jueves, julio 01, 2010

El código Cipriani - Augusto Álvarez Rodrich


Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Arremetida contra la libertad, pluralismo y tolerancia.

Un comunicado firmado por más de 300 académicos de amplio reconocimiento y prestigio internacional que destaca el valor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) por su libertad académica, calidad y tolerancia, en el contexto de su conflicto con el cardenal Juan Luis Cipriani –arzobispo de Lima y miembro del Opus Dei–, se ha convertido en hito relevante de un debate cuya trascendencia está mucho más allá del control de ese centro de estudios y que tiene que ver con una arremetida conservadora que está en marcha en ‘busca del tiempo perdido’ en el país.

Sin entrar en el tema del juicio del arzobispo, dicho comunicado –encabezado por el escritor Mario Vargas Llosa– expresa su preocupación por el riesgo de que los valores de tolerancia y libertad que actualmente caracterizan a la PUCP se puedan perder como consecuencia del mismo.

Dicho comunicado es, por el prestigio y la diversidad de pensamiento de sus firmantes, un aval de valor singular a la PUCP. Los defensores del cardenal, que no son pocos, han reaccionado inmediatamente con la pretensión de contrarrestarlo pero con un argumento equivocado pues desvía la atención –interesadamente– hacia el juicio cuando el fondo de la preocupación radica en el riesgo de que, como consecuencia del mismo, la universidad pierda todo lo que hoy significa y se vuelva en un centro del oscurantismo académico e ideológico.

Entre estos defensores destaca un editorial reciente del diario El Comercio que toma partido por el cardenal con el argumento de que se debe cumplir la voluntad de José de la Riva Agüero y en el que se ponen ejemplos de otras universidades católicas del mundo –donde enseñan algunos de los firmantes del comunicado– que sí combinan con acierto la enseñanza cristiana con la pluralidad, tolerancia y excelencia académica.

El problema es que Cipriani no apunta a eso. Su pretensión –como la expresó hace dos semanas en ese mismo diario en un comunicado presentado en el formato de entrevista– va en la línea de transformar la PUCP en el reino de su dogmatismo.

Esto ocurre en un contexto en el que se encuentra en marcha en el país una arremetida conservadora –en busca del tiempo perdido– que se mueve en diferentes ámbitos y que tiene como arietes principales al cardenal Cipriani, el ministro Rafael Rey y el vicepresidente Luis Giampietri, quienes buscan aglutinar a distintos sectores –como el castrense y el periodístico– utilizando argumentos extremos como llegar a defender, en nombre de supuestos valores patrióticos, hasta a los integrantes del grupo Colina.

La PUCP es, en ese contexto, solo un trofeo más de una arremetida mayor que busca restaurar un orden que sienten perdido y cuya añoranza los impulsa a ejercer la prepotencia para arrasar con la tolerancia, la pluralidad y la libertad.



Mié, 30/06/2010 - 09:31
fuente: http://www.larepublica.pe/claro-y-directo/30/06/2010/el-codigo-cipriani

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