCain han seguido resistiéndose a ese cambio de rumbo tan evidente que, si se llevase a cabo con firmeza, no pondría en peligro la seguridad de Estados Unidos ni de Israel.

Respecto a Rusia, desde la invasión de Georgia, Obama y su candidato a la vicepresidencia, Joe Biden (que fue el primer miembro del Congreso que visitó Georgia tras la agresión) hacen hincapié en la necesidad de ayudar a Georgia a reconstruir su economía y mantener su independencia ante una campaña constante de Rusia en su contra. McCain, por el contrario, quiere castigar a Rusia con medidas como su expulsión del G-8.

Es posible que, al final, esas medidas sean necesarias, pero no ayudarán a Georgia a sobrevivir como democracia independiente. Además, incluso después de la indignación por lo ocurrido, existen temas de interés común -como la energía, el cambio climático e Irán- en los que Occidente y el Kremlin debe cooperar. Era así ya durante la guerra fría y sigue siendo así hoy. Pero no parece que McCain lo comprenda.

Liderazgo. Al final, todas las elecciones presidenciales se reducen a los elementos intangibles del liderazgo. La elección de un presidente es una especie de contrato privado directo entre cada votante y el candidato que prefiere. ¿A quién quiere ver en la pantalla de su televisor durante los próximos cuatro años? ¿En manos de quién quiere depositar el destino del país?

Una vez más, los distintos estilos de Obama y McCain ofrecen una clara alternativa entre un hombre tranquilo y que inspira confianza y otro que se deja llevar por las emociones, entre un cambio fundamental en el rumbo del país y otro que no es un cambio o no es tan grande, entre un estilo conciliador y otro más combativo.

Eficacia. Por último, en un año en el que los demócratas, con toda seguridad, van a incrementar su mayoría en ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos, una victoria de Obama les ofrecería el control de los brazos legislativo y ejecutivo del Gobierno por primera vez desde 1994 y, con ello, la posibilidad de sacar adelante leyes tras años de punto muerto. Después de tanto tiempo de polarización en casa y unilateralismo en el extranjero, está claro a quién hay que elegir como presidente.

Richard Holbrooke fue embajador de EE UU en la ONU y negociador del Acuerdo de Paz de Dayton que en 1995 acabó con la guerra de Bosnia. © Project Syndicate, 2008. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

El Pais.com